~ "La imaginación crea la realidad." (Neville Goddard) ~


miércoles, 13 de abril de 2011

LECCIÓN 1 - LA CONCIENCIA ES LA ÚNICA REALIDAD (Neville - 1948)

Neville Goddard (1948)


LECCIÓN 1 - LA CONCIENCIA ES LA ÚNICA REALIDAD



Este va a ser un curso muy práctico. Por lo tanto, espero que todo el mundo en esta clase tenga una imagen muy clara de lo que desea, porque estoy convencido de que podéis realizar vuestros deseos mediante la técnica que recibiréis esta semana en estas cinco lecciones.

Para que podáis recibir el beneficio completo de estas instrucciones, permítaseme decir ahora que la Biblia no hace referencia en absoluto a personas que hayan existido o a cualquier evento que nunca ocurriera en la tierra.

Los narradores antiguos no estaban escribiendo la historia, sino una imagen alegórica de una lección de ciertos principios básicos que ellos vistieron con el ropaje de la historia, y adaptaron estas historias a la limitada capacidad de una gente más crédula y acrítica.

A lo largo de los siglos hemos tomado erróneamente las personificaciones por personas, la alegoría por historia, el vehículo que transmite la instrucción por la instrucción, y el sentido burdo primario por el sentido último deseado.

La diferencia entre la forma de la Biblia y su sustancia es tan grande como la diferencia entre un grano de maíz y el gérmen de la vida dentro de ese grano. A medida que nuestros órganos de asimilación discriminan entre los alimentos que se pueden incorporar a nuestro sistema y los alimentos que deben ser desechados, también nuestras facultades intuitivas despiertas descubren debajo de la alegoría y la parábola, el gérmen vital psicológico de la Biblia y, alimentándonos de éste, nosotros también desechamos la forma que transmite el mensaje.

El argumento en contra de la historicidad de la Biblia es demasiado largo; en consecuencia, no es adecuado para su inclusión en esta interpretación psicológica práctica de sus historias. Por lo tanto no voy a perder tiempo en tratar de convenceros de que la Biblia no es un hecho histórico.

Esta noche voy a tomar cuatro historias y mostraros lo que los antiguos narradores intentaron que vosotros y yo viéramos en estas historias. Los maestros antiguos adjudicaron verdades psicológicas a las alegorías fálicas y solares. Ellos no sabían tanto de la estructura física del hombre como los científicos modernos, ni sabían tanto sobre los cielos como nuestros astrónomos modernos. Pero lo poco que sabían lo utilizaban sabiamente y construyeron tramas fálicas y solares a las que ligaron las grandes verdades psicológicas que habían descubierto.

En el Antiguo Testamento encontraréis mucho de la adoración fálica. Como no es útil, no voy a destacarla. Sólo os mostraré cómo interpretarlo.

Antes de llegar al primero de los dramas psicológicos que tú y yo podemos utilizar en un sentido práctico, permitidme exponer los dos nombres sobresalientes de la Biblia: el que tú y yo traducimos como DIOS o JEHOVAH, y el que llamamos su hijo, que tenemos como JESÚS.

Los antiguos escribían estos nombres usando pequeños símbolos. La antigua lengua, llamada la lengua hebrea, no era una lengua que tú usaras con la respiración. Era un lenguaje místico nunca pronunciado por el hombre. Los que lo entendían, lo entendían como los matemáticos entienden los símbolos de las matemáticas superiores. No es algo que la gente utilizaba para transmitir el pensamiento como ahora uso el idioma inglés.

Decían que el nombre de Dios era deletreado JOD HE VAU HE. Voy a tomar estos símbolos y en nuestro lenguaje normal, de la tierra, los explicaré de esta manera.

La primera letra, JOD en el nombre de Dios es una mano o una semilla, no sólo una mano, sino la mano del director. Si hay un órgano del hombre que lo diferencia y lo sitúa aparte del mundo entero de la creación es su mano. Lo que llamamos una mano en el simio antropoide no es una mano. Se utiliza sólo con el fin de llevar alimento a la boca, o para balancearse de rama en rama. La mano del hombre da forma, moldea. Realmente no puedes expresarte sin la mano. Esta es la mano del constructor, la mano del director; dirige, moldea y construye dentro de tu mundo.

Los antiguos narradores llamaron a la primera letra JOD, la mano, o la semilla absoluta de la que saldrá toda la creación.

Para la segunda letra, HE, dieron el símbolo de una ventana. Una ventana es un ojo -- la ventana es a la casa lo que el ojo es al cuerpo.

La tercera letra, VAU, la llamaron un clavo. Un clavo se utiliza con el fin de unir cosas. La conjunción “y” en la lengua hebrea no es más que la tercera letra o VAU. Si quiero decir 'el hombre y la mujer', pongo la VAU en el medio, que los une.

La cuarta y última letra, HE, es otra ventana u ojo.

En este moderno, lenguaje nuestro, de la tierra, podéis olvidaros de ojos y ventanas y manos y mirarlo de esta manera. Tú estás sentado aquí ahora. Esta primera letra, JOD, es tu YO SOYdad, tu consciencia. Tú eres consciente de ser consciente – esa es la primera letra. De esta consciencia vienen todos los estados de conciencia.

La segunda letra, HE, llamada un ojo, es tu imaginación, tu capacidad de percibir. Tú imaginas o percibes algo que parece ser distinto del Yo. Como si estuvieras perdido en un ensueño y contemplaras los estados mentales de una manera despegada, haciendo del pensador y sus pensamientos entidades separadas.

