~ "La imaginación crea la realidad." (Neville Goddard) ~


martes, 10 de julio de 2018

EXAMINAOS A VOSOTROS MISMOS (Neville - 18 de noviembre de 1968)

Neville Goddard (18 de noviembre de 1968)


EXAMINAOS A VOSOTROS MISMOS



En el capítulo 13 de 2da. de Corintios, Pablo exhortó a su pueblo [así]: “Examinaos a vosotros mismos para ver si os estáis manteniendo firmes en vuestra fe. ¡Poneos a prueba! ¿No os dais cuenta de que Jesucristo está en vosotros? . . ¡a menos que ciertamente no paséis la prueba!” Esta noche hablaremos de esta prueba.

Comenzaré con una historia real. Un día una niñera y el pequeño niño de ocho años que tenía a su cuidado estaban en la playa observando las olas . . los rompeolas y las hermosas gaviotas . . cuando ella dijo: “Ya es hora de irnos”. El niño, mirando por encima del agua, respondió: “Tú miras lo que yo miro, pero no ves lo que yo veo”. Juntos miraban el océano y las olas, ¡pero cada uno los veía a través de sus propios ojos!

Hace muchos años mi esposa, en una visión, se encontró en una arboleda. En un claro al frente vio un podio con gente en ambos lados. Mientras observaba, una mujer se acercó al podio y abrió y leyó de un libro titulado La creencia de la fe y el perdón del pecado según el judaísmo. Luego apareció otra mujer con un libro titulado La creencia de la fe y el perdón del pecado según el cristianismo, del cual ella leyó. Mientras mi esposa escuchaba las palabras de repente se dio cuenta de lo mucho más difícil que era ser cristiano que judío. Ahora déjame mostrarte la diferencia.

Benjamin Disraeli, uno de los hombres verdaderamente grandes en el mundo del César, dijo: “El cristianismo es el cumplimiento del judaísmo”. El cristianismo tal como se practica hoy en día, tanto si lo llamas catolicismo, protestantismo, o por cualquier otro nombre, sigue siendo el judaísmo, debido a su adoración externa. Pablo dijo: “Observo que guardáis los días, los meses, las semanas, las estaciones y los años. Temo que en vano he trabajado por vosotros”. Todos ellos guardan sus así llamados “Días Santos”, observan ciertas ceremonias y reglas dietéticas. Recientemente los católicos se han relajado un poco y ahora están permitiendo que su gente coma carne los viernes, pero cualquier observación de un día, mes o año específicos es adoración externa.

El judaísmo practicado por el judío, el musulmán o el cristiano es una observancia externa, y todos los cristianos la practican. Ellos van a la iglesia, toman una pequeña oblea y piensan que están comiendo el cuerpo de Cristo. Luego prosiguen con un vasito de vino y creen que porque están bebiendo su sangre ahora son perfectos, sin importar lo que hagan durante el día. Todos los que practican esta tontería son parte de la fe del judaísmo. Si el mahometano se orienta hacia la Meca en el transcurso de un día, se inclina y se postra media docena de veces creyendo que ha cumplido la ley, pero pensando que en el intervalo puede hacer cualquier cosa, o tener cualquier tipo de pensamientos, él es parte de la fe del judaísmo.

En el Sermón de la Montaña se nos muestra la diferencia entre las dos: “Oísteis que fue dicho: 'No cometerás adulterio', pero yo os digo que cualquier hombre que mira con lujuria a una mujer, ya ha cometido el acto en su corazón”. Aquí tenemos un movimiento de observar externamente las cosas a vivir psicológicamente. Ésa es la diferencia.

Mi esposa se dijo a sí misma en la visión: “No me di cuenta de lo difícil que era ser cristiano”. Y Browning comenzó su poema Día de Pascua con estas palabras: “Qué difícil es ser cristiano”. Sin duda, Browning tenía la visión, porque sabía que uno debía vivir mentalmente. Él sabía que el hombre no podía imaginar lo que quería y esperar conseguirlo yendo a misa, comiendo un pedacito de galleta y bebiendo un poco de vino. La vida es un viaje mental, que un verdadero cristiano vive psicológicamente. Así que Disraeli tenía razón cuando dijo: “El cristianismo es el cumplimiento del judaísmo”.

En el primer acto de Dios se nos dice: “El Espíritu de Dios se movió y todas las cosas comenzaron”. Esta noche trataré de mostrarte cómo se mueve el Espíritu de Dios. El nombre de Dios por siempre y para siempre es «YO SOY», y Él está enterrado en ti como tu propia maravillosa YOSOYdad. ¡Esa YOSOYdad debe moverse para producir cualquier cambio en tu mundo! Si en el transcurso de un día continúas viendo lo que viste ayer, el día anterior, y el día anterior a ése, no te has movido y tu mundo no ha cambiado. Pero si en el transcurso de un día te mueves psicológicamente . . como el niño en la playa . . y ves lo que quieres ver en lugar de lo que aparece como los hechos de la vida, tu mundo cambiará, pues te habrás movido psicológicamente. Estoy seguro de que el niño tenía un sueño que estaba más allá de la comprensión de la niñera.

Recuerdo incluso ahora el sonido de la sirena del barco cuando llamaba al capitán para que volviera al barco en la pequeña Barbados. Mi padre proveía comida para los barcos. Muchas veces él hospedaba al capitán y a los jefes de supervisión en nuestra casa. Nosotros vivíamos a sólo un cuarto de milla del puerto y todavía puedo oír el fuerte sonido de la sirena cuando el capitán era llamado de vuelta al barco. Yo me acostaba en mi cama y el sonido me invitaba a imaginar el siguiente puerto y mentalmente yo iba allí. Ahora lo comprendo tan claramente. ¿Cómo podía yo permanecer en Barbados mientras soñaba con puertos desconocidos? No podía. Tenía que tomar ese barco e irme. Mi destino siempre fue América, así que a la edad de diecisiete años mi padre, sabiendo que si él no me dejaba ir yo huiría, me permitió venir a América en uno de los barcos que me habían estado llamando.

Así que te digo: el judío vive en el mundo exterior mientras que el verdadero cristiano vive en su imaginación, viendo el mundo exterior psicológicamente. Un cristiano, deseoso de expresar un estado, entra en él como si ya fuera una realidad. Cuando lo hace, él está poniendo en práctica el cumplimiento del judaísmo en este nivel, porque todo se le ha prometido al hombre . . ¡absolutamente todo!

¿Podrías esta noche soñar con el hombre (o la mujer) que te gustaría ser? Si puedes, debes entrar en ese estado moviéndote, expresando el acto creativo psicológicamente. Como dijo Blake: “Si el espectador entrara en estas imágenes en su Imaginación, abordándolas con el carro de fuego de su pensamiento contemplativo, se levantaría de la tumba y se reuniría con el Señor en el aire y sería feliz”. Día tras día, viviendo en el mismo estado, estás en tu tumba. Si entraras en las imágenes de tu imaginación . . abordándolas con el carro de fuego de tu pensamiento contemplativo . . te levantarías de tu estado actual para reunirte con el Señor del nuevo estado deseado en el aire y serías feliz, porque cambiarías completamente tu mundo. “Si no es ahora”, dijo Shakespeare, “aun así, vendrá. Todo consiste en estar listo”. Estás listo en cuanto entras en el pensamiento, sientes su realidad, y aceptas el estado como un hecho. Y vendrá. Si parece que tarda en llegar, espera en ese sentimiento de aceptación factual, pues yo sé por experiencia personal que vendrá y no llegará tarde.

Atrapado en la pequeña isla de Barbados sin medios para salir de ella por meses y meses, yo ignoré los hechos cuando la agente de viajes me dijo que no había plazas disponibles hasta pasados unos meses, y como el niño en la playa, vi lo que ella no veía. Cuando me dijeron que en vez de salir de inmediato para llegar a Nueva York el día 1 de mayo, me pondrían al final de una larga lista de personas que deseaban un pasaje, no discutí con la señora. En vez de eso le di las gracias, colgué el teléfono, me senté en mi silla, y con los ojos cerrados vi lo que yo quería ver. En mi imaginación me vi subiendo por la pasarela del barco, sintiendo cada paso de mis pies a la vez que agarraba la barandilla con mis manos. Utilicé cada uno de mis cinco sentidos, cumpliendo así el judaísmo: “Todo lugar que pise la planta de tu pie, yo te lo he dado”. (Encontrarás esta afirmación en el capítulo 1 del Libro de Josué.) Él no dijo “Yo te lo daré”, sino “Yo te lo he dado”.

Tomé este verso de manera literal, pero psicológicamente. Yo no podía abordar un barco físicamente ya que no había ningún barco allí. Pero podía subir por la pasarela de un barco que yo imaginaba. Podía oler el océano y sentir la barandilla con sal depositada en ella. Y podía ver la pequeña isla con un sentimiento de nostalgia. Eso fue lo que hice. Sentí la realidad del barco y vi la isla como la vería desde el barco. Entonces me relajé en ese estado y en cuestión de segundos la agente me llamó para decirme que habían recibido una cancelación en Nueva York y, a pesar de la larga lista de personas que esperaban en Barbados y en todas las otras islas, me había escogido a mí. Y debido a que nuestra hija sólo tenía tres años de edad en ese momento, ella podría dormir con uno de nosotros, de modo que podían vendernos tres billetes en lugar de dos. Ellos lo veían como una buena operación de estrategia comercial, pero fue la respuesta a lo que yo estaba haciendo en mi imaginación, pues yo . . el Espíritu de Dios . . me había movido.

Yo había aceptado el hecho de que estaba en el barco. Lo sabía psicológicamente. Eso es el cristianismo. “Oísteis que fue dicho: 'No cometerás adulterio', pero yo os digo que cualquier hombre que mira con lujuria a una mujer, ya ha cometido el acto en su corazón”. ¿Cómo? Psicológicamente. Puedo contener el impulso y creer que porque no realicé el acto guardé la ley, pero nadie está justificado por la ley en presencia de Dios. “¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?” (Gálatas 3:2). No es la ley en este nivel lo que permite al hombre trascender este mundo. La ley, operada psicológicamente, funciona perfectamente en este nivel, y mientras la opero yo estoy preparando el camino para que la promesa se cumpla en mí, pues la promesa viene después de la ley.

