«La imaginación crea la realidad». —Neville Goddard

viernes, 25 de marzo de 2011

LA ETERNIDAD DENTRO (Neville - 4 de octubre de 1966)

Neville Goddard (4 de octubre de 1966)


LA ETERNIDAD DENTRO



El tema de esta noche es un misterio a desvelar sólo por medio de la revelación. Es un secreto que se ha mantenido oculto desde el principio de los tiempos. Donde no existe misterio, donde no existe final, desde el principio no existe desafío, no hay espacio para la imaginación ni sitio alguno para la fe o la esperanza. Pero desde que Dios determinó, en su debido momento, revelarlo a sus apóstoles, aquéllos a quienes llamó e incorporó a su propio Cuerpo Resucitado, ellos son los enviados para contar la historia del evangelio de Dios.

El tema que he elegido para esta noche está tomado del libro de Eclesiastés. Tengo tantos comentarios sobre este libro en casa, tantas interpretaciones escritas por nuestros especialistas en la Biblia, y son tan ampliamente diversos en sus opiniones, incluso fuera de éste que he elegido esta noche, el versículo más discutido del libro entero, que desesperaría a todo hombre de este mundo.

El libro comienza con la sentencia, “¡Vanidad de vanidades! Todo es vanidad. Nada nuevo hay bajo el sol.” Lo cual, por cierto, ha sido confirmado por la ciencia moderna. Ahora nos dicen que la historia completa espacio-tiempo del mundo está expuesta y sólo vamos tomando conciencia de porciones crecientes de ella sucesivamente. “¿Hay algo de lo que se pueda decir, 'He aquí esto es nuevo?' Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.” Luego toma todos los opuestos mundanos diciendo, “Hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir; un tiempo para reír y un tiempo para llorar; un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar”. Recorre todos los opuestos que tú y yo atravesamos, uno tras otro. Algunos pocos de ellos son obvios. Ciertamente nacemos y morimos, y qué hombre no ha reído y qué hombre no ha llorado, de manera que podemos entender todas estas partes.

Pero hay un pequeño versículo en el tercer capítulo de Eclesiastés que es el más discutido del libro entero. Es este versículo, “Todo lo hizo perfecto en su tiempo. Él ha puesto eternidad en la mente del hombre, sin que ese hombre alcance a entender lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.” La interpretación de este versículo está determinada por el significado que los especialistas dan a la palabra “eternidad”. No he leído ni una sola interpretación donde profundizaran lo suficiente. La palabra se traduce como “eternidad” en la RSV (Revised Standard Version) que he citado. Se traduce como “el mundo” en la versión del Rey James, pero si te remontas a la raíz de la palabra “olam” descubrirás que significa “un muchacho, un hombre en sus años juveniles, un mozuelo, un joven”. Esto no tiene sentido para una persona común y los especialistas se propusieron ignorarlo por completo.

Podrías llegar a la conclusión de que todas las cosas están en la imaginación humana y que la imaginación es capaz de contener la imaginación del espacio. Tus sueños te revelan eso, ya que cuando despiertas, ¿dónde sucedieron? He visto las estrellas, la luna y el sol en mis sueños. Los sabios modernos me dirían que fue sólo un sueño y fue todo en mi imaginación, pero yo he visto a personas tan claramente como estoy viéndote a ti ahora, y conversamos, todo en mi imaginación, así que acompañaré a los hombres sabios en cuanto a eso. Pero cuando despierto y las cosas parecen ser objetivas e independientes de mi imaginación, ¿lo otro era irreal? No según el libro de Eclesiastés, que te dice que todo está en tu imaginación, que por siempre tu imaginación se está manifestando a sí misma en las imaginaciones de los hombres.

Esto ciertamente lo sé. Simplemente suponiendo que soy el hombre que me gustaría ser y actuando mentalmente en armonía con mi suposición, he ayudado al nacimiento de mis deseos y provocado que ocurran. He jugado el juego de la suposición una y otra vez y nunca me ha fallado. Cuando alguien me pide algo, simplemente asumo que tiene lo que quiere y entonces lo que sea que necesite que ocurra en este mundo, sucederá y se manifestará, pero ¿dónde se originó la realización del deseo sino en mi imaginación? Pero si no hay escapatoria de un mundo de recurrencias, qué importaría si tú pudieras obrar milagros, ser idolatrado por todos y poseer el mundo si en el final dirías, “¡Vanidad de vanidades! Todo es vanidad.”

Pero Koheleth, el predicador, le dio un significado mucho más profundo que ése. Es maravilloso saber que el drama completo de la vida está teniendo lugar en tu imaginación. Que tú tienes la elección de vida y muerte, bondad y maldad, bendiciones y maldiciones; que tú puedes, mediante el acto de asumir, tener una vida rica y maravillosa donde cada cosa es una bendición. Pero si en el final, cuando cierres tus ojos por última vez, comprendes que todo fue vanidad, ¿no preguntarías qué importa? Esa es la conclusión a la que llega Koheleth. Nos está diciendo que hay algo más grande y que esperemos el momento indicado. ¿Cuándo? Nadie lo sabe, ni siquiera el Hijo, sólo el Padre. Pero en el momento indicado, eso que fue puesto en la mente del hombre será revelado.

Ahora permíteme repetirlo, “Él ha puesto eternidad en la mente del hombre, sin que ese hombre alcance a entender lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin”. Eso que Dios puso en la mente del hombre es un joven, una juventud eterna que es su único Hijo engendrado. Ahora permíteme desvelarlo para ti, ya que hablo desde la experiencia. No estoy teorizando ni especulando. Te estoy diciendo lo que sé por experiencia. Y la verdad que uno conoce por experiencia la conoce más íntegramente que cualquier otra cosa que conozca en este mundo, o que cualquier otra manera en que pueda conocer esa misma verdad. Comparto contigo, esta noche, la verdad que conozco por experiencia. Un día tú la experimentarás, pero esta noche la escucharás a través de una revelación secundaria de oídas, ya que te contaré lo que yo he experimentado en cuanto a este maravilloso 11° versículo del 3er capítulo de Eclesiastés.

Esta es la historia. Dios ha puesto a su único hijo engendrado en tu mente, porque el propósito de Dios es ofrecerse él mismo a ti. Nunca sabrás en la eternidad que Dios cumplió su propósito a menos que el Hijo de Dios le vea y le llame Padre. Y cuando el único Hijo engendrado de Dios te llame Padre, no existirá incertidumbre alguna. La revelación será tan completamente conocida que cuando él aparezca no habrá dudas en tu mente en cuanto a la relación.

Ahora permíteme volver atrás y desvelar este gran misterio. Yo digo que el Hijo de Dios es David. La palabra “olam” aparece por primera vez en el libro de Samuel. El rey hace una promesa, que el padre de quien destruya al enemigo de Israel será libre. No el hombre, sino su padre. Cuando David regresó del sacrificio de los filisteos con la cabeza del gigante en sus manos, el rey, recordando su promesa, intentó averiguar quién era el padre. El rey se volvió a su comandante y dijo, “¿Hijo de quién es este joven?” Como no lo sabía, el rey dijo, “Pregunta de quién es hijo este muchacho”. Nadie lo sabía, así que el rey se volvió a David y dijo, “¿De quién eres hijo, muchacho?” Entonces David respondió, “Yo soy hijo de Isaí, el Belenita”.

La palabra “Isaí” está conectada con el verbo “ser”. En otras palabras, David está diciendo, “Yo soy hijo de aquél cuyo nombre es YO SOY”. Yo soy el hijo del Señor, como dice en el 2° Salmo, “Voy a hablar del decreto del Señor. Él me dijo, 'Tú eres mi hijo; Yo te he engendrado hoy'.” La divina condición de hijo de David es la única de su especie y totalmente sobrenatural. Él esta mirando a los ojos de su padre, y su padre es Dios. Se nos dijo que Jesús es el Hijo, pero te digo que Jesús es Dios el Padre. Cuando se formuló la pregunta, “¿Qué piensan del Cristo, Hijo de quién es él?” respondieron, “El Hijo de David”. Entonces él dijo, “¿Por qué entonces David, movido por el Espíritu Santo, me llama 'Señor'?” lo cual significa, 'mi padre'. Si David lo llama 'Señor', ¿cómo puede ser él Hijo de David? Porque el Hijo de Dios fue puesto en la mente del Hombre.

Ahora vayamos a las escrituras para encontrar el lugar donde David fue enterrado, y donde el Señor fue enterrado. En el 2° capítulo de Reyes 1 se nos dice, “Y durmió David con sus padres, y fue sepultado en la Ciudad de David”. El capítulo 3º de Nehemías nos cuenta el lugar diciendo, “Fue enterrado detrás de las escaleras que descienden de la ciudad de David a la puerta de la Fuente, el estanque bajo el lugar del Buda viviente”. Por lo tanto David fue enterrado detrás de las escaleras, en la parte superior, en la Ciudad de David.

Ahora bien, se nos dice que cuando Jesús fue crucificado (en la preparación de los judíos para la Pascua) lo bajaron y colocaron en una tumba vacía que no había sido aún ocupada. ¿Dónde? En la Ciudad de David. Las escrituras nos cuentan que hay muchos sepulcros en la ciudad de David, pero que él está enterrado en la parte superior del pozo de desagüe que baja al gran estanque de las Aguas Vivientes. Incluso hoy los hombres están excavando toda África del Norte tratando de encontrar esa área, pero nunca jamás la encontrarán ahí, porque el lugar de entierro de David está en el cofre que tú llevas. Dormido junto a sus padres, David está enterrado en la Ciudad de David en la parte superior de las escaleras que bajan a las Aguas Vivientes en ti.

Puedes no saberlo, pero independientemente de tu sexo tú eres el Padre de David. Yo sé, por experiencia, que yo soy el Padre de David. David duerme junto a sus padres – no ancestros – y está enterrado en la misma ciudad donde su Padre, el Señor, está enterrado. Yo te lo digo, tú eres el Padre. Tú eres aquel Señor llamado Jesús que está enterrado en la Ciudad de David, y cuando llegue la plenitud de los tiempos te levantarás, y al hacerlo generarás una nueva creación que nacerá desde las alturas. “Volvemos a nacer a través de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos”. Bien, Jesucristo está enterrado en ti como se te dice en la 2ª carta de Pablo a los Corintios, “Todos llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús para que podamos manifestar en nuestro cuerpo la vida de Jesús”. Tú cargas su muerte en tu cuerpo con la esperanza de que manifestarás su vida en tu cuerpo, y cuando él se levanta en ti, tú eres Él. ¿Cómo sabes que Jesús murió por ti? ¿Cómo sabes que cuando Él se levanta tú eres Él? Por medio de la revelación de Su Hijo, quien se levanta en ti y te llama Padre, ya que cuando te llame Padre tú sabrás quién eres.

David está enterrado con sus padres. Puesto que nadie ha visto jamás el rostro de Dios excepto su único Hijo que está en el seno del Padre, él lo ha hecho conocido. No puedes ver el rostro de Dios, pero Su Hijo sí puede, de modo que es el Hijo quien te revela como el Padre. Se nos dice en el capítulo 13 de Marcos, “Entonces si alguno os dijere, 'Mirad, allí está el Cristo', o 'Mirad, aquí está', no le creáis”. No le creáis. “Porque aún no aparece el que seremos, pero sabemos que cuando aparezca seremos como él”. ¡Idénticos! Bien, ¿cómo sabrás que tú eres él? Cuando su Hijo te llame Padre. David duerme con sus padres, ya que todos nosotros somos el Elohim. Pese a que la palabra Elohim es plural se la traduce tanto en singular como en plural. David me ha llamado Padre y un día te llamará Padre a ti. Él llamará Padre a todos y entonces todos estaremos unidos en el único Dios.