La tercera letra, VAU, es tu capacidad de sentir que eres lo que deseas ser. Cuando sientes que lo eres te vuelves consciente de serlo. Caminar como si fueras lo que quieres ser es llevar tu deseo fuera del mundo imaginario y poner la VAU sobre él. Has completado el drama de la creación. Soy consciente de algo. Entonces me vuelvo consciente de ser efectivamente eso de lo cual era consciente.

La cuarta y última letra en el nombre de Dios es otra HE, otro ojo, que significa el mundo objetivo visible que constantemente da testimonio de lo que soy consciente de ser. Tú no haces nada sobre el mundo objetivo, él siempre se amolda en armonía con lo que tú eres consciente de ser.

Te dijeron que este es el nombre por el que todas las cosas son hechas, y sin él no se hace nada de lo que se hace. El nombre es simplemente lo que tú tienes ahora mientras estás aquí sentado. Tú eres consciente de ser, ¿no? Ciertamente lo eres. Tú eres también consciente de algo que no eres tú mismo: la sala, los muebles, la gente.

Ahora, puedes ser selectivo. Tal vez no quieres ser otro que el que eres, o poseer lo que ves. Pero tienes la capacidad de sentir lo que sería ser ahora otra persona que la que eres. Cuando asumes que eres la persona que quieres ser, has completado el nombre de Dios o el JOD HE VAU HE. El resultado final, la objetivación de tu asunción, no es tu problema. Saldrá a la vista automáticamente cuando asumas la conciencia de serlo.

Ahora pasemos al nombre del Hijo, pues él da al Hijo dominio sobre el mundo. Tú eres ese Hijo, tú eres el gran Josué, o Jesús, de la Biblia. Sabes que el nombre Josué o Jehoshua lo hemos anglicanizado como Jesús.

El nombre del Hijo es casi como el nombre del Padre. Las tres primeras letras del nombre del Padre son las tres primeras letras del nombre del Hijo, JOD HE VAU, a continuación se agrega SHIN y AYIN, por lo que el nombre del Hijo se lee, JOD HE VAU SHIN AYIN.

Habéis oído que las tres primeras son: JOD HE VAU. JOD significa que tú eres consciente; HE significa que eres consciente de algo, y VAU significa que te haces consciente de ser eso de lo que eres consciente. Tú tienes dominio porque tienes la capacidad de concebir y convertirte en lo que tú concibes. Ese es el poder de creación.

¿Pero por qué hay una SHIN puesta en el nombre del Hijo? Debido a la infinita misericordia de nuestro Padre. Aunque el Padre y el Hijo son uno. Pero cuando el Padre se hace consciente de ser hombre pone dentro la condición llamada hombre que no se dio para sí mismo. Él pone una SHIN para eso, una SHIN es simbolizada por un diente.

Un diente es lo que consume, lo que devora. Debo de tener en mí el poder de consumir lo que ahora me disgusta. Yo, en mi ignorancia, doy nacimiento a ciertas cosas que ahora no me gustan y me gustaría dejar atrás. Si no tuviera dentro de mí las llamas que lo consumieran, estaría condenado para siempre a vivir en un mundo con todos mis errores. Pero hay una SHIN, o llama, en el nombre del Hijo, que permite que el Hijo se desprenda de los estados que Él anteriormente expresó dentro del mundo. El hombre es incapaz de ver algo que no sea el contenido de su propia conciencia.

Si ahora en la conciencia me despego de este cuarto volviendo mi atención fuera de él, entonces ya no soy consciente de él. Hay algo en mí que lo devora dentro de mí. Sólo puede vivir dentro de mi mundo objetivo si lo mantengo vivo dentro de mi conciencia.

Es la SHIN, o diente, en el nombre del Hijo que le da dominio absoluto. ¿Por qué esto no podría haber sido en el nombre del Padre? Por esta sencilla razón: Nada puede dejar de ser en el Padre. Incluso las cosas desagradables no pueden dejar de ser. Si yo una vez les doy expresión, siempre y para siempre permanecen encerradas dentro del Yo dimensionalmente más grande que es el Padre. Pero no me gustaría mantener vivos en mi mundo todos mis errores. Así que Yo, en mi infinita misericordia me doy a mí mismo, cuando me hago hombre, el poder para desprenderme de esas cosas a las que yo, en mi ignorancia, he dado nacimiento en mi mundo.

Estos son los dos nombres que te dan dominio. Tú tienes dominio si, cuando caminas por la tierra, sabes que tu conciencia es Dios, la sola y única realidad. Te haces consciente de algo que te gustaría expresar o poseer. Tienes la capacidad de sentir que eres y posees lo que sólo un momento antes era imaginario. El resultado final, la encarnación de tu asunción, está completamente fuera de las atribuciones de una mente tridimensional. Viene a nacer de una manera que nadie sabe.

Si estos dos nombres son claros en el ojo de tu mente, verás que son tus nombres eternos. Mientras estás aquí sentado eres ese JOD HE VAU HE; tú eres el JOD HE VAU SHIN AYIN.

Las historias de la Biblia se ocupan exclusivamente del poder de la imaginación. En realidad son dramatizaciones de la técnica de la oración, pues la oración es el secreto para cambiar el futuro. La Biblia nos revela la clave por la cual el hombre entra en un mundo dimensionalmente más grande con el fin de cambiar las condiciones del mundo menor en el que vive.