Es difícil ser cristiano, lo sé, porque un cristiano vive según la ley judía, psicológicamente. El judaísmo es el fundamento del mundo. Todo “ismo” que alguna vez ha existido, existe hoy o existirá en el futuro, proviene de esa sólida roca llamada judaísmo. Pero esa roca debe convertirse en agua, que es una acción psicológica. Luego el agua debe ser convertida en vino a través de la aplicación, mientras el hombre se prepara para la promesa . . momento en el cual Dios se da a ese individuo.

Te insto a aprender el arte de moverse. Ahora, el movimiento sólo puede ser detectado por un cambio de posición con relación a otro objeto. Si yo me moviera al final de esta sala y todo fuera conmigo, yo no podría saber que me he movido. Los objetos deben permanecer estáticos con relación a mi movimiento, de modo que cuando yo me mueva pueda verlos de manera diferente. Esto es cierto no sólo en el espacio sino también en los estados de conciencia.

Tal vez quiero moverme con relación a mi actual puesto de trabajo. Blake nos insta a entrar en las imágenes en nuestra imaginación. En otras palabras, debo moverme. Debo penetrar mi nueva imagen de mí mismo psicológicamente. Si he sido ascendido, las personas que trabajan en la oficina ahora me verán de manera diferente. Después de haberme movido, permanezco ahí hasta que todos ellos me ven cumpliendo ese estado, y ahí permanezco. He entrado en el estado y lo he germinado. Yo, el poder creativo del estado, ahora lo he fertilizado y sé que si no es ahora vendrá; pues si permanezco consciente de mi nueva posición, aquellos a quienes antes puede que yo les cayera mal ahora deben verme como yo me vi, y si tienen el poder de ascenderme, lo harán. Igual que la señora en la pequeña Barbados se vio obligada a ponerme al principio de su lista porque yo entré en ese estado, subí por la pasarela, sentí la realidad, y vi el mundo como yo lo vería si fuera cierto, del mismo modo el mundo exterior se verá obligado a verme como yo me veo.

Soy un ser psicológico. Me muevo de ir a la iglesia el domingo por la mañana y comer un pedacito de pan y beber el vasito de vino, a quedarme en casa y entrar en estados que a aquellos que asisten a las iglesias les gustaría ocupar, pero que sus miedos no se lo permitirán. Año tras año encienden sus velas y le rezan a un Dios desconocido, pero nada sucede. Donan fortunas a sus iglesias, e incluso compran suelo sagrado para sus cementerios, y sigue sin suceder nada. Por lo que a mí respecta, cualquier grupo puede cortar mi cuerpo y usar sus partes si quieren, porque yo sé que no soy este pequeño cuerpo de carne y hueso, pues me he encontrado a mí mismo.

Las cosas de este mundo no significan nada, pero este mundo continuará existiendo hasta que el hombre aprenda a ser cristiano y cumpla el judaísmo. El judaísmo es la piedra angular que debe ser convertida en agua. Se dice que cuando Jacob fue al campo removió la piedra (Génesis 29) . . la observación literal de las cosas externas de la vida . . y de ella sacó el agua. Esta misma historia se cuenta de manera psicológica como el primer milagro realizado en el Libro de Juan. Cuando terminó la boda, la jarra de piedra fue llenada de agua de la que se extrajo vino.

¡El Espíritu de Dios se mueve y algo sucede! Si el nombre de Dios por siempre y para siempre es YO SOY, y si yo asumo que estoy aquí cuando me acueste esta noche, me despertaré mañana por la mañana todavía aquí y no habrá sucedido nada que me mueva a otro lugar. Pero si esta noche me quedo dormido asumiendo que estoy en otro lugar, aunque despierte mañana para descubrir que todavía estoy aquí, sé que me moveré a donde he asumido que estoy. Si no es ahora, aun así, vendrá. Estar listo es todo. Después de ponerme en el estado que deseo expresar, esperaré físicamente en esta ciudad para encontrar que el teléfono sonará, o una carta vendrá y las cosas sucederán para obligarme a ir a donde me he colocado mentalmente.

Yo he descubierto lo que realmente significan las palabras “El Espíritu del Señor se movió”, y sé que cada vez que yo, que llevo Su nombre, me muevo, el Señor se mueve. Me muevo a un estado y permanezco ahí hasta que parece natural. Al descansar en ese estado produzco un estado correspondiente en mi mundo exterior para dar testimonio del hecho de que yo puedo crear. El estado fue creado por el movimiento. El Espíritu del Señor se movió y mientras lo hacía, los estados correspondientes fueron producidos en este mundo.

El hombre se va a la cama y se queda dormido en el mismo estado noche tras noche, y durante todo el día él ansía cambiar su mundo, pero no puede porque no se ha hecho aún cristiano. Los cientos de millones de personas que se llaman a sí mismas cristianas no son aún cristianas porque el cristianismo no es más que el cumplimiento del judaísmo. La historia es la roca que debe ser convertida en agua y luego en vino por la aplicación. Se nos dice que “Ya no bebas agua, sino usa un poco de vino por causa de tu estómago” (1 Timoteo 5:23). Lo has oído, lo sabes . . ahora aplica ese conocimiento. En el momento que lo haces el agua se ha convertido en vino.

Yo te doy agua diciéndote cómo funciona la ley. Ahora tú debes convertirla en vino por la aplicación. Debes examinarte a ti mismo para ver si te estás manteniendo firme en tu fe. Debes ponerte a prueba para ver si crees que Jesucristo está en ti. Si Jesucristo es el poder creativo de Dios y él está en ti, ¿a quién puedes poner a prueba sino a ti mismo? Deseoso de estar casado con un nuevo estado, convierte el agua del deseo en el vino del cumplimiento a través de la aplicación. Quédate dormido esta noche con la conciencia de estar en el estado que deseas expresar. Bebe el vino del cumplimiento y te habrás movido y las cosas sucederán. Tu mundo cambiará de lo que era porque te habrás movido psicológicamente.

Ahora, el movimiento sólo puede ser detectado por un cambio de posición con relación a otro objeto. Si yo me muevo de aquí a allí, mientras los objetos de la sala permanezcan inmóviles sé que me he movido. Lo mismo ocurre con los estados. Así es como funciona la ley. Es absoluta y no fallará, pero tú eres el poder que la hace funcionar, ya que no funcionará por sí misma. Este fundamento es lo primero que se le presenta al hombre. Sólida y la única realidad, esta piedra angular es el judaísmo. El cristianismo no es una religión nueva, sino el cumplimiento de lo que es tan antiguo como la fe de Abraham. Pero como dijo Browning: “¡Qué difícil es ser cristiano!”, y mi esposa vio a las dos mujeres leyendo del mismo libro, pero de manera diferente, pues se dio cuenta de lo difícil que era ser cristiano cuando ella siempre había pensado que era más difícil ser judío.

Si en el transcurso de un día escuchas una historia que no quieres oír, y eres cristiano, en tu imaginación escucharás lo que quieres oír y no lo que los demás están diciendo. Como el niño que no veía lo que veía su niñera, aun cuando los dos estaban mirando la misma escena en el exterior. El periódico cuenta una historia. Las noticias de la televisión muestran acontecimientos, pero si están en conflicto con lo que tú quieres ver y oír, no los veas ni oigas. Sé un cristiano viendo y oyendo sólo lo que tú quieres ver y oír.

Nosotros acabamos de tener elecciones en nuestro país. El domingo pasado en la televisión, organizaron un panel de tres periodistas que habían seguido a los tres candidatos. El que había seguido a Nixon dijo: “Lo único que nos molestó a todos fue que Nixon siempre hablaba como si ya fuera el presidente”. Como puedes ver, Nixon no estaba buscando el cargo, porque en el ojo de su mente él ya era el presidente. Mientras los otros apelaban por los votos, expresando su deseo de convertirse en el próximo presidente, Nixon hablaba como si ya lo fuera. Al vivir en el estado de ser presidente, hablaba desde ese estado.

Tú puedes alcanzar el estatus de Papa elevado a la enésima potencia y seguir sin ser cristiano. Afirmar que eres infalible no significa nada. ¿Infalible en qué? Infalible en tonterías. Todos estos absurdos conceptos de vida no tienen nada que ver con el cristianismo. El cristianismo es el judaísmo, la piedra angular convertida en agua al darle a las historias su interpretación psicológica. Luego convertimos el agua en vino por la aplicación, que es el primer milagro descrito en el Libro de Juan. Ningún hombre entró realmente en una fiesta de bodas, llenó las jarras de piedra con agua y mágicamente convirtió el agua en vino. La historia es una gran alegoría en la que el hombre debe descubrir su misterio.

Esta noche, ten un sueño noble. Sabiendo exactamente lo que quieres, siente su realidad, pues es el sentimiento lo que te mueve al interior del estado. Ese primer gran acto creativo fue cometido a través del sentimiento. El Espíritu del Señor se movió y las cosas comenzaron a suceder. El nombre del Señor es «YO SOY». Si yo no estoy viendo lo mismo que veía antes de moverme, entonces Dios se ha movido, pues Dios se convirtió en mí para que yo pueda convertirme en Dios. Esto lo sé por experiencia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, fui reclutado en el ejército, no para seis meses o un año, sino para todo lo que durara la guerra, y yo no quería formar parte de nada de eso. Sabiendo exactamente lo que quería, simplemente asumí que yo estaba en Nueva York en mi propio apartamento, dado de baja con honores. Así que en mi imaginación me moví dos mil millas, del campamento militar Polk (Louisiana) a mi apartamento en Washington Square en Nueva York. Creé una escena donde yo miraba a través de la ventana y veía los apartamentos Holly al otro lado de la calle y el letrero de la esquina indicando la 6ta Avenida. Luego caminaba por todo el apartamento, regresaba a mi cama, y me quedaba dormido en ella. Esa noche tuve una visión maravillosa, donde mi solicitud de baja apareció ante mí y una mano desmarcó la palabra “denegada” y marcó la palabra “aprobada”, mientras una voz decía: “Lo que he hecho, hecho está. No hagas nada”. Al imaginar como lo hice, me moví, y mi movimiento produjo un estado externo correspondiente. Nueve días más tarde fui dado de baja con honores por el mismo hombre que anteriormente había denegado mi solicitud.

Cuando aprendes el arte del movimiento psicológico y lo practicas, eres cristiano, aunque vayas a la sinagoga el viernes por la noche o el sábado por la mañana. Pablo fue el primer gran cristiano. Él dijo: “Yo soy de la tribu de Benjamín, de la simiente de Abraham” (Romanos 11:1). Nunca negó ni una sola vez que él era judío, pero explicó cómo el cristianismo cumplía el judaísmo, y su homónimo Benjamín Disraeli dijo: “El cristianismo no es más que el cumplimiento del judaísmo”. Sin embargo, aquellos que quedaron no pudieron verlo, y continuaron observando la historia como algo que sucedió en el exterior . . y no es eso en absoluto.

