~ "La imaginación crea la realidad." (Neville Goddard) ~


lunes, 15 de agosto de 2011

IMAGINACIÓN DESPIERTA (Neville Goddard - 1954)

Neville Goddard (1954)


IMAGINACIÓN DESPIERTA



Como han oído, el asunto de esta mañana es “Imaginación despierta”. Este es mi tema para la serie entera de diecinueve conferencias. Todo está encaminado hacia el despertar de la imaginación. La palabra en sí misma está hecha para servir a todo tipo de ideas, muchas de ellas directamente opuestas a otras. Pero aquí esta mañana yo espero convencerte de que este es el poder redentor del hombre. Este es el poder del que se habla en la Biblia como el Segundo Hombre, “el Señor del Cielo”.

Este es el mismo poder personificado para nosotros como un hombre llamado Cristo Jesús.

En el antiguo testamento fue llamado Jacob y hay innumerables nombres en la Biblia que todos llevan y culminan en la gran flor llamada Cristo Jesús.

Puede sorprenderte identificar la figura central de los Evangelios como la imaginación humana, pero estoy bastante seguro antes de que la serie termine, de que te convencerás de que esto es lo que los antiguos intentaron que nosotros supiéramos, pero el hombre ha leído mal los Evangelios, como historia y biografía y cosmología, y así se ha quedado completamente dormido en cuanto al poder dentro de sí mismo.

Ahora esta mañana te he traído los medios por los que este enorme poder en nosotros puede despertarse. Yo lo llamo el arte de la revisión: tomo mi día y lo reviso en mi ojo mental. Empiezo con el primer incidente de la mañana. Recorro el día; cuando llego a alguna escena en mi día desplegado que me desagradó, o si no me desagradó, si no fue tan perfecta como pensaba que podía haber sido, me detengo justo ahí y la reviso. La re-escribo, y después que la he re-escrito de modo que se conforma al ideal que deseaba haber experimentado, entonces la experimento en mi imaginación como si la hubiera experimentado en la carne. Lo hago una y otra vez hasta que toma un tono de realidad, y la experiencia me convence de que ese momento que he revisado y revivido no se desvanecerá en mi pasado. Avanzará en mi futuro para encontrármelo como yo lo he revisado. Si yo no los reviso, esos momentos, porque nunca se desvanecen y siempre avanzan, avanzarán para encontrármelos perpetuando ese extraño incidente desagradable. Pero si rehúso permitir al sol descender sobre mi ira, de modo que al final del día yo nunca acepto como definitivos los hechos del día, no importa lo objetivos que sean, nunca los acepto y revisándolos revoco el día y provoco los cambios correspondientes en mi mundo externo.

Ahora, no sólo este arte de la revisión cumplirá cada objetivo mío, sino que a medida que empiezo a revisar el día cumple su gran propósito, y su gran propósito es despertar en mí al ser que los hombres llaman Cristo Jesús, que yo llamo mi maravillosa imaginación humana, y cuando despierta es el ojo de Dios y se vuelve hacia dentro al mundo del pensamiento y ahí yo veo que lo que antes yo creía que existía en el exterior realmente existe dentro de mí. No importa lo que sea, yo entonces descubro que el conjunto de la Creación está enraizado en mí y termina en mí, como yo estoy enraizado y termino en Dios. Y desde ese momento yo encuentro mi propósito real en la vida, y mi propósito real es simplemente hacer la voluntad de Aquel que me envió, y la voluntad de Aquel que me envió es ésta – que de todo lo que Él me ha dado no pierda nada sino que lo levante de nuevo.

¿Y qué me dio Él? Él me dio cada experiencia de mi vida. Él me dio a tí. Cada hombre, mujer y niño que encuentro es un regalo para mí de mi Padre, pero cayeron en mí a causa de mi actitud hacia la sociedad, a causa de mi actitud hacia mí mismo. Cuando empiezo a despertar y el ojo se abre y veo que todo soy yo mismo hecho visible, entonces debo cumplir mi verdadero propósito, que es la voluntad de Aquel que me envió, y la Voluntad es subir a aquellos que yo permití en mi ignorancia cuando estaba dormido descender dentro de mí. Entonces empieza el verdadero arte de la revisión; ser el hombre, independientemente de tus impresiones de ese hombre, independientemente de los hechos del caso que te están saltando todos a la vista, es tu deber, cuando te has despertado, levantarle dentro de tí y descubrirás que él no fue nunca la causa de tu disgusto. Cuando lo miras a él y estás disgustado, mira dentro y descubrirás la fuente del disgusto. No se originó allí.