“He manifestado tu nombre a aquellos que me has dado. Yo en ellos y tú en mí para que puedan llegar a ser perfectamente uno.” Te he contado lo que me ha sido dado por revelación. Puede no tener sentido pero no puedes esperar que este, el más grande de todos los misterios, tenga sentido ya que tiene lugar en una región tan remota del lugar que habita el intelecto, que no se lo puedes explicar al intelecto. Ningún erudito lo entiende. El nivel más bajo encontrado en las escrituras es el octavo nivel, el nivel de las mentes brillantes del mundo. Se dice que la sabiduría de este mundo es tontería a los ojos de Dios. Que basta la tontería de Dios y la debilidad de Dios para confundir al sabio. El sabio puede analizarla, pero las escrituras no pueden entenderse hasta que sean reveladas.

No habría tenido el menor concepto de lo que ese versículo significaba si no me hubiera sido revelado y lo hubiera experimentado realmente. Si leyeras los doce capítulos de Eclesiastés y limitaras la lectura a la vanidad, saldrías y harías cualquier cosa bajo el sol para disfrutar la pequeña felicidad que pudieras, porque al final todo se habría evaporado si no fuera por este pequeño versículo. Ya que el libro entero nos cuenta, “El sabio y el estúpido morirán y se convertirán en polvo. Todo es polvo, vanidad de vanidades. Todo es vanidad.” Pero lo que estoy tratando de contarte esta noche es tan enteramente profundo. Así que vuelve a casa sabiendo que, aunque parezcas irte de este mundo, no mueres realmente, que eres un ser inmortal y enterrado en ti está David, el Hijo eterno, inmortal de Dios.

¿Sabes quién es David realmente? No es un muchacho nacido mil años A.C. No. Según el pensamiento Hebreo todo consiste en todas las generaciones de hombres y sus experiencias fusionadas en un gran todo, y el tiempo concentrado en el cual todas las generaciones se fusionan y del cual provienen, se llama eternidad. La eternidad se personifica como juventud – la eterna juventud. Cuando el hombre ha atravesado todas las generaciones de hombres (sin pasar por alto experiencia alguna) y puede decir, “Perdónalos porque no saben lo que hacen mientras van atravesando estados”, entonces la suma total, la quintaesencia de toda la experiencia de ser hombre, se levanta de su sueño y te llama Padre.

Sí, he sido ciego; he sido sordo; he sido mudo. He sido todo lo que un hombre pueda [ser] alguna vez. He estado aprisionado, avergonzado, todo en el mundo. No en esta pequeña sección de tiempo sino en mi viaje. He actuado todos los papeles bajo el sol. Lo he visto. Una noche ofrecí un banquete a todos los papeles que he interpretado. Eso es el banquete del Mesías. Habiendo entregado todo en el mundo, el Mesías invitó al grande y al poderoso, pero ellos se excusaron y no asistieron. Entonces dijo a sus sirvientes que recorrieran todos los caminos y trajeran a todos. Y ellos trajeron al cojo y al ciego, al tullido y al lisiado. Esa noche fui elevado a las alturas y me encontré a mí mismo en la divina forma humana. Yo era una radiante luz encendida. No quemaba, era sólo un resplandor que iluminaba todo lo que yo había sido. No necesitaba las estrellas; no necesitaba la luna; yo era la luz. Y hasta donde mis ojos podían ver, era un mar infinito de imperfección humana – todos los papeles que he representado. Supe que estaban esperando por mí y aún así, mientras me deslizaba por ese mar, no levanté un dedo para hacer a alguno de ellos mejor de lo que parecían, pero mientras pasaba, ojos que habían estado ausentes eran reemplazados en las cuencas vacías, brazos y miembros perdidos se volvían perfectos. Ni uno sólo de ellos tenía una mácula al final. Y mientras yo llegaba al final, el grandioso grupo coral cantaba a toda voz, “Neville ha resucitado, Neville ha resucitado”, y cuando alcancé el final todos exclamaban jubilosos, “Ha finalizado”, y yo regresé a este modesto ropaje que uso.

Esa noche fui llamado por mi nombre personal, tal como se te dice en las escrituras, “Llamaré a las multitudes por su nombre y ni uno será omitido”. Tú tienes un nombre, y serás llamado por tu nombre en el día final y ni uno será omitido. Ellos me llamaron por el único nombre por el que he sido conocido. Tengo apellido, pero cuando tenía sólo tres semanas de edad, mi madre escuchó la voz que decía, “Llámalo Neville”. Luego, 15 minutos más tarde, fue confirmado cuando mi tío le habló y le dijo, “Llámalo Neville”, aunque ese nombre nunca antes había sido usado en nuestra familia. Y leemos en el capítulo 41 de Génesis, “Si se repite, en breve se hará realidad”.

Yo les di lo que querían más que nada en el mundo, esa noche. Querían restauración de mi caída. Caí como Dios cayó, ya que no existe nada excepto Dios. Y llevé esa inocente perfección al mundo de la experiencia y actué todos los papeles. Luego fui elevado y los encontré esperando por su redención. Y mientras caminaba todos se volvían perfectos, porque “Debéis ser perfectos como vuestro Padre en el cielo es perfecto”. Todo hombre fue hecho perfecto, ya que yo caí y los llevé conmigo, luego fui ascendido y los redimí a todos ellos. Ése fue el banquete del Mesías.

Todos han caído de la misma manera. Puedes no saberlo, pero cuando ves a alguien que es ciego recuerda lo que se te dice en el capítulo 9 de Juan. La pregunta era, “Dime maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres para que haya nacido ciego?” y la respuesta fue, “No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras del Señor se manifiesten”. Fue el Señor quien cayó y es el Señor quien se elevará. Ese Señor está en ti y su nombre, en las escrituras, es Jesucristo. Es decir Jehová. Pero el hombre no lo entiende, porque está completamente confundido con todos los sinsentidos que ocurren en el mundo. Hace un par de días leí que el actual papa declaró que él no puede permitir que las cosas se le escapen de las manos. Dijo, “Los Pontífices romanos”, refiriéndose a todos los pontífices desde el principio de su – así llamado – reinado, “son los custodios e intérpretes de la revelación divina”.

Varios años antes este mismo papa declaró en un domingo de Resurrección que los Judíos crucificaron a Jesús porque no sabían quién era. ¿Y él es el custodio de la revelación de Dios? Vaya, no tiene el menor principio de sabiduría en lo que concierne a Cristo. Lo afirmo como alguien que ha experimentado a Cristo. Hablo de la misma manera en que Pablo habló al Sanedrín. Ellos pensaban que eran los intérpretes, los grandes protectores de la revelación divina, pero no sabían de lo que estaban hablando. Ningún judío ni grupo de judíos mató a Dios. Escucha las palabras del capítulo décimo del evangelio de Juan, “Nadie me quita la vida; la doy yo mismo. Tengo el poder para darla y el poder para volverla a tomar.” ¿Cómo vas a pasar por alto esta fuerte sentencia cuando cada palabra de las escrituras es verdadera?

Nadie te quita la vida, tú mismo la das. Por un acto de auto-limitación logras tu propósito de expansión. No podrías expandirte más allá de lo que eras si por tu propia decisión no te hubieras limitado a ti mismo y caído. Llevaste contigo al único hombre roto en múltiples partes e interpretarás todos los papeles bajo el sol. El ladrón, la víctima, el asesinado, y el asesino, todo bajo el sol, de modo que al final puedas decir, “No importa quién eres, eres perdonado, porque en el momento presente no sabes quién eres ni lo que haces”. Entonces serás elevado a lo alto por un poder dentro de ti mismo y prepararás el banquete del Mesías para todas las partes que cayeron contigo, y mientras te deslizas cada una se volverá perfecta. ¿Por qué? Porque tú eres perfecto. A medida que te deslizas, todas ellas se moldean en las bellas formas que conocieron en el estado de inocencia, antes de que tú cayeras llevándotelas contigo al estado de la experiencia. Caíste en el estado de la experiencia y regresas al estado de la imaginación. Esa es la cumbre.

“Dios puso eternidad en la mente del hombre sin que ese hombre pudiera entender lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin”. Yo te lo he revelado, esta noche, a través de la revelación menor de oídas. Como Job, has escuchado con la audición de la oreja. Job no podía entender cómo Dios podía ser un dios de amor cuando todas las cosas terribles le sucedieron, pero al final Job comprendió que él fue el único que había causado todo. Y, cuando tú hayas representado todos los papeles, como Job despertarás y dirás, “Ahora mis ojos te ven”.

Las iglesias, hoy en día, hablan de Jesús como si estuviera sufriendo por tus pecados. No lo creas ni por un momento. Cada uno lleva dentro de sí mismo su propia prueba. Si no das en el blanco no obtienes el premio. Aciertas el blanco y obtienes el premio. No existe sufrimiento por pecados. El sufrimiento es simplemente una acción disciplinaria, que no es más que el amor de Dios en ti. No hay un Dios en el exterior. Se nos dice en Proverbios, “Como un padre corregiría a su hijo, así el Señor disciplina a aquel a quien ama”. Amando el papel que interpretas, él lo disciplina y lo corrige mientras se mueve de estado a estado a estado.

Por lo tanto Eclesiastés está en lo cierto. Yo nazco y muero, he conocido la pobreza y he conocido la riqueza, he conocido la desgracia y he conocido la gracia. Ha habido un tiempo en mi vida en el que habría coincidido con Koheleth y expresado, “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”, pero la última ronda ha llegado para mí y estoy a punto de partir de este mundo de pecado y muerte (y no pasará mucho tiempo, te lo aseguro), ya que el todo ha sido revelado.

Sólo en el final, cuando estés a punto de partir de Egipto (el mundo de los estados) es realmente revelado. Si eres llamado para contarlo, lo harás, y habrá quienes lo escuchen y crean y quienes lo escuchen y lo rechacen. Es totalmente decisión del individuo que escucha el testimonio. Yo te digo lo que sé por experiencia y tú puedes creerlo o puedes rechazarlo. Es totalmente tu decisión, pero experimentarás todo lo que te he contado esta noche.

David, un día, después de haber dormido con sus padres (plural) despertará en ti. Y tú, siendo el Padre, despertarás y ascenderás desde Gólgota, tu cráneo, porque el lugar donde lo pusieron y el lugar donde resucitó fue en la Ciudad de David. El sepulcro de David, como nos dice el tercer capítulo de Nehemías, está después de las escaleras que descienden de la Ciudad de David a la puerta de la Fuente. Explotando interiormente tú te levantas del sepulcro donde Jesucristo está enterrado. Cinco meses después David explota en tu interior y tú exclamas, “He encontrado a David. Él ha exclamado dentro de mí, 'Tú eres mi Padre, mi Dios y la Roca de mi salvación'.” La relación es tan bien conocida que es profética.