Puedes observar las cosas externas para siempre y nunca bajarte de la roca. Debes convertir la roca en agua y el agua en vino para ser libre.

Esta es mi historia. En este nivel no puedes escuchar nada más práctico. No tienes que conocer a las personas adecuadas, tener la educación apropiada o estar en el lugar correcto en el momento perfecto para cumplir tu deseo. Onassis no ha acumulado sus miles de millones mediante un gran poder intelectual. Él no es Einstein. A sabiendas o no, sabía cómo soñar, y por soñar correctamente él ahora tiene sus miles de millones. Espero que tú no quieras mil millones, sino tener suficiente para vivir cómodamente y disfrutar de la vida, pero no ese tipo de tonterías. Es mi esperanza que todos aquí tendrán un anhelo intenso por el cumplimiento de la promesa, porque eso es todo lo que realmente importa.

Mientras tanto debes vivir en el mundo del César, así que toma todo lo que te dije esta noche. Es lo más práctico que yo podría decirte. Así es como logras cualquier cosa que quieras, no me importa lo que sea. En el capítulo 5, en la segunda escena de Hamlet, mientras él espera a que los demás lleguen y beban el veneno, Hamlet dice: “Si no es ahora, aun así, vendrá. Todo consiste en estar listo”. Él sabía que tenía que suceder porque todo estaba listo.

Así que te digo: cree lo que te he dicho. No te fallará, pero recuerda: tú eres el poder que hace que funcione. No funciona por sí solo. Tienes que moverte de donde estás a donde estarías. Quédate dormido con esa conciencia y estás listo.

La promesa, que es el regalo de Dios de sí mismo a ti, vendrá en su propia hora designada. Te serán dados ojos por alguien que haya sido enviado, para que puedas ver quién es él realmente. Nadie en este mundo le conocerá mediante palabras, así que él te dará ojos para que puedas ver su verdadera identidad. Entonces un día tú, también, les darás ojos a otros para que puedan ver al verdadero tú, y continuará de esta manera hasta el final cuando haya un único cuerpo, un único Señor, un único Dios y Padre de todos.

Pero no olvides lo que te he dicho esta noche acerca del uso de la ley de Dios. Examínate a ti mismo para ver si te estás manteniendo firme en la fe. Si crees lo que yo te he dicho esta noche, examínate a ti mismo en el transcurso del día. Pregúntate si te estás manteniendo firme en la fe. Ponte a prueba. ¿Leíste el periódico y aceptaste la tragedia escrita allí? ¿Recibiste una carta angustiosa y la aceptaste? ¿O te mantuviste firme en la fe, psicológicamente? Tú no tienes que aceptar nada que venga a ti del exterior a menos que se ajuste a tu deseo. ¡Examínate a ti mismo! Si lo que estás escuchando, viendo y sintiendo no es de tu agrado, cámbialo. Aprende el arte de vivir psicológicamente y sé un cristiano en el verdadero sentido de la palabra, cumpliendo el judaísmo.

Ahora vamos a entrar en el Silencio.



Traducido por Manu Anderson
La conferencia original en inglés es EXAMINE YOURSELVES (Neville Goddard – 11-18-1968)



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martes, 5 de junio de 2018

EL PAN Y EL VINO (Neville - 25 de septiembre de 1959)

Neville Goddard (25 de septiembre de 1959)


EL PAN Y EL VINO



Cuando decimos que el poder supremo que creó el universo es el mismo poder que reside en el hombre, la gente cuestiona esa declaración. Es posible que todos aquí tengan una Biblia, y al ir a la corte como testigo —digamos que eres llamado para jurar que dirás la verdad—, pones la mano sobre la Biblia, o la Palabra de Dios. Luego la abres y lees: «Todo cuanto oráis y pedís, creed que lo recibís, y será vuestro. Y cuando estéis en pie orando, si tenéis algo contra alguien, perdonad, para que también vuestro Padre celestial os perdone vuestras ofensas» (1 Marcos 11:24-25). Pones la mano sobre el Libro de la Verdad, y juras decir la verdad, y aquí tienes esta declaración en el mismo libro sobre el que juras, y no la crees. Es cierta, y se basa en la afirmación: «la Imaginación crea la realidad», y es que la Biblia está dirigida al hombre real, la Imaginación. «Porque el cuerpo Eterno del hombre es la Imaginación, esto es Dios mismo» (William Blake).

¿Existe algo que no puedas imaginar? Aun así, muchos no pueden creer que lo que dice el Libro es cierto. Admites que puedes imaginar algo; sin embargo, el hombre no cree que lo imaginado puede ser verdad. Pero te digo que si lo puedes imaginar, y persistes, tu persistencia vencerá y comprobarás la verdad de la declaración de Marcos 11, dada anteriormente. Sin embargo, eso es en este nivel del mundo. En la Biblia se le llama «el banquete del pan y el pescado», o «de los panes y los peces». Podemos provocar cualquier cambio que deseemos en nuestro mundo si imaginamos que lo tenemos y persistimos en ese estado, porque si persisto venceré. Pero hay otra dieta de la que se habla en la Biblia, y se llama la dieta «del pan y el vino». Puedes ir y conseguir todas las cosas del mundo con el «pan y el pescado», y estás invitado a festejar con ella si así lo deseas, pero la otra dieta tiene un efecto sobre el hombre que apenas creería uno en mil millones.

Se nos dice que [los apóstoles] se desesperaron porque no podían creerlo. En cuanto a esta segunda dieta, se les dijo: «Si la comen y beben, háganlo en memoria de mí» (Lucas 22:19-20). ¿De quién? De aquel que es llamado Jesucristo en la Biblia, o el espíritu del perdón. Debes darte un banquete con ella, y nada tiene que ver con una copa de vino o una pequeña hostia. Es «el espíritu del perdón», «el lugar del perdón mutuo entre enemigos» (Efesios 4:32 y 1 Tesalonicenses 5:15-18), «la cuna del Cordero de Dios». Y por toda la eternidad yo te perdono y tú me perdonas, y como Él dijo: «Este es el pan y este es el vino» (Mateo 26:26-28). Entonces, si sé cómo comer ese pan y beber ese vino, estoy perdonando a toda persona en el mundo. Pero no lo puedo hacer, a menos que vea y entienda la diferencia entre un individuo y el estado que ese individuo está ocupando. Si condeno a un hombre, a una sociedad o una cosa, no estoy entendiendo que son solo estados, y estoy condenando al hombre, a la sociedad o ese algo. Únicamente cuando empiezo a distinguir entre el estado y el individuo puedo perdonar. Entonces tomo a la más horrible bestia en el mundo y la abrazo. Podría, en su estado actual, ser mi peor enemigo, pero, si sé que solo está en un estado, puedo tomarlo mentalmente, y abrazarlo, y separarlo de ese estado en el que ha caído para ponerlo en un estado noble, y eso es «el lugar del perdón mutuo entre enemigos», «la cuna del Cordero de Dios». Así que cuando el hombre come este pan y bebe este vino, puede tener cualquier cosa que exista, ya que solo hay Uno, porque, si lo reconocemos, se nos da la totalidad. Cualquier cosa que te dé un hombre, te da tanto lo que es mío como lo tuyo, porque todo se nos da a ti y a mí. Todo es nuestro. Somos Uno (Deuteronomio 6:4 y Marcos 12:29).

Obtén cosas si las deseas, pero hay algo que va mucho más allá de la simple obtención de cosas. Aun así, si quieres imaginar cosas, aquí están. No te niegues nada que desees, a no ser que tu ganancia represente la supuesta pérdida para otro. Esa no es la manera de hacerlo. No tomes de nadie. Crea lo que deseas solo en la Imaginación, y si persistes en ese estado, se probará a sí mismo, y vendrá a ti de una forma que no dañará a otro, porque «es mi Padre quien me lo da» (Juan 6:37). Solo hay Dios (Deuteronomio 6:4 y Marcos 12:29). Nada se pierde, porque «Todas las cosas, por una ley divina / se [reúnen y] funden en el ser de los demás» (Percy Bysshe Shelley). Así que no tengo que pedirle a nadie que interprete su papel para hacer que se cumpla lo que deseo en este mundo. Si estás relacionado con mi obra teatral, serás atraído hacia ella. Todo lo que debo hacer es comer del pan y del pescado.

Sin embargo, hay otra dieta: la del pan y el vino. Cuando conozco a alguien al que llamo «enemigo», debo saber que está en un estado, y debo distinguir entre el individuo y el estado en el que [ese individuo] ha caído. Porque realmente es Dios en ese estado. Únicamente existe Dios para interpretar todos los papeles. Así que puedo abrazar a ese ser al que llamo «enemigo» y hacer que vea en mí a su más solícito amigo, y entonces lo redimo. Ese es el vino y el pan, y si como del pan y bebo del vino, realmente daré a luz al Cordero de Dios. ¿Qué debo hacer para que esta experiencia ocurra? No tendrá lugar, a menos que el pan sea comido y el vino sea bebido, porque es el perdón incondicional de los pecados. No importa lo que la persona haya hecho en su vida, si puedes diferenciar entre el individuo y el estado dentro del cual ha caído, puedes abrazarlo, y entonces preparas el camino para el nacimiento del Cordero de Dios.

Si sientes que aún no puedes hacerla, entonces, prueba la otra dieta. Es maravillosa. Si deseas una mejor salud, un mejor empleo o un mundo más amplio, entonces, usa la imaginación para crearlo. Oyes, ves y tocas como si tu sueño fuera realidad. Persistes, y con esa persistencia vencerás. Si persistes en oír, ver [y tocar] lo que quieres manifestar, no puedes fracasar en hacerlo realidad. Es una dieta maravillosa, y todo el mundo está invitado a darse un banquete con ella. «Todo cuanto oráis y pedís, creed que lo recibís, y será vuestro». No necesitas a otro afuera, pero «si tenéis algo contra alguno, perdonadlo y vuestro Padre os perdonará». Algún monje devoto añadió la última parte, que ahora está suprimida de la versión más reciente y precisa de la Biblia: «pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas». Ese no fue el texto original. No hay retaliación, no hay castigo «justo». Todo depende de nosotros. Estamos caminando por este fuego que llamamos Tierra, pero si el hombre entiende que estos son estados, entenderá que el espíritu está caminando [como] Dios, caminando como el Hijo de Dios. Por lo tanto, es a Dios a quien abrazamos, pero el hombre no puede creerlo y le rinde adoración a un Dios distinto y desconocido. Todo aquel que camina sobre la faz de la Tierra es Dios, pero hay innumerables estados creados con un propósito, y podemos usar nuestras mentes para sacar a cualquiera de un estado desafortunado.

