~ "La imaginación crea la realidad." (Neville Goddard) ~


lunes, 20 de noviembre de 2017

AUTOABANDONO (Neville - 1 de junio de 1970)

Neville Goddard (1 de junio de 1970)


AUTOABANDONO



Semana tras semana, cuando ocupo este estrado, sé lo que quiero decir. Se trata simplemente de encontrar cómo decirlo, de manera que sea inteligible, porque estamos ocupándonos de un misterio. No es algo que puedas explicar en detalle y decir: «Listo, esto es todo».

Es algo único, el más fantástico misterio en el mundo. Para mí, el experimentar las Escrituras, el experimentar el plan de salvación de Dios, es mi interpretación del propósito supremo de la vida. Estoy firmemente convencido de ello. Estoy firmemente convencido de que las raíces de nuestro «ser» tienen su principio en Dios, y que Dios se desarrolla creativamente en nosotros.

Cuando afirmo eso, me diferencio de aquello que está siendo transformado, o sea, el hombre. Pues, la metamorfosis es el tema de la Biblia. Esto es, la completa transformación del hombre en Dios. Cuando hago una afirmación como la que acabo de hacer, parece que este es el hombre (tú y yo somos el hombre) siendo transformados por un medio diferente a nosotros mismos, y eso no es, en absoluto, lo que quiero decir. Pero el hombre está tan condicionado a creer que es un pequeño gusano, que lo abordas desde ese punto de vista. Tú y yo somos el Dios que está transformando al hombre «a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza».

Sin embargo, si dijera eso a una gran multitud, el telón bajaría y no escucharían más una sola palabra que tuviera que decir. Pero tú y yo nos armamos de valor. Fuimos los «hijos de Dios», juntos haciendo a Dios, porque «Dios» es una palabra en plural. La palabra es «Elohim».

«En principio* Dios […]» (Génesis 1:1). La palabra es «Elohim», que es plural. «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza» (Génesis 1:26). Es la misma palabra, «Elohim». Es una unidad compuesta, uno constituido por otros.

En Deuteronomio se nos dice: «el Altísimo trazó las fronteras a los pueblos según el número de los hijos de Dios» (Deuteronomio 32:8). Ningún niño nace, a menos que Dios ocupe ese pequeño templo. Estos son los dioses que bajaron. Tú y yo somos los dioses que bajaron. Estamos transformando estas identidades, a estos hombres y mujeres, con los cuales estamos identificados, conforme a nuestra semejanza, en vez de estar siendo transformados por algo diferente a nosotros. Somos los dioses que bajaron; y cuando despertamos somos los dioses de los cuales se habla en el mismo principio.

«En un principio creó Dios», o Elohim, plural, los dioses, «los cielos y la tierra» (Génesis 1:1), como crear un teatro para la exposición de su fuerza y sus poderes creativos. «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen»; entonces, bajamos y nos vestimos con este ropaje.

No estamos fingiendo. Nos abandonamos por completo a este ropaje. El secreto es el autoabandono. ¡Nunca habrías hecho nada que no hubieses amado! ¡Nunca! Y tanto lo amamos; y así, habiéndolo amado, nos comprometimos con el objeto de nuestro amor, y, verdaderamente, nos convertimos en él. El autoencargo es el secreto.

Se nos dice: «Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos amados» (Efesios 5:1). En este mundo, hemos olvidados quiénes somos. Ahora viene la revelación: «Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos amados». Así como Cristo nos amó y se dio a sí mismo por nosotros, entonces, imita eso. Pero en este nivel, siento que soy Neville. Sin embargo, sé, por experiencia, que soy Ese que se convirtió en Neville para transformar esta identidad en mi propio Ser, el Ser que fue, que no tiene comienzo; y hubo un plan que establecí dentro de mí mismo cuando me sepulté en este ser llamado «Neville». Esto es cierto para todo el mundo.

Ahora escucha esto cuidadosamente. Es el primer capítulo de Efesios. Voy a citar cuatro versículos. Los encontrarás dentro de los diez primeros, así que he omitido algunos porque no son necesarios para lo que quiero transmitir. «Dios […] nos escogió en Él antes de la fundación del mundo» (Efesios 1:3-4); «habiéndonos predestinado en amor […] por medio de Jesús el Cristo, según la complacencia de su voluntad (Efesios 1:5) […] [se propuso en sí mismo,] de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos» (Efesios 1:9-10).

Escúchalo cuidadosamente. Ve a casa y léelo, en el primer capítulo, y dentro del primer capítulo, creo que son los versículos 4, 5, 9 y 10, en Efesios. «Dios nos escogió en Él antes de la fundación del mundo». Entonces, vemos que la salvación del hombre no es una idea posterior del Creador. Es anterior a ese proceso histórico. Mucho antes de que esto cobrara vida y se convirtiera en Historia —Historia humana—, esta decisión había sido hecha. Así que nuestra aptitud es la consecuencia, no la condición, de Su elección.

Entonces, aquí, como Neville, yo, el verdadero Ser, escojo a Neville. Voy a «interpretar» a Neville. Tú escoges al ser por el que te has decidido, bajamos hasta acá y le damos vida a este proceso histórico. Somos los dioses que tomaron la decisión. Nos identificamos con este ropaje; estamos transformándolos en Nosotros mismos.

Eso es algo que el mundo rechaza. Lo aborrece porque no entienden que el hombre no puede hacer nada para salvarse a sí mismo. No hay absolutamente nada que el hombre, como hombre, pueda hacer. Es Dios, que está sepultado dentro del hombre, quien lo hace. Como se nos dice en la Carta a los Filipenses: «el que comenzó en vosotros la buena obra la seguirá perfeccionando hasta el día de Jesucristo» (Filipenses 1:6). El «día de Jesucristo» es el develamiento de este plan en ti, porque Jesucristo es en ti.

«Cristo en ti es la esperanza de gloria» (Colosenses 1:27). Si Él no estuviera en ti, entonces serías un cuerpo sin vida por siempre y para siempre; pero los dioses bajaron, y son necesarios todos los dioses, llamados «los hijos de Dios», para formar a Dios. El Uno se fragmentó en muchos. Uno cayó conteniéndonos a todos. Nos escogió en Él antes de la fundación del mundo. ¿Lo entiendes? Antes de que hubiese un mundo, nosotros éramos. Nosotros somos los dioses. Somos en el Único Ser, que es conocido en la Escrituras como Dios; y bajamos con un propósito: expandir nuestra propia creatividad, y lo hacemos al sepultarnos en la humanidad.

Ahora, la crucifixión es o bien una demostración del más terrible fracaso en el mundo, o el mayor éxito en el mundo. Ha sido probado que la semilla que cayó (que es llamada la Palabra de Dios, y la Palabra de Dios es Dios) es Dios mismo.

«En principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y Dios era la Palabra» (Juan 1:1).

La Palabra fue la semilla que cayó en la humanidad. Es llamada la Crucifixión. Bien, resucitó y continúa resucitando porque todos los hijos resucitarán. Ninguno fracasará. Si uno solo falla, habría que dejar a todos atrás e ir en busca de ese, porque el que está faltando completa al Uno, al que es «un solo cuerpo y un solo Espíritu […] Un solo Señor, […] un solo Dios y Padre de todos» (Efesios 4:4-6).

Así que noche tras noche, mientras ocupo este estrado, sé exactamente qué quiero decir, y mi problema es cómo decirlo, de manera que sea inteligible, que sea entendible para los que me escuchan. Porque el hombre ha sido condicionado a creer que es una pequeña y ridícula cosa que ha pecado en el mundo; y, habiendo pecado, debe hacer todo tipo de penitencia para redimirse. El hombre no puede redimirse. Es Dios el que baja, y por medio Su crucifixión, que es la sepultura en el hombre, Dios demuestra Su poder creativo, que puede «morir» y resucitar otra vez. De esa manera, «muere» en el hombre.

«Con Cristo he sido juntamente crucificado» (Gálatas 2:19), dijo Pablo. «Y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, quien me amó, y se entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2:20).

Entonces, ese Hijo de Dios es en ti. Dices: «YO SOY». Eso es Él. Eso es el Hijo de Dios. Pero amaste tanto al objeto al que te entregaste, que te abandonas completamente, te vacías de tu Divinidad y te sepultas en el objeto de tu amor; y lo vas a transformar en tu mismo Ser, que es Dios.

Cuando lo transformas, eres el mismo Dios, solo que te has expandido más allá de ese momento en la Eternidad, cuando te aventuraste en este experimento, convirtiéndote en tu propia creación.

Así que en el mundo del César «sed imitadores de Dios, como hijos amados». Así como Cristo nos amó, y se entregó a nosotros, entonces, imita eso. ¿Te gusta el dinero? No hay nada de malo en ello. ¿Te encanta la fama? No hay nada de malo con eso. ¿Amas estar físicamente sano? ¡No tiene nada de malo! Pero enamórate de eso. Si te enamoras de eso, debes hacer lo mismo que Dios hizo en un principio, y tú eres ese Dios de quien hablo, que amó tanto al objeto que eres, cuando lo ves reflejado, que se abandonó. Sin restricción alguna. ¡Un completo abandono del Ser al objeto de su amor! Porque si no hay un objeto amoroso, si no hay a quién amar, ¿qué es el amor?

Debe haber un amado o una amada para demostrar el amor, y tú también tienes un objeto: tu emanación, que no es más que tu «esposa» —no tu esposa física—; el cuerpo es tu emanación. Esa es tu esposa «hasta que el sueño de muerte se termine» (Jerusalem: The Emanation of the Giant Albion – William Blake).

Y lo amaste tanto. Vas a transformarlo en lo más hermoso y perfecto del mundo, que es como tú, que es perfecto. Así que «nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él» (Efesios 1:4). Eso es lo que se nos dice: Él me escogió.

Bien, ¿quién es «Él»? Yo soy Él, pero para llegar a ser yo, Él tiene que olvidar que yo soy Él, y piensa que es Neville. Tiene que olvidar. Me escogió «en Él antes de la fundación del mundo», pero ahora, yo soy El Uno que olvidó y se convirtió en Neville.

Cuando despierto, sé que yo era «antes de la fundación del mundo». Pero ahora traigo a Neville conmigo, y ahora tengo un aspecto más de mi ser proteico. Tengo otro ser al cual redimiré. Me enamoré de él y lo traje de vuelta; y ahora soy el ser proteico, para que pueda ver a otros, y permitir que los otros me vean como Neville. Así que me ven como Neville, pero ¿realmente me ven? Me ven como Neville cuando me ven revestido de Poder, de Sabiduría, o quizá de Amor: y me verán porque amé tanto a Neville que le entregué mi Ser, y lo ascendí al nivel de mi propio Ser antes de descender hasta él y sepultar mi Ser en él.

Así que cuando trato, noche tras noche de decirlo, dudo porque me pregunto si está tan claro como quiero hacerlo ver. Sé lo que quiero decir, pero ¿cómo decirlo de manera que sea entendido, que sea inteligible? Porque tienes que pasar por todas las ideas preconcebidas y equivocadas que el hombre tiene con respecto a las Escrituras. Y de esta manera digo que experimentar las Escrituras, experimentar el plan de salvación de Dios, es realmente todo el propósito de la vida.

Sin embargo, mientras estamos aquí, podemos ser todo lo que deseemos ser; y el Ser dentro de nosotros, que es nuestro verdadero Ser, lo permite y nos acompañará a lo largo del papel, e interpretará todo. Pero le estoy hablando al Dios en ti, el Dios de las Escrituras, cuyo nombre es Elohim, o Jehová, o el Señor Jesucristo. Es el mismo Ser que está sepultado en ti. Está verdaderamente sepultado en ti.

Y ese Ser resucitará.

«Enséñame, oh, Espíritu Santo, ¡el testimonio de Jesús! Permíteme / comprender las maravillas de la Ley Divina». (Jerusalem: The Emanation of the Giant Albion – William Blake)

Entonces, relata la historia del Dios que se convirtió en hombre para que el hombre pueda convertirse en Dios. Y, entonces, se nos dice la historia de una manera muy sencilla, porque: «La verdad que se encarna en un cuento / Entrará por muy modestas puertas» (In Memoriam A.H.H. by Lord Alfred Tennyson).

Así que lo relatas como el más sencillo de los cuentos que puedas imaginar. Desde el mismo principio relatas la historia. «La verdad que se encarna en un cuento / Entrará por muy modestas puertas».

Mi madre me coloca en sus rodillas y me cuenta la historia de Jesús: No tuvo padre, pero un día afirmó que él era el Padre. Ella no entendía eso, ni yo tampoco. No tuvo padre, ¡pero afirmó que él era el Padre! «Yo y mi Padre somos uno» (Juan 10:30).

También me contó que había tenido un nacimiento milagroso. No fue como cualquier nacimiento en el mundo, fue distinto; y luego me contó que él dijo que a menos que nazcamos de manera similar, pues, dijo: «Yo soy de arriba» (Juan 8:23), que había «nacido de arriba»; y que el que no nazca de arriba no puede entrar en el reino de los cielos (Juan 3:3). Luego dijo que «entre los nacidos de mujeres, no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista, pero el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él» (Mateo 11:11); por lo tanto, ¡Juan el Bautista no puede estar en el reino de los cielos si el más pequeño es mayor que él!

Sin importar cuán pequeño llegue a ser, el menor es mayor [que Juan el Bautista], así que él no puede entrar en el reino de los cielos. Mi madre no lo entendía más que yo cuando me lo contó. Luego me dijo que David, en el espíritu, lo llamó «mi Señor». Ella no entendía eso, y yo tampoco. Y entonces me dijo que se identificó a sí mismo como el Hijo del Hombre, y que luego el Hijo del Hombre se asemejó a una serpiente ardiente, y que a menos que el Hijo del Hombre sea levantado, de la misma manera en que la serpiente ardiente fue levantada, no puede entrar en el reino de los cielos (Juan 3:14).

Me contó que cuando fue bautizado, una paloma descendió y permaneció sobre él (Juan 2:32), y el hombre externo lo supo. Ese hombre externo fue llamado Juan, y lo supo porque le fue revelado que aquel en quien la paloma descendiera y permaneciera sería el Hijo de Dios, el que bajó del cielo, «Porque nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo: el Hijo del Hombre» (Juan 3:13).