Entonces, cuatro meses después, tú ves el eje y la puerta de la Fuente de las Aguas Vivientes donde reposas en la Ciudad de David. Fusionado con ella te elevas a la eternidad y tu viaje ha terminado. Luego perduras durante un breve tiempo para contarlo. Hace dos meses, ninguna compañía de seguros me habría dado una semana de vida, pero tengo que permanecer para contarlo. La función ha terminado para mí, pero tiene que ser contada. Aún hay oídos para oírla, así que volví y estoy tan fuerte hoy como lo estaba hace 25 años. Soy el mismo joven que era hace 25 años a pesar de mis 61 actuales. Puedo hacer, físicamente, las cosas que no he hecho en muchísimo tiempo, pero puedo partir esta noche. Da igual ahora. Volví para contarles a aquellos que tuvieran que escucharlo, ya sea que lo acepten o lo rechacen, como se nos dijo en el último capítulo de Hechos, “Les exponía desde la mañana hasta la noche, tratando de convencerlos del reino de Dios y contándoles sobre Jesucristo, usando para su argumento la ley de Moisés y los Profetas y los salmos. Y algunos quedaban convencidos por lo que decía mientras que otros no creían”.

Esta es la historia de todos aquellos a quienes se les aparece el Dios resucitado. Todos los padres están regresando ahora y tú eres el Padre. Somos los padres con los que David duerme. Tú eres su Padre y lo sabes sólo porque yo te lo he dicho, pero se acerca el día en que lo sabrás por experiencia. Y si tú eres el Padre de David y yo sé que soy su Padre, ¿no somos uno? ¿No podemos decir las palabras del capítulo 17 de Juan, “Yo en ellos y tú en mí para que puedan llegar a ser perfectamente uno”?

El Antiguo Testamento termina con esta nota, “Un hijo honra a su padre. Si yo soy padre, ¿dónde está mi honra?” En otras palabras, ¿dónde está mi hijo? Así que el Antiguo Testamento finaliza con una esperanza, porque el hijo no ha aparecido todavía para honrar a su padre, pero cuando empieza el Nuevo Testamento el hijo aparece.

Esta noche te he contado quién eres realmente, y pese a que todo es vanidad, puedes ser lo que sea que quieras ser, genéricamente. Puedes ser un pecador o un santo ya que estás pasando por un fabuloso mundo de opuestos y como dijo Blake, “No considero que el justo o el malvado estén en un estado supremo, sino que cada uno de ellos están en los estados del sueño en los que el alma puede caer en su sueño mortal del bien y del mal cuando abandonó el paraíso siguiendo a la serpiente”.

Así que estamos dormidos hasta el final, soñando sueños extraños. Soñamos que estamos en prisión y soñamos que somos libres. Soñamos que tenemos dinero y soñamos que somos pobres, y aquello con lo que nos identificamos, lo exteriorizamos. Por ello no puedo desmentir la declaración del predicador, pero aquel versículo mencionado brinda la esperanza, porque sin ese versículo qué importaría esta noche si no hubiera esperanza, no habría nada. La mente intelectual no puede entender lo que Dios puso en la mente del hombre, pero yo te he contado lo que es. Nunca sabrás que eres Jesús hasta que su Hijo estalle dentro de ti y te llame Padre. Entonces, implícitamente, sabes quién eres. Sigue siendo el mismo nombre. El ser que se eleva y el ser que es llamado Padre no difieren del ser que fuiste antes, sólo que ahora incluyes un ser mucho más grande que no es otro que Dios el Padre.

Ahora vamos a entrar en el silencio.


Pregunta: Cuando morimos aquí, ¿adónde vamos?

Respuesta: Esto parece la plenitud de la vanidad basado en lo que sabemos sobre nuestro cuerpo biológico humano, y en lo que nuestros científicos nos dicen al respecto, pero tú te soñaste como un ser, y el soñador no puede ser destruido por su sueño. Puedes soñar el sueño más horrible del mundo, puedes soñar que mueres, pero no puedes ser destruido por tu sueño. Igual que te soñaste a ti mismo estando aquí, te soñarás a ti mismo estando allá. Mi madre tenía sólo 61 años cuando partió, pero aparentaba 90 porque había sufrido mucho durante dos años y su personalidad encantadora se había marchitado ante nuestros ojos. La he visto a la edad de veinte años, radiantemente bella. Yo permanecía en mi edad sin embargo ella lucía mucho, mucho más joven, pero la relación madre/hijo todavía estaba ahí. Mi padre murió a la edad de 85 años. Lo he visto varias veces desde entonces y nunca ha aparentado tener más de 50. Como ves, estamos soñando. Te encontrarás a ti mismo no sólo en un mundo tan real como éste, sino que el mundo puede no estar en el año 1966, como está en el presente, puede ser el año 3002 y será exactamente tan natural y normal para ti como lo es este año de 1966. No hay pérdida de identidad, te encontrarás a ti mismo en el ambiente más adecuado para el trabajo que todavía tiene que hacerse en ti.

Buenas noches.



Traducido por Penchi Quirch de Troia
La
conferencia original en inglés es ETERNITY WITHIN (Neville Goddard 10-4-1966)




domingo, 20 de febrero de 2011

INFINITOS ESTADOS (Neville - 22 de marzo de 1968)

Neville (22 de marzo de 1968)


INFINITOS ESTADOS



Muy a menudo alguien me dice: “No creo que los demás te entiendan”. Me hicieron esta pregunta: “Cuando usas la palabra 'estado' no creo que los demás sepan lo que quieres decir, así que ¿podrías explicarlo, por favor?” Esta noche intentaré explicarlo.

Se nos dijo: “Sois hijos del Altísimo, todos vosotros”. (No sólo unos pocos, sino todos nosotros.) “Sin embargo, moriréis como hombres y caeréis”.....en infinitos estados de conciencia, pues son estados en los que caen los hijos del Altísimo. Un estado es una actitud de la mente, un estado de experiencia con un cuerpo de creencias que domina en tu vida. Siempre que expresas un estado, te identificas con él diciendo: “Soy pobre o soy rico. Soy conocido o desconocido. Soy querido o no querido.” Podría seguir indefinidamente, porque hay infinitos estados en los cuales puede caer un hijo individual del Altísimo.

Blake hizo esta declaración: “La eternidad existe y todas las cosas existen en la eternidad independientes de la Creación que fue un acto de misericordia. Esto implica que yo no considero que ni el justo ni el malvado estén en un estado supremo, sino que están en cada uno de aquellos estados del sueño en los que el alma puede caer en sus sueños mortales del bien y el mal.” Cuando te encuentres en un estado o veas a un aparente otro [ser] en un estado, no condenes o alabes el estado, pues todos los estados existen y ninguno es superior a otro. Cada estado es una actitud, un estado de experiencia con un cuerpo de creencias que un hijo individual del Altísimo ocupa. Y si ese es un hijo individual del Altísimo, entonces ¿no somos hermanos de la más Alta Unidad? ¿Y no somos también miembros del cuerpo supremo que es Dios el Padre? Así que los estados en los que caemos no pueden dañar o de ninguna manera imposibilitar a nuestro ser inmortal que cae.

Tu poder creativo no decayó voluntariamente. Fue la voluntad de tu Padre que tú, su poder creativo, descendieras en los estados y los experimentaras. En el capítulo 8 de Romanos, Pablo nos dice: “Él fue sometido a la inutilidad, no de su propia voluntad, sino por causa del que lo sometió en la esperanza”. Hay unidad en Dios, pero Dios el Padre se compone de dioses, los hijos. Así que el poder creativo de Dios cayó en división y pasa a través de estados que dan como resultado resurrección en la unidad. Como hijo del Altísimo puedes, en un abrir y cerrar de ojos, moverte a cualquier estado, pero lo más probable es que no permanecerás allí pues un estado ¡se compone de un cuerpo de creencias! Si te pasas el día pensando desde una cierta base, desde un cierto cuerpo de creencias, lo más probable es que te quedarás dormido esa noche en la misma creencia. Sabiendo que puedes entrar en otro estado, en otro cuerpo de creencias, puedes tratar de entrar, pero debes persistir en mantenerte en el nuevo estado hasta que se convierta en algo natural.

Hay innumerables estados y el ocupante de un estado no es mejor que el ocupante de otro, pues cada uno es un hermano en la más alta unidad y todos son uno en el cuerpo de Dios el Padre. Pero el estado, la actitud de la mente a la que más regresas constantemente, constituye tu morada. Si habitas en la autocompasión expresarás el estado, pero por ocupar ese estado no eres menos que alguien que tiene ambiciones de entrar en la Casa Blanca, o en el Vaticano como el Papa. El individuo que desea un estado ambicioso no es superior o inferior al que no sabe que está en un estado y permanece sometido a él.

¿Cómo sales de un estado? ¡A través de la creencia! Debes creer en la doctrina. Se te dijo: “Cualquier cosa que desees, cree que la has recibido y la recibirás”. Los preceptos de Cristo deben ser aceptados literalmente, porque se cumplirán literalmente. ¿Puedes creer en el precepto de que el creer que ya has recibido tu deseo te lo traerá a tu mundo? Si es así, entonces esta noche puedes cambiar las cosas que están sucediendo en tu mundo. Y si puedes creer y persuadirte a ti mismo de que las cosas son como tú quieres que sean hasta el punto de entrar realmente en el sentimiento de que son ciertas, serán sentidas y vistas en tu mundo. Debes sentir que tus deseos ya se han realizado, que ya son reales, pues la verdad de cualquier concepto es conocida por el sentimiento de seguridad de que el pensamiento es cierto.

Suponiendo que no eres el hombre (o la mujer) que quieres ser, sabrás que realmente lo eres por el sentimiento de seguridad que inspira en ti, pues si sientes certeza, actuarás sobre ella. Si no actúas no estás convencido, ya que Dios en ti es tu propia maravillosa imaginación humana y ¡Dios está actuando siempre! Puedes estar físicamente incapacitado, pero estás actuando siempre en tu imaginación, que es Dios, el Padre de tu vida.

Por estados quiero decir actitudes de la mente. El Nuevo Testamento comienza: “El tiempo se ha cumplido y el reino de los cielos está a la mano; arrepentíos y creed en el evangelio”. La palabra “arrepentirse” significa “un cambio radical de actitud”. Tu actitud no tiene que ser hacia otro, sino una actitud respecto a uno mismo. Si sientes que no tienes nada por qué vivir debes arrepentirte cambiando radicalmente tu actitud de ese estado. No te condenes a causa del estado en el que has caído. Si no te gusta entra en otro. No sientas lástima por ti mismo, ya que si lo haces harás del estado un hábito y permanecerás allí por el resto de tus días en la tierra. En lugar de eso, puedes creer en esta doctrina y salir de cualquier estado.

Permíteme ilustrarte con esta historia. Un caballero, que asiste a las conferencias, y su esposa, se mudaron a su nueva casa en la playa. Deseando hacer algo con el diseño del paisaje, invitaron a cinco paisajistas para que les hicieran ofertas. Dos ni siquiera les hicieron una por la ubicación de la propiedad, pero después de elegir una de las que recibieron, los céspedes y jardines así como varios árboles fueron plantados. Al cabo de seis meses tres árboles habían muerto. Ahora, en vez de enfadarse y llamar al hombre, exigiendo que los árboles fueran reemplazados, mi amigo decidió poner a prueba su imaginación; así que mientras estaba sentado en su coche imaginó que estaba apoyándose contra un árbol sano, mientras contemplaba a los tres que parecían estar muertos, pero ahora estaban sanos y hermosos. Entonces un día el paisajista llegó a la casa, preguntando por el jardín, especialmente por los árboles. Parecía que sus hombres habían usado demasiado nitrógeno en el fertilizante, lo que causó que las raíces se quemaran. Al ver los árboles, regresó al martes siguiente, y los reemplazó de manera gratuita.