Una oración concedida implica que algo es hecho a consecuencia de la oración, que de otro modo no habría sido hecho. Por lo tanto, el hombre es la fuente de la acción, la mente dirigente y el que concede la oración.

Las historias de la Biblia contienen un poderoso reto a la capacidad de pensar del hombre. La verdad subyacente – que son dramas psicológicos y no hechos históricos – demanda reiteración, ya que es la única justificación de las historias. Con un poco de imaginación podemos trazar fácilmente el sentido psicológico en todas las historias de la Biblia.

“Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, y según nuestra semejanza; y tenga dominio sobre los peces del mar, y las aves del aire, y sobre el ganado, y sobre toda la tierra, y sobre todo lo que se arrastre sobre la tierra. Así creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó.” Génesis 1:26, 27.

Aquí, en el primer capítulo de la Biblia, los maestros antiguos sentaron las bases de que Dios y el hombre son uno, y de que el hombre tiene dominio sobre toda la tierra. Si Dios y el hombre son uno, entonces Dios no puede nunca estar demasiado lejos como tampoco estar cerca, pues cercanía implica separación.

Surge la pregunta: ¿Qué es Dios? Dios es la consciencia del hombre, su conciencia, su YO SOYdad. El drama de la vida es psicológico, en el cual nosotros traemos las circunstancias a que ocurran por nuestras actitudes y no por nuestros actos. La piedra angular en la que se basan todas las cosas es el concepto de sí mismo del hombre. Él actúa como lo hace, y tiene las experiencias que tiene, porque su concepto de sí mismo es el que es, y no por otra razón. Si tuviera un concepto diferente de sí mismo, actuaría de manera diferente y tendría diferentes experiencias.

El hombre, al asumir la sensación de su deseo cumplido, altera su futuro en armonía con su asunción, ya que, aunque las asunciones sean falsas, si se mantienen, se materializarán en hechos.

A la indisciplinada mente le resulta difícil asumir un estado que es negado por los sentidos. Pero los maestros antiguos descubrieron que el sueño, o un estado próximo al sueño, ayudaba al hombre a hacer su asunción. Por lo tanto, dramatizaron el primer acto creativo del hombre como que el hombre estaba en un sueño profundo. Esto no sólo establece el patrón para todos los actos creativos futuros, sino que nos muestra que el hombre no tiene más que una sustancia verdaderamente suya para usar en crear su mundo, y es él mismo.

“Y el Señor Dios (el hombre) provocó que un profundo sueño cayera sobre Adán y se durmió; y él tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar; y de la costilla que el Señor Dios tomó del hombre, hizo una mujer.” Génesis 2: 21, 22.

Antes de que Dios formara a esta mujer para el hombre trajo a Adán las bestias del campo y las aves del aire y Adán las nombró. “Todo lo que Adán llamó a cada criatura viviente, ese fue su nombre.”

Si tomaras una concordancia o un diccionario de la Biblia y buscaras la palabra muslo como se utiliza en esta historia verás que no tiene nada que ver con el muslo. Se define como las partes blandas que son creativas en un hombre, que cuelgan sobre el muslo de un hombre.

Los antiguos narradores utilizan este marco fálico para revelar una gran verdad psicológica. Un ángel es un mensajero de Dios. Tú eres Dios, como acabas de descubrir pues tu conciencia es Dios, y tienes una idea, un mensaje. Estás luchando con una idea, pues no sabes que ya eres lo que contemplas, ni crees que podrías llegar a serlo. Te gustaría, pero no crees que pudieras.

¿Quién lucha con el ángel? Jacob. Y la palabra Jacob, por definición, significa el suplantador. Te gustaría transformarte y convertirte en lo que la razón y tus sentidos niegan. Cuando luchas con tu ideal, tratando de sentir que lo eres, esto es lo que sucede. Cuando realmente sientes que lo eres, algo sale de ti. Puedes usar las palabras: “¿Quién me ha tocado?, pues he percibido virtud que ha salido de mí.”

Te vuelves por un momento, después de una exitosa meditación, incapaz de continuar en el acto, como si fuera un acto creativo físico. Eres igual de impotente después de haber orado con éxito como después del acto creativo físico. Cuando la satisfacción es tuya, ya no tienes hambre de ella. Si el hambre persiste, no explotó la idea dentro de ti, no conseguiste hacerte consciente efectivamente de ser lo que querías ser. Había aún esa sed cuando saliste de la profundidad.

Si puedo sentir que soy lo que hace sólo unos segundos sabía que no era, pero deseaba ser, entonces ya no estoy hambriento de serlo. Ya no estoy sediento porque me siento satisfecho en ese estado. Entonces algo se encoge dentro de mí, no físicamente sino en mi sentir, en mi conciencia, pues eso es la creatividad del hombre. Así su deseo se encoge, pierde el deseo de continuar en esta meditación. Él no se detiene físicamente, él simplemente no tiene deseo de continuar el acto meditativo.

“Cuando oréis creed que habéis recibido, y recibiréis.” Cuando el acto creativo físico se ha completado, el tendón que está sobre el hueco del muslo del hombre se encoge, y el hombre se encuentra impotente o se detiene. De la misma manera cuando un hombre ora con éxito él cree que ya es lo que desea ser, por lo tanto no puede seguir deseando ser lo que ya es consciente de ser. En el momento de satisfacción, física y psicológica, algo sale que con el tiempo da testimonio del poder creativo del hombre.