Todo esto era un misterio, pero también una adorable historia que estimuló la mente del niño, y, de esa manera, permaneció contigo. Es algo que está por completo dentro de ti. Y luego viene con esta increíble precipitación. Cuando menos los esperas, todo sucede en ti.

Volvemos a Efesios: «Él lo estableció como un propósito en Cristo, para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo» (Efesios 1:9-10). Lo estableció en Cristo. ¿En Cristo? Sí, y Cristo es en ti (Juan 14:20). Dios mismo descendió en el hombre, y estableció su plan de redención en Cristo. De manera que «en Cristo» es «en el hombre». Ahora tiene que desarrollarse en el hombre. Se desarrolló en mí, y comprendí que «Yo soy Él», el que bajó, porque nadie puede subir, a menos que primero baje. Bien, habiendo subido como lo hizo la serpiente ardiente, entonces debo haber sido el que descendió. Pero cuando subí, lo hice sin la pérdida de la identidad de Neville, así que bajé y redimí a un ser llamado Neville.

Bajas y, de tal manera, te identificas con el ser que crees que eres, que cuando subes llevas a aquel que has redimido contigo. Lo expones a tus hermanos, porque todos están esperando por la exposición de tu acto de fe. Pues, la fe es autoencargo absoluto. No puedo comprometerme con lo que no amo, porque Dios es Amor. Así que lo amé, y perdí toda la consciencia del Ser que realmente soy en mi autoencargo con el objeto de mi amor.

Y luego pasé por el «infierno», al igual que todos, pero como dijo Pablo: «Considero que los sufrimientos del tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria venidera que va a ser revelada en nosotros» (Romanos 8:18). ¿Cuál gloria? La única gloria es la gloria de Dios, así que el clamor de aquel que ha cumplido el cometido es este (capítulo diecisiete de Juan): «He terminado la obra que me encomendaste que hiciera. Y ahora, Padre, glorifícame Tú conmigo mismo, glorifícame con Tu Propio Ser». «Vuelva hacia mí la gloria que era mía, la gloria que tenía contigo antes que el mundo fuera» (Juan 17:4-5).

Ahora trae la gloria que cedí, por el objeto de mi amor, en mi autoencargo. Que vuelva ahora, para que recupere, individualizado, un ropaje que pueda usar en la Eternidad. Éste estaba «muerto», y yo, como la semilla que cayó a tierra y murió (Juan 12:24), revelando el gran secreto, el misterio de la vida a través de la muerte, entonces, «morí». Morí cuando me convertí en esto (Neville señala su cuerpo), y luego sufrí todo el infierno del mundo.

Y, entonces, el diseño, que yo contenía, se desplegó dentro mí. De manera que Él ha manifestado en mí el misterio de Su voluntad, conforme a Su plan, que de antemano estableció en Cristo, para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo (Efesios 1:9-10). Entonces, Él lo estableció en Cristo como el plan. Bien, ese plan es Jesucristo sepultado en el hombre. Es un diseño, el diseño «Hombre».

¿Cómo decirle al mundo que Jesucristo es el diseño de salvación sepultado en el hombre, cuando al hombre se le ha enseñado a creer que Jesucristo es un pequeño hombre que caminó hace dos mil años? Y entonces desapareció, después de contar la historia, para regresar a este mundo físicamente para que los ojos físicos lo vieran viniendo desde afuera. Eso es lo que se le ha enseñado al mundo. Pero eso es: «La verdad que se encarna en un cuento / Entrará por muy modestas puertas».

Porque si se dijera como lo he dicho esta noche, el mundo no lo entendería. Se horrorizarían más allá de lo imaginable al escuchar lo que has escuchado esta noche. No lo aceptarían. Creen en un pequeño y externo salvador que vino hace dos mil años, y que prometió regresar. Y los enormes maestros de hoy («enormes» en el sentido de la cantidad, pero no en entendimiento) esperan verlo venir desde afuera.

No puede venir desde afuera, porque está sepultado en nosotros. Solo puede venir cuando despierte dentro de nosotros. Ese diseño es el de una semilla. Pero esta es la Semilla de Dios, la Palabra de Dios, enterrada en el hombre. Se desarrolla dentro del hombre, y cuando lo hace, todo lo que se dice de Jesucristo lo experimenta el individuo en quien se desarrolla, en primera persona, en singular y en tiempo presente. Entonces él sabe quién es Dios.

Él siempre fue Dios, quien se vació en Sí mismo y asumió la forma de hombre: «y hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo al hacerse obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Filipenses 2:8) de hombre, y fue hecho esclavo en ese estado. Pero al final, el cumple su propósito, y entonces se le da el nombre que es sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla, y toda lengua confiese que Jesús es el Señor para la gloria de todos (Filipenses 2:9-11).

Bien, ¿quién es ese Jesús? Él es en ti. Así que cuando ciertamente efectúas y completas el trabajo que asumiste, llevas el nombre de Jesús. Solo hay un Señor. Todos regresamos, diseminados como estamos, como un solo Señor, un solo Dios, un solo Padre de todos: «un solo cuerpo, un solo espíritu» (no como muchos), y, sin embargo, sin pérdida de identidad.

Permíteme llevarte conmigo a una experiencia real, hace dos días: Heme aquí, en la superficie de mi ser. Sé exactamente qué estoy haciendo, ¡y soy Espíritu! Y aquí está todo este vasto mundo, y el mundo está «muerto», simplemente muerto, pero no puedo moverlo, a menos que baje hasta él. Bajo hasta él, pero ahora con el recuerdo de haber «nacido de arriba», al bajar puedo cambiarlo. Antes de haber «nacido de arriba», pierdes toda consciencia del Ser que eres, que vino de arriba, y regresas noche tras noche al «ropaje», y eres simplemente uno más de la multitud, perdido. Pero ahora, después del «nacimiento de arriba», después de que empiezas a crecer en estatura, en favor de los dioses que te precedieron en un idéntico, similar «nacimiento», el recuerdo ahora permanece, pues en la mañana regresas de tu unión con los hermanos. Regresas y lo ves tal como es. Todo está «muerto». Pero ahora no pierdes la consciencia, como hacías antes del «nacimiento de arriba». Así que bajas. Puedes cambiarlo si lo deseas. Pero ¿por qué cambiarlo?

Escucha estas palabras de Blake cuando dejó este mundo; aunque Blake «nació de arriba» bastante antes de haber dejado este mundo. En un libro llamado «Mirando Cuadros Modernos» hay un capítulo sobre Max Beckmann, considerado un gran artista contemporáneo de la pintura moderna. Él dijo que conoció a Blake en este mundo supra terrestre, y allí estaba un hombre gigante, como un ser sobrenatural, y lo saludó a la distancia y me dijo a mí: «Retrocede. Confía en los objetos. No te dejes intimidar por el horror del mundo. Todo está en orden y es correcto, y debe cumplir su destino para lograr la perfección. Sigue este camino y obtendrás, por tu propio yo, una percepción cada vez más profunda de las bellezas eternas de la creación. También obtendrás una liberación cada vez mayor de todo lo que ahora te parece tan triste y terrible». Todo está en orden. Todo va hacia la perfección que tú determinaste provocar cuando te vaciaste de Dios y te convertiste en el ser que eres hoy. Y despertarás de todo esto, y regresarás a la gloria que era tuya «antes de que el mundo fuera», solo que magnificada, en comparación con lo que era, por tu aventura en este mundo de «muerte».

Este fue el límite de la contracción y la opacidad, y tú lo asumiste. Ahora no hay límites para la expansión, para la translucidez que recuerdas. Así que todos retornamos a los Seres que éramos «antes de que el mundo fuera». Cuando leemos: «Nos escogió en Él antes de la fundación del mundo», nosotros éramos los «dioses». Éramos los «hijos de Dios» que, colectivamente, constituyen a Dios.

Esta maravillosa confesión de la fe hebrea es la mayor en el mundo: «Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es» (Deuteronomio 6:4).

Jehová, que es simplemente «Yo Soy», se traduce como «el Señor» (Adonaí), y aquí «nuestro Dios» es en plural, «Elohim». Somos los «dioses»; pero juntos somos «Adonaí» —Uno—. Entonces, hace falta el Uno hecho de muchos para caer, el Dios Uno que es la confesión, la Shemá de Israel: «Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es».

Nunca lo olvides. Ningún pequeño hombre, ninguna pequeña imagen ante los cuales estar ni adorar. Todo está «muerto», y los hombres convierten en ídolos a hombres. Entonces, alguien tiene dinero, o es un tirano: un Lenin, digamos. Así que hacen una imagen de Lenin, y todos los días miles de personas pasan caminando por donde está esta absurda y pequeña cosa que mantienen a la vista. Hoy leí la declaración de Buckley fechada en Leningrado. Antes era San Petersburgo. Era la Plaza de Pedro, la misma plaza. Ahora es Leningrado, y ahí está esa pequeña cosa momificada, y un amigo de él que caminaba por donde estaba esta pequeña cosa momificada tenía la mano en el bolsillo, y un guardia, de la manera más impresionante, le dice:

—Sáquese la mano del bolsillo. Está pasando por tierra santa. Aquí está la palabra hecha carne, y habitó entre nosotros.

Y la forma como lidió con ello fue perfectamente maravillosa, la forma en que trató este tan absurdo concepto de adoración a esta pequeña cosa que tuvieron que recoger y reconstruir hace unos pocos años, porque el tiempo se hace sentir, y estaba desintegrándose. Y este es su pequeño ícono que adoran.

Vean el artículo** de Los Angeles Times. Te digo que el único Dios en el mundo eres tú. No hay otro Dios. Un día lo sabrás. Un día te desplegarás dentro de ti. Lee la historia con detenimiento, porque cuando Él se despliegue en ti, todo lo dicho sobre Él en las Escrituras lo experimentarás en primera persona del singular, y en tiempo presente. Y Su único Hijo, que es simplemente la personificación de todas las experiencias que alguna vez has tenido como hombre. Así que toma todas las experiencias del hombre y todo lo que el hombre podría alguna vez experimentar, fúndelas en un solo conjunto, personifica ese todo, y el resultado es David, el David de las Escrituras, el gran salmista. Eso es David. Está ante ti, y te llama «mi Señor». Te llama «Padre mío».

Ese es el único hijo de Dios, que es una personificación de la suma total de todas las experiencias de la humanidad. Así que cuando, interpretando el papel que te ha tocado, has pasado por todo el abanico de posibilidades que el hombre puede experimentar, al final, despiertas, y, entonces, la suma total de las experiencias se funde y es personificada y se presenta ante ti. Y es ese glorioso y hermoso joven, David, y te llama «Padre mío», «mi Señor», y, en lo que a ti respecta, la obra termina.

Entonces, te unes a los hermanos que conociste antes de que el mundo fuera, y contemplas el mundo de la muerte. Te conviertes en uno de aquellos que, en la gran Eternidad, contemplan la muerte, y también dices: «Lo que parece Ser Existe para quienes / parece ser y es causa de las más horrorosas / Consecuencias para quienes parece Ser, incluso de / Tormentos, Desesperación, Muerte Eterna; pero la Misericordia Divina / Va más allá y Redime al Hombre en el Cuerpo de Jesús» (Jerusalem: The Emanation of the Giant Albion – William Blake), que es Jehová.

Hay solo «Un solo cuerpo, un solo espíritu, un solo Señor, un solo Dios y Padre de todos».

Al final, todos son redimidos, pero el hombre, como hombre, no puede redimirse a sí mismo. Es Dios en el hombre el que hace la obra. «El que comenzó en vosotros la buena obra, la seguirá perfeccionando» (Filipenses 1:6) hasta la revelación de Dios en ti como tu mismo ser. Así que mi problema, noche tras noche, es encontrar las palabras para decírtelo. Sé lo que quiero decir, pero el problema es cómo decírtelo, cómo decirlo de manera que sea entendido, que sea inteligible, porque siempre debes tener en cuenta que enfrentas una audiencia que puede no estar preparada para el impacto, ya que es un impacto para la mente del humano que les digan quiénes son. Preferirían depender de algo externo a ellos y orarle; así que van a la iglesia y prenden una vela, se inclinan ante un pequeño crucifijo o una pequeña estrella hecha por el hombre, y hacen todas estas cosas en lo exterior, pero ninguno tiene confianza en sí mismo, y el Ser del hombre es Dios. Esa maravillosa imaginación humana tuya, eso es el Dios Eterno.

Esta noche te digo que nuestras raíces están en Dios, y Dios mismo se despliega dentro de nosotros. Podría haber dicho: «Nuestras raíces están en la Imaginación Divina, y la Imaginación Divina se despliega dentro de nosotros», pero no importa. Personalmente me gusta la palabra «Dios», pero yo no lo coloco en el exterior, como algo para adorar. El mundo lo aceptará más fácilmente si digo «Dios», en vez de «Imaginación Divina». Así que no lo dije al principio de la conferencia; ahora la expongo ante ti. Únicamente cuando imaginas, eso es Dios creando. Y «todas las cosas son posible para Dios» (Mateo 19:26). Entonces, comienza a imaginar. Eso es Dios, Dios en acción. Pero cree en la realidad del acto imaginal.

Imagina que eres lo que la razón y los sentidos niegan, pero imagínalo. Dios tuvo que abandonarse por completo en forma de hombre para creerse hombre. ¿Sabes lo que es eso? ¿El Ser que realmente eres? Pues, te digo, cuando regresas después del «nacimiento de arriba», y te das cuenta de que eres Espíritu, quiero decir Espíritu, pero más real que cualquier cosa en el completo y vasto mundo reunido, pero eres Espíritu, y eres más real que cualquier objeto en el espacio o que todos los objetos en el espacio.

Sin embargo, bajar antes del nacimiento es olvidarte de ti mismo como Espíritu. Dios es Espíritu, y lo haces después del nacimiento, sin pérdida de identidad. Es lo maravilloso de ello: cuando bajas al mundo y retomas el ropaje que está en la cama, y normalmente lo bañas, y afeitas, y alimentas y haces todas las cosas corrientes con él, pero sabes que es un ropaje. Y sabes que has extraído de él una identidad determinada, la cual traes de vuelta como Espíritu, porque el cuerpo será puesto en el horno y desechado. Simplemente será reducido a las cenizas que es, pero has extraído de él una determinada identidad, y llevas de vuelta tu logro a la Hermandad. Bajaste y moriste como hombre, y ahora vuelves trayendo de vuelta la identidad del hombre que vestiste a través de las edades. ¡Lo traes de vuelta! Y eres recibido con júbilo, porque lograste lo que te propusiste.