Este mismo caballero compartió otra experiencia conmigo, diciendo: “De camino al trabajo la otra mañana pasé por un edificio muy importante y me dije a mí mismo, 'Me pregunto cómo sería trabajar ahí'. Sin saber nada de la compañía, jugué con la idea de que me ofrecían un sueldo fantástico e incluso imaginé que veía mi nombre en la puerta de la oficina. Ese mismo día mientras estaba en el trabajo recibí una llamada de una agencia contratada para cubrir los puestos ejecutivos de la compañía por cuyo edificio yo había pasado, y cuyo empleo había imaginado. La agencia estaba llamando para preguntar si yo consideraría la idea de trabajar para su cliente. Me sorprendí mucho al darme cuenta de que la ley podía trabajar tan rápido, ¡pero ahora sé que lo hace!”

No tienes que permanecer en un estado si has cometido un error. Puedes cambiar los estados por la mañana, al mediodía y por la noche, pero el estado al que más regresas constantemente constituye tu morada. Es a partir de ahí que vas a vivirlo y perpetuarlo hasta que te muevas en el pensamiento. Como dijo Blake: “El roble se corta con el hacha y el cordero se degolla con el cuchillo, pero sus formas eternas permanecen para siempre y reproducen su forma externa a través de la semilla del pensamiento contemplativo”.

El ser que realmente eres descendió a la debilidad de la carne causando que experimentes el estado en el que ahora estás. Si contemplas otro estado, el mismo ser que trajo tu forma actual a la existencia restaurará y dará vida al otro estado, el estado deseado. Esto lo seguirá haciendo hasta que su propósito se cumpla. Ese propósito es seguir un patrón determinado de regreso a la unidad del ser. Ya ves, en el principio fuimos reclutados. No nos ofrecimos como voluntarios para caer en esos estados. Fuimos sometidos a la inutilidad, no voluntariamente sino por la voluntad de aquél que nos envió. Pero cuando regresamos descubrimos que somos el mismísimo ser que nos sometió. Ahora somos los hijos, ¡destinados a volver como Dios el Padre!

Ahora déjame compartir contigo una palabra que yo uso noche tras noche. La palabra es “David” y significa “amante; amado” pero específicamente “hermano del padre”. Todos somos hermanos, pero después de mi resurrección y retorno a la unidad David (hermano del padre) me llamó Padre. Llegará el día en que David te llamará también Padre, pues él es [el] hermano del padre. Todos somos hermanos de la más alta unidad, predestinados a resucitar en esa unidad que se desunió en nuestra caída en la división. Así que el nombre de David en el sentido más específico es “tío”. Si David es el hermano del padre y cada uno de nosotros es un hermano en la caída en la división, cuando resucitamos en la unidad David es el que se da a conocer a cada persona como el Padre. La unidad se desunió por un propósito. El poder creativo de Dios descendió para experimentar estados de modo que llegara a ser mayor de lo que era antes del descenso. Habiendo unidad en el pensamiento, el poder creativo cayó en la división y será resucitado de vuelta a la unidad del pensamiento una vez más.

Así que cuando hablo de estados estoy hablando de estados de conciencia, actitudes de la mente que crean un cuerpo de creencias. Mi hermana y mis hermanos en casa no creen en el mismo Cristo que yo, a pesar de haber nacido todos en la misma familia y de habernos criado en el mismo ambiente. Mis hermanos se llaman a sí mismos cristianos pero su definición de Cristo sería diferente de la mía. Desde su estado de conciencia creen en un hombre que vivió hace dos mil años, sin embargo yo te diría que Cristo es la sabiduría y el poder creativo de Dios que desciende a estados, resucita, y regresa como el ser que los envió. Llegará el día cuando comprenderás todos estos preceptos como siendo literalmente verdaderos. Aquí hay uno que se encuentra en la primera epístola de Juan, tercer capítulo, segundo verso: “Ahora somos hijos de Dios; aún no se ha manifestado lo que seremos, pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él”. ¿Cómo le conoceremos? ¡Al convertirnos en lo que él es! Los predicadores del mundo te dirán que cuando él venga, serás como él en carácter, en tu actitud hacia la vida. Serás amable y considerado y tendrás sus buenas cualidades, pero yo te digo: ¡serás como aquél que está en el fondo de tu alma meditándote! Esto lo sé por experiencia.

Fue en el año 1936 cuando vi la roca que las escrituras declaran como el Dios que me dio a luz. Un día mientras estaba tranquilamente sentado en el silencio, una roca apareció de repente ante mi vista. Luego se dividió e igual de rápido se volvió a unir en la forma de un hombre sentado en la postura del loto, meditando profundamente. Cuando miré más de cerca descubrí que ¡estaba viéndome a mí mismo! Y entonces supe que cuando se despertara yo no podría desaparecer, ¡sino más bien sabría que yo era él! Esta cosa llamada Neville que está frente a ti es su emanación. Él la trajo a la existencia, y aunque le cortes su cabeza un millar de veces él restaurará su forma eterna a través de la semilla del pensamiento contemplativo.

Nada deja de ser, porque todas las cosas existen en la eternidad y pueden ser traídas a la existencia por este ser meditativo, que se ve exactamente como tú, excepto que elevado a la enésima potencia de la majestad. Nunca has visto tu cara lucir tan hermosa. Nunca la has visto contener tal poder majestuoso, tal fuerza de carácter. Mirándose a sí mismo y sabiendo que no hay otro, mientras brilla como el sol tú regresas al ser que él está meditando en este mundo de mortalidad. Cuando tengas esta experiencia no tendrás nada que ver con nadie que afirme que él o ella es Cristo. No dejarás que nadie te detenga, ya que cuando le veas serás como él. ¿Has visto alguna vez a alguien en este mundo que sea exactamente como tú? Tus hijos pueden parecerse a ti, pero si pones una foto de uno de ellos al lado de la tuya sabrías que serían fotos de personas diferentes, ¿no es cierto? Nadie tiene las mismas huellas dactilares o el mismo olor que otro. Pero cuando conozcas a la roca que te engendró y al Dios que te dio a luz, le conocerás porque serás exactamente como él.

Cuando ves a este ser en la profundidad de tu alma estás viendo al que descendió a estos estados, meditándose a sí mismo. Eres su emanación, su reflejo interpretando los papeles que él sueña. Y cuando él despierta de su descenso y empieza a ascender, ¡eres Él! No hay dos semillas de pensamiento contemplativo en la profundidad del alma que sean idénticas. Todos somos hermanos, y habiendo sido sometidos, cuando regresamos a la unidad somos Dios el Padre. Ahora ves a quién se refiere la palabra “David” – “el hermano del Padre”. Dios el Padre es mi hermano, que un día se levantará y, llevándome de vuelta a la unidad del ser, me llamará Padre. ¡Ése es David! ¡Ése es el juego! ¡Ése es el misterio de la vida!

Ahora volviendo al principio: todo es un estado. Puedes ser cualquier hombre, cualquier mujer que quieras ser cuando entiendes el misterio de los estados. Un estado es simplemente una actitud de la mente, un cuerpo de creencias, una fase de la experiencia. Ahora bien, no seas como la luna, que cambia de una cuarta parte a la mitad, luego a tres cuartos y luego a luna llena – o como la tierra que se repite una y otra vez estación tras estación. ¿Alguna vez has notado que en ciertas épocas del año el mismo conjunto de circunstancias te suceden? Cada año está siempre muy caluroso cuando te toca ir de vacaciones o siempre te encuentras sin dinero cuando se acerca la Navidad. O siempre que comes fresas estallas en una erupción. Todos estos son patrones creados en el mundo de los estados en el que todos vivimos.

Hay infinitos estados e infinitas combinaciones de estados en los que Dios, tu propia maravillosa imaginación humana, cae. Afortunadamente hay un límite, que llega cuando la infinita misericordia (que está dentro de ti) da un paso más allá y se despierta a sí misma, y mientras lo hace, tú – el que ella atormentó – despiertas, reforzado por el descenso a estos estados. Y regresas como uno, trayendo tus dones que son el resultado de tus experiencias viajando a través de estos estados. Traes tus talentos, de los cuales el mayor es el arte del perdón, la capacidad de entrar dentro y aceptar lo contrario. ¿Cuando ves a alguien en la desesperación puedes representártelo a ti mismo como a él le gustaría ser visto? ¿Y puedes convencerte a ti mismo de que lo que ves es real? En la medida en que te convenzas a ti mismo él se convertirá en ese hombre. ¡Entonces habrás conquistado a través del perdón! Le habrás sacado de un estado y colocado en otro.

Ahora, cada acto de bondad es una muerte en la imagen divina pues en cada acto te sacrificas a ti mismo. Al darle vida a lo que ya no quieres ver, mueres a eso y vives en lo que tú quieres ver, así que cada bondad hacia otro es una muerte en la imagen divina. Al representarme a otros y persuadirme a mí mismo de que ellos son como me gustaría que fueran, en la medida en que me convenzo a mí mismo llegarán a serlo, y mientras llegan a serlo yo muero a lo que anteriormente di vida. Viví en lo que pensé que ellos eran, y entonces morí a ese pensamiento. Lo hice deliberadamente, ¡así que yo mismo lo sacrifiqué! Tengo el poder para sacrificarlo y el poder para levantarlo otra vez. Sacrifiqué mi vida a propósito para lo que vi, y la levanté para lo que quería ver, resucitando así a otro (que soy yo mismo) en un nuevo estado. ¿Con qué frecuencia debo hacerlo? Setenta veces por siete o el tiempo que me tome convencerme de que es cierto. Cuando sacrifico mi vida por otro él es mi hermano, porque tenemos el mismo Padre. Como hermanos caemos en estados y nos resucitamos a nosotros mismos en la unidad del Padre.

Así que el mayor talento, el mayor reto a superar, es el arte del perdón. Por perdón no quiero decir un acuerdo verbal, abandonando el recuerdo de lo que fue perdonado. Para perdonar completamente debo olvidar por completo el evento. No importa lo que fue dicho, si me perdonas ni siquiera puedes recordar lo que yo hice o dije. Sólo estando dispuesto a ver lo que quieres ver, si te persuades a ti mismo de que ahora eres lo que quieres ser, has olvidado lo que eras antes. Eso es el perdón.

El verdadero perdón es el olvido completo. Blake nos dice: “El arte de vivir es olvidando y perdonando”. Si no perdonas completamente no puedes olvidar, porque perdonar es cambiar tu actitud hacia otro [ser], y en la medida que la cambias perdonas lo que ellos hicieron o dijeron, ¡por lo tanto ya no los mantienes en el estado que les obliga a hacer lo que hicieron! Mientras permanezca en un estado, el hombre debe desempeñar el papel que el estado dicta, y el hombre debe interpretar cada papel. Dios en su infinita misericordia nos ha ocultado los papeles que hemos desempeñado, porque el shock sería demasiado grande si fuéramos a ver los horrores que hemos cometido mientras pasábamos a través de todos estos estados. Lo que sucede es que cuando caes en un estado no puedes evitar actuar desde esa premisa, ¡y puedes caer en cualquier estado!