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Nuestra próxima historia está en el capítulo 38 del libro del Génesis. Aquí hay un Rey cuyo nombre es Judah, las tres primeras letras de su nombre también empiezan por JOD HE VAU. Tamar es su nuera.

La palabra Tamar significa palmera o la más bella, la más hermosa. Ella es graciosa y hermosa al mirarla y es llamada palmera. Una alta y majestuosa palmera florece incluso en el desierto – donde quiera que esté hay un oasis. Cuando ves la palmera en el desierto habrás encontrado lo que busca la mayoría en esa tierra reseca. No hay nada más deseable para un hombre atravesando un desierto que la vista de una palmera.

En nuestro caso, para ser práctico, nuestro objetivo es la palmera. Eso es lo majestuoso y hermoso que buscamos. Lo que sea que tú y yo queramos, lo que verdaderamente deseamos, es personificado en la historia como Tamar la bella.

Se nos dice que se viste con los velos de una prostituta y se sienta en el lugar público. Su suegro, el Rey Judá, viene junto a ella; y está tan enamorado de esa que está velada que le ofrece un cabrito para intimar con ella.

Ella dijo, “¿Qué me darás como prenda de que me darás un cabrito?”

Mirando a su alrededor dijo, “¿Qué quieres que te dé como prenda?”

Ella respondió: “Dame tu anillo, dame tus brazaletes, y dame tu bastón.”

Después de lo cual, tomó de su mano el anillo y el brazalete, y se los dio junto con su cetro. Y él entró en ella y la conoció, y ella concibió de él un hijo.

Esa es la historia; ahora la interpretación. El hombre tiene un regalo para dar que es verdaderamente suyo, y es él mismo. No tiene otro regalo, como te decían en el mismo primer acto creativo de Adán engendrando a la mujer de sí mismo. No había ninguna otra sustancia en el mundo sino él mismo con que pudiera dar forma al objeto de su deseo. De la misma manera Judá no tenía más que un regalo para dar que fuera realmente suyo -- él mismo, como el anillo, los brazaletes y el cetro simbolizaban, pues esos eran los símbolos de su realeza.

El hombre ofrece lo que no es él mismo, pero la vida exige que dé lo único que le simboliza. “Dame tu anillo, dame tu brazalete, dame tu cetro.” Éstos hacen al Rey. Cuando los da se da a sí mismo.

Tú eres el gran Rey Judá. Antes de que puedas conocer a tu Tamar y hacerla concebir tu semejanza en el mundo, debes entrar en ella y darte tú mismo. Supongamos que quiero seguridad. No la puedo conseguir conociendo a gente que la tenga. No puedo conseguirla manejando los hilos. Debo llegar a ser consciente de estar seguro.

Digamos que quiero estar sano. Las píldoras no lo harán. La dieta o el clima no lo harán. Debo llegar a ser consciente de estar sano asumiendo la sensación de estar sano.

Tal vez quiero ser elevado en este mundo. Meramente mirando a reyes y presidentes y gente noble y viviendo en su reflejo no me harán digno. Debo llegar a ser consciente de ser noble y digno y caminar como si yo fuera lo que ahora quiero ser.

Cuando camino en esa luz me doy yo mismo a la imagen que frecuentaba mi mente, y con el tiempo ella me da un hijo; lo que significa que objetivo un mundo en armonía con lo que soy consciente de ser.

Tú eres el Rey Judá y eres también Tamar. Cuando llegas a ser consciente de ser lo que quieres ser eres Tamar. Entonces cristalizas tu deseo dentro del mundo que te rodea.

No importa qué historias lees en la Biblia, no importa cuántos personajes estos antiguos narradores introdujeron en el drama, hay una cosa que tú y yo siempre debemos tener en cuenta – todos ellos tienen lugar en la mente del hombre individual. Todos los personajes viven en la mente del hombre individual.

Al leer la historia, haz que se ajuste al modelo de ti mismo. Sabe que tu consciencia es la única realidad. Luego ten claro lo que quieres ser. Luego asume la sensación de ser lo que quieres ser, y permanece fiel a tu asunción, viviendo y actuando en tu convicción. Siempre haz que se ajuste a ese patrón.

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Nuestra tercera interpretación es la historia de Isaac y de sus dos hijos: Esaú y Jacob. Se dibuja el cuadro de un hombre ciego que es engañado por su segundo hijo al darle la bendición que pertenecía a su primer hijo. La historia acentúa que el engaño se llevó a cabo a través del sentido del tacto.

“Entonces Isaac dijo a Jacob: Acércate, te ruego que yo pueda sentir, hijo mío, si eres tú mi verdadero hijo Esaú o no. Y se acercó Jacob a Isaac su padre; y él lo sintió.... Y aconteció, luego que Isaac acabó de bendecir a Jacob, y apenas Jacob había salido de la presencia de Isaac su padre, que Esaú su hermano volvió de cazar.” Génesis 27:21, 30.

Esta historia puede ser muy útil si la vuelves a representar ahora. Una vez más ten en cuenta que todos los personajes de la Biblia son personificaciones de ideas abstractas y deben ser realizadas en el hombre individual. Tú eres el padre ciego y ambos hijos.

Isaac es viejo y ciego, y sintiendo la proximidad de la muerte, llama a su primer hijo Esaú, un rudo muchacho velludo, y lo manda al bosque a que traiga algún venado.