Y la voluntad de Dios no regresará hasta que Él haya ejecutado y cumplido los propósitos de Su mente. Durante los siguientes días lo entiendes perfectamente, solo en los próximos días.

Entonces, «los sufrimientos del tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria venidera que va a ser revelada en nosotros» (Romanos 8:18) por aquellos a quienes Él antes escogió (Romanos 8:29), y Él escogió a todos los hijos. Todos somos los hijos. Independientemente de tu sexo, somos los hijos, porque en la Resurrección estamos por arriba de la organización de los sexos. No somos ni machos ni hembras. Somos Dios. «Porque a los que antes escogió, también los predestinó […]», y «a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó» (Romanos 8:30). Así que, sin importar lo que hayas hecho como hombre, recibirás la justificación —en otras palabras, la absolución divina—, la completa absolución, independientemente de lo que hayas hecho. Si has interpretado el papel de un Hitler o un Stalin, o cualquier otro monstruo, serás absuelto.

En este nivel quieres que todos ellos sufran, pero tus hermanos, sabiendo el papel que interpretaste, no quieren que sufras. Quieren que despiertes del sueño de ser un Hitler, del sueño de ser un Stalin o cualquier otro horrible personaje del mundo. Y cuando vienes delante de Él, habiendo sido llamado, eso es la justificación.

La «justificación» en las Escrituras no es más que la absolución divina, y después de la justificación viene la glorificación, que es el regalo de Dios de Sí mismo para ti. ¡Entonces eres Dios Padre! ¡Y todos los hijos reunidos forman a Dios Padre!


(*) En la mayoría de las Biblias está escrito: «En el principio»; sin embargo, en el texto masorético no se registra el artículo, dejándose indefinido el tiempo de la Creación. [N. del T.]

(**) El artículo en cuestión es el siguiente:

LOS ANGELES TIMES
Lunes 1 de junio de 1970
Dos Tumbas en Rusia: Un triste contraste
Por William F. Buckley Jr.


Leningrado – Todo el mundo sabe que Rusia es una tierra de paradojas, pero pocos se imaginan el esmero que los comunistas ponen para ocultarlas.

En el camino a Zargosk [actual Sérguiev Posad], el hogar espiritual de la vieja Rusia, pasas por un espléndido monumento, un elegante, suavemente arqueado arco de titanio que termina, con 23 metros de altura [Sic. ], en un misil, el primero en orbitar la Tierra: una espléndida conmemoración de un logro científico extraordinario que requirió de ingentes recursos.

Unas pocas millas más adelante por el mismo camino, te percatas de que un hidrante central surte de agua a las aldeas aledañas. No hay agua corriente a 25 km de la capital del país que puso en órbita el primer satélite.

En Zargosk puedes visitar el monasterio de San Sergio, el santo patrón de Rusia. Aquí está uno de los tres seminarios que han sobrevivido en la Unión Soviética. Estuvieron cerrados por un tiempo, y entonces, después de la guerra, se permitió que ocho reabrieran. Jruschov, en aras de la moderación, redujo el número a tres, pero el abad no habla sobre esos asuntos. Ellos enterraron recientemente al Patriarca Alexis, a la edad de 92 años. Muchos lo consideraron un simpatizante del partido comunista por consentir la larga lista de humillaciones impuestas a su iglesia por el gobierno soviético. Pero él, presumiblemente, sabía que las protestas no le serían de provecho, y reflexionó que el martirio era poco eficaz en Rusia. Yace es una pequeña catacumba, bajo una de las antiguas construcciones sagradas, con unas pocas flores marchitas en su tumba.

El sepulcro que vi el día anterior era otra cosa. Tan grande es la continua demanda para ver la tumba de Lenin que, en un día normal la multitud se extiende por un lapso de dos o tres horas. La guardia de honor mantiene la fila moviéndose a un promedio que permite que más de 2.000 personas se desplacen cada hora.

Frente a nosotros había colegialas bajando la escalera de puntillas, con su mano derecha estática en señal de saludo. Casi podías oír su emocionado corazón. Los guardias callaban a aquellos que aún no habían sido arrobados por el misterio y el silencio.

Mi compañero tenía la mano derecha en el bolsillo, y el guardia, de forma brusca, le dijo:

—Desgarbado hacia Belén.

A lo largo y ancho de Rusia, los letreros que proclaman el 100 aniversario del nacimiento de Lenin se han tornado apocalípticos: «Lenin vivió, Lenin vive, Lenin vivirá» (En el principio era la Palabra…) o «El Santo Lenin» apareció en esta Tierra en 1870. (La palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros…).

Ahora faltaban unos pocos pasos para doblar a la derecha, lo cual te coloca a la vista de Lenin, quien murió hace 46 años, pero es conservado para los peregrinos, que avanzan tan reverentemente ante sus restos exhibidos en una urna de cristal. Subes, media docena de pasos, y entonces pasas los pies de Lenin, para que mires de frente a su cara. (Qué propicio es todo. Cuando el Zar fue derrocado, Lenin estaba en Zúrich, frotándose aceite en su calva, preguntándose si la ciencia moderna, no ideológica, le devolvería el cabello. Lenin no tuvo suerte. Ninguna de las ciencias que invocó hicieron jamás algo por él.) En Leningrado, la hermosa Leningrado, el gobierno soviético ha transformado una catedral en un museo permanente de «religión y ateísmo». Es un jardín infantil del arte gráfico anti-religioso, hecho bajo epígrafe de Lenin: «Buscamos la emancipación de la clase trabajadora de la superstición de la religión».

Lástima por los pobres rusos. Imagine: San Lenin como sustituto de San Pablo.

Pasamos por una exposición de instrumentos de tortura.

—Estos —nos dijo con toda naturalidad nuestra guía— fueron usados por los religiosos durante la Inquisición.

—¿Son ellos parte de la colección de la Lubianka? —pregunté.

Al principio sonrió, pero enseguida lo pensó mejor.

—Esa no es una broma graciosa —dijo ella.

Era una académica muy dulce, y yo no deseaba hacerla rehén en una guerra ideológica sucedánea, así que le dije que estaba de acuerdo con ella, que las bromas sobre las torturas no son graciosas. Ella dijo, precisando una excusa para no continuar:

—No, no quiero decir que las bromas sobre torturas no son graciosas. Quiero decir que los bromas sobre lo que usted dijo no son graciosas.

Yo me fui, como los viajeros en la Unión Soviética deberían hacer. Tristemente, creo que todo, todo está perdido para cualquier sociedad que deshonra al Rey de Reyes. Pero eso es un prejuicio personal, que en Rusia solo San Sergio y otros pocos subversivos aprecian. Espero, como ellos, por un giro de los eventos, en el que Dios sería de mayor provecho.



Traducido por Luis Natera
La conferencia original en inglés es SELF ABANDONMENT (Neville Goddard – 06-01-1970)



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martes, 17 de octubre de 2017

LA LEY (Neville - 20 de noviembre de 1959)

Neville Goddard (20 de noviembre de 1959)


LA LEY


 

Todo el vasto mundo no es más que la exteriorización de lo que el hombre ha imaginado. Debo contextualizar esto diciendo que el mundo que rodea al hombre está muerto, pero el hombre es un alma viviente, y ese mundo es sensible al hombre; sin embargo, el hombre está profundamente dormido y no lo sabe. El Señor Dios puso al hombre en un sueño profundo (Génesis 2:21), y mientras duerme, el mundo reacciona como en un sueño, porque el hombre no sabe que está dormido, y, entonces, se mueve de un estado de sueño, donde es solo un alma viviente (Génesis 2:7), a un estado despierto, donde es un Espíritu vivificador (1 Corintios 15:45). Y ahora él mismo puede crear, porque todo está respondiendo a una actividad en el hombre, el cual es Imaginación. «El Cuerpo Eterno del Hombre es La Imaginación, es decir, Dios mismo».

El pasado martes me dieron las historias de tres maravillosos casos, y la mejor forma en que puedo describir lo que quiero decir es contándoles una de ellas: aquí tenemos a una dama que está manejando en Sunset hacia el este, y se detiene en Laurel Canyon. Hay un autobús a su derecha, y entonces ve a una pequeña anciana vestida de gris abriéndose paso entre el tráfico, cruzando diagonalmente la calle a toda prisa para agarrar el autobús. El chofer del autobús la ve, pero arranca, dejándola en la calle. La dama que me dio esta historia me dijo que sintió compasión por la anciana, pero no estaba en el carril para poder llevarla en el auto, y tuvo que arrancar en su carril cuando la luz cambió. Se dijo a sí misma: «igual voy a llevar a esa señora». Así que en la Imaginación abre la puerta del auto y la deja entrar. Entonces, aún en su Imaginación, oye que la señora le dice que va a reunirse con unos amigos unas cuadras más adelante, y que si hubiera tenido que esperar otro autobús probablemente no la habrían esperado. La dama en el auto continuó con esta conversación imaginaria, y le tomó quizá treinta segundos hasta que se sintió satisfecha al respecto. Cuatro cuadras después, cuando se detuvo otra vez por una luz, alguien daba golpecitos sobre la ventana del auto, y allí estaba una viejita canosa y sin aliento, vestida de gris. Mi amiga bajó la ventana y la pequeña anciana dijo: «He perdido mi autobús, ¿me puede llevar? Unos amigos me están esperando y cuando vean que no me bajo del autobús pueden seguir e irse sin mí». Mi amiga la dejó entrar al auto y, luego, seis cuadras más adelante la pequeña señora le dice: «¡Allí están mis amigos!», le agradece a la conductora y se va.

Aquí tenemos una dama a quien le digo que está despierta. Y si me lo permiten, en el cielo hubo júbilo porque uno llamado pecador (somos pecadores, porque todos erramos el blanco, y el blanco es el despertar) ha descubierto que el mundo entero es sensible a lo que pensamos. Ella realmente no pudo llevar en su auto a la primera señora, así que lo hizo en la Imaginación, y entonces ve a esta otra anciana y la lleva en el auto. Aquí ella está representando su acto imaginario, y cuatro cuadras más adelante, cuando el sueño se completa, esta pequeña anciana toca la ventana de su auto. En su imaginación llevó en su auto a una pequeña y canosa dama vestida de gris. ¿Es importante si fue a la señora que dejó atrás en la última parada de autobús o a esta señora de gris? Todos responden a lo que hacemos en nuestra imaginación. No hay un mundo externo que esté realmente vivo. Su vitalidad depende de la actividad del hombre, que es un alma viviente. El hombre les dio nombre a los animales, los pájaros, los árboles: a todo (Génesis 2:19-20). Dios se convirtió en hombre en la forma de alma viviente, pero Él tenía que olvidar que era Dios para convertirse en hombre, y ahora el hombre tiene que convertirse en un Espíritu vivificador (1 Corintios 15:22), y allí es donde sabe que todo es actividad imaginal.

Aquí, en la esquina donde la primera parte de este pequeño drama tuvo lugar, la mitad de los que lo presenciaron insultarían a gritos al chofer del autobús por no esperar a la anciana, y la otra mitad diría que ella era una tonta por correr en la calle. La dama en el auto podría haber reaccionado así, ya que el soñador no sabe que está soñando. Solo al despertar se sabe que se está provocando un sueño, o, incluso, que se tuvo uno. La dama del auto únicamente vio que alguien había fallado en realizar un objetivo, de manera que representó para ella una escena que entrañaba que lo había realizado. Y cuatro cuadras después se encuentra con esta pequeña anciana que le dice las palabras exactas que había oído en su Imaginación. Su sueño imaginativo se desarrolla detalladamente. Un sueño consciente se cristaliza en el mundo. «Verdaderos son los sueños de los Dioses, y con total naturalidad transcurre / Su placer en un largo, inmortal sueño». Cuando el hombre despierta por completo, sueña su placer y todo le responde mientras lo sueña.

Creemos que todo en el mundo es completamente independiente de la percepción que tenemos de él, pero todo está muerto. Lo veo, y me encuentro con él, pero todo está muerto…, congelado. Luego comienzo una actividad en mi interior y entonces el mundo que estaba muerto cobra vida, pero sin saber que yo lo hago. Estoy profundamente dormido y entonces absolutamente todo toma el control y se convierte en una pesadilla. Pero yo debo mantener el control y saber que todo depende de mí. El mundo es respuesta infinita, y lo que le da vida es el alma viviente llamada hombre genérico (macho-hembra) (Génesis 1:27). Y entonces Dios se entreteje en el cerebro de este hombre genérico, y luego se duerme. Cuando el hombre empieza a despertar, controla y toma las riendas, y no es más una víctima de su visión; por lo tanto, tiene control de su atención. Todo hombre es libre de crear su mundo como quiera —si sabe que la totalidad del mundo le responde.

En Lucas 13 se nos cuenta la historia de cinco galileos que han sido asesinados por Pilatos: «Y él mezcló su sangre con la de sus sacrificios», etcétera (Lucas 1:1). Y la figura central de los evangelios, que es tu imaginación despierta, les dice a sus seguidores: «¿Pensáis que esos galileos […] eran más pecadores que los demás galileos? No, os digo. Antes bien, si no os arrepentís, todos pereceréis de igual manera» (Lucas 1:2-3). Aquí, en un nivel pensamos que se lo merecen, justo como aquellos que vieron la escena en Sunset Boulevard dirían: «¡Se lo merece! ¡Cómo va a atravesar la calle de esa manera!» En esta historia en Lucas se nos dice que un hombre pecó en el pasado y fue asesinado por Pilatos. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Entonces, Jesús les preguntó: «Aquellos dieciocho, sobre quienes cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalem? No, os digo. Antes bien, si no os arrepentís, todos pereceréis del mismo modo» (Lucas 1:4-5).