Ahora dejadme daros un caso histórico para ilustrar este punto. Yo sé que algunos de vosotros fuisteis al banquete y quizás algunos de vosotros me oyeron el jueves pasado en TV, pero dudo de que en esa audiencia de, digamos dos mil trescientos o dos mil cuatrocientos de nosotros, de los que, digamos más de ciento cincuenta lo oyeron, e incluso si lo oyeron pueden oírlo una y otra vez pues es esto, que si lo oyes te provocará actuar sobre ello porque como os dije, y creo que lo hice el domingo pasado, pero si no lo hice dejadme decíroslo ahora; si vosotros asistís a las diecinueve y os saturáis con todo lo que tengo que deciros, de modo que tuvierais todo el conocimiento que se requiere para lograr vuestros objetivos, y no aplicarais lo que recibisteis, no valdría de nada; pero un poco de conocimiento que llevéis a la práctica, descubriréis que es más aprovechable que mucho conocimiento que descuidáis llevar a la práctica. De modo que repitiendo este caso histórico esta mañana, aunque digamos cien o doscientos de vosotros lo hayan oído, os ayudará a recordar que debéis hacer algo sobre ello.

El pasado Mayo en la ciudad de Nueva York había una señora sentada que había estado viniendo durante años y yo hice una pequeña observación de que la gente debe convertirse en hacedores de la palabra, y no sólo en meros oidores. Pues si un hombre sólo la oye y nunca aplica lo que oye, nunca probará o descartará realmente lo que ha oído; y entonces conté la historia de una señora que me había oído sólo tres o cuatro veces y cómo ella transformó la vida de otro, y esta señora oyendo que una que vino sólo tres veces y este milagro tuvo lugar en su vida, se fue a casa determinada a que ella realmente aplicaría lo que había oído a lo largo de los años, y esto es lo que hizo.

Dos años antes, después de una violenta pelea, fue echada de casa de su hijo por su nuera. Su hijo dijo “Madre, no necesitas pruebas mías de que yo te quiero: eso es obvio; pienso que he demostrado eso cada día de mi vida, pero si esa es la decisión de Mary, y yo lo lamento, debe ser mi decisión, pues yo quiero a Mary y vivimos en la misma casa y es nuestra casa; es nuestra pequeña familia y me apena que ella sienta de este modo sobre ello, pero tú sabes que esas pequeñas cosas culminan en una explosión como tuvo lugar hoy. Si esa es su decisión, es la mía”. Eso fue hace dos años. Ella se fue a casa y se dio cuenta de que noche tras noche durante más de dos años ella había permitido al sol descender sobre su ira. Pensó en esta maravillosa familia que ella amaba y de la que se sentía apartada, expulsada de la casa de su hijo. Ella no hizo nada sobre revisarlo y sin embargo yo había estado hablando de la revisión a mi audiencia de Nueva York el año pasado.

Esto es lo que ella hizo ahora. Sabía que el correo de la mañana no traía nada. Eso era un viernes por la noche. No había habido correspondencia en dos años. Ella había mandado a su nieto al menos una docena de regalos en los dos años. Ninguno fue nunca reconocido. Sabía que habían sido recibidos pues había certificado muchos de ellos; así que se sentó esa noche y se escribió ella misma dos cartas – una de su nuera, expresando una gran amabilidad por ella, diciendo que la había echado de menos en la casa y preguntándole cuándo iba a venir a verla; luego escribió una de su nieto, en la cual él decía, “Abuela, te quiero”. Luego venía una pequeña expresión de gracias por el último regalo de cumpleaños, que fue en abril, y luego venía un sentimiento de tristeza más bien porque él no la había visto y le rogaba venir y verlo pronto.