El segundo hijo, Jacob, un muchacho de piel suave, escuchó por casualidad la petición de su padre. Deseando la primogenitura de su hermano, Jacob, el hijo de piel suave, sacrificó un cabrito del rebaño de su padre y lo despellejó. Luego, vestido con la piel peluda del cabrito que había sacrificado, vino a través de la sutileza y traicionó a su padre haciéndole creer que él era Esaú.

El padre dijo, “Acércate a mí hijo para que yo pueda sentirte. No puedo ver, pero ven que yo puedo sentir.” Nota el acento que se pone en sentir en esta historia.

Se acercó y el padre le dijo: “La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú.” Y sintiendo esa rudeza, la realidad del hijo Esaú, pronunció la bendición y se la dio a Jacob.

Se te dice en la historia que cuando Isaac pronunció la bendición y Jacob apenas había salido de su presencia, su hermano Esaú llegó de su cacería.

Este es un versículo importante. No te sientas incómodo en nuestro acercamiento práctico a él, pues mientras estás sentado aquí tú, también, eres Isaac. Esta habitación en la que estás sentado es tu presente Esaú. Este es el rudo o sensible mundo conocido, conocido en razón de tus órganos corporales. Todos tus sentidos atestiguan el hecho de que estás aquí en esta sala. Todo te dice que estás aquí, pero tal vez no quieres estar aquí.

Puedes aplicar esto a cualquier objetivo. La habitación en la que estás sentado en cualquier momento – el entorno en el que te encuentras, este es tu mundo rudo o sensatamente conocido o el hijo que se personifica en la historia como Esaú. Lo que te gustaría, en lugar de lo que tienes o eres, es tu estado de piel suave o Jacob, el suplantador.

No envíes a tu mundo visible a cazar, como tanta gente hace, negándolo. Al decir que no existe haces que todo sea más real. En cambio, simplemente quita tu atención de la región de la sensación que en este momento es la habitación que te rodea, y concentra tu atención en lo que quieres poner en su lugar, lo que quieres hacer real.

Al concentrarte en tu objetivo, el secreto es traerlo aquí. Tú debes hacer que ese otro lugar esté aquí y entonces ahora imagina que tu objetivo está tan cerca que puedes sentirlo.

Supongamos que en este mismo momento quiero un piano aquí en esta sala. Ver en el ojo de mi mente un piano existente en otro lugar no lo hace. Pero visualizarlo en esta habitación como si estuviera aquí y poner mi mano mental sobre el piano y sentirlo sólidamente real, es tomar ese estado subjetivo personificado como mi segundo hijo Jacob, y traerlo tan cerca que pueda sentirlo.

Isaac es llamado un hombre ciego. Tú eres ciego porque no ves tu objetivo con tus órganos corporales, no puedes verlo con tus sentidos objetivos. Sólo lo percibes con la mente, pero lo traes tan cerca que puedes sentirlo como si fuera sólidamente real ahora. Cuando se hace esto y te pierdes en su realidad y lo sientes que es real, abre los ojos.

¿Al abrir los ojos que pasa? La habitación que habías dejado fuera hace solo un momento, vuelve de la caza. No bien le diste la bendición – sentir que el estado imaginario es real – el mundo objetivo, que al parecer era irreal, vuelve. Esto no se te dice con palabras como se recoge de Esaú, sino que la misma habitación que te rodea te dice con su presencia que has sido auto-engañado.

Se te dice que cuando te pierdes en la contemplación, sintiendo que eras ahora lo que querías ser, sintiendo que ahora posees lo que deseas poseer, estabas simplemente engañándote. Mira esta sala. Esto niega que estás en otra parte.

Si conoces la ley, ahora dices: “A pesar de que tu hermano vino a través de la sutileza y me traicionó y tomó tu derecho de primogenitura, le di tu bendición y no puedo retractarme.”

En otras palabras, tú sigues siendo fiel a esta realidad subjetiva y no le retiras la primogenitura. Le das la primogenitura y esto va a volverse objetivo dentro de este mundo tuyo. No hay lugar en este espacio limitado tuyo para que dos cosas ocupen el mismo espacio al mismo tiempo. Al hacer lo subjetivo real resucita dentro de tu mundo.

Toma la idea que quieres encarnar, y asume que ya lo eres. Piérdete sintiendo que esta asunción es sólidamente real. Cuando le das esta sensación de realidad le has dado la bendición que pertenece al mundo objetivo, y no tienes que ayudar a su nacimiento más de lo que tienes que ayudar al nacimiento de un hijo o de una semilla que plantas en la tierra. La semilla que plantas crece sin la ayuda de nadie, porque contiene en sí todo el poder y todos los planes necesarios para la auto-expresión.

Puedes volver esta noche a representar el drama de la bendición de Isaac a su segundo hijo y ver qué pasa en el futuro inmediato en tu mundo. Tu entorno actual se desvanece, todas las circunstancias de la vida cambian y dan paso a la venida de aquello a lo que le has dado tu vida. Cuando caminas, sabiendo que eres lo que querías ser, lo objetivas sin ayuda de otro.

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La cuarta historia para esta noche se ha tomado del último de los libros atribuidos a Moisés. Si necesitas pruebas de que Moisés no lo escribió, lee la historia con atención. Se encuentra en el capítulo 34 del Deuteronomio. Pregunta a cualquier sacerdote o rabino, '¿quién es el autor de este libro?', y te dirán que Moisés lo escribió.