En este nivel del sueño la gente piensa en desquitarse. Es un sueño de confusión y las personas son reactivas, pero el hombre tiene que despertar y ser un actor. En el nivel actual, el hombre está siempre reflejando la vida, sin saber que él es la causa de todo cuanto observa. Pero cuando despierta del sueño, entonces se convierte en actor. ¿Qué porcentaje hubiera hecho lo que esta dama hizo en el auto? Ellos habrían reaccionado, o se habrían dado un banquete con el fruto del árbol del bien y del mal (Génesis 2:16-17). Habrían tenido una reacción violenta, y luego habrían tenido una resistencia violenta de este universo muerto. Pero esta dama crea su sueño y todo sucede exactamente como lo imaginó, incluso el número de cuadras. Podrías casi creer que ella había fabricado a esa pequeña anciana de gris, pero te digo que todo llega como respuesta a tu maravillosa actividad imaginal.

Puedes ser cualquier cosa en este mundo, pero no puedes saberlo o esperar que llegue, a menos que actúes. Si reaccionas basado en el pasado, continúas en el mismo patrón. Para ser el hombre que deseas ser debes crear la escena, como esta dama hizo, y el mundo entero se convulsionará, si es necesario, para que suceda. No hay otro poder, sino Dios, pero Dios tuvo que «olvidarse» de que era Dios en este estado de sueño, y entonces despierta y determina conscientemente las condiciones que desea en el mundo.

Así que de nuevo le digo a esta dama que los ángeles se regocijaron por su despertar, y —esto lo digo sin orgullo— también se regocijaron porque mantuve mi promesa de que vendría y despertaría a esta durmiente en el mundo del hombre. Pues, yo también tuve que olvidar todo para ser hombre. Porque cuando uno va y luego retorna, debe olvidar todo para convertirse en hombre. Porque cuando uno va y luego retorna, debe olvidar todo, pero promete que cumplirá su promesa y ayudará al hombre a despertar. Así, el alma viviente se convierte en un Espíritu vivificador, y entonces crea.

Tómalo en serio. No pases por aquí dejando tu sueño en la in∙acción. A esta dama le tomó treinta segundos representar su escena y otros sesenta segundos cumplirla. Se dicen a ustedes mismos: «debe tomar tiempo». ¿Cuánto tiempo? Lean Corintios 1,18 (1 Corintios 1:17-18). «Podría ir ante los hombres con todas las palabras de sabiduría, pero saber sólo una cosa: la cruz. Para el sabio es necedad», etcétera. ¿Qué es la cruz? Piensa en ello bajo esta perspectiva: empiezas aparentemente en el vientre de tu madre y terminas en la tumba. Ustedes no, pero tienen esa imagen. Considera la línea horizontal de la cruz como el tiempo que intercepta la línea vertical, y llama a eso
«estados infinitos», como la escalera de Jacob. En cualquier sección del tiempo puedo moverme hacia arriba o hacia abajo. El tiempo está fluyendo y el estado con el cual estoy identificado aún se desarrolla.

Así que sentado en mi auto puedo moverme hacia arriba y representar un drama. Actué y me mantuve dentro de ese estado. Se desarrolló. Tomó sesenta segundos. Hay infinitos estados interceptando la línea del tiempo. Llegamos a ser uno con cierto estado y este se manifiesta a través de fenómenos tangibles. A todos aquí, no les tomaría más de treinta segundos provocar un cambio de estado. ¿Cómo sería? Nombra tu deseo. Permanece en ese estado, y éste, con el paso del tiempo, se revelará en tu mundo. Tú no haces nada al respecto una vez que has entrado en el estado, porque lo externo debe moverse por la fuerza del poder interno.

Esta pequeña anciana de gris tuvo que llegar al auto de mi amiga. Cada detalle de ese acto imaginativo tuvo lugar.

¿Por qué no? El universo es respuesta infinita cuando sabes que no hay nadie en todo el mundo que pueda jamás perturbarte, porque es una sombra. He visto el mundo entero muerto, completamente congelado, y entonces permití que algo dentro de mí empezara y todo cobró animación. Luego te haces millones de preguntas. ¿Quién soy? ¿De qué se trata todo esto? ¿Por qué? Todo aquí responde a la actividad imaginal dentro del hombre.

Cuando alguien enfermo se recupera; cuando alguien que está ciego puede ver, ¿es eso un mayor milagro que lo que esta dama contó? Ella está despierta. Si haces una fortuna, eso no significa nada. Todos los honores de los hombres en un estado de sueño son como nada. Debes «arrepentirte». No tiene nada que ver con el llamado juicio de Dios. Es solo un sueño, y el hombre está reaccionando al sueño, y no sabe que es el soñador, y que es el causante de todo el sueño.

El significado literal de la palabra griega que se traduce como ‘arrepentirse’ [/metanoeo/] es ‘cambiar de manera de pensar’. No tiene nada que ver con el aspecto moral. Las iglesias introdujeron eso, pero no tiene nada que ver con ello. No me importa lo que el hombre haya hecho; si cambia su manera de pensar en este sentido de la palabra «arrepentirse», ya que entonces él es la línea vertical de los estados. Él se para en un punto sobre los estados. Hay infinitos estados, y debemos aprender a distinguir entre el estado y el individuo que ocupa el estado. Pero ahora puedo cambiar y moverme a otro estado. Puedo, con el tiempo, hacerlo en un breve instante y subir en la línea vertical de los estados.

«Vengo sólo a enseñar la cruz» (1 Corintios 1:18), dijo Pablo. Subiré dentro de mí e ignoraré el antiguo estado, y dentro de mí asumiré que las cosas son como quiero que sean. Si permanezco fiel, el paso del tiempo las revelará. Blake dijo: «La Eternidad está enamorada de las obras del tiempo». Déjame decirte, jamás permitas que nadie te convenza de que por tus logros pasados o tu estado actual en el mundo no puedes cambiar tu posición subiendo dentro de ti, y, entonces, ver que el mundo entero te responde. Y quiero decir ¡ahora!

Entonces, te digo que esta dama está despierta; el Hijo está despierto en ella. El propósito de la vida es despertar. Si todo el vasto mundo o humanidad durmiente la consideró importante, ¿se sentiría halagada? Si en un sueño todo el mundo te alaba y, entonces, te despiertas y encuentras que todo fue un sueño, ¿te sentirías halagado? Uno que sueña le impone una medalla a otro que sueña, y no lo saben. Solo el despertar es importante. El despertar y hacer la voluntad de Dios. La voluntad de Dios está activa en ti como tu propia Imaginación, y Su voluntad es dar cumplimiento al estado imaginal: realizar algo novedoso, como hizo esta dama; preservar algo para que continúe siendo; dejar ir las cosas que te parecen desagradables. Lo haré todo y únicamente actuaré [accionaré], y dejaré de re∙accionar. Entonces el libro completo, la Biblia, cobra vida. Deja que todos los «sabios se burlen de ella o la toleren». Deja que alcancen la luna o las estrellas, están todos muertos. Nada vive fuera del hombre. El hombre es el alma viviente que se convierte lentamente en un Espíritu vivificador. Pero no lo puedes contar, a menos que sea en una parábola o metáfora para estimular la mente del hombre y hacer que salga y lo pruebe.

Deja el bien y el mal, y come del árbol de la vida (Apocalipsis 2:7). Nada en el mundo es falso si quieres que sea verdadero. Eres la verdad de todo lo que percibes. «Yo soy la verdad, y el camino, y la vida revelada». Si no tengo físicamente nada en el bolsillo, entonces, en la Imaginación tengo ¡mucho! No obstante, esa sea una mentira inspirada en hechos reales; sin embargo, la verdad está basada en la intensidad de mi imaginación, y así la crearé en mi mundo. ¿Debería aceptar los hechos reales y usarlos como lo que debo imaginar? No.

En el relato de la higuera (Lucas 13:6-9) se nos dice que ésta no dio fruto por tres años. Uno dijo: «Córtala y deséchala», pero la súplica del viñador fue: «¡no!». ¿Quién es el árbol? Yo soy el árbol, tú eres el árbol. Damos frutos o no los damos. Pero el Viñador dijo que cavaría alrededor del árbol y le daría nutrientes…, o lo abonaría, como diríamos hoy, para ver si no da fruto. Bien, eso hago aquí todas las semanas y trato de hacer que el árbol —tú y yo— dé fruto. Deberías dar fruto en lo que deseas. Si quieres estar felizmente casado, deberías estarlo. El mundo es solo respuesta. Si quieres dinero, consíguelo. De cualquier manera, todo es un sueño. Cuando despiertas y sabes lo que estás creando, y que eres tú quien lo crea, es distinto.

La Biblia es el libro de los libros, pero ha sido considerada desde un plano moral, y es todo lamento y lágrimas. Como se nos ofrece el Evangelio, parece, si lo tomamos literalmente, poco menos que un relato despiadado. El Nuevo Testamento interpreta al Viejo Testamento, y no tiene nada que ver con moralidad. Cambia tu forma de pensar y mantente en ese nuevo estado hasta que se desarrolle. El hombre cree que él mismo debe trabajar para lograr algo, pero es Dios dormido en ti como alma viviente, y entonces renacemos como Espíritu vivificador. Lo hacemos aquí, en este pequeño salón de clases llamado Tierra, o más allá de la tumba, porque no puedes morir. Puedes estar igual de dormido más allá de la tumba. Los veo constantemente, y son iguales que aquí. Los mismos amores, los mismos odios. No hay cambio. Harán el recorrido hasta que finalmente despierten, hasta que dejen de re∙accionar y comiencen a actuar [accionar].

No tomes la historia que te he contado esta noche a la ligera. Tómala en serio. Esta noche, cuando vayas manejando a casa, representa una escena, la que sea. Olvídate del bien y del mal. Representa una escena que implique que tienes lo que deseas, y en el grado en que seas fiel a ese estado, se revelará en tu mundo, y ningún poder podrá detenerlo, porque no hay otro poder. Nada es independiente de tu percepción. Esto lo digo por ese gran filósofo entre nosotros que aún afirma que todo es independiente del que percibe, pero que éste tiene cierto poder. No es así. Nada es independiente del que percibe. Todo se «consume» cuando dejo de contemplarlo. Puede existir para otro, pero no para mí. Hagamos de nuestro sueño uno noble, porque el mundo es respuesta infinita hacia ti, el ser que quieres ser.

Ahora entremos en el silencio.


Traducido por Luis Natera
La conferencia original en inglés es THE LAW (Neville Goddard – 11-20-1959)



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martes, 19 de septiembre de 2017

YO SOY EN VOSOTROS (Neville - 30 de septiembre de 1968)

Neville Goddard (30 de septiembre de 1968)


YO SOY EN VOSOTROS



Como Pablo le dijo a Timoteo: «Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: [Él fue manifestado en carne, / Justificado en el Espíritu, / Visto por ángeles, / Proclamado entre gentiles, / Creído en el mundo, / Recibido en gloria]». (1 Timoteo 3:16) Las Escrituras no son Historia secular, ¡sino un misterio que es más importante de lo que creemos!

Hablándole a sus discípulos, Jesús dijo: «En aquel día vosotros conoceréis que Yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y Yo en vosotros». (Juan 14:20) La expresión «en aquel día» es un frase escatológica que significa 'al final del viaje'. En otras palabras, cuando esta era del César llegue a su fin, experimentarás la verdad de las Escrituras y, entendiendo, dirás: «yo soy en el Padre, y ustedes son en mí, y yo soy en ustedes».

Es en ti, como persona, que la naturaleza del mismo Dios se revela en una serie de experiencias sobrenaturales. Cuando estas tienen lugar en tiempo presente y en la primera persona del singular, todos los argumentos, dudas y asuntos relacionados con tu verdadera identidad son acallados. De ahí en adelante, como Pablo, dirás: «Cuando Dios se agradó de revelar a su Hijo en mí [...] no consulté con carne y sangre», y «El evangelio [...] ni lo recibí ni lo aprendí de hombre, sino por revelación de Cristo». (Gálatas 1:15-16 y 1:11-12)

Mientras estuve en Barbados este verano, mi hermana me preguntó si mi Cristo fue alguna vez hombre. La respuesta que le di, indudablemente, fue la misma que Pablo dio cuando le hicieron una pregunta similar. Yo le dije: «¡Fue? Es el hombre celestial». Entonces, citando a Pablo, respondí: «Y así como exhibimos la imagen del hombre terrenal, exhibiremos también la imagen del hombre celestial». (1 Corintios 15:49)

No pienses en Cristo como un niño que nació de forma extraña hace dos mil años. Estamos tratando con un principio cósmico, en el que Dios, ciertamente, se hizo hombre para que el hombre pueda llegar a ser Dios.

El proceso ha empezado. La resurrección ha comenzado, pero no ha terminado. Aquellos que enseñan que la resurrección terminó están engañando al hombre de fe, porque, al igual que Pablo, todos pueden decir: «Con Cristo he sido juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, quien me amó, y se entregó a sí mismo por mí» y «De manera que nosotros, de aquí en adelante, a nadie conocemos según la carne; y si aun a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así». (Gálatas 2:19-20 y 2 Corintios 5:16)

He estado en la presencia del Señor Resucitado. He visto al Anciano de Días, quien está reuniéndonos uno a uno en su cuerpo para ser un solo cuerpo, un Espíritu, un Señor, un Dios y Padre de todos.

Tú, como persona, no serás menos que el Señor Resucitado, porque hay sólo un Espíritu. ¡Sólo hay un Señor, y tú mismo sabrás que eres Él! Nadie estará por arriba de ti. YO SOY el mismo cuerpo, el mismo Señor, el mismo Espíritu, el mismo Dios y Padre de todos. Sin pérdida de identidad, todos sabremos que somos esta única unidad del ser. ¡Sabremos, por experiencia, que YO SOY en ustedes, y ustedes son en mí!

Cuando le terminé de explicar esto a Daphne, no creo que estuviera más impresionada que esa silla (Neville señala hacia una silla vacía). Toma tiempo, pero ¡es tan importante para ti dejar ir a todos los intermediarios entre tú y Dios!

La Carta a los Gálatas de Pablo es el primer libro del Nuevo Testamento. En esta carta Pablo declara su independencia de los hombres y su dependencia a Dios. Repudia toda autoridad, toda institución, toda costumbre y toda ley que interfiera con el acceso directo del individuo a su Dios. Pablo no tenía intermediario. Nunca conoció a un Cristo humano, sólo al Señor Resucitado, quien se le apareció como se me apareció a mí.

En mi caso, fui llevado en Espíritu a la presencia del Señor Resucitado, y, por extraño que parezca, cuando me preguntó qué era lo más grande del mundo, respondí con las palabras de Pablo. Así que te pregunto: ¿Quién es Pablo? ¿No es el primero de los escogidos que rompió el sello y descubrió el misterio que le fue mostrado a Abraham?