Esas dos notas cortas las memorizó y luego, mientras estaba a punto de dormirse, tomó sus manos imaginarias y sostuvo esas cartas y las leyó mentalmente para sí misma hasta que despertaron en ella la sensación de alegría porque había sabido de su familia; lo que ella había querido una vez más. Leyó esas cartas una y otra vez sintiendo su alegría porque las había recibido y cayó dormida en su proyecto. Durante siete noches esta señora leyó esas dos cartas. A la mañana del octavo día ella recibió la carta: en el interior había dos cartas – una de su nieto y una de su nuera. Esas cartas eran idénticas a las que ella se había escrito mentalmente a sí misma siete días antes. ¿Dónde estaba el alejamiento? ¿Dónde estaba el conflicto? ¿Dónde estaba la fuente del disgusto que fue como una herida sangrante durante dos años? Cuando el ojo del hombre se abre él realiza todo lo que contempla; aunque parece fuera, está dentro – dentro de la propia imaginación de uno, de la cual este mundo mortal no es sino una sombra.

Ella me dio permiso para contar esta historia. Cuando la conté y llegamos al periodo de preguntas y respuestas hubo una extraña reacción de esa gente. Se preguntaban qué vida de alegría podría mantener cualquiera de nosotros si teníamos que escribir nuestras propias cartas; si teníamos que hacer para nosotros mismos todo lo que aparentemente se hace con alegría, lo que aparentemente es espontáneo viniendo de otro; pero no quiero escribir yo mismo una carta de amor de mi esposa, o mi enamorado o mi amigo. Yo quiero que alguien sienta de este modo hacia mí y me lo exprese sin yo saberlo para poder recibir una sorpresa en la vida.

Bueno, no estoy negando que el hombre dormido cree firmemente que esa es la forma en que las cosas suceden. Cuando un hombre despierta se da cuenta de que todo lo que encuentra es una parte de sí mismo, y que lo que él ahora no comprende, él sabe, porque el ojo se ha abierto, que está relacionado por afinidad con alguna aún no realizada fuerza en su propio ser; que él lo escribió pero lo ha olvidado, que se abofeteó la cara pero lo ha olvidado; que dentro de sí comenzó todo el drama desplegado, y mira a un mundo, y le parece extraño, porque la mayoría de nosotros en nuestro sueño somos totalmente inconscientes de lo que estamos haciendo desde nuestro interior.

Lo que esa señora hizo, cada hombre y mujer en esta audiencia hoy puede hacerlo. No te llevará años comprobarlo; lo que te digo ahora puede sorprenderte, puede parecer que bordea la locura pues el loco cree en la realidad de los estados subjetivos, y el cuerdo sólo cree en lo que los sentidos le permitan, lo que ellos le dicten, y yo voy a decirte que cuando tu comienzas a despertar afirmas la supremacía de la imaginación y pones todas las cosas en dependencia de ello. Tú nunca más te inclinas ante los dictados de los hechos ni aceptas la vida sobre la base del mundo externo.

Para tí la Verdad no está confinada a los hechos sino a la intensidad de tu imaginación. Así que aquí encontramos la encarnación de la Verdad, la cual yo digo que es la imaginación humana, de pie en el drama del mundo ante la encarnación de la razón personificada por Poncio Pilato. Y a él le es dada la autoridad para cuestionar la verdad y ellos le preguntan, “¿Qué es la verdad?” Y la verdad permanece en silencio. Él rehúsa justificar ninguna acción suya; él rehúsa justificar nada de lo que le fue hecho a él, pues sabe que ningún hombre viene a mí salvo que yo lo llame: ningún hombre me quita la vida, la entrego yo mismo.

Tú no me elegiste, yo te he elegido a tí. Pues aquí está la Verdad no viendo nada de aquí en adelante con pura objetividad, sino viéndolo todo subjetivamente relacionado consigo mismo y él la fuente de todas las acciones que tienen lugar dentro de su mundo; así la Verdad permanece absolutamente en silencio y no dice nada cuando la razón le cuestiona respecto a la verdadera definición de la Verdad. Porque cuando el ojo se abre sabe que lo que es una idea para el hombre dormido es un hecho para la imaginación despierta, un hecho objetivo, no una idea. Yo albergo la idea de un amigo y construyo algún maravilloso concepto de él en mi ojo mental y cuando duermo parece ser un deseo, parece ser el anhelo de mi corazón, pero puramente subjetivo, sólo una idea. Y el ojo en mi interior se abre, y él está ante mí encarnando la cualidad que yo deseé en mi sueño verle expresar. Así que lo que es una idea para el hombre dormido, la imaginación no despierta, es una realidad objetiva para la imaginación despierta.