Ustedes recordarán la reciente discusión sobre unos delincuentes juveniles. Se decía que todos ellos podrían ir a la cárcel. El juez no sabe que pudo hacer algo al respecto, en vez de acorralarlos y convertirlos en una carga para los contribuyentes. Si el juez solo supiera que el ser ante él ocupa un estado, ¡que puede crear un nuevo estado y colocar al ser allí, y dejar que sea alguien noble y maravilloso en la sociedad! Pero no podemos ver eso, así que seguimos condenando al individuo como si fuera el estado. Nadie puede participar del banquete del pan y del vino hasta que pueda entender eso, para poder alcanzar el lugar del perdón mutuo entre enemigos, la cuna del Cordero de Dios. «Así habló el misericordioso Hijo de los Cielos a aquellos cuya Puerta Occidental estaba abierta, pero la humanidad dormida no lo escuchó, y se adormeció». Solo aquellos cuya Puerta Occidental estaba abierta lo escucharon. Y esos avanzan para crear nuevos estados para otros, y así se salvan a sí mismos, porque el hombre es salvado única y exclusivamente cuando salva a su prójimo. Al final, la Puerta Occidental se abre en cada uno, y entonces el Cordero de Dios nace.

Un buen amigo católico me preguntó:

—¿Qué hay que hacer para tener esta experiencia?

Y le respondí:

—Bebe el vino y come el pan.

Él no entendió, porque comulga todos los domingos. Le dije:

—¿Has experimentado algo? ¿Ha habido una expansión en tu consciencia? Has recibido la comunión durante muchos años.

Pero ese no es el pan o el vino al que yo me refiero. El vino es el eterno perdón mutuo de toda enemistad, tal como el amado Salvador dijo. Si no puedo abrazar a un ser y sentirme emocionado por su buena fortuna, no he tomado el vino ni comido el pan. Pero si lo hago dentro, y no tomando ni bebiendo nada en forma tangible, entonces he participado del verdadero pan y el verdadero vino, y tenemos aulas dentro de aulas. No importa quién seas o cuándo naciste; no tiene nada que ver con el despertar de Dios en los hombres. ¿Quiénes son las personas «correctas»? Todos son Dios.

Ayer me hicieron una llamada de larga distancia desde Nueva York. La dama que me llamó es muy rica en cuanto a diamantes y dinero. No le alcanzan los dedos para todos sus diamantes. Tiene todo lo que desea, excepto una cosa: quiere estar felizmente casada con alguien en la lista de la élite que tenga más dinero que ella y que sea al menos veinte años más joven que ella. Esta dama tiene setenta y cinco años, pero quiere más dinero y diamantes más grandes. Me dijo:

—Mira lo que he hecho por mi hijo con el uso de la ley. Ahora puede mandar a sus cuatro niñas a una escuela privada. Persistí y logré esto para él. Pero parece que no puedo manifestar una situación para mí.

Y le respondí:

—Cualquier cosa que puedas imaginar la puedes crear. Pero piensas que el mercado es limitado, porque hay muy pocos en la lista de acaudalados o en tu círculo social. Todo el que camina sobre la Tierra es Dios, y no hay un mayor origen que ese. Las personas solo se encuentran en estados, y si las sacas del estado donde están, no debes, en absoluto, preocuparte por ellas: el mismo ser, pero otro estado. No estás diferenciando entre el ser y el estado. Usaste la misma ley para colocar a tu hijo donde está ahora. Puedes lograr tu sueño de casarte con alguien más rico y más joven que tú, si ese es tu concepto.

No es mi concepto. No juzgamos a nadie, porque cuando despiertas no te fijas en el estado. Solo ves al individuo que ha caído dentro del estado, y cuando ves eso, no conoces a nadie a quien no puedas abrazar y sacar de un estado desafortunado para ponerlo en otro estado. Luego podemos entremezclarnos como un solo ser.

Bien, él puede regresar al viejo estado, como la esposa de Lot. «¿Cuántas veces debo hacerlo, Señor?» «Setenta veces siete». Así es como debe ser. Si tu hijo se cayera por las escaleras, ¿no lo recogerías setenta veces siete? Dios está interpretando todos los papeles. Hay innumerables escuelas que enseñan que sufres porque hiciste algo en una vida anterior; «debes hacer esto o aquello». No vas a despertar sentándote en la cumbre de una montaña, ni con dietas, ni por unirte a algún «ismo». Solo puedes despertar al comer el pan y beber el vino, porque eso es el perdón mutuo de los enemigos, y ese lugar es la cuna del Cordero de Dios. No le dices a otro: «Te perdono». Eso no significa nada, sino que lo traes ante el ojo de tu mente y lo abrazas. Estás en un estado que parece opuesto, pero cuando sientes ese tacto, estás abriendo la Puerta Occidental, porque la Puerta Occidental es el tacto. La Puerta del Sur es la vista. La Puerta Oriental es el olor. El mundo entero permanece dormido porque tiene cerrada la Puerta Occidental. Y entonces comes de este pan. Tocas al que abrazas. Abraza mentalmente al mismo que te cortaría la cabeza, y, así, la Puerta Occidental se abre en ti, y así comes este pan y bebes de este vino, y luego preparas [el camino para el nacimiento del Cordero de Dios]. No es uniéndote a ninguna iglesia ortodoxa ni haciendo ninguna dieta. Puedes sentarte en el Himalaya hasta congelarte y no sirve de nada. Pero caminas por el mercado y te mezclas con Dios (que es el hombre) y entonces tienes todos los días innumerables oportunidades de comer este pan y beber este vino.

Distingue entre el individuo y el estado en que está. [Nota del transcriptor: aquí Neville relata la historia antes referida de la niña incorregible en una escuela de Nueva York que fue redimida por el sabio uso de la imaginación por parte de su maestra, que la vio en un estado completamente nuevo y más hermoso, con el correspondiente resultado. La niña no estaba marcada; se trataba de un estado]. Nunca has sido imperfecto. ¿Dices «Hitler», «Stalin»? Los estados eran terribles, pero el individuo nunca ha sido tocado. No damos a luz al Cordero de Dios a través de la condena. Debemos alcanzar el lugar del perdón mutuo de los enemigos, la cuna del Cordero de Dios. Entonces todo comienza a desplegarse, y sabrás y entenderás que todo lo que se dice en la Biblia está siendo dicho sobre ti. Solo hay el Hijo unigénito, y Dios está engendrando a ese Hijo incesantemente de ti y de mí para siempre. Si quieres que el Hijo nazca en ti, debes poner en práctica beber el vino, o, si lo deseas, comer del pan y del pescado. Trae ante el ojo de la mente tu mundo como quieres que sea. Escucha, toca, ve y siente cómo sería si tu deseo fuera realidad, y cambiarás tu mundo en armonía con esa imagen. Puedes hacerlo conforme a tu imagen, pero más allá de eso, hay mundos dentro de mundos. Este universo, que parece tan vasto —un millón de años luz de diámetro—, es apenas la piel de un mundo mayor, pues hay infinitos mundos dentro de otros mundos. De manera que Dios me creó y me iluminó, por consiguiente, precedí la creación. Pues, antes de que el mundo fuese, Yo Soy. Empiezo entonces a recordar quién soy, y yo soy Él, porque Dios y el hombre son uno. Despertamos a medida que tomamos el vino y comemos el pan. Puedes practicarlo durante todo el día. No tienes que salir de donde estás, ni ir a algún sitio [especial] para hacerlo. Puedes hacerlo en un bar. No tiene nada que ver con virtudes morales. Solo existen estados.

Entonces, entenderás las palabras de Pablo: «Ya no bebas agua, sino usa un poco de vino por causa de tu estómago» (1 Timoteo 5:23). «Agua» es la verdad psicológica. Deja de absorberla y empieza a poner en práctica lo que sabes, y eso es convertir el agua en vino. Ese es el primer gran milagro en la Biblia. No más lectura sin práctica. Puedo absorber el agua, pero ahora debo tomar un poco de vino: poner en práctica lo que he oído para transformar tu mundo; eso es la vida.

El capítulo 11 de Marcos es cierto: «Todo cuanto oráis y pedís, creed que lo recibís, y será vuestro. Y cuando estéis en pie orando, si tenéis algo contra alguien, perdonad, para que también vuestro Padre celestial os perdone vuestras ofensas». Pero no puedes perdonar hasta que diferencies el estado del individuo que ocupa tal estado. Creas para él ese otro estado, donde es tu amigo, lo sacas de su anterior estado y lo abrazas. Eso es la apertura de la Puerta Occidental —entonces algo sucede dentro de ti—. Así que, ¿quién habla esto? «El misericordioso Hijo de los Cielos a aquellos cuya Puerta Occidental estaba abierta, pero la humanidad dormida no lo escuchó y se durmió». Puedo hablar y es posible que no me escuches. Esta dieta quizá no sea atractiva para ti. Es solo un estado en el cual estás ahora, porque aún eres Dios, pase lo que pase, y aún eres inmaculado. Pero todos despertarán, ya que Dios interpreta todos los papeles. Por lo tanto, «el desastre más allá de la redención» es imposible. No permitas que nadie te diga que eres mejor que otro. Puedes estar en un estado extraordinario con respecto al otro, pero eso es todo. El bien y el mal pertenecen al árbol del conocimiento. Crecemos a un mundo más amplio en la medida que despertamos. Ingresarás a un nuevo mundo que es tan real como este, y detrás de ti, en este mundo, descubrirás que has dejado un pequeño ropaje: tu cuerpo. Todas las cosas existen en la Imaginación, y ésta es una con la Imaginación suprema, que crea y sostiene el universo.

Haz la dieta que desees. Si no estás aún interesado en abrazar a alguien que consideras tu adversario, y todo lo que quieres es transcender tu nivel actual, entonces, vive en el estado que prueba que lo has logrado. Puede que nunca, después de que pase, le des crédito a tu maravillosa Imaginación, pues sucede con tanta naturalidad que pensarás que de cualquier manera hubiera sucedido. Puedes no tener en cuenta que tu imaginación lo hizo, pero llegará el día en que desearás transcender los simples objetos, y desearás aquello que no tiene valor terrenal.