Pablo persiguió a todo aquel que afirmaba ser un miembro del camino, cuando, repentinamente, la revelación estalló, haciendo que proclamara la verdad. Fue Pablo el que dijo: «Porque si hemos llegado a ser unidos en la semejanza de su muerte, también lo seremos en la semejanza de la resurrección». (Romanos 6:5)

Pablo no afirmó que la resurrección había terminado. Declara que la crucifixión terminó, porque el ropaje de carne es usado por el que es crucificado. Dios te escogió en Él antes de la fundación del mundo. Nos uniremos con Él en una resurrección como la suya, no por méritos propios, sino porque escogió unirse a nosotros en una muerte como la suya.

Fuiste escogido en Él antes de que el drama que llamamos «mundo» comenzara. Y cualquier sufrimiento que puedas atravesar aquí no significa nada. Pablo sabía esto y dijo: «Pues, considero que los sufrimientos del tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria venidera que va a ser revelada en nosotros». (Romanos 8:18)

Ahora, el Nuevo Testamento nos dice: «En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios» y «La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros». (Juan 1:1 y 1:14) El término griego Logos (traducido como «Palabra») quiere decir 'sentido; plan; argumento; propósito'. Aquí vemos que Dios tuvo un plan, un propósito, que fue darse a Sí mismo a ti al cien por ciento. Esto ha hecho Él. Así que cualquier cosa que Él era antes de convertirse en ti, tú mismo lo sabrás ser.

Es en ti, como persona, que la naturaleza del mismo Dios se revela. Esto lo sabrás cuando experimentes la historia completa del Señor Jesucristo en primera persona y en tiempo presente. Entonces, cuando les cuentes a aquellos que amas, no te creerán, porque conocen tus debilidades y limitaciones.

Al saber que no has sido formado en Teología, no pueden ver la relación entre tú y del que se habla en el séptimo capítulo de Juan: «¿Cómo sabe éste letras, si no ha estudiado?» (Juan 7:15) Como el Sanedrín, no entenderán de qué manera un hombre sin aprendizaje podría afirmar que el Viejo Testamento se ha cumplido en él.

Los profetas predijeron el advenimiento de Dios, pero no dijeron cómo. Al asumir la naturaleza humana, Dios despliega su naturaleza en el hombre, y el hombre se convierte en Dios. Si Dios era un padre antes de escogerte, y se convierte en ti; ¿no eres tú un padre? Sí, pero no hay manera de probar esto, a menos que el hijo de Dios aparezca para identificarte. Sólo cuando el hijo de Dios se revele en ti, sabrás que eres Dios.

Sólo el Cristo Resucitado es consciente de su verdadera identidad. Es Él quien dice: «yo soy en ustedes, y ustedes son en mí; entonces, somos uno». El Cristo Resucitado es el hombre celestial eterno, que es Dios. Tú eres un hombre. Aprende a adorar tu propia humanidad, que es Dios. El hombre está buscando una fuerza impersonal para adorar, ¡pero Dios es el hombre!

Cuando estuve en su presencia, respondí su pregunta con las palabras de Pablo. Desde entonces me he preguntado: ¿quién es Pablo? ¿No fue el iniciador de la fe cristiana? En nuestro Nuevo Testamento hay trece de sus cartas registradas, todas escritas veinte años antes que los evangelios.

En su primera carta a los Gálatas dijo algo radical al declarar su independencia de toda organización. En ese momento, a menos que fueras miembro de la sinagoga, no se conseguía un empleo. Sin embargo, Pablo se negó a aceptar cualquier intermediario entre él y el Señor Resucitado, a quien había perseguido en su ceguera.

Un día el Cristo Resucitado te traerá a su presencia. Te incorporará a su cuerpo en un abrazo desde el que serás uno eternamente. Esto lo sé por experiencia.

Así que cuando te digo: «yo soy en ustedes», lo digo literalmente, porque soy uno con el Cristo Resucitado. Estoy diciendo las palabras del Cristo Resucitado, no de Neville. Después de que nos abrazamos Él me envió; sin embargo, nunca se ha separado de mí. ¿Cómo puedo ser uno con el cuerpo que me envió? Pues, «El que me ve, ve al que me envió». (Juan 12:45)

Limitados al concepto del espacio tridimensional, pensamos en ser enviados fuera de un espacio, mientras que el que nos envió se queda, pero en el mundo espiritual del cual hablo, cuando uno es unido al Señor, se llega a ser uno con Él en espíritu.

Mora en este ser que se convirtió en ti. Regresa al momento de ser escogido antes de que el mundo fuese. Trata de recordar cuando te hizo conocer el misterio de su plan, que le da sentido a tu vida, ese misterio que fue establecido en Cristo para el cumplimiento de los tiempos.

La Palabra —que da significado al mundo— era con Dios, y era Dios. Ese significado es Cristo, un plan que no puede fallar en su propósito, el cual es desplegarse y revelarte como Dios. Caminando sobre esta Tierra ahora mismo, tú eres la Palabra de Dios que avanza hacia la realización.

Ahora, mientras estamos aquí esperando que el plan de Dios se despliegue, debemos continuar aplicando la ley de Dios. Aquí tengo una historia sencilla. Mi amiga escribió lo siguiente: «Cuando mi hijo era bastante pequeño, en la familia llamábamos al catálogo de Navidad de Sears el “libro de los deseos”. Nuestro hijo se pasaba horas viendo las páginas de los juguetes, decidiendo qué iba a querer para Navidad. Hemos hecho esto durante los últimos ocho años. Estoy adjuntando una tarjeta que promociona la edición actual del catálogo. Como verás, ahora se llama “El Libro de los Deseos de Sears”».

Quienquiera que tenga esa cuenta pensará que esta es una idea original, pero mi amiga sabe que es su creadora. Como puedes ver, no hay ficción. ¿Cómo puede haber ficción en un mundo donde imaginar crea la realidad? Durante ocho años su hijo ha conocido el catálogo como un «libro de deseos», y ahora se ha convertido en su nombre oficial. Si algo que has imaginado se ha retrasado en manifestarse para ti, recuerda esta historia.

Sé que somos niños y queremos nuestros deseos inmediatamente cumplidos, pero los países planifican para generaciones que aún no han nacido. Los padres con grandes posesiones planifican no sólo para sus pequeños en el presente, sino para la descendencia de su descendencia.

Tú y yo, sin embargo, estamos ansiosos y nos parece difícil esperar. Una y otra vez, las damas me han dicho que querían casarse ya, sólo para reconocer que aún no se habían divorciado. Las he oído decir que sólo había un hombre. Con ese hombre o sin él, lo cierto es que se casaron con otro. Lo que realmente querían era estar felizmente casadas. Al afirmar que tenía que ser ese hombre, he preguntado: «¿y si él cayera muerto ahora mismo, aún tendrías el deseo de compañía? Si lo tuvieras, entonces, no es el único hombre».

Sabe lo que quieres en la vida y no lo condiciones. Si tu deseo es estar felizmente casado, afirma que lo estás. Si quieres cierta casa, afirma que la tienes. No pienses que no la puedes pagar. Simplemente juega el juego de los deseos.

Encuentra tu libro de los deseos de Dios. Hablándote a ti mismo mediante el deseo, haz que el deseo se cumpla sintiendo su verdad. Ve el mundo desde su cumplimiento. Piérdete en el sentimiento de posesión y dale todos los matices de la realidad. Cumple todo deseo mientras caminas hacia la realización de tu verdadero propósito en la vida, que es despertar a Dios en ti.

No vas a convertirte en un pequeño dios para corretear con otros pequeños dioses, porque sólo hay un Dios. No olvides el gran Shemá: «Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor, uno es». (Deuteronomio 6:4) Estás destinado a despertar como ese único Dios y Padre de todos.

Cuando desperté en esta simple y pequeña cosa llamada hombre, me pregunté cómo este ser mortal podría asumir tal responsabilidad. Alojado en este ropaje de carne llamado Neville, consciente de todas sus debilidades, el propósito de Dios se ha desplegado; aunque no tengo manera de probárselo a nadie.

No puedo convencerte hasta que tengas fe. He compartido mis experiencias por escrito, dando pasajes de las Escrituras para apoyarlas. Llegado el final del viaje, ahora sé, por experiencia, que ingresamos en la Historia humana para cumplir las Escrituras.

Te digo: la historia de Cristo es una parábola representada, un relato contado como si fuera verdad, para dejar que el que oiga (o lea) descubra los personajes ficticios y extraiga su significado.

En la parábola, el actor toma a un pequeño niño en sus brazos y dice: «Este es el reino de los cielos. A menos que aceptes el reino como un niño, no podrás entrar en él». Un día tú serás ese actor, y el niño en tus brazos simbolizará tu entrada a los cielos. Es una señal del nacimiento de Dios, no del vientre de una mujer, sino del cráneo del hombre, donde Dios es crucificado. Su nombre es YO SOY, y cuando despiertes dirás: «YO ESTOY despierto». No mirarás alrededor buscando a otros, porque estarás solo. Y desde ese momento las Escrituras se cumplirán en ti.

En un futuro no muy lejano dejarás este mundo para descubrir que la muerte te obligará a modificar, o cambiar radicalmente, cualquier idea que hayas defendido aquí. Hoy recibí la noticia de que mi buen amigo Randy murió. En 1952, mientras me recuperaba de una operación delicada, Randy me vino a visitar al hospital. Era mi médico y amigo, pero no sabía lo que enseño. Al ver la Biblia que tenía conmigo, me preguntó sobre mi interés por ella. Tomé la historia de Esaú y Jacob, y le expliqué cómo Esaú representaba mi mundo circundante, que podía cerrar mis ojos a ese mundo y vestir a Jacob (que simbolizaba lo que yo quería vestir en la realidad externa) con las pieles de Esaú. Al creer en la realidad de lo que estoy haciendo, me convenzo a mí mismo al aceptar que mi estado subjetivo es ahora una realidad objetiva.

Bien, para Randy eso no era religión. Para él religión significaba ir a la iglesia todos los domingos por la mañana y pasar una hora allí. Era algo que había que hacer, como caminar con un bastón porque tienes uno, y te sientes desnudo sin él. Su semana no estaba completa, a menos que fuera a la iglesia los domingos. Randy ha dejado de ir desde hace unas semanas, e indudablemente ahora está modificando sus creencias, pero tomará tiempo.

No despiertas allí como un sabio. Si eres tonto aquí, eres tonto allá. Si eres ladrón aquí, eres ladrón allá. Si un hombre no es ladrón, independientemente de lo que pongas delante de él, no lo tomará; por lo tanto, no hay tentación, no hay deseo de cambiar. Coloca todo el licor del mundo ante alguien que no bebe, y no se verá tentado. Todo el tabaco del mundo no le interesará al que no fuma; por lo tanto, no hay tentación.

Cuando un hombre es regenerado, no está más en el mundo de la generación. Todo el mundo podría desvestirse delante de él y no sería tentado, porque sus energías han sido elevadas a la regeneración.

Todos serán regenerados y vencerán sin esfuerzo, porque cuando las visiones ocurren tú cambias. El cambio no ocurre antes de las visiones, porque la capacidad es la consecuencia (no la condición) del reino de los cielos. No eres escogido por méritos. En el instante en que la visión tiene lugar, la consecuencia ocurre.

Cuando leas las palabras de Cristo en el Nuevo Testamento, piensa en el Cristo Resucitado, porque está hablando el hombre celestial. Todos estamos ascendiendo al único cuerpo de Cristo sin pérdida de identidad. Te conoceré mejor y más íntimamente allí que lo que podría conocerte jamás aquí, porque la máscara que usamos aquí establece una barrera entre nosotros. Pero en la Nueva Era seremos íntimos y eternos hermanos, todos compartiendo el único cuerpo como el único espíritu, el único Señor, el único Dios y Padre de todos.

Ahora entremos en el silencio.
 



Traducido por Luis Natera
La conferencia original en inglés es I AM IN YOU (Neville Goddard – 09-30-1968)



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domingo, 10 de septiembre de 2017

ATANDO Y SOLTANDO (Neville - 14 de enero de 1964)

Neville Goddard (14 de enero de 1964)


ATANDO Y SOLTANDO



El tema de hoy es: “Atando y Soltando”. Tal vez sea un título extraño, pero lo encontrarán uno muy práctico. Cuando abrimos la Biblia, estamos en el medio de un misterio. Pero les prometo a cada uno de ustedes, que todos en el mundo un día experimentarán a las escrituras por sí mismos; y recién entonces, y sólo entonces esa persona sabrá qué tan verdadero y maravilloso esto realmente es. Todo esto es verdad. No lo cambien. No traten de cambiarlo. Es completamente verdad cuando experimentas a las escrituras por tu propia cuenta.

Este segmento es extraído de los evangelios... es decir, no de todos los evangelios, sino del libro de Juan, donde se nos dice: “A quienes les perdones los pecados, éstos les son perdonados; a quienes retengáis los pecados, éstos les son retenidos.” (Juan 20:23) Esto es verdad, y un día experimentarás eso en profundidad. Pero esta noche, en este nivel, les mostraremos aquí qué tan completamente maravilloso es esto realmente, antes de que lo experimenten en las profundidades. Quiero decir que cada pecado es perdonado en las profundidades, cada uno de ellos. Pero, en este nivel, tú y yo podemos perdonarlo.

Ahora debemos buscar en las escrituras. Se nos dice que esto fue dicho a los discípulos. Y tú podrías pensar que tú no eres un discípulo. Déjenme que les digas que ustedes son discípulos si están dispuestos a aceptar la historia de Jesucristo como se nos dijo en el capítulo 9 del libro de Hechos; que Saulo fue en búsqueda de todos los discípulos de ‘El Camino’. Los primeros cristianos no eran llamados cristianos; eran llamados la gente de ‘El Camino’; aquellos que creían en un cierto Camino de salvación. Y él salió determinado a encontrar a todos los que pudiera encontrar de ‘El Camino’, ya sean hombres o mujeres, y traerlos amarrados a Jerusalén para ser condenados. Ahora aquí en las escrituras, si ustedes leen la historia en la superficie, no había ninguna mujer que sea discípulo. Pero en el capítulo 9 del libro de Hechos se refiere a cualquier persona, sin importar el sexo, que acepte este camino de vida, entonces es un discípulo. Así que les digo a ustedes, si tú crees en esta historia, la historia de la salvación, tú eres un discípulo, y a ti se te dice, si tú perdonas el pecado, es perdonado; Y si tú retienes el pecado, es retenido. ¡Qué responsabilidad!