Ahora, este ejercicio reclama, yo diría, el uso voluntario activo de la imaginación en contra de la aceptación involuntaria pasiva de las apariencias. No aceptamos nunca como verdad y como definitivo nada a menos que se conforme al ideal que deseamos encarnar dentro de nuestro mundo, y hacemos exactamente lo que la abuela hizo. Pero ahora nosotros lo iniciamos y lo hacemos diariamente. Puedes tener resultados mañana, pueden llegar al día siguiente, pueden llegar en una semana, pero te aseguro que llegarán.

No necesitas ningún extraño laboratorio, como nuestros científicos, para comprobar o refutar esta teoría. Aquí en 1905 un joven sorprendió al mundo científico con su ecuación que nadie pudo siquiera examinar. Se decía que no vivían ni seis personas que entendieran su ecuación. Pasaron 14 años antes de que Lord Rutherford diseñara los medios para probar la ecuación y descubrió que era cierta, no al 100%, porque él no tenía los medios en su mano para someterla a un completo examen. Pasaron otros 14 años antes de que se pudieran hacer más exámenes. Y tú conoces los resultados de esa ecuación que Einstein nos dio en 1905. Pues el hombre de hoy, no conociendo el poder de su propia imaginación, se queda sorprendido de los resultados de esa liberación de energía. Pero él fue quien dijo, y yo lo puse en la primera página de mi nuevo libro: “La imaginación es más importante que el conocimiento”.

Ese fue Albert Einstein. La imaginación es más importante que el conocimiento. Pues si el hombre acepta como definitivos los hechos que la evidencia atestigua, nunca ejercerá este medio de redención dado por Dios que es su imaginación.

Ahora voy a pediros examinar esto: no te tomará las tres semanas que estoy aquí comprobarlo o refutarlo, pero el conocimiento de ello no puede comprobarse, sólo la aplicación de ese conocimiento puede comprobarlo o refutarlo. Yo sé por experiencia que no puedes refutarlo. Toma un objetivo, toma un trabajo, toma alguna conversación con tu jefe, toma un aumento de sueldo. Tú dices bueno, el trabajo no lo permite, o quizás el sindicato no lo permitirá. No me importa qué no lo permite.

Ayer el correo de la mañana me trajo uno, dónde, en San Francisco, este capitán, un piloto, y él me escribe que le vi entre bastidores después de una de mis reuniones, y ahí me dijo, “Pero Neville, tú estás en contra de un muro de piedra. Soy un piloto experimentado; he ido por todo el mundo, por los siete mares; soy un buen piloto y amo el mar; no hay una cosa en este mundo que quiera hacer sino ir al mar, pero ellos me restringen a ciertas aguas a causa de ser muy mayor. No importa qué argumento les de, el sindicato es inflexible y han cerrado el libro sobre mi solicitud”. Yo dije, “No me preocupa qué han hecho ellos, tú estás transfiriendo el poder que legítimamente pertenece a Dios, que es tu propia imaginación, a la sombra que tú proyectas sobre la pantalla del espacio”.

“Como aquí, estamos en esta habitación; ¿tiene que seguir siendo una habitación? ¿No puedes usar tu imaginación para llamar a esto un puente? Esto es ahora un puente y yo soy un invitado sobre el puente de tu barco, y no estás en aguas restringidas por el sindicato, estás en aguas por las que tú deseas navegar con tu barco. Ahora cierra los ojos y siente el ritmo del océano y siente conmigo y en comunión conmigo y cuéntame de tu alegría primero al comprobar este principio, y segundo por estar en el mar donde tú quieres estar”. Él está ahora en Vancouver en un barco bajando un cargamento de madera a Panamá. Él tiene una lista completa que le llevará todo el año lo que este hombre tiene que hacer. Está yendo a aguas legítimamente que el sindicato dijo que él no podía ir. Esto no es prescindir de los sindicatos, sino es no poner a nadie en nuestro lugar – a nadie, reyes, reinas, presidentes, generales, no tomamos a nadie y le entronizamos y le ponemos más allá del poder que legítimamente pertenece a Dios. Así que no violaré la ley, pero cosas se abrirán que yo nunca concebiré.