No te estoy diciendo que un estado es bueno y otro malo. Simplemente te estoy pidiendo que juzgues todos los estados con amor. Si alguna vez tienes alguna duda siempre haz lo que sea amoroso. Entonces sabrás que estás haciendo lo correcto. Si alguien se te acerca y te cuenta que quiere un trabajo, no le preguntes cómo perdió su trabajo anterior, simplemente escúchale [en tu imaginación] decirte que ahora tiene un trabajo maravilloso. Haz eso y le has sacado del estado de desempleo y le has colocado en el estado de trabajador bien remunerado.

Te insto a usar tu propio maravilloso poder creativo y entrar deliberadamente en el estado de tu elección. Hazlo ahora ocupando el estado el tiempo suficiente para que se sienta natural. ¿No has tenido un traje que se sentía tan nuevo que eras consciente de él a cada momento? Sé que cuando me compré mi primer traje caminaba por la Quinta Avenida pensando que todas las personas con las que me cruzaba sabían que mi traje era nuevo. La gente que pasaba no me prestaba atención, pero yo era muy consciente, muy consciente de mi traje nuevo. Eso es exactamente lo que sucede cuando entras en un nuevo estado. Si el estado de riqueza es nuevo, crees que todo el mundo lo sabe, pero nadie sabe ni a nadie le importa si eres rico o pobre, por lo tanto camina en el estado hasta que llegue a ser natural. ¡En el momento en que la sensación sea natural la riqueza es tuya!

Pagué treinta dólares por mi primer traje. Hoy en día un traje me costaría 200 dólares, pero sin importar el costo cuando el traje es nuevo soy consciente de ello. Pero déjame llevarlo el tiempo suficiente para sentirlo natural y ya no seré consciente de su novedad. Lo mismo es cierto para un estado. Es posible que desees el estado de fama. Si pensaras que eres famoso y permanecieras consciente del estado el tiempo suficiente para hacerlo natural, a medida que los pensamientos fluyen de ti llegarían a ser una parte natural de tu cuerpo de creencias, y el mundo daría testimonio de tu fama.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Manu LDA
La
conferencia original en inglés es INFINITE STATES (Neville 3-22-1968)




miércoles, 2 de febrero de 2011

Lo que atraes (Neville)

"No es lo que quieres lo que atraes, atraes lo que crees que es cierto." ~Neville Goddard

sábado, 15 de enero de 2011

EL PODER LLAMADO "LA LEY" (Neville - 21 de abril de 1969)

Neville (21 de abril de 1969)


EL PODER LLAMADO “LA LEY”



Cualquier presentación de una doctrina debe demostrar que tiene una referencia específica hacia la vida ahora, así como en lo sucesivo, porque el hombre secularizado (no religioso) está mucho más interesado en el presente que en el futuro. Por lo tanto, si quisieras interesar a alguien en la verdad, primero debes apelar al poder que ellos pueden experimentar aquí y ahora; pues la promesa es tan fantástica que si ellos la escucharan primero podrían rechazarla con disgusto. Muéstrales lo que pueden hacer aquí mismo y ahora. Capta su interés en el poder llamado “La Ley”, y entonces quizás desearán conocer la promesa.

Déjame compartir contigo ahora un par de historias que un caballero compartió conmigo esta semana. Él dijo: “Hace como diez días mi esposa me habló de una niña pequeña de tan sólo catorce meses de edad que había desarrollado tumores en el cuello en el que, cuando el médico extirpó y examinó un bulto, habían signos de cáncer. Tres especialistas fueron traídos y cada uno por separado había declarado que la niña tenía cáncer. Sólo un médico, observando los resultados, cuestionó el veredicto. Pero mantuvieron a la niña en el hospital para examinarla más detenidamente. Mientras escuchaba su historia modifiqué la voz de mi esposa hasta el punto que ni siquiera podía oír lo que ella estaba diciendo, pero oyendo su voz, reconstruí la historia y escuché su revisión en el ojo de mi mente. Esa noche mientras me quedaba dormido escuché de nuevo y oí [en mi imaginación] a mi esposa contándome la historia revisada. A los pocos días los médicos hicieron otro examen de otro bulto y la votación fue unánime, la niña no tenía cáncer. Y puesto que no le realizaron ningún tratamiento de recuperación en el hospital, determinaron que ella nunca tuvo cáncer, ya que sin tratamiento la niña no hubiera podido superar la enfermedad. Cuando mi esposa escuchó el nuevo veredicto le contó a la abuela y a la madre lo que yo había hecho, pero ellas no podían creer que un acto imaginario tuviera algún poder de causalidad.”

Para el mundo es el colmo de la locura creer que la imaginación crea la realidad, sin embargo, todo místico sabe que cada efecto natural tiene una causa espiritual. Una causa natural es sólo aparente. Es una ilusión de este mundo, pues la memoria del hombre es tan pobre que no puede relacionar lo que está teniendo lugar ahora con un acto imaginario anterior. Siempre buscando la causalidad física, el hombre no puede creer que imaginó algo que pudo haber producido semejante efecto físico; sin embargo, te digo: mientras te sientas a solas e imaginas, estás poniendo una causa en movimiento, y cuando veas sus efectos puedes negar el estado imaginario, pero tu “ahora” está vivo y es real para ti a causa de un acto imaginario de tu parte y por ninguna otra razón. Tu imaginación pone todo en movimiento, pero tu memoria es deficiente; por eso puedes considerar tonto a alguien que afirma que la vida está causada por la imaginación – pero Blake te llamaría idiota razonador, no hombre de imaginación. Pues bien, mi amigo continuó diciendo: “La otra noche conduciendo para casa desde el trabajo estuve pensando que podría utilizar un poco más de dinero, ya que el Tío Sam [el gobierno de los EEUU] estaría haciendo demandas [o cobrando impuestos] sobre mis ingresos. Entonces empecé a imaginar dinero hermoso, verde y crujiente lloviendo sobre mí. Por cerca de un minuto me perdí en una pequeña lluvia de dinero verde. Después el tráfico exigió mi atención y asumí mi estado normal de alerta y olvidé por completo mi acto imaginario hasta la mañana del quince de abril. En esa fecha mi jefe entró en la oficina y dijo: 'Usted recibirá un aumento de diez por ciento de sueldo retroactivo a partir del primero de abril,' y me entregó un cheque.”

Ahora, permíteme advertirte esta noche, espera hasta llegar a casa para probarlo. ¡Es mucho mejor imaginar el dinero crujiente cayendo en tu cama que en la autopista! Pero hazlo, pues te digo que todo es un acto imaginario. No hay tal cosa como la causalidad física. Es todo imaginario, pero el mundo no lo aceptará. Se ríen del hombre de la imaginación pero no pueden refutarlo. Un hombre puede físicamente golpear a otro. Esa fue la causa física mientras que el golpe que recibió fue el efecto; por lo tanto todo el suceso pareció estar construido físicamente, pero te pregunto: ¿qué precedió el impulso de golpear? Ese impulso fue la causa invisible, que fue un acto imaginario. El mundo es traído a la existencia por medio de la imaginación y es sostenido por la imaginación, y cuando la imaginación ya no lo sostiene, se disuelve y no deja ningún rastro. Uno debe abordar el Evangelio en este nivel primero. Si el interés de alguien se despierta en este nivel y la persona comprueba que es verdad en el ensayo, entonces puede que se interese en oír acerca de la promesa.

Ahora vuelvo al tema de la niña. Según los juicios de los estándares humanos la ropa (el cuerpo físico) que ella se pone tiene tan sólo catorce meses, pero la portadora de esa ropa es tan antigua como Dios mismo, y Dios no tiene principio ni final. Él nos eligió en su interior, no cuando salimos del vientre de nuestra madre, sino antes de la fundación del mundo. Antes de la creación física tú y yo fuimos escogidos en su interior para un propósito, pues sin propósito ¿qué tendría importancia si la muerte fuese el fin? Muchos tiranos creen eso [que la muerte es el fin], y con ese tipo de pensamientos no los puedes culpar por ser tiranos. Si tú creyeras que con la muerte se acababa todo sin duda harías lo mismo que ellos. Estarías de acuerdo con Macbeth cuando Shakespeare le hizo decir: “Es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia que no significan nada”. Eso es lo que el mundo tendría que ser si no hubiera ninguna promesa, ningún propósito o significado detrás de él. Pero si captas el interés de ellos por la ley lo suficiente como para que la prueben y ésta se demuestre en la práctica, entonces puedes contarles la más grande historia del mundo con la esperanza de que la creerán o empezarán a creerla.

Absolutamente nada dicho de Jesús puede probarse en el exterior. Él sólo puede ser conocido por los visionarios. Mientras estoy viviendo en este cuerpo mortal y soy conocido sólo por la máscara que llevo, la increíble historia llamada Cristo Jesús se ha desarrollado en mí. Te he tomado, mi amigo, dentro de mi confianza y he compartido mis experiencias contigo con la esperanza de que me creerás. Me ves estando vivo y bien, sin embargo, yo sé lo que es ser crucificado, sepultado y resucitado. Mientras que en mi cuerpo celestial elegí a uno de entre vosotros para ofrecerle mis ojos inmortales que han sido dirigidos hacia dentro, no hacia afuera, esta confirmación de mis palabras puede provenir de ella. Ella me ha visto clavado en una cruz, que fue quemada en el suelo [y reducida a cenizas,] desprendiendo luz líquida dorada en su base, exactamente como le dije que me sucedió a mí. Nadie puede convencerla de que no tuvo esa experiencia, más de lo que alguien podría convencerme a mí de que no la tuve yo.

Ahora esta dama sabe quien es Jesús. Conociéndome como un hombre con todas las debilidades de la carne y sus limitaciones, ella ha ido más allá de la máscara a través de la visión y ha visto quien es Jesús realmente. Él me ha dado a conocer el misterio de su voluntad conforme a su propósito que estableció en Cristo como un plan para la plenitud de los tiempos, que pueda unir todas las cosas en él – las cosas del cielo y las cosas de la tierra. Jesús es el plan de salvación de Dios que está en ti. Ese plan ha entrado en erupción en mí y he compartido mis experiencias contigo que has venido aquí, y también en mi libro “Resurrección”.

Ahora, sólo el visionario, sólo él que tiene los ojos inmortales, conocerá realmente quien es Jesús, porque él es de arriba y no es de este mundo en absoluto. Fue él quien dijo: “Vosotros sois de abajo y yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo y yo no soy de este mundo”; sin embargo, a lo largo de la historia, el hombre ha estado buscando a Jesús en Oriente Próximo. Aquellos que no han tenido las visiones afirman que conocen el lugar donde fue crucificado y enterrado, el camino que anduvo, e incluso afirman tener un pequeño pedazo de madera de la cruz en la que fue clavado. Perpetúan una tradición, invalidando la palabra de Dios como se nos dijo en el capítulo 15 de Mateo. Manteniendo vivas las tradiciones de un Jesús físico, la verdad ha sido anulada, ya que Jesús no es un ser físico sino un patrón enterrado en cada uno. Cuando este patrón hizo erupción en mí, yo estaba tan sorprendido como cualquiera podría estarlo, y aunque aún permanezco en esta pequeña y débil prenda de carne y continúo sufriendo a través de todas las tentaciones del mundo, no puedo negar mis visiones.