Pero en el mismo libro, en esta maravillosa Biblia, se nos dice: Sin el derramamiento de sangre no hay perdón de pecado. Sin derramar sangre no hay perdón de pecado. Lo leerán en el capítulo 9 del libro de hebreos versículo 22. Ahora estas palabras son verdad. Entonces ¿qué significan? Hasta el día de hoy en el año 1964, existen aquellos que creen en un cierto día llamado “Día de la expiación”, en el que algún ser viviente debe ser destruido para la salvación de aquellos que se adhieren a la ley, y eso es lo que sostienen literalmente. Yo no lo estoy tomando en ese nivel; ese es el nivel más externo de todos, donde hacemos todo desde lo externo, en la esperanza de satisfacer a algún Dios. Yo lo tomaré en el siguiente nivel, en el nivel psicológico, donde tú y yo esta noche podemos probar más allá de cualquier duda, la verdad esta ley. Y es verdad, sin derramar ninguna sangre no existe perdón de pecado. Si lo tomas literalmente, sería el capítulo 24 del libro de Éxodo, donde alguna cosa viva era sacrificada, y luego la sangre era esparcida en el altar, y luego esparcida en aquellos que estaban presentes. Luego vino la expiación, y tú te preguntas ¿qué es la expiación? La palabra en inglés expiar (atone) originalmente significaba: “at-one” que en español significa “ser uno con”, en unidad. Yo debo realizar cierto acto para sintonizarme o “ser uno con” un estado. Pero, ¿Cómo podría hacerlo? Lo hago solamente por medio del derramamiento de sangre.

Ahora se nos dijo, que cuando el hombre realmente lo descubre, es la sangre de Jesucristo la que debe ser derramada. Bueno, ¿Cómo podría yo derramar la sangre de Cristo Jesús? Y aún se me dijo, sin el derramamiento de sangre no hay perdón de pecado, por lo tanto ¿Qué es el pecado? El pecado es errarle al blanco. Si yo tengo un objetivo en mi vida y no lo realizo, no lo logro, estoy pecando. No me importa lo que el mundo me diga, es el único pecado en las escrituras; si yo tengo un objetivo. Y se me dice: “Si yo no hubiera venido a ellos, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.” (Juan 15:22) Si alguien no hubiese venido a mi mundo, y me hubiese dicho que yo no estoy confinado (es decir condenado) al ambiente en el cual he nacido, yo no podría trascenderlo. Si yo no soy solamente aquel ser que aparentemente apareció en este mundo y eso es todo lo que soy, entonces yo puedo trascenderlo. Si se me dijo que yo puedo trascender mi ambiente, y luego deseo trascenderlo y no lo hago, Yo estoy pecando. Si alguien no hubiese venido a mi mundo ni me hubiese dicho que yo puedo trascender mi ambiente, Yo no conocería lo que es el pecado. Pero si alguien viene a mi mundo y me dice que yo puedo trascender el ser que yo soy (ahora), y en ese momento él me revoluciona, él me perturba, y me hace ambicioso en querer trascender aquello que yo soy, si no lo hago y no manifiesto el ser que yo quisiera ser, entonces él me hizo un pecador. Así que ¿Para quién vino él? Él dijo: “Yo no vine para los rectos, yo vine por los pecadores. Yo vine para hacerlos pecadores, y luego para redimirlos. Aquellos que son complacientes, aquellos que están satisfechos con lo que ya son, Yo no vine para ellos, que son los rectos. “Yo vine no para los rectos sino para los pecadores”. Así que el vino al mundo y le cuenta al hombre esta historia.

Pero ahora, ¿Cuál es la sangre de Cristo que yo tengo que derramar? Se los diré: Cristo es tu propia maravillosa imaginación humana. “Cristo en ti es la esperanza de la gloria.” (Colosenses 1:27) Es Cristo en ti el que debe ser despertado de esta muerte. Entonces, si ahora debo derramar su sangre, ¿Cómo puedo yo derramar la sangre de mi propia imaginación? Bueno, ahora estoy en cierto estado. Yo estoy consciente de que ahora soy cierto hombre, y yo deseo trascenderlo. Yo quiero ser otro hombre del que soy ahora. Yo debo morir a ese hombre, por lo tanto, la sangre es derramada. Yo me desconecto a mí mismo mentalmente del hombre que ahora estoy manteniendo vivo, y me convierto en uno (at-one) con aquel estado de conciencia, el nuevo hombre, que yo quiero hacer realidad en este mundo. Así que se nos dijo en Efesios, “Sean imitadores de Dios como sus queridos hijos” (versículo 51). Y se nos dice en el mismo libro de Efesios, “él crea en sí mismo un nuevo hombre en lugar de dos, haciendo así la paz” (versículo 2:15). Él crea en sí mismo un nuevo hombre el lugar de dos, y de esta manera él hace la paz. Entonces si yo ahora estoy perturbado porque no soy el hombre que quiero ser, entonces existe conflicto, existe una guerra. La única manera que yo puedo encontrar Paz, es creando en mí mismo un nuevo hombre. Debo convertirme en el hombre que yo quiero ser.

Un escritor muy capaz, de hecho, el escritor más grandioso de la lengua inglesa, lo puso en un personaje llamado Hamlet, y trató de enseñarlo a través de esta historia. Pensamos que porque él tan sólo escribía obras teatrales, bueno, que solamente eran simplemente escritas para entretenimiento, que sólo fueron escritas para entretener al mundo. ¡No lo crean ni por un minuto! Encontrarán en Shakespeare, uno de los más grandes educadores de toda la historia. Entonces, aquí él toma a Hamlet, y hace ahora que Hamlet le diga a su madre cómo trascenderse, cómo superarse a sí misma. Él le dice a ella: “Asume una virtud, Si tú no la tienes. Abstente esta noche, y te otorgará una especie de facilidad en la próxima abstinencia, y la siguiente será aún más fácil, porque el uso puede casi cambiar la estampa de la naturaleza” (acto 3, escena 4). Y tú lo intentas. Puedes tomarlo esta noche y abstenerte esta noche. ¿Abstener que cosa? El impulso de dormir en la conciencia de estar frustrado, de ser el hombre que tú no quieres ser. Tan sólo esta noche abstén el impulso de quedarte dormido en aquel estado. Pero no te quedes dormido en un vacío, quédate dormido ahora asumiendo una virtud que no tienes.

Porque ella no tenía la virtud de misericordia cuando ella en realidad ayudó en la destrucción y la muerte de su esposo, a través de una pasión que ella quería, yo diría, apaciguar. Así que ella definitivamente no fue misericordiosa, no era alguien que tenía piedad, no era alguien que tenía amor; y entonces, él le pidió a su madre que asuma una virtud si ella no la tenía. ¿Qué virtud? Bueno, él no se la mencionó. Él le permitió a ella que seleccione la virtud que ella quisiera asumir, que hasta ese momento ella no poseía, y le dijo que si esta noche ella se abstenía del impulso de quedarse dormida en el concepto de la noche anterior, y que si esta noche se quedará dormida en la Virtud asumida, sólo una sola vez, en la siguiente noche lo encontraría mucho más fácil, y en la siguiente noche aún más fácil. Porque yo les digo aún si no sucede al siguiente día, al día siguiente tú puedes siempre cambiar la estampa de la naturaleza. Entonces, si tú viniste a este mundo con la estampa de un veneno que es tuyo, un horror que es tuyo, la cruel imagen que es tuya, aun así puedes cambiar esa estampa de la naturaleza, si lo intentas esta noche. Así que él trató de persuadirla a ella para que lo asuma.

Así que les voy a decir esta noche, si tú quieres ser exitoso, si tú quieres ser... No importa lo que es, pero tan sólo menciónalo. Espero que sea algo amoroso, algo maravilloso. Si el mundo entero te dice que tú no puedes lograrlo, Yo he sido enviado para decirles que ustedes pueden trascender su ambiente. Tú puedes trascender cualquier cosa en este mundo que pareciera ser que lo tienes desde nacimiento, o pareciera ser que lo tienes hoy. Tú puedes trascenderlo al asumir el sentimiento del deseo cumplido. Yo les digo que la imaginación no hará nada para ustedes, nada de lo que deseamos, hasta que no hayamos asumido el deseo cumplido. No hará nada hasta que no hayamos asumido el deseo cumplido, y la imaginación es Cristo. Entonces, si yo ahora abandono mi concepto presente de mí mismo, y me atrevo a asumir qué Yo soy el hombre que quiero ser, ¿Acaso no he muerto a mi antiguo estado? Y eso fue el derramamiento de sangre, eso es el derramamiento de sangre en el estado psicológico. Yo no voy afuera y compró una paloma o un buey, y mató algún pequeño animal en este mundo con la esperanza de satisfacer a Dios. Yo derramo la sangre de Cristo, y la sangre de Cristo es mi propia maravillosa imaginación humana, porque Dios se convirtió en el hombre para que el hombre se convierta en Dios. ¡Él realmente se convirtió en nosotros!

Entonces si se me dice, cuando comencé el sueño, que cualquier cosa – no importa lo que sea en este mundo – si tú lo perdonas será perdonado, y si tú lo retienes, será retenido. Pero no se me dice que yo debo pedir tu consentimiento. Yo no pido tu permiso para hacerlo, y no necesito decirte lo que estoy haciendo. Quizás tú no tienes la menor idea de lo que yo estoy haciendo. Por lo tanto, Si tú no tienes la menor idea de que lo estoy haciendo, y yo lo estoy haciendo sin tu conocimiento ni tampoco tu permiso, entonces ¿Acaso no es cierto que: “todo lo que tú contemplas, aunque aparente estar afuera, está dentro, en mi imaginación, de la cual este mundo de mortandad es tan sólo una sombra”? Si yo no necesito tu permiso para perdonarte, y no necesito decirte que estoy realmente perdonándote, y yo genero un acto interno que da, como resultado, un cambio externo en tu mundo, ¿Acaso no estás dentro de mí? Si soy yo el que lo hace. Bueno ¿Ha sido hecho? Déjenme que les diga, les puedo contar de innumerables historias que soportan esta declaración. ¡Es verdad!

Una dama me llamó ayer por la mañana para agradecerme por algo que ella me había pedido en la mañana del 29 de diciembre cuando hablé con el doctor Palmer. Ella me pidió cierta cosa, y lo que quería era que yo por favor la liberara de cierto problema. Y entonces, en mi imaginación, yo simplemente asumí que ella me había llamado y me había dicho de la buena fortuna y de las buenas noticias por las que ella me había llamado ayer por la mañana. Pero luego ella compartió conmigo estás maravillosas buenas noticias. Ella me dijo: “Tú sabes que ya no puedo ir a verte por la noche, ya no puedo ir más, no me gusta ir allá por la noche, pero yo sí pongo en práctica lo que escuché de ti durante todos estos años. Una amiga mía me llamó – ella va a Santa Bárbara en el verano, y va a New México en el invierno. En New México ella vive en un tráiler. Me llamó y me dijo que le dijeron que el parque de tráileres ahora tenía nuevo dueño, es decir, el lugar donde estacionan los tráileres, y entonces ella quería vender el suyo. Así que yo le dije, muy bien, está hecho. Tú tienes el cheque en tus manos, y todo ya está hecho. Luego ella me llamó de nuevo y me dijo que ella acababa de escuchar de la gente que vive allí, que hay 17 tráileres a la venta, y dado a que el parque cambió de dueños, todos se quieren deshacer de ellos, y entonces parece que nadie puede vender un tráiler hoy. Yo le dije: ‘Yo no estoy preguntándote porque lo vas a vender, tú quieres venderlo y lo has vendido por la suma de dinero que tú quieres.’ Ella se fue a New México y dentro de la hora en que ella llegó allí, aun habiendo otros 17 tráileres a la venta, ella vendió su tráiler al precio que ella había pedido, ni un centavo menos, ni un centavo de más. Alguien, en el ínterin de una hora en que ella llegó allí, compró su tráiler en aquel campamento de tráileres.”

Y si eso funciona una vez, y tú lo puedes repetir, y luego lo repites de nuevo, y lo vuelves a repetir, entonces hemos encontrado la ley del perdón de pecado. Porque pecar es solamente errarle al blanco. Y si ningún pecado puede ser perdonado sin el derramamiento de sangre, yo he encontrado el significado de lo que es derramar la sangre. El derramamiento de sangre es la sangre de Cristo. Bueno Cristo es mi imaginación. Y yo he abandonado aquello a lo que le he dado vida. Y si yo abandono algo a lo que le di vida, yo he derramado su sangre. Yo me he extraído a mí mismo hacia afuera de un estado, y me puse adentro de otro estado. Así que yo me pongo en un estado llamado: “el cheque está en tus manos”, por lo tanto, yo lo quité de un estado dónde tú estás tratando de vender, y lo puse dentro de un estado donde tú lo has vendido. Yo lo saco de un estado donde tú no eres el hombre que tú quieres ser, y lo pongo en otro estado donde tú eres el hombre que tú quieres ser. Entonces al hacer esta transformación, Yo muero a un estado, y al morir a ese estado, yo entonces cumplo lo que dice el libro de Efesios, “ÉL crea en sí mismo un nuevo hombre en lugar de dos, haciendo así la paz”. Entonces él así hace la paz.

En las profundidades de tu ser tú verás que esto ha sido hecho. Eso es otra profundidad. Pero en este nivel está siendo hecho aquí. Un día tú sabrás como él hace eso en las profundidades, y eso será cuando él venga a ti. Y no serán tú y otro, no será tú y Dios, Dios realmente se convierte en ti. Y luego sabrás lo que significa ser uno con Dios, y lo que significa que el mundo completo es Dios. Él tiene un maravilloso símbolo por el medio del cual lo revela, y ese es su hijo, entonces: “Nadie sabe quién es el Padre excepto el Hijo, y nadie sabe quién es el Hijo excepto el Padre”. (Mateo 11:27) Entonces cuando el Hijo aparece y te revela a ti mismo como el Padre, y tú sabes que él va a revelar a todos como el Padre, entonces sabrás que todos somos uno, que no hay realmente dos. Porque si yo soy el Padre de tu hijo, y tú conoces a ese hijo y yo conozco a ese hijo, y los dos somos padres del mismo hijo, entonces somos uno. Aunque aparentamos estar fragmentados en innumerables partes, Si todos somos el Padre del único Hijo, entonces somos un Dios, un Padre. Por lo tanto un día vendrá ese día cuando tú sabrás eso.