Verás a aquellos con grandes posesiones y sabrás que están solo a momentos de la tumba, pero hasta el último segundo antes de que parpadeen únicamente son conscientes de sus posesiones. Aun así, está bien, porque ellos, con el tiempo, también despertarán, aunque ni siquiera noten que hay alguien despierto caminando entre ellos. En el mundo más allá de los mundos tú estás completamente despierto y no eres conocido por las posesiones, porque posees el mundo, pues allí sabes que tú y tu Padre sois uno, y Él crea todo de la nada. Cualquier cosa que desees crear, la creas, y no necesitas átomos para hacerlo, ya que los creas con tu imaginación eternamente.

Pero esta noche trae a un amigo (o puede ser a un adversario) ante el ojo de tu mente y concíbelo como si estuviera en un estado más libre o superior, y entonces sé fiel a tu estructura mental. Luego, de una manera que nadie conoce, ese estado se hará realidad en tu mundo, se cristalizará y llegará a ser un hecho.

Ahora entremos en el silencio.
 



Traducido por Luis Natera
La conferencia original en inglés es THE BREAD AND THE WINE (Neville Goddard – 09-25-1959)



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lunes, 9 de abril de 2018

CONSTRUIR TU TEMPLO (Neville - 20 de noviembre de 1967)

Neville Goddard (20 de noviembre de 1967)


CONSTRUIR TU TEMPLO



En su poema Los cuatro Zoas: un sueño de nueve noches, William Blake habla de la caída de Dios en la división y su resurrección en la unidad —su caída en la generación, deterioro y muerte, y su resurrección en la unidad del único Padre—. Al relacionar su poema con el verso 12 del capítulo 6 de Efesios, afirma: «No luchamos contra carne y sangre, sino contra principados, contra las potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra las huestes espirituales en las regiones celestes». Por lo tanto, vemos que la caída en la división y la resurrección en la unidad es mental.

De principio a fin, la Biblia habla de cierto templo que está siendo construido. Y todos los días estamos construyendo nuestro templo para que sea habitación de Dios Padre. En el segundo capítulo del libro de Efesios se nos dice: «Toda la edificación, bien trabada, se eleva hasta llegar a ser un templo santo en el Señor, en quien también vosotros sois [juntamente] edificados para ser morada de Dios en el Espíritu». En otras palabras, cuando tú traes tu edificación, y yo traigo la mía, somos unidos como piedras vivas en el edificio de Dios.

Permíteme explicar esto con una historia que apenas me contaron la semana pasada. Esta es una experiencia de alguien que es una verdadera dama, y que recientemente tuvo un bebé. Ella relata: «En mi sueño soy tres personas. Soy yo misma y sin embargo soy hombre. Cuando soy yo, deseo encontrar un pequeño perro verde. Al convertirme en otra persona, veo a mi perro entre otros. Brilla como el sol, y debido a que se lo he ordenado, sé que todo lo que tengo que hacer es esperar que regrese.

»Ahora, en mi sueño soy siempre remitente. Cuando hay que decir algo, se lo digo a otro (que soy yo misma), entonces me convierto en el otro para volver a decirle la historia al tercero. Cuando soy el tercero, entonces le digo al segundo que le diga al primero. Sé que en este nivel no tiene sentido, pero como el tercero que habla, oigo el mensaje como el segundo, y me digo a mí misma (el primero): “El perro es tuyo ahora”. Y como el primero me siento muy feliz de recibir la noticia.

»De nuevo, como la tercera persona, le pido a la segunda que le diga a la primera: “Tu edificio está terminado. Todo lo que debes hacer es volverte y tomarlo”. Ahora, como la primera persona, mi pequeño perro desaparece, y estoy mirando mis muchos nuevos edificios que están siendo construidos. Luego recuerdo que mi edificio está terminado y que todo lo que he de hacer es volverme y solicitarlo… Entonces mi bebé llora y me despierta».

A simple vista, su visión parece no decir nada, pero tiene un significado profundo. Su perro verde que brilla como el sol es Caleb en las Escrituras. Caleb es aquel que entra con Josué en la Tierra Prometida. En el relato, Caleb —con la fe en el Dios que le prometió tierra a Israel— fue enviado por Moisés junto con otros espías a Canaán. Cuando regresó, Caleb dijo: «ataquen inmediatamente», pero los hombres que habían ido con él tenían miedo, así que solo Caleb y Josué (la forma hebraica de la palabra «Jesús») entraron.

En su sueño ella espera a un pequeño perro verde. La palabra «verde» en este sueño significa ‘avanzar con vitalidad; suculento; salud’. Rebosante de lo que poseo, te llevaré a descansar en verdes praderas. Lleno de fe en el Dios que prometió tierra a Israel, Caleb es altamente recomendado, ya que solo dos pueden entrar. Otros tenían el perro y otros lo encontrarán, porque ella no es la única que entra en la Tierra Prometida. Ahora, ¿quién esperaba por su compañía? ¡Dios! Como el tercero, al segundo se le dice y, a su vez, éste le dice al primero que ahora el perro es de ella. Entonces la experiencia se repite, ya que, una vez más, ella se convierte en remitente (la que comunica), pero nunca es la receptora, porque Dios solo actúa y es en los seres existentes o en los hombres.

Ahora, como la primera persona, ella sabe que el pequeño perro ha desaparecido. ¿Por qué? Porque ella ya ha entrado en la Tierra Prometida. Al ver la fabulosa construcción avanzar, se le recuerda que su edificio está terminado y que todo lo que tiene que hacer es volverse y verlo. Hay dos pasajes en las escrituras (uno en el capítulo 12 de Hechos, y el otro en el capítulo 15 de Lucas) donde la palabra griega jeautú es traducida como ‘volvió en sí’. En el Libro de Lucas estas palabras fueron dichas del hijo pródigo. Y en el Libro de Hechos, Pedro estaba preso y encadenado. Sus vestiduras fueron vendidas y estaba solo en la celda, cuando un ángel del Señor entró, lo tocó, y, mientras se ponía de pie, se dice que: «volvió en sí». Ahora, esta palabra jeautú podría haber sido traducida como ‘él se volvió; está cumplido; está terminado; casarse’. Y ella oyó las palabras: «Todo lo que debes hacer es volverte». Vuélvete y contemplarás la estructura terminada. Como una piedra viva, ahora has contribuido con la estructura general, que es el templo del Dios Vivo. ¡Por experiencia propia, sé que todos contribuyen con esa única Piedra Viva llamada el reino de los cielos! Una fuerza que es mayor que cualquier cosa conocida por el hombre hará que te vuelvas, pero eso no sucederá hasta el final. No puedes volverte físicamente, ni puedes forzar tu mente a hacerlo.

Bien, Blake nos dice: «Dios cayó en la división», y esta dama se dividió en tres. Ahora, avanzando al final del viaje, cuando la fuerza que te sostiene a este mundo se disipe, te volverás para ver la estructura que tu Padre construyó, y sabrás que eres Él. Tu templo no es construido por otro. «Quien inició en vosotros la buena obra la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús» Filipenses (1:6). ¿Quién es Él? Yo Soy aquél que inició la buena obra en ti. «Te he probado en el horno de la aflicción. / Por mí, por amor de mí mismo lo hago, / Pues, ¿cómo podría ser profanado mi nombre? / Porque a otro no daré mi gloria» (Isaías 48:10-11). Tu viaje llegó a su fin, mi estimada. Tuviste la visión perfecta. Tu edificio está terminado y todo lo que tienes que hacer es volverte. Esto llegará a su fin, pues, si te vuelves desaparecerás, porque, como Pablo, has peleado la buena batalla. No dejes que nadie te diga que Pablo estaba exagerando; es una batalla, porque luchamos no contra carne y sangre.

En este instante alguien está pisando el lagar del odio, y —sin trabas— el pensamiento es enviado en las alas del sentimiento. Quizá, sentado en un calabozo esta noche, alguien está pisando el lagar de la guerra, y algún niño en el campo atrape la idea, y por querer ser un héroe sueñe con llegar a ser un gran general que ordene la destrucción del mundo. Él está soñando, y no puedes detener un sueño. Así que no estás luchando contra carne y sangre, sino contra principados, contra las potestades y huestes espirituales en las regiones celestes, y el cielo está dentro. En el interior de tu mente estos abominables y repugnantes seres son esculpidos. Son fuerzas invisibles que influyen sobre ti mañana, tarde y noche.

Pero, ¡qué emocionante es recibir una carta de esta naturaleza! Su edificio está terminado. ¡Ella ahora sabe que solo es remitente! Dio la orden, se vio a sí misma como otro que recibía, pero cuando el mensaje debe ser reemitido, ella, una vez más, se convierte en el emisor. Y cuando tenga que ser experimentado, será ella quien lo experimente. Así que Dios solo actúa y es en seres u hombres vivos, porque Dios interpreta todos los papeles.

Al final todos traen su templo vivo a la casa de Dios. Efesios nos dice cómo la estructura es trabada y cómo el templo sagrado crece en el espíritu. Es un templo espiritual, no uno de este mundo. Las Escrituras llaman a la iglesia «el cuerpo de Cristo», pero la palabra traducida como «iglesia» es ‘comunión del grupo de los redimidos’. Es la reunión de aquellos cuyas edificaciones están terminadas. Al interpretar el papel del destinatario, somos el ser único que construye. Al encontrar a Caleb, tú (como Josué, que es Jesús) eres conducido a la Tierra Prometida, mientras que las Escrituras son cumplidas. Habiendo brillado como el sol para guiarte a ella, Caleb desaparece, dejando únicamente a Jesús. ¿Y quién es Jesús? ¡Tu maravillosa imaginación humana!

Ahora permíteme compartir otra historia. Hace tres años, en un sueño, una dama vio a un hombre que encarnaba todo lo que ella pudo alguna vez desear. Se enamoraron y un compromiso fue anunciado. Luego, pensando que estaba despierta, se puso su camisón y se retiró con la esperanza de que él la acompañaría. Pero cuando entró en la habitación, el hombre negó con su cabeza y dijo: «Todavía no, pero volveré». Este mes el mismo hombre volvió y con su mirada dio a entender que había venido a cumplir la promesa de matrimonio. Le puedo decir a ella que, aunque esa promesa no ha sido cumplida, tuvo la revelación perfecta de aquello que vendrá a ella. Ahora tiene la garantía de que «Vengo otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis» (Juan 14:3). Esto es todo un hermoso simbolismo. Esta dama no está a punto de casarse en este mundo nuestro con un hombre de carne y hueso de tal excelencia. No, él es el símbolo de quien se habla en Isaías: «Porque marido tuyo es tu Hacedor; / el Señor de las Huestes es su nombre» (Isaías 54:5). La promesa se mantiene en ella, y un día se volverá dentro de sí misma y se convertirá en ese templo vivo del Señor Resucitado.