En el capítulo 34 del Deuteronomio leerás de un hombre que escribe su propio obituario, es decir, Moisés escribió este capítulo. Un hombre puede sentarse y escribir lo que le gustaría tener colocado sobre su tumba, pero aquí hay un hombre que escribe su propio obituario. Y luego muere y tan completamente se borra que él desafía a la posteridad a encontrar dónde se ha enterrado.

“Así que Moisés, el siervo del Señor, murió allí en la tierra de Moab, conforme a la palabra del Señor. Y él lo enterró en un valle en la tierra de Moab, enfrente de Bet-poer: pero nadie sabe de este sepulcro hasta hoy, Y Moisés tenía ciento veinte años cuando murió: sus ojos nunca fueron oscurecidos, ni su fuerza natural abatida.” Deut. 34:5, 6,7.

Debes esta noche – no mañana – aprender la técnica de escribir tu propio obituario y morir tan completamente a lo que eres que nadie en este mundo pueda decirte dónde enterraste al viejo hombre. Si tú estás ahora enfermo y te pones bien, y yo te conozco en razón del hecho de que estás enfermo, ¿dónde puedes señalar y decirme que enterraste al enfermo?

Si eres pobre y pides prestado de todos los amigos que tienes, y de repente te llueve la riqueza, ¿dónde enterraste al pobre? Borras tan completamente la pobreza en el ojo de tu mente que no hay nada en este mundo donde puedas señalar y declarar, ahí es donde lo dejé. Una transformación completa de la conciencia borra toda evidencia de que cualquier otra cosa distinta a esto haya existido nunca en el mundo.

La técnica más bella para la realización del objetivo del hombre se da en el primer versículo del capítulo 34 del Deuteronomio:

“Y Moisés subió desde las llanuras de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisgah, que está enfrente de Jericó. Y el Señor le mostró toda la tierra de Gilead hasta Dan.”

Tú lees ese versículo y dices: “¿Y qué?” Pero toma una concordancia y busca las palabras. La primera palabra, Moisés, significa extraer, rescatar, levantar, ir a buscar. En otras palabras, Moisés es la personificación del poder en el hombre que puede sacar del hombre lo que busca, pues todo viene de dentro, no de fuera. Tú sacas de dentro de tí lo que ahora quieres expresar como algo objetivo para tí mismo.

Tú eres Moisés que sale de las llanuras de Moab. La palabra Moab es una contracción de dos palabras hebreas, Mem y Ab, significa madre-padre. Tu consciencia es la madre-padre, no hay otra causa en el mundo. Tu YO SOYdad, tu consciencia, es este Moab o madre-padre. Siempre estás sacando algo de ella.

La siguiente palabra es Nebo. En tu concordancia Nebo se define como una profecía. Una profecía es algo subjetivo. Si digo, “Así y así será”, es una imagen en la mente; no es todavía un hecho. Debemos esperar y bien probar o desmentir esta profecía.

En nuestro lenguaje Nebo es tu voluntad, tu deseo. Es llamado una montaña porque es algo que parece difícil de ascender y de ahí aparentemente imposible de realizar. Una montaña es algo más grande que tú, se eleva sobre tí. Nebo personifica lo que quieres ser en contraste con lo que eres.

La palabra Pisgah, por definición, es contemplar. Jericó es un fragante olor. Y Gilead significa las colinas de los testigos. La última palabra es Dan el Profeta.

Ahora ponlo todo junto en un sentido práctico y ve lo que los antiguos trataron de decirnos. Mientras estoy aquí, habiendo descubierto que mi consciencia es Dios, y que puedo, simplemente sintiendo que soy lo que quiero ser, transformarme a semejanza de lo que estoy asumiendo que soy, ahora sé que yo soy todo lo que se necesita para escalar esta montaña.

Defino mi objetivo. Yo no lo llamo Nebo, yo lo llamo mi deseo. Lo que yo quiera, eso es mi Nebo, es mi gran montaña que voy a escalar. Ahora empiezo a contemplarla, pues subiré a la cumbre de Pisgah.

Debo contemplar mi objetivo, de tal manera que yo tenga la reacción que satisface. Si no tengo la reacción que gusta entonces Jericó no se ve, pues Jericó es un olor fragante. Cuando siento que soy lo que quiero ser no puedo reprimir la alegría que viene con ese sentimiento.

Siempre debo contemplar mi objetivo hasta que tenga la sensación de satisfacción personificada como Jericó. Entonces no hago nada para hacerlo visible en mi mundo; pues los montes de Gilead, que significa hombres, mujeres, niños, todo el vasto mundo a mi alrededor, vienen a dar testimonio. Ellos vienen a testificar que yo soy lo que he asumido ser, y estoy manteniendo en mi interior. Cuando mi mundo se ajusta a mi asunción la profecía está cumplida.

Si yo ahora sé lo que quiero ser, y asumo que lo soy, y camino como si lo fuera, me convierto en ello y convirtiéndome tan completamente muero a mi anterior concepto de mí mismo que no puedo señalar a ningún lugar en este mundo y decir: ahí es donde mi antiguo ser está enterrado. Yo he muerto tan completamente que desafío a la posteridad a encontrar dónde enterré a mi viejo yo.

Debe haber alguien en esta sala que se transformará a sí mismo tan completamente en este mundo que su círculo próximo de amigos no lo reconocerá.