Ahora le he dado mis ojos inmortales a alguien que a su vez se los dio a otro, que a su vez se los dará a otro, de modo que todos puedan convertirse en testigos oculares, como habla Lucas en el principio de su historia, diciendo: “Puesto que muchos se han comprometido a compilar un relato de las cosas que se han cumplido entre nosotros, tal y como nos fueron presentadas por aquellos que desde el principio fueron testigos oculares...”. Luego él agregó este pensamiento: “...y ministros de la palabra, me ha parecido bueno también a mí, escribir un relato, el muy excelente Teófilo, acerca de las cosas que se han cumplido entre nosotros”. Lucas fue capaz de contarle a todos los que aman a Dios (llamados Teófilo) la verdad debido a los testigos oculares. Pero cuando los testigos oculares parten de este mundo los ministros se multiplican. Son hombres sin visión que nunca conocieron al que, mientras caminaba en la carne, dio sus ojos a los que dieron testimonio de su historia. Habiendo presenciado el drama según se desarrollaba en él, ellos parten de este mundo y dejan solamente a los ministros de la palabra, que construyen organizaciones y hacen un pequeño dios del hombre que, así como todos los demás hombres, experimentó el plan de salvación de Dios en él. No dicen nada de la erupción del patrón, sino sólo del hombre exterior – cuando no hay un Jesús exterior.

Podrías buscar desde ahora hasta el final de los tiempos y nunca encontrar ninguna prueba convincente de la historicidad de un tal llamado Jesús – sin embargo, es real. Él es tu verdadero ser, tu esperanza de gloria. ¿No te das cuenta de que Cristo Jesús está en ti? A menos, claro, que falles en cumplir la prueba. Ponle a prueba en su nivel. Pon a prueba tu poder creativo, llamado la ley. Imita a mi amigo y permite que una lluvia suave de dinero caiga sobre ti. Cree que lo has recibido y lo recibirás. Luego comparte tu conocimiento con otros y muéstrales que las escrituras tienen una referencia específica hacia la vida, ¡ahora! No empieces con el más allá. Puedes hablarles de la promesa más tarde. Y recuerda: nada es imposible para la imaginación y el mundo es creado en la imaginación.

Como un ser racional no eres responsable de hacer que nada suceda. Pero como un hombre de imaginación ¡simplemente lo imaginas sucediendo! Mi amigo no sabe nada sobre el cáncer. Si viera una célula cancerosa bajo un microscopio no la reconocería. No es un doctor y no sabe más sobre el cuerpo humano que yo, pero sabe lo que su esposa le diría si el veredicto fuera revocado y la niña estuviera bien. Cuando su esposa le habló a su amiga del acto imaginario de su marido, la amiga (como el mundo) rechazó la idea, pues no pudo creer que la causación era mental. Para ella todo tiene una causa física y debe ser curada físicamente, sin embargo te digo: la vida misma es un viaje imaginario. Mi amigo escuchó a su esposa hablándole de la niña y entonces, sabiendo lo que quería escuchar, cambió sus palabras en su imaginación. Eso es todo lo que hizo. Y esas palabras no podían regresar a él vacías, sino que tenían que realizar lo que propuso en su interior. No hizo nada en el exterior para hacerlo suceder. Simplemente se mantuvo fiel a su acto imaginario y se cumplió.

Te pido que lo pongas a prueba, y luego vuélvete a tus vecinos y diles: “¿Se os ha ocurrido pensar que vuestro mundo está causado, no por lo obvio, sino por un acto imaginario invisible?” Puedes interesarlos de esta manera y si lo haces, pedirles que lo prueben. Si lo hacen y llega a pasar entonces puedes presentarles la promesa. Puedes decirles como su débil y pequeña vestimenta se transforma mientras ellos se elevan desde la muerte hacia la vida eterna. Te digo: serás un ser completamente transformado con rostro, manos y voz humanos; pero la forma que llevas no puede ser descrita como otra cosa que luz.

Lo único que separa al hombre del resto de la creación es su mano. El mono no tiene una mano [como la del hombre]. No puede dar forma, pero con una mano puedes empezar a construir. La primera palabra en el nombre YOD HEY VAV HEY significa “mano”. Es la mano del creador que da forma. Si no pudieses hacer prendas de vestir para tu cuerpo tendrías que ir desnudo, pero con una mano puedes convertirte en la imagen del Padre, que es un ser de fuego al que despertarás y conocerás que eres tú mismo.

La mayoría de la gente a la que le hables no te escuchará. Prefieren seguir siendo el mismo pequeño ser que creen que son y continuar llevando un vestido de carne y huesos que debe ser llevado al baño varias veces al día para realizar sus funciones normales. ¿Puedes imaginar el infierno que experimentarías si la restauración fuese perpetuada para siempre? Pero este no es el cuerpo que llevas puesto cuando sabes que eres Dios. Es completamente diferente. Es un cuerpo celestial, un cuerpo de fuego y aire en el que estás destinado a despertar, pues ese es el único cuerpo que todos estaremos conscientes de ser. Pero mientras estés aquí no olvides la ley. Úsala a cada momento del tiempo. Nada está más allá de tu capacidad para imaginarlo. No es tu responsabilidad hacer que suceda, simplemente imagina que es así y ¡deja que así sea! Así es como el mundo en que vivimos vino a la existencia.

Antes de que me juzgues te pido que pongas a prueba mis palabras. Sería absurdo juzgar algo que no has probado. He conocido a aquellos que dicen que no les gusta algo a pesar de que nunca lo han probado, pero te digo: puedes adquirir gusto por cualquier cosa. Recuerdo la primera vez que comí una ostra. Yo tenía alrededor de once años de edad cuando mi madre y yo visitamos la pequeña isla de St. Croix. En aquellos días no había hoteles, sólo casas de huéspedes y todos nos sentábamos en la misma mesa común. Todo el mundo allí hablaba danés y yo no podía entender ni una sola palabra de lo que estaban diciendo, por lo que miré e hice lo mismo que ellos estaban haciendo. En la bandeja delante de mí había un plato con seis pequeñas cosas colocadas en conchas. Como yo nunca antes había visto nada como eso, miré a la anfitriona. Ella cogió un tenedor pequeño, lo metió en una de esas cosas, y al ponérselo en la boca su cara estalló en una sonrisa maravillosa. Esperando lo mismo, cogí mi tenedor, lo metí en la cosa y me la llevé a mi boca. Bueno, no podía bajar [por la garganta] ni podía escupirla. Paralizado, me di cuenta de que si moría en el intento tenía que tragar esa cosa, y cuando lo hice miré hacia abajo y me puse verde cuando me di cuenta de que tenía cinco más para comer. Pero lo hice, y ahora me encantan las ostras de cualquier forma.

Por eso digo: puedes adquirir gusto por cualquier cosa en este mundo al igual que en el mundo celestial. Comienza con la ley. Aprende cómo funciona, y después de probarla en el ensayo, [de comprobar que funciona en la práctica,] es posible que desees descubrir quién es realmente Jesús. Puedes haber sido enseñado a creer que una mujer llamada María fue fecundada por Dios y dio a luz a un hijo físico que fue llamado Jesús; pero te digo: soy una persona normal, no educado anteriormente, casado, una vez divorciado, con dos hijos – pero he experimentado todo lo dicho de Jesucristo en el evangelio. Y le he dado mis ojos inmortales a una amiga (que se casó dos veces, con hijos de dos hombres diferentes) de modo que ella pudiera verme colgando de una cruz que fue incendiada y reducida hasta fundirse en luz dorada y líquida. Al ver el cuerpo que duerme en la cama situada en una plataforma, y luego en una cruz, ella ha visto el cuerpo que yo llevo por la noche, y ahora sabe quién es realmente Jesús. No, él no es la pequeña prenda de carne que llevas puesta, sino un patrón eterno de redención que duerme en ella. Se despertó en un ropaje que el mundo conoce como Neville. Habiendo despertado, sé que yo soy Aquel que se convirtió en la humanidad para que la humanidad pudiera convertirse en Dios.

Dios ahora duerme en ti. Él se despertará y tú experimentarás el drama idéntico, según consta en los evangelios, de una persona llamada Jesucristo, porque no hay otro y nunca habrá otro ser. Aquellos que han sido enriquecidos por la ley que les has enseñado pueden alejarse de ti, porque a las tradiciones les toma bastante tiempo morir, como se nos dijo en el capítulo 15 del Libro de Mateo: “Por motivo de vuestras tradiciones habéis anulado la palabra de Dios”. Manteniendo vivas las tradiciones a través del uso externo de todas estas túnicas tontas e insignificantes de color rojo y púrpura, los millones de irreflexivos se consideran a sí mismos bendecidos si, mientras el grandioso pasa por su lado caminando, ellos tocan su ropa, o asisten a un servicio donde él da misa. Pero debido a aquellas creencias tradicionales la palabra de Dios se anula.

Te estoy contando lo que sé por experiencia. Tómame en serio, porque debo partir pronto y aquellos de ustedes que tienen sus ojos internos abiertos verán como les he dicho que lo harían. Entonces partirán dejando atrás solamente a los ministros, que convertirán mis experiencias en sus conceptos institucionales y una vez más anularán la palabra de Dios.

Esta noche usa la ley y comprueba su poder al convertirte en el hombre que te imaginas ser. Pero no olvides la promesa, ya que sin la promesa ¿qué importaría si fueras el dueño de la tierra? Recientemente he leído el libro que la hija de Stalin escribió sobre su padre. En él ella cuenta que estuvo presente cuando su padre murió. Dijo que él estaba paralizado de un lado, su cerebro se había ido, y era físicamente ciego; sin embargo vio algo que le hizo levantar su mano buena y moverla, mientras una expresión de odio extremo cubría su cara. Era como si estuviera desafiando al mismo diablo que estaba de pie delante de él. Podría haber visto una imagen compuesta de las veinte millones de vidas que destruyó, personificadas como un solo hombre, causando que su pequeña mano se levantase en desafío mientras se marchaba. No creía en la vida después de la muerte. No creía que podía ser restaurado a la vida, por lo tanto se sentía libre para hacer todo y cualquier cosa que quisiese hacer. De pie en el balcón viendo a miles de personas animándolo, [seguramente] diría: “¡Locos!” Los veía como la paja de la vida, pero a día de hoy estas personas triviales engrandecen a Stalin como si se tratase de una figura importante de la historia. Pero, él tiene que enfrentarse consigo mismo ahora. Ya no más interpretando el papel de Stalin, el mismo ser es ahora un hombre joven, saludable y fuerte, continuando su vida, haciendo algo que es coherente con su vida para llevar a cabo ese plan de salvación llamado Jesús, que – oculto en él – negó mientras estaba aquí.

Te pido que uses este poder llamado la ley. Simplemente determina qué es lo que quieres e imagina una escena que implique que lo has realizado. Entra en el espíritu de la escena. Participa en ella dándole viveza sensorial. Luego relájate mientras sientes su realidad. No consideres los medios. Sé consciente de que tu deseo es ya un hecho cumplido y que lo estás disfrutando ahora. Entonces ten fe, porque la fe es lealtad a tu realidad invisible. Tu acto imaginario, aunque invisible, es una realidad porque Dios lo hizo. Si te preguntara quién lo está imaginando, responderías: “YO SOY” y ese es el nombre de Dios por siempre y para siempre.