Pero antes de que te venga a ti individualmente, tú puedes tomar esta maravillosa revelación y probarla en este nivel. Entonces eres enviado al mundo para perdonar pecado. Si lo retienes, será retenido, si lo perdonas, será perdonado. Y cualquier cosa que tú perdones es perdonada. Así que inténtalo. Comienza esta misma noche, e intenta perdonar pecado, al comenzar contigo primero. Obsérvate a ti mismo esta misma noche, y pregúntate si realmente eres el hombre o la mujer que realmente quiere ser. Si estás satisfecho, está perfectamente bien, pero yo dudo que alguno esté realmente satisfecho. Porque cuando él viene al mundo, él viene y trae perturbación. “Si yo no hubiese venido y les hubiese hablado a ellos, ellos no conocerían que tienen pecado, pero ahora ellos no tienen excusas por sus pecados”. (Juan 15:22) Entonces cuando Cristo viene al mundo del hombre, él los perturba. Previamente a su venida, ellos estaban bastante satisfechos para adaptarse al ambiente en el cual nacieron, y hacían el acto externo de sacrificio, para que así una vez al año ellos puedan hacer algún pequeño acto de sacrificio. Pero luego uno que lo escuchó claramente dijo, “Yo veo al pasar, que ustedes observan los meses, las estaciones y los años. Temo por ustedes, que quizás he trabajado en vano por ustedes”. (Gálatas 4:10)

Así que cuando uno piensa que sólo un día al año viene la expiación, entonces dice “Yo he trabajado sobre ustedes en vano”. La expiación viene en cada momento en el tiempo. Cada momento es “at-one”, es decir “ser uno con”. Uno puede sintonizarse, o ser uno con, y así crear en sí mismo un hombre en lugar de dos. Entonces los dos hombres son siempre: el hombre que soy, y el hombre que yo quiero ser. Si el hombre que yo quiero ser está en conflicto con el hombre que yo soy, y debe estarlo, si yo quiero serlo, estoy confesando que yo todavía no lo soy. En el minuto en que yo quiero ser algo, estoy confesando que yo no soy eso, por lo tanto, existe una guerra, existe un conflicto. Entonces yo ahora debo crear en mí mismo un nuevo hombre en lugar de dos. Así que cuando me vaya a la cama esta noche, yo debo atreverme a asumir que yo soy el hombre que en este momento mi razón niega que soy, que mis sentidos también niegan. Y ¿Cómo puedo saber que yo estoy dentro de él? Tan sólo ¿Cómo podría saber que yo estoy realmente dentro de este estado, y que ya he traído a la existencia a este nuevo hombre en mí mismo? Al observar al mundo... si yo no veo el mundo como sería, si yo ya fuese el hombre que quiero ser, entonces yo no estoy en ese estado. Yo todavía no he creado en mí mismo el nuevo hombre. Pero si esta noche Yo asumo la virtud que no tengo, esa virtud podría ser cualquier tipo de virtud. Entonces yo asumo que yo soy... y lo mencionó... Y luego observo a mi mundo, mi marco de referencia, para reflejar la confirmación del hombre que yo quiero ser. Yo entonces lo veré en las caras de mis amigos, en las expresiones de ellos, implicando que ellos ven en mí al hombre que yo quiero que el mundo vea. Así que yo los escucharé hablar sobre mí. Yo los veré y tan sólo veré aquellas caras reflejando lo que yo soy. Entonces ahora sí estaré en el estado.

Entonces, yo intento explicar esto de una manera extraña, diciendo que hay que pensar desde lo que quieres, en vez de pensar sobre lo que quieres. Si yo pienso sobre lo que quiero, estoy en conflicto, porque entonces yo no estoy allí. Si yo pienso sobre eso, y realmente lo quiero, entonces el ser pensando desde, y el ser pensando sobre lo que quiere, estos dos están en conflicto. Yo debo resolverlo. Así que cuando pienso sobre, y es algo que realmente quiero manifestar, yo debo resolverlo y crear en mí mismo el nuevo y único hombre, para que así se convierta en el estado desde el cual yo pienso. Y luego pienso desde ese estado, en vez de pensar sobre él. Si lo haces de esta manera, funcionará. Pero cómo funciona, nadie lo sabe. Nadie podría dilucidar los medios empleados por ese estado desde el cual tú piensas para traerlo a la existencia. Yo no podría, reflexionando, haber dilucidado los medios empleados para atraer a la existencia el estado que yo he manifestado en mi mundo; jamás podría. Yo no sería nunca lo suficientemente sabio, siendo una persona normal, para realmente descubrir los medios. Pero el hombre al no saber esto, sale e intenta encontrar los medios, en vez de aplicar la ley de Dios. La ley de Dios es ésta: tú no puedes hacerlo, a menos que lo hagas por medio del derramamiento de sangre. Así que entregas, abandonas lo que tú eres ahora, para convertirte en lo que tú quieres ser, y eso es morir. Por lo tanto tú mueres a un estado y comienzas a vivir en otro estado. Entonces, sin el derramamiento de sangre no hay exoneración de pecado. Y aun así estoy siendo invitado a exonerar el pecado, a perdonarlo.

Entonces ahora puedo tomar las palabras expiación, perdón, exoneración; todas estas cosas, y realmente llamarlas sinónimos, son todas lo mismo. Si yo perdono... ¿Qué desafío hay para un hombre, en el perdón? Desafía la habilidad de un hombre de entrar en, y ser parte de la naturaleza del estado opuesto de conciencia. Yo te perdono a ti, yo me perdono a mí mismo. Entonces yo me tomo a mí mismo, y yo me perdono a mí mismo por ser hoy... y lo menciono. Y luego ¿Cuál sería la solución para mi problema presente? Muy bien, entonces ¿Puedo asumir que ahora ya lo soy? Esto desafía mi habilidad de entrar en aquel estado a punto tal que cuando yo vea el viejo estado, es algo lejano que quedó atrás mío. Es algo que ya fue. Hoy yo puedo decir que yo recuerdo cuando – ¿Recuerdo cuando qué? – recuerdo cuando yo no era esto.

Yo recuerdo cuando alguien me dijo: “Tú nunca en la eternidad ganarás un dólar usando tu voz”. ¡Eso era un hecho! Eso fue en mi escuela de teatro, yo fui a la escuela y la profesora me dijo: “Sabes, tú nunca usarás tu voz. Tú eres el único en una clase de 40... Y escuchen a Neville, él nunca será capaz de ganar un dólar usando su voz. Así que úsenlo a él como ejemplo, y vean lo que no deberían hacer”. Entonces ahora ellos están todos usando sus voces para repetir una orden de comida, o para vender una remera en Macy's. Ellos están usando sus voces, pero ella también estaba equivocada en eso. Porque ellos no están usando sus voces en el mundo teatral donde todos esperábamos algún día usar nuestras voces. Era una pequeña escuela teatral en la ciudad de Nueva York, y yo fui seleccionado como el horrible ejemplo de las cosas que uno no debería hacer. Bueno, luego Yo comencé a aplicar esta ley, a asumir que yo soy el hombre que yo quiero ser, y dejé que las cosas sucedan. Yo no podría haber dilucidado los medios. Y les aseguro que yo no tomé más lecciones. Cuando me fui de allí, ese fue el final de todo mi estudio. Entonces yo nunca tomé ni una lección para saber usar la voz. Sólo sucedió que yo tenía algo para decir, y luego tan sólo lo dije. Eso es todo lo que importa. Ya sea que lo dije correctamente o no, me refiero al uso apropiado de palabras, no hacía ninguna diferencia para mí, una vez que lo dije. Pero lo dije con sentimiento porque yo lo he experimentado. Así que yo no estaba intentando abrir una nueva iglesia en el uso de las palabras, yo no estaba intentando convertirme en un gran luchador de palabras, tan sólo quería ser normal y quería contarlo tan claramente como pudiera, y con todo el sentimiento que yo podría amasar. Porque yo sabía lo que había experimentado y si lo podría contar con sentimiento, yo podría persuadir a otros para que lo intenten.

Así que les digo, no tienen que tener nada más que lo que ya tienen ahora – tan sólo un sueño, un sueño de algo que es otra cosa de lo que ahora son ustedes, un sueño noble. Entonces esta noche crean al grandioso Bard: “Asume una virtud, si tú no la tienes. Abstente esta noche, y te otorgará una especie de facilidad en la próxima abstinencia, y la siguiente será aún más fácil, porque el uso puede casi cambiar la estampa de la naturaleza”. Y en mi propio caso yo completamente cambié la escena. Y cambió la estampa de mi naturaleza, porque yo ciertamente no estaba estampado con esto. Pero yo deseaba contarlo. Y luego salí a contarlo. La primera vez que comencé, sólo 6 personas vinieron, y todos vinieron por simpatía. Yo envié 50 postales de un centavo. En esos días existía algo que se llamaba la postal de un centavo, y yo envié un gran número que me costó 50 centavos. De los 50, de mis amigos, todos del mundo teatral, sólo 6 vinieron, y esos seis vinieron sólo porque sentían pena, y ellos vinieron todos nada más por respeto. Sólo había 6 en el lugar que podría haber entrado cincuenta. Los demás quizás estaban avergonzados, pero ya sea que estaban avergonzados o no, de todas formas estaban avergonzados de no tener ni un billete de un dólar. Porque yo no cobraba, no tenía el coraje de cobrar, entonces cuando pasas la canasta, era sólo alrededor de 6 personas. Cuando ellos vieron que eran sólo seis, cada uno de ellos dio un dólar. Y entonces, así pagué la renta. Y así es cómo comencé y nunca volví atrás; cada noche soñando mi sueño de contar esta historia.

Luego, seis meses después, un hombre que estaba en el mismo edificio, hablando a una multitud enorme – y todas las cosas siendo relativas, yo hablaba a seis, y cuando él me invitó, seis meses después, mi grupo había crecido a 20 personas – y entonces, él tenía una audiencia enorme de alrededor de 600 personas, y él simplemente pensó qué podría librarse de mí al invitarme a que hablara en su plataforma. Así que yo tomé su plataforma, y él me pagó la gran cantidad de $25 por esa noche para tomar su plataforma y hablar a sus 600 personas. Fue después de esto que yo me enteré que él me había invitado por un solo propósito: pensaba que cuando yo enfrente a esa audiencia, iba a estar tan nervioso que ellos verían que yo no era alguien que vale la pena escuchar nunca más, y pensó que así se liberaría de mí completamente. Pero ¿Quieren que les cuente lo que sucedió? La mismísima noche siguiente yo hablé arriba, en mi pequeño espacio de cincuenta, y obtuve a 200 personas de su audiencia. Llegaban hasta el fondo del pasillo. Y ellos continuaron viniendo noche tras noche – yo hablaba dos veces por semana en aquel entonces – y entonces así vinieron. Yo no tenía lugar para ellos, y la administración del edificio Steinway Hall dijo, “No puedes continuar de esta manera. Estoy recibiendo todo tipo de quejas porque están todos en el pasillo. Deberé alquilarte un lugar más grande”. Yo dije, muy bien, alquílame algún lugar más grande. Él me ofreció un lugar más grande para alquilar, y aún en este nuevo lugar rebosaban y rebosaban y rebosaban, hasta que finalmente nos tuvimos que ir del Steinway Hall.

Así que todo comenzó por mis sueños. Yo simplemente me iba a la cama asumiendo una virtud que yo no poseía. Yo asumí, y lo asumí, y lo asumí. Así que les digo que la imaginación no hará nada para ustedes hasta que no hayan imaginado el deseo cumplido. Tal como un pequeño niño, no puede ser obligado, debe ser persuadido. El niño debe ser persuadido, no puedes obligarlo, sino te resentirá. Bueno la imaginación es igual a eso. En todas las historias de Cristo él siempre está descripto como un pequeño niño: “Y el pequeño niño los guiará”. (Isaías 11:6) Y tal como un pequeño niño, debe ser persuadida, no puede ser obligada. Así que esta noche yo no puedo obligarme a mí mismo a creer en algo, yo debo pretender que es verdad, y jugar el juego de pretender, y asumirlo, y asumirlo. Si yo me atrevo a asumir que yo ya soy lo que en este momento la razón niega, y mis sentidos niegan, y me quedo dormido en esa asunción tal como si fuera verdad, déjenme que les diga desde la experiencia, que se convierte en realidad.

En reflexión, cuando tú veas para atrás y veas cómo funciona, te darás cuenta que nunca podrías haber planeado los medios que se usaron para traerlo a la existencia. Tú nunca podrías haberlo hecho. Yo nunca podría haber pensado los medios de ser invitado por este hombre para que tomara su audiencia. Esto vino de repente. El envió a su secretaria hacia abajo, para invitarme a que suba las escaleras el jueves por la noche, que era mi noche libre (yo hablaba los miércoles y viernes), y él envió a esta dama abajo y me preguntó si podía subir la noche siguiente porque él tenía que viajar a Washington. Eso era verdad, él tenía que viajar, tenía que ir a Washington y él era el invitado de honor en un gran banquete. Entonces, esta era la gran noche de un banquete y él era el invitado de honor. Y así fue que tomé su plataforma y, naturalmente, yo estaba muy feliz de hacerlo. Pero yo no me había dado cuenta de las consecuencias. Yo había estado durmiendo en mi sueño, y así es cómo funciona. Así que no funcionó como él tenía planeado. Él fue usado por mi imaginación para traer mi sueño a la existencia, porque todas las cosas están entretejidas: “Todas las cosas por ley divina, en el uno y en el otro se mezclan”. (Percy Bysshe Shelley) Entonces si yo estoy asumiendo que yo soy lo que yo quiero ser, no necesito tu permiso, ni tu consentimiento, para usarte, si tú debes ser usado para traer mi asunción a la existencia. Yo te usaré, y a un billón de personas como tú, si se necesita a un billón para traerlo a la existencia. Por lo tanto, cuando tú miras las noticias de la mañana y ves estas cosas extrañas, no seas perturbado. Sucedió porque alguien está soñando.