Durante diez años yo fui bailarín, bailando en espectáculos de Broadway, en el vodevil, clubes nocturnos, y en Europa. Hubo un tiempo en mi vida que pensé que no podría vivir sin ciertos amigos en mi mundo. Nos sentábamos a una mesa todas las noches después del teatro y cenábamos bien. Pensaba que nunca podría vivir sin ellos. Ahora confieso que no podría vivir con ellos. No tenemos nada en común hoy día. Cuando nos encontramos, no nos vamos a propósito por el lado opuesto de la calle, pero es casi un frío encuentro porque no tenemos nada de lo que hablar. Tanto morí a esa vida que cuando me encuentro con esa gente ni siquiera pueden hablar de los viejos tiempos.

Pero hay personas que hoy siguen viviendo en ese estado, haciéndose cada vez más pobres. A ellos siempre les gusta hablar de los viejos tiempos. Nunca enterraron a ese hombre en absoluto, él está muy vivo dentro de su mundo.

Moisés tenía 120 años, una edad plena y maravillosa como 120 indica. Uno más dos más cero es igual a tres, el símbolo numérico de la expresión. Soy plenamente consciente de mi expresión. Mis ojos no se debilitaron y las funciones naturales de mi cuerpo no se han abatido. Soy plenamente consciente de ser lo que no quiero ser.

Pero conociendo esta ley por la cual un hombre se transforma a sí mismo, asumo que soy lo que quiero ser y camino en la asunción de que está hecho. Al convertirme en ello, el viejo hombre muere y todo lo que estaba relacionado con ese concepto antiguo de uno mismo muere con él. No puedes llevar ninguna parte del hombre viejo al hombre nuevo. No se puede poner vino nuevo en odres viejos o nuevos parches en ropa vieja. Debes ser un nuevo ser por completo.

Cuando asumes que eres lo que quieres ser, no necesitas la ayuda de otro para hacerlo. Tampoco necesitas la ayuda de nadie para enterrar al viejo hombre por ti. Deja que los muertos entierren a los muertos. Ni siquiera mires atrás, pues nadie que habiendo puesto su mano en el arado y luego mire hacia atrás es apto para el reino de los cielos.

No te preguntes cómo va a ser esto. No importa si tu razón lo niega. No importa si todo el mundo a tu alrededor lo niega. No tienes que enterrar lo viejo. “Deja que los muertos entierren a los muertos.” Enterrarás de tal modo el pasado permaneciendo fiel a tu nuevo concepto de Ti mismo que desafiarás a todo el vasto futuro a encontrar dónde lo enterraste. Hasta el día de hoy nadie en todo Israel ha descubierto el sepulcro de Moisés.

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Estas son las cuatro historias que os prometí esta noche. Debéis aplicarlas todos los días de vuestra vida. A pesar de que la silla en la que estás ahora sentado parezca dura y no se preste a la meditación puedes, por la imaginación, hacerla la silla más cómoda del mundo.

Permitidme ahora definir la técnica como quiero que la empleéis. Confío en que cada uno de vosotros venga aquí esta noche con una imagen clara de su deseo. No digáis que es imposible. ¿Lo queréis? No tienes que utilizar tu código moral para realizarlo. Esto está totalmente fuera del alcance de tu código.

La conciencia es la sola y única realidad. Por lo tanto, debemos formar el objeto de nuestro deseo de nuestra propia conciencia.

La gente tiene la costumbre de menospreciar la importancia de las cosas simples, y la sugestión para crear un estado próximo al sueño con el fín de ayudarte a asumir lo que la razón y tus sentidos niegan es una de las cosas simples que podrías menospreciar.

Sin embargo, esta sencilla fórmula para cambiar el futuro, que fue descubierta por los maestros antiguos y se nos da en la Biblia, puede ser probada por todos.

El primer paso para cambiar el futuro es Desear, es decir, definir tu objetivo – saber definidamente lo que quieres.

Segundo: construir un evento que creas que encontrarías SIGUIENDO al cumplimiento de tu deseo – un evento que implique el cumplimiento de tu deseo – algo que tendrá la acción del Yo predominante.

El tercer paso es inmovilizar el cuerpo físico e inducir un estado próximo al sueño. Luego, mentalmente siéntete tú mismo justo en la acción propuesta, imagina todo el tiempo que estás efectivamente realizando la acción AQUÍ Y AHORA. Tú debes participar en la acción imaginaria, no meramente estar detrás y mirar, sino SENTIR que tú estás de hecho realizando la acción, de modo que la sensación imaginaria es real para ti.

Es importante recordar siempre que la acción propuesta debe ser una que SIGA al cumplimiento de tu deseo, una que implique cumplimiento. Por ejemplo, supongamos que deseas ascenso en la oficina. Entonces ser felicitado sería un evento que encontrarías siguiendo al cumplimiento de tu deseo.

Habiendo seleccionado esta acción como la que experimentarás en la imaginación para implicar un ascenso en la oficina, inmoviliza tu cuerpo físico e induce un estado fronterizo con el sueño, un estado de somnolencia, pero en el que todavía eres capaz de controlar la dirección de tus pensamientos, un estado en el que estás atento sin esfuerzo. Luego visualiza a un amigo de pie delante de ti. Pon tu mano imaginaria en la suya. Siéntela sólida y real, y lleva a cabo una conversación imaginaria con él en armonía con la SENSACION DE HABER SIDO ASCENDIDO.