Me sentaré en silencio y dentro de mí revisaré la imagen. Oiré al mismo hombre que me dijo “No, y eso es definitivo” y le oiré decirme sí, y una puerta se abre. No tengo que ir y tirar de las cuerdas o tirar de los hilos que sean. Llamo a este maravilloso poder dentro de mí, que el hombre ha olvidado completamente porque lo ha personificado y lo ha llamado otro hombre, incluso aunque es una imagen gloriosa de un hombre, pero que no es el hombre: el hombre real no está en ningún otro mundo. Cuando la religión habla, si es una religión verdadera, habla no de otro mundo; habla de otro hombre que está latente pero por nacer en cada hombre, que tiene sintonía con otro mundo de significado, de modo que ese hombre se sentó y sintonizó con otro mundo de significado y trajo a la existencia un poder que él permitió quedarse dormido porque leyó las leyes del hombre demasiado bien. Él aceptó como definitivo el dictado de los hechos, pues le leyeron los reglamentos, le leyeron las leyes del sindicato. Y he aquí que hoy está surcando el océano como él quería hacer. La abuela ya no está excluida de la casa que ella amaba, sino que está en comunión, pero estuvo excluida por ella misma durante dos años. Y él estuvo excluido por él mismo durante más de 18 meses, y ardiendo día tras día permitiendo al sol descender sobre su ira, cuando tenía el poder dentro de sí mismo y la llave para abrir cada puerta en el mundo.

Os digo a todos y a cada uno de vosotros que no os quitaría vuestra comodidad externa, vuestra religión, pues todas esas cosas son como juguetes para el hombre dormido, sino que yo vengo a despertar dentro de vosotros eso que cuando despierta ve un mundo enteramente diferente. Ve un mundo que ningún hombre cuando duerme nunca vería, y entonces empieza a subir dentro de sí mismo a cada ser que Dios le dio; y puedo decirte que Dios te dio cada hombre que anda en la faz de la tierra. Él también dio para este propósito que nada ha de ser descartado. Cada uno en el mundo debe ser redimido y tu vida individual es el proceso por el cual esta redención es llevada a suceder.

Así que no descartamos porque la cosa sea desagradable, la revisamos; revisándola la revocamos, y cuando la revocamos se proyecta en la pantalla del espacio dando testimonio del poder dentro nuestro, que es nuestra maravillosa imaginación humana. Y digo humana intencionadamente – alguien podría haberme dicho la palabra divina. La palabra misma no significa nada para el hombre. Él ha apartado de sí mismo completamente y se ha divorciado de la cosa ante la que ahora se inclina y llama por otros nombres. Yo digo la imaginación humana. Como Blake dijo “Ríos, montañas, ciudades, pueblos son todos humanos”. Cuando el ojo se abre tú los ves en tu propio seno, en tu propio maravilloso seno todos ellos existen, están enraizados ahí. No los dejes caer y permanecer caídos; levántalos pues la voluntad de mi Padre es esta, que de todo lo que él me ha dado yo no debería perder nada sino subirlo otra vez, y lo subo cada vez que reviso mi concepto de otro y lo hago conformarse a la imagen ideal que a mí mismo me gustaría expresar en este mundo. Cuando yo hago en él lo que me gustaría que el mundo hiciera en mí, y viera en mí, lo estoy levantando.

¿Y puedo decirte qué le sucede a ese hombre cuando lo hace? Primero de todo, él ya se ha vuelto hacia su interior. Ya no ve el mundo con pura objetividad, sino al mundo entero subjetivamente relacionado consigo mismo, y dependiendo de sí mismo. Cuando lo levanta ¿sabes que él florece dentro de sí mismo? Cuando este ojo mío se abrió al principio contemplé al hombre como el profeta le vio. Le vi como un árbol andando: algunos eran sólo como pequeñas cornamentas de ciervo, otros eran majestuosos en su follaje, y todos los que estaban realmente despiertos estaban en plena floración. Estos son los árboles en el jardín de Dios. Como se nos dijo en el antiguo modo de revisión en el capítulo 61 del Libro de Isaías – “Ve y da belleza por cenizas, ve y da alegría por luto, da el espíritu de alabanza por el espíritu de opresión, que ellos puedan convertirse en árboles de justicia, plantados para la gloria de Dios”.