¿Leyeron la revista Life Magazine de la semana pasada, sobre MacArthur? Yo sí. Estoy muy interesado en este hombre, y leí la historia de general MacArthur. Pero en el final, en el último párrafo, cuando él se estaba yendo de West Point, él repitió la frase que les dijo su general cuando se dirigió a este maravilloso grupo de hombres. Él les dijo: “Antes de que se quiten el uniforme, ustedes volverán a estar en guerra. Siempre será así, es parte de la tradición de nuestro país. Ustedes estarán en guerra, por lo tanto, preparen su nación para esa guerra”. Él lo repitió tal como se lo dijo ese hombre a él. Bueno, si todos los que se gradúan de ese gran grupo de hombres son dirigidos desde esa manera – que vayan y primero se preparen ellos, y que preparen a su comunidad, y luego a su estado, y a su país por la guerra inevitable. Entonces ¿Qué es lo que esperan? Es todo imaginación. La imaginación crea la realidad. El mundo entero es Dios hecho visible, y Dios se convirtió en el hombre, para que el hombre se convierta en Dios. Él está enterrado en nosotros como nuestra propia maravillosa imaginación humana. Así ¿Qué estamos haciendo con nuestras imaginaciones?

Yo les digo que la historia de las escrituras es verdad. Yo me paro ante ustedes como un testigo de ellas. Yo he experimentado la historia de Jesucristo. Todo lo que se dice de él en las escrituras ha sucedido en el alma de mi ser. Todo, desde su resurrección, hasta su nacimiento, el descubrimiento de la paternidad de Dios, y la Ascensión hacia el cielo, y el descenso de la paloma, lo cual es el símbolo del Espíritu Santo. Todo lo que está grabado en las escrituras yo lo he experimentado. Eso viene desde las profundidades del alma. Pero estas mismas experiencias elevadas al nivel psicológico pueden ser invaluables aquí en el mundo del César. Tú y yo podemos tomarlo en el mundo del César y hacer las cosas más fantásticas con esto. El nivel de Juan, quien usa la vestidura externa de piel y cabello, ya lo has superado. Ya no necesitas hacer eso... no necesitas matar un pájaro para redimirte a ti mismo, ni matar un buey, o a un ciervo, ni tampoco a un carnero y ofrecerlos para redimirte a ti mismo. Eso es todo muy en la superficie de todo.

Pero por debajo, en un nivel psicológico, ustedes pueden usarlo para manifestar el estado más maravilloso en el mundo. Tomen a cada persona que conocen, y sin el consentimiento de ellos, represéntalos ante ti mismo como si ya fueran el ser que ustedes querrían que sea, y vean verdaderamente cómo se convierten en eso. ¡Vean cómo se convierte en eso! Como mi amigo que fue a San Francisco, y un completo extraño en la calle le pidió dinero, y él no le dio dinero, sino que en el ojo de su mente el vio a ese hombre completamente empleado. Él se rehúsa a darle dinero, pero lo ve al hombre completamente empleado, y cuando se sintió satisfecho en que su acto imaginario ya es verdadero, continuó en su caminata. Y luego, cuatro meses después, el mismo hombre vino caminando por la calle, y se acercó a mi amigo Freedom, le extendió su mano, y le dijo, “No creo que me recuerde, ¿verdad?”, Freedom dijo, “Oh sí, lo recuerdo”. Y luego, el hombre le dijo a mi amigo Freedom: “Quiero agradecerle porque no me dio el dinero que le pedí hace cuatro meses; porque si me hubiese dado dinero, todavía hoy estaría pidiendo dinero. Pero porque tú no me lo diste, ese mismo día fui a buscar y conseguí un trabajo. Todavía sigo trabajando allí, y estoy completamente empleado, y tengo posibilidades de crecimiento en este mundo”. Y él se lo agradeció… a un completo extraño. Pero Freedom conocía el arte del perdón: cómo realmente crear en sí mismo un nuevo hombre, en vez de quedarse en este conflicto. ¿Un hombre rogando por dinero? No. Yo crearé en mí mismo un nuevo hombre, un hombre que está completamente empleado.

Así que les digo a todos que pueden hacerlo. Tú eres un discípulo. No creas que los discípulos desde Pedro a Judas son los doce discípulos. Lean el capítulo 9 del libro de Hechos. Tanto hombres como mujeres, si realmente aceptan este camino de vida, son discípulos. Cualquiera que acepte el camino de vida, y este es el camino de vida; ellos son llamados: “La gente de El Camino”. Tomamos a la frase: “La gente de El Camino”, y ahora le damos el nombre: Cristo. Es un nombre hermoso; para mí es un nombre hermoso. La palabra Cristo significa Mesías. Es el Camino de la Salvación. Pero es un Camino de salvación, no es un ser externo a ti quien salva. Porque, escuchen a estas palabras del capítulo 43 de Isaías: “Yo soy el Señor tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador… y fuera de mí no existe otro salvador… no hay otro”. (Versículos 3 y 11) No existe otro Salvador fuera del Santo de Israel, y su nombre es YO SOY: “YO SOY el Señor tu Dios, el Santo de Israel”. Entonces el YO SOY dentro de ti es el gran ser que se hundió a sí mismo en ti, y se convirtió en ti. Él es tu propia maravillosa Imaginación Humana.

Y tú lo intentas. Lo pruebas sinceramente. Si mañana no obtienes el fruto, ¿Qué importa? Déjenme que les repita aquel hermoso pasaje de Habacuc: “La visión tiene su tiempo señalado, madurará y florecerá. Si tardara, entonces espera; porque vendrá seguro y no se demorará”. (Habacuc 2:3) Entonces la visión, es tu visión de ti mismo; tú quieres ser… y lo mencionas. Muy bien, tú tiras una semilla al suelo hoy. Podría ser una bellota, podría ser un maíz, podría ser otro tipo de semilla, y cada semilla tiene su tiempo señalado. Una crecerá en una noche, otra crecerá en una semana, otra crecerá en un mes, y otra crecerá en un año, pero tiene su propio tiempo señalado, y madurará y florecerá. Si a ti te parece que demora, espera, porque vendrá seguro, y no se demorará. No se demorará para sí misma. Todas las cosas dan su fruto según su género. Eso es parte del plan eterno – de la cosecha idéntica. (Génesis 1:11) No puedes plantar una cosa y esperar a que crezca otra cosa que no es lo que plantaste.

Entonces, cualquier cosa que tú plantes, tú lo plantas en tu propia maravillosa imaginación al asumir que tú ya eres lo que quieres ser.

Así que él viene a nuestro mundo y lo perturba. Si él no hubiese venido a mi mundo, ni me hubiese dicho que yo no estoy realmente anclado (es decir condenado) al ambiente en el cual he nacido, y que yo podría trascenderlo, bueno entonces, yo no tendría ninguna ambición de ser otro de lo que yo ya era desde nacimiento, y permanecería en ese ambiente. Porque cuando Cristo viene al mundo, él viene no para traer paz, sino una espada. (Mateo 10:34) Él perturba al mundo entero cuando viene; y luego le muestra al hombre cómo traer en él mismo la paz, cómo crear en él mismo un nuevo hombre en lugar de dos, para así hacer la paz. Pero no puedes tener paz, a menos que primero haya guerra. Así primero él hace la guerra, y luego te muestra cómo él va a hacer la paz. Él te perturba para que tú puedas ser otro del que aparentas ser; y luego te muestra cómo hacer la paz, cómo traer a la existencia un nuevo hombre en vez de dos.

Ahora vayamos al silencio.


Cuando comiencen a practicar este arte del perdón, y lo dominen, y lo dominarán si lo practican, no piensen ni por un momento que porque ya han dominado este arte, que luego podrán trabajar en cooperación con Dios para traer el nuevo orden a la existencia. Ese nuevo orden está viniendo, ya sea que ustedes perdonen o no. Este arte nos lo es dado sólo para amortiguar los golpes de este nivel pero ese nuevo orden está viniendo, de hecho, ya ha venido. La puerta está abierta y nadie puede cerrarla. Así que el orden ya ha venido. Si tú quieres continuar adaptándote al ambiente en el cual has nacido, no demorará tu entrada al Reino de los Cielos. Esto se te da sólo para adaptarte en esta rueda de recurrencia mientras estás en ella, hasta aquel momento en el tiempo cuando Dios, en su maravillosa misericordia, te eleva hacia el reino de los cielos.

Ahora, ¿Hay alguna pregunta, por favor?

Pregunta: ¿Puedes relacionar lo que dijiste esta noche sobre el perdón, a tu capítulo llamado “Las Tijeras de Podar de la Revisión”?

Respuesta de Neville: Sí, definitivamente. La revisión es perdonar. Yo traté de refrescarlo como pude, porque la palabra hoy en día… luego de 2000 años, al barco le han crecido percebes, y estas palabras, como expiación, como el perdón, ciertos grupos se han apropiado de sus derechos y del único derecho de perdonar; que un individuo puede perdonar; sólo si llevas puesto el hábito puedes perdonar, y él ha asumido el derecho y el único derecho de perdonar. Eso no está en las escrituras para nada; todos en el mundo pueden practicar este arte. Lo hizo hasta una pequeña niña de cinco años de edad; su abuela viene aquí (ella está aquí esta noche) esta niña realmente trajo una reconciliación entre sus padres divorciados, al jugar un pequeño juego que la abuela le enseñó. Así que cuando vas a la cama esta noche… (N.T.: Aquí hay una omisión de la cinta, pero está historia se encuentra en la conferencia “El milagroso poder del apego”).

Pregunta: ¿Es necesario hacer la revisión, como dijo Jesús, antes de orar? ¿Qué si has herido a tu hermano, vuelve y perdónalo? ¿Es la revisión necesaria para un trabajo más efectivo?

Respuesta de Neville: Es efectiva en cualquier momento en las veinticuatro horas. Si yo te lastimo, entonces estamos en conflicto dentro mío, no dentro tuyo. Yo debo resolverlo, si así lo deseo. Yo debería desearlo, porque voy a comprobarlo para mí mismo, como ya lo he comprobado, que tú no eres realmente otro. Todavía no sabes que tú eres el ser que te está hablando a ti. Todavía no lo sabes, y aun así lo eres. Sin pérdida de identidad, tú serás el mismo maravilloso ser que eres pero aún más, y aun así serás uno con el Orador. Y eres único ser que va a demostrártelo a ti que tu realmente eres el Padre de mi Hijo, mi hijo David. Tú eres su padre, y tu madre es su padre, y tu abuela. Cada ser en este mundo que aparenta ser de otro sexo, ellos son el padre de mi Hijo. Así que la paternidad de Dios es real.

Así que si en el proceso no te das cuenta de esto, y alguien nos ofende, y yo no sé que él es mi propio ser solamente reflejando algo que yo he hecho, lo cual he olvidado, que él solamente da testimonio de mi propia perturbación – yo creo que él es la causa. Él no es la causa; esta en mí. En algún momento en el tiempo, cuando leí esta cosa sobre el General MacArthur… yo siempre admiré al general, y aún lo admiro… así que yo, esta noche, me lamento porque él lo escribió, realmente, porque para mí él es más grandioso de lo que ha escrito en esa publicación. En el ojo de mi mente, yo pienso que es una persona maravillosa. Pero cuando era joven, él estaba siendo enviado hacia el mundo, bien entrenado, primero en su clase, mucho más adelantado que cualquier de ellos, y se le dijo: “Antes de que se quiten el uniforme, ustedes volverán a estar en guerra. Y esto es inevitable”, dice el caballero que se dirige a la clase. Siempre ha sucedido, y siempre sucederá dijo él, por lo tanto preparen a su país para eso. Bueno, que puedes esperar cuando cada clase que está saliendo hoy en día, de Rusia, de China, de Inglaterra, de… (etc.) Todos tienen clases que salen entrenadas para proteger su tierra. Si esa es la orden que se les da – indudablemente es una orden parecida que se les da a todos ellos – ¿Estamos preocupados? ¿O deberíamos estar perturbados cuando vemos estas explosiones por todo el mundo? Es inevitable dijo él.

Bueno, yo les digo, Cristo vino al mundo. Se hundió en ti como tu propia maravillosa imaginación humana, y él te perturba al decirte que puedes ser lo que quieres ser. Eso es guerra. Pero él te pone en un ambiente que es limitado, y te hace comenzar en la vida como un esclavo. Porque todos somos esclavos; tú vienes y entras, y no tienes dinero, no tienes trasfondo social, ni trasfondo intelectual, no tienes nada, y allí es donde comienzas. Y él te dice que puedes soñar, y que al atreverte a asumir que ya eres el hombre que te gustaría ser, puedes convertirte en él. Va a causar conflicto en este mundo – “Yo no vine a traer paz, sino una espada”. Porque, desde el minuto que comienzas a soñar, van a suceder cosas, y la gente va a ser perturbada. Pero su perturbación trae al nacimiento del cumplimiento de tu sueño. La cosa completa es perturbada – no puedes detenerlo – de repente viene a nacer, y tú te conviertes en ese el hombre, y sueñas de ahí en adelante. Y los sueños siempre están perturbando al mundo.

Un día, un amigo mío, volando desde San Diego a Los Ángeles, vino a casa para cenar aquella noche – él es un hombre de la fuerza naval, ahora ya no, pero él estaba en la fuerza naval durante la última guerra. Me dijo, “Tuve la experiencia más extraña hoy. No me di cuenta, pero yo estaba volando sobre el borde del agua, pero volando por arriba del agua, y vi a este pequeño barco moviéndose, y estaba dejando una oleada detrás. Y ¿Sabes qué Neville? Esa oleada continúo por largo tiempo más de lo que mi ojo llegó a ver; y yo conozco un poco sobre las estructuras de este mundo nuestro, y esa cosa, a menos que haya sido interferida por algo, llegará al Oriente, aquella oleada. Él perturbó al agua, y esa cosa se está moviendo, y continuará por siempre y para siempre. Hasta que alguna orilla lo detenga, va a continuar eternamente”. Bueno, ¿Sabes qué? La mente perturba algo y va a influir a todos los que toque.



Traducido por Laura Arrojo
La conferencia original en inglés es BINDING AND LOOSING (Neville Goddard – 01-14-1964
)



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