He visto el templo, y cuando deje el ropaje relacionado con este tiempo, entraré en un tiempo completamente diferente. Y como Pablo, es mi deseo partir y estar con Cristo, pero ahora es más importante quedarme y alentarte, aunque estés luchando contra principados, potestades de la oscuridad y todos los horrores del mundo. Pero he visto la edificación que está siendo construida para ti, no por otro, sino por tu ser más profundo, que es Dios Padre.

En 1952, mientras vivía en la ciudad de Nueva York, tuve una sed que solo una experiencia de Dios podía saciar. «Como el ciervo brama por las corrientes de agua, / Así, oh, Señor, te anhela el alma mía». Entonces, una noche, inesperadamente, me encontré cumpliendo el Salmo 42: «Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí: / De cómo marchaba con la multitud y los conducía hasta la Casa de Dios».

Esa noche me encontré guiando una enorme procesión hacia la casa de Dios. Estaba en silencio en la distancia, pero mientras los guiaba, una voz resonó:

—Y Dios camina con ellos.

Una mujer a mi lado interrogó a la voz, preguntando:

—Si Dios camina con nosotros, ¿dónde está?

Y la voz respondió:

—A tu lado.

Me miró, y al ver a un hombre de carne y hueso, dijo:

—¿Quieres decir que Neville es Dios?

Y la voz contestó:

—Sí, en el acto de caminar.

Luego la voz me habló solamente a mí, y dijo:

—Me acosté dentro de ti para dormir, y mientras dormía tuve un sueño. Soñé…

Y súbitamente supe que Él soñaba que era yo. En ese instante el recuerdo regresó, y me convertí en seis vórtices, que sentí entre las manos, los pies, mi cabeza y el costado. Entonces reconocí el éxtasis de la crucifixión.

Pablo, en su Carta a los Romanos, divide los tiempos al decir: «Si hemos sido unidos a Él por una muerte semejante a la suya, también lo estaremos por una resurrección semejante». La crucifixión es el pasado. «Nos escogió en Él antes de la fundación del mundo». Si esto es cierto, entonces, el Cristo universal se dio a sí mismo a nosotros, ¿o acaso no dijo: «Nadie me quita la vida, sino que Yo la pongo de mí mismo. Tengo autoridad para ponerla y tengo autoridad para volverla a tomar» (Juan 10:17-18)? Y nosotros la hemos puesto con Él, porque nos escogió en Él antes de la fundación del mundo. Entonces, si estás unido con Él en una muerte semejante a la suya, ciertamente estarás unido con Él en una resurrección semejante a la suya. Sé que esto es cierto, porque Él fue resucitado en mí, confirmando el relato de las Escrituras. De esta manera es como la estructura es ampliada y crece en Dios. Y cuando el velo final cae y el templo es perfecto, tú serás Dios Padre y yo seré Dios Padre, ¡aunque ninguno de nosotros perderá su identidad!

Te pido que continúes poniendo a prueba tu poder creativo a través de la revisión. Si oyes algo desagradable, no lo aceptes, sino revísalo inmediatamente. Escucha las palabras que deberían haber sido dichas y convéncete, de la mejor manera posible, que así fueron. ¿De qué valdría poseer el mundo esta noche y partir mañana para encontrarte trabajando como un cocinero de comida rápida, sirviendo panquecas? Vive tu vida plenamente mientras estás aquí, pero recuerda que no puedes llevarte tu dinero.

Entonces, disfruta las cosas de este mundo y aplica esta maravillosa ley para ti y para otros, porque imaginar verdaderamente crea la realidad. Y recuerda: no estás luchando contra carne y sangre, sino contra principados, potestades y gobernadores de las tinieblas de este mundo, y el mal espiritual en las regiones celestes. Y un día, tú, qué has caído en la división, ¡resucitarás en la unidad!

Ahora entremos en el silencio.




Traducido por Luis Natera
La conferencia original en inglés es BUILDING YOUR TEMPLE (Neville Goddard – 11-20-1967)



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lunes, 29 de enero de 2018

UN ESTADO LLAMADO MOISÉS (Neville - 29 de abril de 1968)

Neville Goddard (29 de abril de 1968)


UN ESTADO LLAMADO MOISÉS



Al leer las Escrituras, siempre ten en cuenta que son un relato de la salvación, y no historia secular, que los personajes —desde Adán hasta Jesús— son estados de consciencia. En «Visiones del Juicio Final» de [William] Blake, éste dice: «Debe ser entendido que Moisés y Abrahán no son sino estados representados por esos nombres, que fueron develados al hombre mortal en una serie de revelaciones divinas como están escritas en la Biblia». Después de ver toda la obra, Blake añade: «Cuando los ves desde lejos, parecen ser un solo hombre, pero al acercarte parecen ser Multitudes de Naciones, porque el Único Hombre se convierte en la mayoría».

Los primeros cinco libros de la Biblia son llamados la Torá, o la Ley, con Abraham como el símbolo del comienzo de la civilización. Sin embargo, el personaje relevante registrado allí es el infinito y eterno estado llamado Moisés. La palabra «Moisés» es el antiguo [tiempo] perfecto del verbo egipcio «nacer», así que es en el estado de Moisés que algo nace. Ahora bien, al final de la Torá se nos dice: «Y Moisés, siervo del Señor, murió […] Y el Señor lo sepultó […] Y no ha sabido hombre alguno el lugar de su sepulcro hasta el día de hoy» (Deuteronomio 34:5-6). ¿Por qué? Porque Moisés está sepultado en ti.

Hoy en día la gente trata de inmortalizar la identidad de toda persona prominente en algún mausoleo. En nuestro país se hacen viajes a las tumbas de nuestros presidentes a diario. Me han dicho que no hay un solo día en el que la tumba de Kennedy no esté cubierta de flores, mientras la gente ora y llora sobre ella. Entonces, conocemos donde están sepultados nuestros presidentes y héroes, pero nadie conoce dónde está sepultado Moisés. Como la representación del futuro de Israel en forma germinal, es en Moisés —un estado sepultado en el Hombre— que el plan de la redención de Dios se revela. Ahora, un israelita no es un descendiente de Abraham, según la carne, sino el elegido de Dios de cualquier nación. Seas judío, cristiano o mahometano, Moisés —el futuro de Israel en forma germinal— está sepultado en ti. Y la palabra «Israel» significa ‘gobernar como Dios’.

Después de ver todo el patrón del plan de Dios en la montaña, Moisés regresa y le habla al pueblo en tiempo presente y en primera persona, y dice: «Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de los esclavos. No tendrás otros dioses delante de mí» (Éxodo 20:2-3). Al decir esto, Moisés revela el nombre de Dios como «YO SOY». Él no dijo: «Yo soy Moisés y el Señor», sino: «Yo soy el Señor». Al reconocer su verdadera identidad, Moisés comienza a hacer maravillas, llamadas señales. Después de darle a Moisés la vara de Dios, el Señor le dice: «Pon sobre ella una serpiente ardiente, y cualquiera que la vea, esté enfermo o afligido, si cree, será sanado» (Números 21:8). Todas estas hermosas imágenes son literalmente ciertas cuando el plan de Dios comienza a desplegarse en ti.

Se nos dice que Moisés no pudo entrar en la Tierra Prometida, que Josué —lleno del espíritu de sabiduría— sí entró, y el pueblo lo siguió. «Josué» es la palabra hebrea equivalente a «Jesús». Moisés no pudo entrar, porque él es el plan de Dios en forma germinal. Josué es su desarrollo, como dice la Palabra: «Yo soy el Señor tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador, y fuera de mí no hay quien salve» (Isaías 43:3-13).

El plan se despliega en Josué en el Viejo Testamento, y en Jesús en el Nuevo [Testamento]. Si Josué está lleno de la sabiduría de Dios, y Cristo es definido como el poder y la sabiduría de Dios (1 Corintios 1:24), ¿no son ellos el mismo ser? La gloriosa sabiduría de Dios en forma germinal salva a Israel, extrayendo al Único Ser mientras el germen brota. Entonces el hombre en quien esto sucede experimenta las señales y maravillas registradas en las Escrituras de manera literal. ¿Quién habría creído que la vara de Dios con la serpiente ardiente sobre ella era una verdad literal? Sin embargo, sé que es el estado que experimentarás al entrar a la Tierra Prometida.

No importa cuánto vivas o cuánto poseas, morirás a este mundo. Pero estás destinado a entrar en la tierra de la promesa, una tierra que es eterna, donde no puedes morir. El ropaje de la naturaleza que ahora usas morirá, pero en ti hay un germen llamado Moisés, y vive eternamente. Está sepultado en el Gólgota, el cráneo del hombre. Y la vara de Dios es tu columna vertebral. Al precipitarse al mundo de la división, el poder creativo de Dios desciende a la generación; está destinado a revertirse y ascender de la generación a la unidad.

Solo hay un Ser Creativo, un solo Dios, y, al ser proteico, parece que es innumerables naciones, razas y personas, pero, al fin y al cabo, uno a uno, se reúne a sí mismo en el único cuerpo, el único Espíritu, el único Señor, el único Dios y Padre de todos nosotros (Efesios 4:4-6), pero sin pérdida de identidad. Sabrás que eres Dios. Yo te conoceré y tú me conocerás. Después de conocernos en este estado violento por las máscaras que ahora usamos, retornaremos a la unidad del «Uno conformado de otros», para ser hermanos en ese estado celestial.