Aprende a vivir en tu imaginación mañana, tarde y noche. Este caballero cuyas experiencias he compartido contigo esta noche me dijo que cuando me escuchó por primera vez pensó que yo estaba loco; pero él lo puso a prueba, y aunque no tenía sentido le funcionó. Sé que la ley y la promesa no tienen sentido desde un punto de vista mundano, sin embargo te digo: hay un plan de redención enterrado en ti que entrará en erupción en la plenitud de los tiempos y experimentarás todo aquello dicho en las escrituras de un hombre llamado Jesús. Entonces sabrás que él nunca fue un ser físico, sino el nombre de un plan. Jesús es Jehová, que es tu propio maravilloso YO SOY.

La raíz de la palabra griega traducida como “reunir” en la expresión usada en el primer capítulo de Efesios es “cabeza”. Ahí es donde todos nos reuniremos juntos, porque ahí es donde fuimos todos crucificados y enterrados. Y es desde la cabeza que resucitamos. Al regresar de este mundo externo, nos reunimos todos juntos en el único estado que está en la cabeza. James Dean dijo una vez: “El creador de esta infinita unidad se parece a un cerebro infinito y nosotros a nada más que las células cerebrales en la mente del soñador”. ¡Y ahora las células cerebrales se expanden dentro de este cerebro único!

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Manu LDA
La
conferencia original en inglés es POWER CALLED “THE LAW” (Neville 4-21-1969)




miércoles, 1 de diciembre de 2010

CRÉELO EN TU INTERIOR (Neville - 6 de octubre de 1969)

Neville Goddard (6 de octubre de 1969)


CRÉELO EN TU INTERIOR



La realidad objetiva de este mundo es producida solamente por la imaginación humana, en la que todas las cosas existen. Esta noche espero enseñarte a cómo apropiarte subjetivamente de eso que ya existe en ti, y convertirlo en un hecho objetivo. Tu vida no es más que la representación externa de tu actividad imaginaria, pues tu imaginación se cumple en lo que tu vida llega a ser.

El último año que Robert Frost estuvo con nosotros, fue entrevistado por la revista
LIFE y dijo: “Nuestros padres fundadores no creyeron en el futuro, lo creyeron en su interior”. Esto es verdad. Habiendo roto con Inglaterra, nuestros padres fundadores podrían haber establecido su propia realeza aquí haciendo rey a uno de ellos, perpetuando de este modo una familia real. Podrían haber elegido una forma de dictadura, pero se pusieron de acuerdo en imaginar una forma de gobierno que no había sido probada desde la época de los Griegos. La democracia es la forma de gobierno más difícil del mundo, sin embargo nuestros padres fundadores acordaron creerla en su interior. Sabían que podría tener lugar, porque conocían el poder de la creencia – el poder que espero enseñarte que eres, esta noche.

Decir: “Voy a ser rico”, no va a hacer que suceda; debes creer en la riqueza afirmando en tu interior: “Soy rico”. Debes creer en el tiempo presente, porque el poder activo creativo que eres, es Dios. Él es tu conciencia, y Dios solamente actúa y es. Su nombre por siempre y para siempre es “YO SOY”, por lo tanto, él no puede decir: “Yo seré rico” o “Yo era rico” sino “¡Yo Soy rico!”. Afirma lo que quieres ser consciente del aquí y ahora, y – aunque tu mente racional y tus sentidos lo nieguen – si lo asumes con sentimiento, tu actividad interna, establecida y perpetuada, se objetivará en el mundo exterior – que no es más que tu actividad imaginaria objetivada. Intentar cambiar las circunstancias de tu vida antes de que cambies su actividad imaginaria, es esforzarse en vano. Esto lo sé por experiencia. Yo tenía un amigo que odiaba a Roosevelt y él quería cambiarle. Cada mañana mientras se afeitaba, mi amigo regañaba a Roosevelt. Encontraba una gran alegría y satisfacción en esta rutina diaria, pero a pesar de todo no podía entender por qué Roosevelt permanecía igual. Pero te digo, si quieres que alguien cambie, debes cambiar tu actividad imaginaria, porque es la única y sola causa de tu vida. Y puedes creer cualquier cosa dentro de ti si no aceptas los hechos que te dictan tus sentidos; pues nada es imposible de imaginar, y la imaginación – persistida en tu interior y creída – creará su propia realidad.

Ahora, todas las cosas existen en Dios, y él existe en ti y tú existes en él. Tu cuerpo eterno es la imaginación humana, y eso es Dios mismo. Tu imaginación es, en efecto, un cuerpo en el que todas las cosas están contenidas. Cuando imaginas, la cosa misma sale de ese cuerpo divino, Jehová. La historia de Jesús es un maravilloso misterio que no puede ser resuelto hasta que descubras, desde la experiencia, que él es tu propia maravillosa imaginación humana.

Se nos dijo que Dios habla al hombre en un sueño y se revela a sí mismo en una visión. Ahora, la visión es un sueño despierto como esta habitación, mientras que un sueño ocurre cuando no estás completamente despierto. Hace unos años esta visión fue mía: Fui llevado en espíritu a una de las primeras mansiones en la 5ta Avenida de Nueva York a comienzos de siglo. Cuando entré, vi que tres generaciones estaban presentes y escuché al hombre mayor hablándoles del secreto de su abuelo a los demás. Estas son sus palabras: “El abuelo solía decir, mientras estaba de pie en un solar vacío: 'Recuerdo cuando esto era un solar vacío.' Y entonces describiría una representación verbal de lo que él quería construir allí. Lo veía vívidamente en el ojo de su mente mientras hablaba, y con el tiempo se estableció. Fue por la vida de esa manera, realizando objetivamente lo que primero había afirmado subjetivamente.”

Te digo: todo en tu mundo externo fue primero apropiado subjetivamente, no me importa lo que sea. El deseo puede ser tu solar vacío en el que puedes hallarte, recordando cuando lo que ahora tienes era sólo un deseo. Si ahora digo: “Recuerdo cuando di una conferencia en el
Woman's Club de Los Ángeles” estoy dando a entender que yo ya no estoy allí y que estoy donde quiero estar. Recordando cuando eras pobre, te he sacado de la pobreza y te he puesto en la comodidad. Puedo recordar cuando estabas enfermo, al sacarte de la enfermedad y colocarte en el estado de salud. Si recuerdo cuando eras desconocido, eso implica que ahora eres conocido. Cambiando mi recuerdo de la imagen de ti, puedo ahora recordar cuando tú, con toda tu fama y fortuna, eras desconocido y no tenías dinero. Ese era el secreto del éxito del abuelo.

Esto es lo que aprendí en la visión. No dejes de lado este pensamiento pues me vino en una visión. En el 12º capítulo del Libro de los Números se dice que Dios habla al hombre por medio de los sueños y se da a conocer a través de la visión. Si Dios se te da a conocer a través de la visión y te habla en el sueño, ¿qué es más importante que recordar tus sueños y visiones? No puedes comparar el diario de la mañana o cualquier libro que puedas leer, con tu visión de la noche, pues esa es una instrucción de la profundidad de ti mismo.

Dios en ti te habla en un sueño, como lo hizo conmigo cuando me llevó en un viaje en el tiempo a esa mansión hermosamente personalizada en el cambio de siglo. Como espíritu, era invisible a los presentes, pero oía más claramente que ellos, y comprendía las palabras más gráficamente que ellos, porque tenían sus millones; ¿y quién le va a decir a alguien que ya tiene millones cómo obtenerlos? Me introduje en su entorno para conocer su historia, con el fin de compartirla con los que querrán oír y creer mis palabras y luego probarlas.

Esto no quiere decir que, sólo porque has escuchado mi visión vas a disfrutar de la riqueza; debes aplicar lo que has escuchado y recordar cuándo. Si dijeras: “Recuerdo cuando no podía permitirme el lujo de gastar 400 dólares al mes para el alquiler”, estás dando a entender que bien puedes permitírtelo ahora. Las palabras: “Recuerdo cuando era un esfuerzo vivir con mi sueldo mensual”, implica que has trascendido esa limitación. Puedes colocarte en cualquier estado recordando cuándo. Puedes recordar cuando tu amiga expresó su deseo de casarse. Recordando cuando estaba soltera, te estás persuadiendo (convenciendo) de que tu amiga ya no está en ese estado, ya que la has movido de un estado a otro.
 

Cuando digo que todas las cosas existen en la imaginación humana, me refiero a infinitos estados [de conciencia]; pues todo lo que sería posible de experimentar por ti ahora, existe en ti como un estado del que tú eres su poder operante. Sólo tú puedes hacer que un estado cobre vida. Tienes que entrar en un estado y animarlo a fin de que se plasme (manifieste) en tu mundo. Puedes luego volver a dormirte y creer que el hecho objetivo es más real que su estado subjetivo al cual has entrado; pero te puedo decir: todos los estados existen en la imaginación. Cuando un estado es penetrado subjetivamente, se vuelve objetivo en tu mundo vegetativo, donde tendrá muchos altibajos y desaparecerá; pero su forma eterna permanecerá para siempre, y puede ser reanimado y traído de vuelta a la existencia a través de la semilla del pensamiento contemplativo. Así que te digo: la cosa más creativa en ti es entrar en un estado y creerlo existente.

Ahora, la causalidad es el ensamblaje de estados mentales, que al suceder crea aquello que el ensamblaje implica. Digamos que tengo dos amigos que sentirían empatía conmigo (no confundir con simpatizar) si escucharan mis buenas noticias. Los pongo juntos y escucho (todo en mi imaginación) como hablan de mí y de lo que ha sucedido en mi vida. Siendo verdaderos amigos, escucho sus palabras de alegría y veo su felicidad reflejada en sus caras. Luego me permito hacerme visible a ellos y sentir su apretón de manos y su abrazo mientras acepto sus felicitaciones como un hecho. Ahora he ensamblado un estado mental, que al ocurrir, creó aquello que el ensamblaje implicaba; por lo tanto soy su causa. Mientras camino, creyendo firmemente en la realidad de lo que he hecho, y que ese acto imaginario se convierte en un hecho, puedo cuestionarme sobre la forma en que ocurrió. Entonces, recordando mi acto imaginario diría: “Lo hice”. Si lo hice, entonces ¿no lo hizo Dios? Sí, porque Dios y yo somos el único “YO SOY”.

¿Vas a seguir creyendo que hay otro en el exterior? ¿O vas a creer la gran confesión de fe, que te insto a aceptar? Es el gran Shemá: “Escucha, oh Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es Uno”. Si el Señor es uno no puede ser dos; por lo tanto, si su nombre es YO SOY y tú dices “YO SOY”, debes ser uno con el Señor que trajo el mundo a la existencia.