No te visualices a distancia en cuanto a espacio y a distancia en cuanto a tiempo siendo felicitado por tu buena fortuna. En lugar de eso HAZ de esa otra parte, AQUÍ y del futuro, AHORA. La diferencia entre el SENTIRTE a ti mismo en acción, aquí y ahora, y visualizarte en acción, como si estuvieras delante de una pantalla de imágenes en movimiento, es la diferencia entre el éxito y el fracaso.

La diferencia se aprecia si ahora mismo te visualizas subiendo una escalera. Entonces, con los párpados cerrados imagina que una escalera está justo en frente de ti y SIÉNTETE A TI MISMO EFECTIVAMENTE SUBIÉNDOLA.

La experiencia me ha enseñado a restringir la acción imaginaria que implica el cumplimiento del deseo, condensar la idea en un solo acto, y representarlo una y otra vez hasta que tenga la sensación de realidad. De lo contrario, tu atención vagará a lo largo de un rastro de asociaciones, y legiones de imágenes asociadas se presentarán a tu atención, y en pocos segundos te llevarán a cientos de millas de tu objetivo en cuanto al espacio y a años de distancia en cuanto al tiempo.

Si decides subir un particular tramo de escalones, porque ese es el probable evento que sigue al cumplimiento de tu deseo, entonces debes limitar la acción a subir ese tramo en particular de escalones. Si tu atención vaga, tráela de vuelta a su tarea de subir ese tramo de escalones, y sigue haciéndolo hasta que la acción imaginaria tenga toda la solidez y nitidez de la realidad.

La idea debe ser mantenida en la mente sin ningún esfuerzo sensible de tu parte. Debes, con el mínimo esfuerzo, impregnar la mente con la sensación del deseo cumplido.

La somnolencia facilita el cambio porque favorece la atención sin esfuerzo, pero no debe ser empujada al estado de sueño en el que ya no eres capaz de controlar los movimientos de tu atención; sino un grado moderado de somnolencia en el que todavía eres capaz de dirigir tus pensamientos.

Una forma más eficaz para encarnar un deseo es asumir la sensación del deseo cumplido y, a continuación, en un estado relajado y somnoliento, repetir una y otra vez, como una canción de cuna, cualquier frase corta que implique el cumplimiento de tu deseo, tal como, “Gracias, gracias, gracias” como si te dirigieras a un poder superior por haberte dado lo que deseabas.

Sé que cuando este curso llegue a su fin el viernes muchos de vosotros seréis capaces de decirme que habéis realizado vuestros objetivos. Hace dos semanas dejé el estrado y fui a la puerta para darle la mano a la audiencia. Estoy seguro al decir que al menos 35 de una clase de 135 me dijeron que lo que deseaban cuando se unieron a esta clase se había realizado ya. Esto sucedió hace apenas dos semanas. No hice nada para hacer que pasara excepto darles esta técnica de oración. No necesitáis hacer nada para hacer que pase – salvo aplicar esta técnica de oración.

Con los ojos cerrados y tu cuerpo físico inmovilizado induce un estado similar al sueño y entra en la acción como si fueras un actor que interpreta el papel. Experimenta en la imaginación lo que experimentarías en la carne si estuvieras ahora en posesión de tu objetivo. Haz que otra parte sea AQUÍ y luego AHORA. Y el tú más grande, utilizando un enfoque más amplio utilizará todos los medios que tiendan hacia la producción de lo que has asumido.

Tú eres liberado de toda responsabilidad para que así sea, porque cuando imaginas y sientes que esto es así tu yo dimensionalmente más grande determina los medios. No penséis por un momento que alguien va a ser dañado para hacerlo así, o que alguien va a ser engañado. De todos modos no es tu problema. Debo haceros entender esto. Demasiados de nosotros, educados en diferentes ámbitos de la vida, están tan preocupados por el otro.

Preguntan, “¿Si yo consigo lo que quiero no implicará daño para otro?” Hay caminos que no conoces, de modo que no te preocupes.

Cierra los ojos ahora, porque vamos a estar en un largo silencio. Pronto estarás tan perdido en la contemplación, sintiendo que eres lo que quieres ser, que serás totalmente inconsciente del hecho de que estás en esta sala con los demás.

Recibirás un choque al abrir los ojos y descubrir que estamos aquí. Debe ser un choque cuando abras los ojos y descubras que en realidad no eres lo que, un momento antes, sentías que eras, o sentías que tenías. Ahora vamos a entrar en la profundidad.

PERIODO DE SILENCIO .........

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No necesito recordarte que eres ahora lo que has asumido que eres. No lo discutas con nadie, ni siquiera contigo mismo. No puedes tener pensamientos en cuanto al CÓMO, cuando tú sabes que ya ERES.

Tu razonamiento tridimensional, que es un razonamiento muy limitado de hecho, no debe entrar en este drama. Él no lo conoce. Lo que acabas de sentir que es verdad, es verdad.

Que nadie te diga que no deberías tenerlo. Lo que tú sientes que tienes, lo tendrás. Y te prometo que, después de haber realizado tu objetivo, al reflexionar tendrás que admitir que esta mente racional consciente tuya nunca podría haber ideado el camino.

Eres y tienes eso que en este mismo momento te apropiaste. No lo discutas. No busques a alguien como estímulo, porque la cosa podría no venir. Ha venido. Aborda los asuntos de tu Padre haciendo todo normalmente y deja que estas cosas sucedan en tu mundo.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es LESSON 1 - CONSCIOUSNESS IS THE ONLY REALITY (Neville Goddard 1948)




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