Es Moisés quien revela el nombre de Dios. Ahora que lo sabes, pide por riqueza en el nombre de Dios, diciendo: «YO SOY rico». No puedes señalar hacia afuera de ti mismo y pedir en el nombre de Dios. Si estoy en un estado empobrecido y deseo el estado de riqueza, debo atreverme a asumir que soy rico. La Torá es una discusión entre Jehová y el faraón, o la fe y la duda. Debes tener fe en la asunción de que eres el hombre que deseas ser para poder lograrlo. Tus deseos jamás se cumplirán si crees en el rechazo mostrado por la razón y los sentidos externos. Mientras avanzas en la asunción de que tu deseo está cumplido, estás pidiendo en el nombre de Dios y conjurando aquello que asumes. Debes atreverte a asumir la riqueza, si ese es tu objetivo. Si deseas salud, debes asumirla, incluso si el mundo racional del doctor produce pruebas de lo contrario. Debes estar siempre consciente de que ellas no son tu Dios, ¡de que solo hay un Dios y su nombre es YO SOY! Cuando señalas hacia otro como una autoridad en tu mundo, estás transfiriendo el poder que pertenece a Dios a un ídolo. Ahora, si pides por cualquier cosa y usas el nombre de Dios —y su nombre es YO SOY—, y dices «yo soy», ¿no eres tu propio hacedor?

¡Dios es porque YO SOY! «Yo hago morir y Yo hago vivir. Yo hiero y Yo sano. Yo creo la luz y formo la oscuridad, y fuera de mí no hay Dios» (Deuteronomio 32:39 e Isaías 45:6-7). Cualquier cosa que desee, debo asumir la responsabilidad plena por ello. Si quiero conjurar la salud, y los doctores me dicen que no puedo vencer la enfermedad, y creo en ellos, he tomado mi decisión y debo aceptar la responsabilidad de ello. Pero si me atrevo a asumir la salud, Dios la está proclamando, porque Él no tiene otro nombre diferente a YO SOY. Esta es la gran revelación que se encuentra en el capítulo 3, verso 14 de Éxodo: «Ve y diles: YO SOY me ha enviado a vosotros» (Éxodo 3:14). Todo lo que declaras es, porque el nombre de Dios es cualquier forma del verbo ser, bien sea «YO SOY», «YO FUI» o «YO SERÉ».

Recuerda: Moisés no es una persona, sino un plan eterno de Dios. A él se le mostró todo, y se le dijo que siguiera el patrón que vio en la montaña. Nadie sabe quién escribió los libros de la Torá. Ellos están firmados únicamente con las letras J, B y P. De hecho, no sabemos quién es el autor de ningún libro de la Biblia. Mateo, Marcos, Lucas y Juan son nombres anónimos de aquellos que escribieron sus propias visiones y revelaciones del eterno plan de salvación de Dios. En el estado de Moisés, los he estado guiando a un nuevo y arriesgado camino. Los he llamado como grupo, y les he explicado lo que me ha ocurrido —el patrón hombre—, con la esperanza de que me escucharán con fe. No todos me creerán, de la misma manera que no creyeron en Moisés.

Se dice que mientras él guiaba al pueblo a través del desierto, la mayoría quería regresar a su vieja manera de pensar. Se sentían más seguros con sus viejas creencias. Era más fácil seguir siendo esclavo y recibir limosnas. Muchos esclavos no quieren ser liberados, porque como esclavos tienen asegurado el techo y la comida. Ser liberados de ese estado implica que tendrían que entrar en el estado de independencia, que es exigente, pero glorioso. Cuando crees que Dios es tu maravillosa y amorosa imaginación humana, eres liberado de la esclavitud de la creencia en otro. Al hombre se le ha enseñado a creer en un dios externo, al cual recurre cuando tiene necesidad; e, incluso, si no le responde, el hombre sigue creyendo que [este] dios está haciendo su trabajo. Pero Moisés nos advierte que no busquemos a ningún otro dios, y nos dice: «No hay Dios fuera de mí».

El único Dios que te sacará de la esclavitud es YO SOY. Si eres esclavo, asume: «Yo soy libre», y ten el coraje de continuar adorando al único Dios, porque no hay otro. Dios no prometió vida sin riesgo, porque puedes caer de nuevo en tu anterior estado de consciencia. Al pensar que quizá cometiste un error, puedes inclinarte otra vez ante íconos hechos por el hombre e ir a la misa del domingo por la mañana (Éxodo 20:3-5 y Deuteronomio 5:7-9). Entonces, Moisés te guía hacia la Tierra Prometida, pero no puede introducirte en ella. Eso debes hacerlo por ti mismo. Moisés es el patrón en forma germinal que irrumpe como Jesús. Cuando todo lo dicho de Jesucristo en las Escrituras irrumpe en ti, ¡te maravillas al saber que tú eres Él! Que nunca hubo otro. Que el único Dios, y su patrón de salvación, está sepultado en toda la humanidad.

Ahora, o creen o no creen en mi palabra. Depende enteramente de ustedes. Les he dicho lo que vi en la cima de la montaña —el gran Monte Sinaí, donde originalmente las leyes fueron dadas—. Al experimentar aquello que fue visto en el principio, he venido a decirles, mi pueblo, exactamente lo que sucedió, y no lo he alterado. En el estado de Moisés los he sacado de la tierra de Egipto. Y cuando el tiempo de mi partida llegue, yo, un siervo del Señor, moriré y seré sepultado por Dios Mismo. Este es el gran misterio de la semilla. A menos que caiga a tierra y muera, queda sola, pero si muere lleva mucho fruto (Juan 12:24). El patrón, como una semilla, es plantado en la Tierra, llamada Adán. La semilla echará raíces y se desarrollará de acuerdo a su patrón.

La primera irrupción es el despertar; porque, como una semilla, en el instante en que un pequeño brote es visible, sabes que está viva y ha echado raíces. Dios es un dios de vivos, no de muertos (Mateo 22:31-32), así que lo que aparentemente estaba muerto despierta, y el hombre resucita dentro de sí mismo. Al despertar dentro de tu cráneo inmortal, donde estabas sepultado, sales, y las Escrituras se desarrollan ante ti. Un niño, que simboliza tu nacimiento, se hace presente. Tres testigos están allí para cumplir las Escrituras (Mateo 2:1-2). Cinco meses más tarde, el patrón irrumpe de nuevo, y David, frente a ti, te llama «Padre». Lo reconocerás y proclamarás las palabras del segundo Salmo: «Mi hijo eres Tú, / Yo te he engendrado hoy» (Salmos 2:7).

La relación entre tú y tu hijo no se puede describir; sin embargo, no hay duda en cuanto a su identidad o la tuya. La tercera irrupción tiene lugar cuatro meses más tarde, cuando tu cuerpo es partido por un relámpago. (El hermoso himno Rock of Ages [Roca Eterna] lo refiere como una abertura, y dice: Roca eterna, abierta para mí). Cuando el cuerpo es partido, ves luz líquida dorada en su base. Fundiéndote con ella, te conviertes en una serpiente ardiente en espiral, y —como un relámpago— te desenrollas justo en tu cráneo, mientras éste retumba como un trueno. Estos son los tres primeros actos de la revelación de Dios en ti. Luego, después de un período de dos años y nueve meses, el patrón se completa cuando una paloma —el símbolo del Espíritu Santo— da su aprobación, descendiendo y colmándote de afecto.

Incapaz de negar tus visiones, las compartirás con otros, advirtiéndoles que el camino es arriesgado, porque los estás llevando a una nueva tierra, y si te siguen, todos tendrán una experiencia en común: debido a que todos somos diferentes, no habrá dos que experimenten el patrón de manera idéntica, pero todos se reunirán con David. Independientemente del color de tu piel y de tu género, vas a reunirte con un niño rubio y de ojos azules que te llamará «Padre» (1 Samuel 16:11-12). David no busca a un hombre según la carne, sino al Dios que es su Padre, ¡y sabrás que ere tú! Moisés es el patrón de la salvación divina en forma germinal. Después de ver el patrón, Moisés no te introduce en la Tierra Prometida, pero te revela el patrón.

Es Josué quien entra, y Jesús quien se desarrolla como el patrón dentro de ti. Si en el espíritu David te llama «mi Señor», y las Escrituras te dicen que David llamó a Jesús «mi Señor» (Mateo 22:41-45), ¿no eres Jesús? ¿No eres tú aquel que dijo: «Yo soy el Señor que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de los esclavos»?

Quizá tengas un amigo que desea gozar de buena salud. Puedes dársela en el nombre de Dios si lo escuchas en tus pensamientos, y lo oyes decirte que nunca se había sentido mejor. ¿Quién está oyendo las palabras? Yo soy. Eso es el Señor. Responde diciéndole a tu amigo qué bien luce en tu imaginación, y Dios está hablando. Si tu amigo está desempleado, escúchalo decirte que ahora tiene un trabajo maravilloso. Felicítalo y siente la alegría que experimentarías si fuera cierto. Luego pregúntate quién está haciéndolo, y tú, el Señor, dirás: «¡Yo soy!»

Durante todo el día el hombre ejercita su poder creativo, y trae, sin percatarse, confusión a su mundo. Entonces corre a una iglesia y le ora a un dios que no existe, ¡porque el único Dios es YO SOY! No hay otro Dios, y nunca lo ha habido. Practica la ley de la cosecha idéntica yendo a la cumbre de la montaña. Espero que tu ambición sea que las Escrituras se desarrollen dentro de ti, porque eso transcendería cualquier cosa aquí. Pero quizá seas uno de esos que quiere partir de este mundo siendo tan famoso o rico que sus restos reposen en un gran mausoleo, aunque no haya certeza de que la edificación y su contenido perdurarán. Si es así, está bien, pero ahora sabes dónde está sepultado Moisés. A lo largo de los siglos, los hombres han estado buscando a Moisés en el lugar equivocado. Los que piensan que está sepultado afuera buscan en vano, porque Dios lo enterró en el cráneo del hombre.

Al contener el plan de salvación, Moisés revela el patrón que —cuando se desarrolla— salva al hombre. La palabra Jesús significa ‘Jehová salva’. Cuando el patrón se desarrolla, Dios se ha salvado a Sí Mismo. Como una semilla, que desaparece mientras se convierte en lo que contenía, el patrón se desarrolla como el árbol de la vida para llegar a ser uno con Dios, el Padre de la semilla. Toma mi mensaje en serio y reflexiónalo. Enfócate en la esperanza de que el patrón de salvación de Dios irrumpirá en ti mientras estás en esta esfera. Debe irrumpir en ti para que dejes este mundo de pecado y muerte, y entres en la eternidad. Allí serás un rey dentro de ti mismo, creando —no por la razón, sino por la vida que sabes que tú mismo eres—. Allí no serás más un cuerpo animado, sino un espíritu vivificador. Eres Dios mismo.