Escucha estas palabras: “Por medio de la fe entendemos que el mundo fue creado por la palabra de Dios, de modo que las cosas que son vistas fueron hechas de cosas que no se veían”. Aquí vemos que la palabra de Dios es una actividad imaginaria que, unida a la fe, creó el mundo. Y la fe no es más que la apropiación subjetiva de una esperanza objetiva. Ahora, cuando hablas de tu deseo conmigo, no puedes ver mi acto imaginario relativo a ti. Si me dices que necesitas un trabajo y yo acepto ese pensamiento, cuando pienso en ti recuerdo tu necesidad. Pero si cambié tus palabras y te escuché decirme que amabas tu trabajo, podría recordar cuando necesitabas uno; porque ahora mi banco de memoria contiene el hecho de que tú tienes un trabajo que te gusta mucho. Y cuando nos reunamos otra vez me dirás que lo tienes y estarás sólo trayendo la confirmación de mi acto creativo imaginario.

Ahora, si la imaginación trabaja de esta manera y se prueba a sí misma en el ensayo una y otra vez, ¿qué importa lo que el mundo piense? No te cuesta nada intentarlo y el cambio que producirá para ti en la vida será muy significante. Inténtalo, porque lo demostrarás en la ejecución.

Esto puede estar en conflicto con lo que crees que Dios es. Tal vez todavía necesitas que sea alguien en el exterior, de modo que hay dos [yoes] de ti y no uno. Está bien si es así, pero te digo: Dios no se convirtió en ti para que hubiérais tú y Dios. Se convirtió en ti, para que pudieras llegar a ser Dios. Si Dios se convirtió en ti, su nombre debe estar en ti, y lo está; porque si te pregunto algo, debes primero estar consciente de la pregunta antes de que puedas responder, y tu conciencia es Dios.

Puedes no ser consciente de quien eres, de donde te encuentras o de lo que eres; pero sabes que existes. Consciente de lo que tus sentidos y razón dictan, puedes creer que estás limitado, que eres indeseado, ignorado y maltratado; y tu mundo confirma tu creencia en tu actividad imaginaria. Y si no sabes que tu conciencia está causando este maltrato, culparás a todos menos a ti; sin embargo te digo que la única causa de los fenómenos de la vida es una actividad imaginaria. No hay ninguna otra causa.

Si crees en los horrores del mundo tal como te son dados en el diario y en la televisión, tu creencia causa que los horrores continúen. Al creer las noticias de una escasez, comprarás lo que no necesitas aceptando ciegamente la presión de perpetuar una actividad imaginaria que te mantiene asustado. A lo largo de las escrituras se te dice que no dejes que se turbe tu corazón, que no te preocupes y que no temas. Si el miedo pudiera ser eliminado, no habría ninguna necesidad de psicólogos o psiquiatras. Es un montón de tonterías de todos modos. Cada día esta rama de la medicina cambia sus conceptos y siempre están en conflicto con respecto a como es la actitud del hombre hacia la vida.

Te digo: el vasto mundo entero está en tu imaginación humana ahora, y puedes producir de ella cualquier deseo creyéndolo existente.

En primer lugar, debes saber lo que quieres, luego crea una imagen [en tu imaginación] que lo cumpla. ¿Sabrían tus amigos lo que es y hablarían de ello? Imagina que están contigo ahora hablando de tu deseo cumplido. Podrías estar en un cóctel o en la cena de una fiesta que se está dando en tu honor. O tal vez es un pequeño encuentro mientras tomáis el té. ¡Crea una escena en el ojo de tu mente y cree en su realidad en tu interior! Ese estado invisible producirá el estado objetivo que deseas, pues toda realidad objetiva está producida solamente por la imaginación.

La ropa que ahora llevas puesta fue primero imaginada. La silla en la que estás sentado, la habitación que te rodea – no hay ninguna cosa aquí que no fuera primero imaginada; así que puedes ver que la imaginación crea la realidad. Si no lo crees, estás perdido en un mundo de confusión.

No hay ficción. Lo que hoy es ficción mañana será un hecho. Un libro escrito hoy como una historia ficticia sale de la imaginación de quien lo escribió, y se convertirá en un hecho en el mañana. Si tienes una buena memoria o un buen sistema de investigación, puedes encontrar los hechos de hoy. No todos los hechos se registran, porque no todos los pensamientos se escriben; sin embargo todas las personas imaginan. Un hombre que se sienta injustamente encarcelado y desee vengarse alborotará el mundo, porque todas las cosas por ley divina se mezclan con los demás seres. No puedes detener la fuerza que viene de alguien que está imaginando, porque detrás de la máscara que lleva, tú y él sois uno. Empieza ahora a tomar conciencia de lo que estás pensando, porque tal como piensas, imaginas. Sólo entonces puedes dirigir un buen rumbo hacia tu objetivo definido. Sin embargo, si pierdes de vista ese objetivo, puedes y serás movido por los aparentes otros seres. Pero si mantienes tu mente centrada en la conciencia de permanecer [enfocado] en tu meta, no puedes fallar.

El final de tu viaje es donde empieza tu viaje. Cuando me dices lo que quieres, no trates de decirme ni el medio ni la manera necesarios para conseguirlo, porque ni tú ni yo los conocemos. Sólo dime lo que quieres para que yo pueda oírte decirme que lo tienes. Si intentas decirme cómo se va a cumplir tu deseo, primero debo borrar ese pensamiento antes de que pueda reemplazarlo con lo que quieres ser. El hombre insiste en hablar de sus problemas. Parece disfrutar al contarlos una y otra vez y no puede creer que lo único que necesita hacer es formular su deseo claramente. Si crees que la imaginación crea la realidad, nunca te permitirás preocuparte por tus problemas, pues te darás cuenta de que al hacerlo los perpetúas aún más.

Así que te digo: lo más importante que puedes hacer es creer existente una cosa, al igual que nuestros padres fundadores hicieron. No tenían ningún ejemplo actual de democracia. Existió en Grecia hace siglos, pero falló porque los griegos cambiaron su actividad imaginaria. Podríamos hacer eso también. No pienses ni por un segundo que tenemos que continuar como una democracia. Podríamos estar bajo una dictadura dentro de veinticuatro horas, pues todo es posible. Si te gusta la democracia, debes estar constantemente vigilante para mantener vivos sus conceptos dentro de ti. Es la forma más difícil de gobierno. Un hombre puede expresar su opinión y organizar una protesta aquí, pero en otras formas de gobierno no podría hacer eso. Si quieres disfrutar de la libertad de una democracia, debes mantenerla viva siendo consciente de ella.

Ahora, si mantienes (sigues) esta ley, no tienes que transmitir lo que quieres; simplemente asumes que lo tienes, pues, a pesar de que tu mente racional y tus sentidos externos lo nieguen, si persistes en tu asunción tu deseo se convertirá en tu realidad. No hay límite para tu poder de creencia, y todas las cosas son posibles para el que cree. Sólo imagina qué enorme poder es ése. No tienes que ser agradable, bueno o sabio, porque cualquier cosa es posible para ti cuando crees que lo que estás imaginando es cierto. Ése es el camino hacia el éxito.

Creo que cualquier hombre que haya tenido éxito en la empresa de su vida ha vivido como si fuera exitoso. Viviendo en ese estado, él puede nombrar a aquellos que le ayudaron en la consecución de su éxito; y puede negar que siempre estuvo consciente del éxito, pero su conciencia forzó la ayuda que recibió.

Creer existente tu deseo es ejercer el maravilloso poder creativo que eres. Se nos dijo en el primer Salmo: “Bendito el hombre que se deleita en la ley del Señor. En todo lo que hace, prospera.” Esta ley, como se explica en el Sermón de la Montaña, es psicológica. “Habéis oído que se dijo antiguamente, no has de cometer adulterio, pero yo os digo, cualquiera que desee a una mujer ya ha cometido adulterio con ella en su corazón”. Aquí descubrimos que no es suficiente con frenar el impulso en el exterior. ¡Se comete adulterio en el momento en que se piensa el deseo!

Sabiendo lo que quieres, llévate hacia ello, pues el acto fue cometido en el querer. La fe debe ser añadida ahora, pues sin fe es imposible agradar a Dios. ¿Puedes imaginar un estado y sentir que tu acto imaginario es ahora un hecho? No te cuesta nada imaginar; de hecho estás imaginando a cada momento del tiempo, pero no conscientemente. Pero puedo decirte: si usas tu poder creativo imaginando que un deseo ya está cumplido, cuando lo consigas, las circunstancias parecerán tan naturales que será fácil negar que tu imaginación tuvo algo que ver con ello, y puedes fácilmente creer que hubiera ocurrido de todos modos. Pero si lo haces, habrás vuelto a dormirte otra vez.

Primero de todo, la mayoría de nosotros ni siquiera nos damos cuenta de nuestra propia cosecha cuando nos confronta. Y si recordamos que una vez lo imaginamos, la razón nos dirá que habría ocurrido de todos modos. La razón te recordará que conociste a un hombre (aparentemente por accidente) en una fiesta que estaba interesado en hacer dinero. Cuando escuchó tu idea, te envió a ver a su amigo, y mira lo que sucedió – así que realmente, hubiera sucedido de todos modos. Entonces, por supuesto, es fácil ignorar la ley, pero “Bendito es el hombre que se deleita en la ley del Señor. En todo lo que hace prospera”.

No olvides la ley mientras estés viviendo en el mundo del César, y aplícala sabiamente; pero recuerda que no estás justificado por su uso. La justificación viene a través de la fe. Debes tener fe en la increíble historia en la que Dios prometió manifestarse de ti, ¡como tú! Esta es la promesa de Dios para todos, y a todos se les pide que la crean.

No es lo que eres sino lo que le confías a Dios hacer, eso es lo que te salva. Y en la medida en que confíes en Dios para que te salve, serás salvado. Pero él nos ha dado una ley psicológica para amortiguar los inevitables golpes de la vida. La ley es simple: “Como siembres, así cosecharás”. Es la ley de igual engendra igual. Como imagines, así será tu vida. Sabiendo lo que quieres, asume la sensación que sería tuya si lo tuvieras. Persiste en esa sensación, y de una manera que no conoces ni podrías concebir, tu deseo se convertirá en un hecho. El abuelo hizo su fortuna estando en un solar vacío y diciéndose para sí mismo: “Recuerdo cuando esto era un solar vacío”. Entonces él describiría una hermosa representación verbal de la construcción que deseaba [ver establecida] allí. Esta es una técnica maravillosa. Puedes recordar cuando estabas enfermo, eras desconocido, pobre o un fracasado. Recordando cuando eras, implica que ya no eres eso, y tu poder está en su implicación.

Usa la ley y te llevará de éxito en éxito según como concibas lo que el éxito es. En lo que a mí concierne, el éxito es cumplir la promesa, y no puedes hacer eso a través de la ley. La promesa se cumple a través de la fe. ¿Te estás manteniendo fiel a la fe? Examínate para ver si lo estás. Te he contado una historia eterna. Créela pero no la cambies. La historia es ésta: Dios se convirtió en ti para que tú puedas convertirte en Dios. Usa la ley para amortiguar los golpes mientras Dios mantiene su promesa; y entonces un día, cuando tu viaje haya terminado, dirás: “En tus manos encomiendo mi espíritu. Tú me has redimido, oh Señor, Dios fiel”. Este es el clamor en la cruz. Encomienda tu espíritu a tu acto imaginario, relájate y quédate dormido sabiendo que su redención está asegurada. Entonces cuando menos lo esperes, Dios te demostrará que te ha redimido a través de despertar en ti, como tú. Luego nacerás, no de la sangre ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Manu LDA
La
conferencia original en inglés es BELIEVE IT IN (Neville Goddard 10-6-1969)