Eso es lo que cada hombre debe hacer, eso es la revisión. Veo ceniza cuando el negocio se ha ido; no puedes redimirlo, no puedes levantarlo, las condiciones son malas y las cosas se han vuelto ceniza. Pon belleza en su lugar; ve clientes, clientes ricos, ricos en finanzas, ricos en la actitud hacia tí, ricos en todos los sentidos de la palabra. Velos gustándole comprarte a tí si eres dueño de una tienda; si eres trabajador de una fábrica no veas nada dejándote en paro, levántalo, pon belleza en el lugar de la ceniza, pues sería ceniza si fueras despedido con una familia que alimentar. Si alguien está de luto pon alegría en el lugar del luto; si alguien está oprimido de espíritu, pon el espíritu de alabanza en lugar del espíritu de opresión, y cuando haces eso y revisas el día das la vuelta, y dando la vuelta vuelves arriba, y todas las energías que se vinieron abajo cuando estabas profundamente dormido y realmente ciego ahora vuelven arriba y te conviertes en un árbol de justicia, plantado para la gloria de Dios. Pues yo los he visto andando en esta maravillosa tierra, que es realmente el Jardín; nos hemos desconectado por nuestro concepto de nosotros mismos y nos hemos venido abajo.

Como se nos dijo en el Libro de Daniel, fuimos una vez ese glorioso árbol y fue cortado por la misma base, y el que anteriormente cobijaba a las naciones y alimentaba a las naciones y confortaba a los pájaros y daba alivio a los animales del sol del día, del calor del día; y de pronto una voz dijo desde dentro, “Déjalo caído, déjalo que se quede como está, pero no dañes las raíces; lo mojaré con el rocío del cielo y cuando lo moje con el rocío del cielo una vez más crecerá de nuevo, pero esta vez crecerá conscientemente, sabrá qué es y quién es realmente. En su pasado fue majestuoso pero no tenía conocimiento consciente de su majestad, y lo corté” – ese fue el descenso del hombre. Y ahora, surgirá una vez más desde su interior y será un árbol andante, un maravilloso árbol glorioso.

Ahora para aquellos que están profundamente dormidos esto puede pareceros demasiado sorprendente: esto puede ser igual de sorprendente que fue la ecuación de Einstein; eso fue sorprendente también. Pero yo te digo que yo lo he visto y lo veo – los hombres están destinados a ser árboles en el jardín de Dios. Son plantados sobre la tierra con un propósito y no siempre siguen siendo hombres, se transforman cuando se vuelven hacia dentro y se vuelven hacia arriba. Este es el verdadero significado de la transfiguración. Hay una completa metamorfosis que tiene lugar como la oruga en la mariposa. Tú no sigues siendo lo que pareces ser cuando el hombre está dormido, y no hay imagen más gloriosa en el mundo que ver a este ser humano viviente animado, pues cada rama en su interior está representada por una extensión de sí mismo llamada el otro, y cuando él levanta al otro, esa rama no sólo se vuelve follaje sino que florece y las flores humanas vivientes que florecen en el árbol del hombre que despierta.

Así que éste es mi mensaje para tí este año; te lo daré para agitar a ese ser que duerme en tí, pues el hijo de Dios duerme en el hombre y el único propósito de ser es despertarlo. Así que no es para despertar a este, bueno como parece ser, pero este hombre sensual es sólo una carcasa: es llamado el primer hombre, pero el primero será el último y el último será el primero. Así que el que viene a ser segundo, como Jacob vino segundo del vientre de su madre, toma precedencia sobre su hermano Esaú que vino primero. Esaú fue el semejante a este, él fue hecho de piel y cabello y Jacob fue hecho un muchacho de piel suave, pero el que llegó segundo súbitamente se convierte en el señor de todas las naciones y el que duerme en cada hombre nacido de mujer, y el deber de un maestro o una verdadera religión es despertar a ese hombre, no hablar de otro mundo, no hacer promesas que se cumplan más allá de la tumba, sino decirle que cuando él despierta ya está en el cielo y el reino ha venido ya, hoy, en la tierra. Pues cuando él despierta revisa su día y revoca su día y proyecta una imagen más bella sobre la pantalla del espacio.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es AWAKENED IMAGINATION (Neville 1954)




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