Cuando leas las Escrituras en el futuro, no pienses en ellas como registros de mitos o historia secular, sino como la gloriosa revelación de Dios como eternos estados de consciencia personificados. Moisés es la personificación de un estado eterno que contiene el patrón perfecto que Dios diseñó con el propósito de salvarse a Sí Mismo. Es Dios quien se hizo hombre para que el hombre pueda hacerse Dios. Al saber que tenía el poder de morir y vencer la muerte, Dios murió. Ahora debe vencer la muerte, y lo hará.

La Historia nos cuenta sobre el gran Imperio romano y el Imperio chino. Estamos en los días en los que el gran Imperio británico se está desvaneciendo. Hubo un tiempo en el que el sol nunca se ocultaba sobre el Imperio británico, y ahora se ha empequeñecido a casi nada. Todo imperio muere con el tiempo. La gente muere, las dinastías se extinguen y todas las grandes fortunas desaparecerán. Tengo entendido que tanto Hughes como Getty* tienen una fortuna personal que sobrepasa los mil millones de dólares. Si sus fortunas fueran invertidas con un seis por ciento de interés, recibirían 175 mil dólares diarios todos los días de la semana. Pero cuando dejen este pequeño segmento del tiempo, no se las llevarán. Así es esta sociedad; entonces, ¿por qué poner tu esperanza en ella? En su lugar, pon tu esperanza en este plan contenido en Moisés, porque sepultado en ti, el plan de Dios irrumpirá, y entrarás en la tierra prometida como Josué, llamado Jesús.

Ahora entremos en el silencio.


(*) Howard Hughes y Jean Paul Getty fueron importantes empresarios de los Estados Unidos. Ambos son reconocidos por haber estado entre los primeros hombres del planeta que acumularon fortunas que sobrepasaron los mil millones de dólares.



Traducido por Luis Natera
La conferencia original en inglés es A STATE CALLED MOSES (Neville Goddard – 04-29-1968)



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jueves, 21 de diciembre de 2017

LA PIEDRA ANGULAR: LA IMAGINACIÓN (Neville - 1 de diciembre de 1959)

Neville Goddard (1 de diciembre de 1959)


LA PIEDRA ANGULAR: LA IMAGINACIÓN



C
reemos que el hombre puede crear todo lo que desee. Creemos que el Universo es infinita respuesta, y quien la causa es únicamente el que percibe. Nada es independiente de la percepción que tengas de ello. Estamos tan entrelazados que somos parte de la máquina, pero a medida que despertamos nos separamos de esta máquina y convertimos la vida en lo que deseamos que sea. «Porque el hombre es Todo Imaginación y Dios es el Hombre, y existe en nosotros y nosotros en Él». «El eterno cuerpo del hombre es La Imaginación, esto es Dios mismo». (William Blake) Tú puedes imaginar, y yo puedo imaginar, y si podemos ser fieles al estado imaginado, este debe aparecer en nuestro mundo. Esto no es nuevo. Fue dado hace siglos, pues lo tenemos en la Biblia; pero las personas no saben cómo leer la Biblia, así que se reunieron y la organizaron en un «ismo». Y no es un ismo, sino que es el grandioso plan para liberar al hombre. La Biblia muestra este plan en detalle. Iremos a algunos pasajes para mostrarte lo que aquellos que la escribieron querían que viéramos.

Isaías 28:16: «Por tanto, el Señor Dios dice así: He aquí Yo pongo por fundamento en Sión una piedra, Piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable. El que crea, no será conturbado». Ahora, se nos dicen en el Libro de los Salmos que el mundo rechazó la piedra: «La piedra que desecharon los edificadores / Ha venido a ser cabeza del ángulo». «Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto»; «Si sobre el fundamento alguno edifica oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca; la obra de cada uno se hará manifiesta, porque el día la mostrará» (1 Corintios 3:11-13). Te digo que esta piedra es tu imaginación, y en la Biblia es llamada «Jesucristo», o «Dios», o «el Señor». Es tu Imaginación, que es una con la Imaginación Divina, que crea, sostiene, cambia e incluso destruye partes de la creación. Esta es la piedra que es probada y que es de cimiento estable, y aquel que crea en ella no será conturbado. Si tan sólo puedo imaginar y saber que la imaginación crea la realidad, no estaré impaciente ni llevaré una vida superficial. Cuando un hombre no vive en su imaginación, se impacienta por el resultado que desea, y finalmente se vuelve agresivo en su esfuerzo por conseguir las cosas.

Aquí hay uno que hace la pregunta: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?» (Mateo 16:13). Algunos dijeron «éste», y otros «aquel», pero de nuevo preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Respondió Jesús y le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (Mateo 16:15-18).

Las iglesias te dicen que es un hombre llamado Pedro. No es una persona. Todo tiene lugar en la mente del individuo. Imaginas determinado estado, y es llamado Pedro. Si yo fuera un hombre llamado Pedro, no encontrarías lo que encuentras seis versos más adelante. Porque allí se dirige al mismo personaje, Pedro, y le dice: «¡Apártate de mi vista, Satanás! Me eres tropiezo, pues, no piensas lo de Dios sino lo de los hombres» (Mateo 16:23). Eso es lo que hace todo hombre en el mundo: tiene una revelación y entiende que la piedra angular es Imaginar. Ve a un amigo que necesita ayuda e imagina que tiene lo que desea. Si lo cree, no se apresura. Imagina lo que desea y no es agresivo, no está preocupado, y no le da sugerencias al amigo sobre qué hacer físicamente para que su deseo se cumpla. Si la piedra angular es verdadera, solo hay un poder que la respalda. Si lo sabe, no se permitirá desviarse; permanecerá fiel a su asunción. Pero en la Biblia se nos dice que el que había sido elogiado, Pedro, se desvió y se volvió vehemente, y entonces Jesús le dijo: «Apártate de mi vista, Satanás». Regresas a los caminos de los hombres para hacer que las cosas marchen como quieres que marchen. Mueves tus influencias y, por lo tanto, le has dado la espalda al único cimiento que existe, y ese es Jesucristo, que es tu imaginación humana. Si crees esto, no rechazarás la piedra.

«Piedra» [en hebreo] es
ebén, y significa ‘crear’, ‘construir’ o ‘engendrar hijos’. He aquí una piedra en Sión, que significa ‘monte alto’ o ‘lugar inhóspito’. Eso es el hombre antes de que la piedra es sumergida en él. Es el terreno yermo, el desierto. Sumergida en el hombre como su Imaginación, está la única piedra angular, porque no hay otro cimiento del Dios viviente, y Él se ha sumergido en mí. Por lo tanto, yo soy el hijo del Dios viviente, ya que solo hay uno y Yo Soy Él. Si creo esto, no seré impaciente. «El que crea no será conturbado». Este es el camino del Señor. Te pido que lo pruebes. Trae ante el ojo de tu mente lo que deseas ver en este mundo. Puede ser un negocio o la buena fortuna de un amigo. Puede ser cualquier cosa, porque en este cimiento puedes edificar hojarasca, o madera o heno. Construyes heno cuando dices acerca de una persona: «yo sé que él no es bueno». Alguien permanecía en un estado de preocupación por otro, y sucedió, y dijo: «siempre supe que era así». Algunos de nosotros construimos cosas extrañas para otros. Imaginábamos sobre el único cimiento, pero hemos edificado hojarasca, en vez de oro o plata, y el día lo reveló, ¡y después no podemos relacionar lo que sucedió con nada de lo que hemos hecho!

El significado de «piedra» en hebreo es ‘engendrar hijos’. Todos los eventos de mi vida son mis hijos. Todos pueden construir sobre este único cimiento. «He aquí Yo pongo por fundamento en Sión una piedra». ¿Qué piedra? Dios se sepulta en todos en el mundo. Es una piedra verdadera, preciosa, y aquel que crea no se conturbará. He visto un acto imaginal tardar dos años en aparecer, pero cuando apareció, ¡qué gigante! Lo he visto venir en una hora, pero no estés intranquilo, no pienses que hay otro cimiento, ni —como Pedro— vuelvas la mirada a otro cimiento, tornándote agresivo hacia aquellos que llevarían a Jesús a la cruz. Sin embargo, Cristo dijo: «Vine para ir hacia la cruz»; «¡Apártate de mi vista, Satanás! Me eres tropiezo».

Si estoy aún en la máquina, creo que lo bueno viene solo por accidente o por casualidad. Deja que la rueda gire, porque cada quien debe pasar por todos los hornos hasta que despierte y vea el universo entero como respuesta infinita. Vendrá el día en que toda persona hasta cierto punto despierta congele una actividad dentro de sí, y mientras se detiene dentro de él, esa sección completa «muere». Las leyes de la naturaleza son únicamente libre acción, reiteradas hasta que se aceptan como una ley. Pero verás hojas colgando en el aire, y la gente que se mueve en el espacio dejará de moverse, pero no caerán, porque al interrumpir la acción dentro de ti mismo, todo se detendrá. Y verás todo como Sión —el desierto—, y lo único que le da vida es la piedra sepultada en ti. Sin embargo, el hombre se pierde en las cosas que ha hecho y les da poder. Por ejemplo, a través del uso de la imaginación atrae dinero a su mundo, y entonces olvida que fue la actividad de su mente lo que lo provocó, y ve en el dinero mismo el poder de obtener lo que desea. Por otro lado, cuando despierte no se perderá más en su propia creación.

Les digo a todos aquí: solo hay una piedra. Si esta noche hay alguien muy enfermo que necesita tu ayuda, e imaginas lo mejor para esa persona, y luego tienes noticias de que está peor mañana, no te llenes de impaciencia, sino que permanece fiel a la única piedra colocada en Sión. ¿Qué más puedes hacer después de que has imaginado? Alguien te escribe sobre un problema. Imagina para ese alguien lo que desea, y no te distraigas en cualquier otra cosa para hacerlo realidad. Permaneces fiel, y de esa manera se crearán las condiciones necesarias para concluir la obra.

Puedes mirar a alguien con gran preocupación y desear un cambio. No lo expresas en voz alta, sino que lo mantienes en tu interior, y luego, cuarenta y ocho horas más tarde, se inicia lo que pusiste en movimiento. Y la persona se pregunta: «¿podría mi problema tener su origen en fulano de tal?» ¡Exactamente lo mismo que habías estado pensando! Consideraste su problema con gran preocupación, y luego preguntarás: «¿tú me influenciaste a mí o yo te influencié a ti? ¿Cuándo concebiste esta idea?» Y él o ella dirá: «Justamente ahora», y entonces dirás: «hace cuarenta y ocho horas pensé sobre esto, pero no lo dije en voz alta». Eso no importa.
«Todas las cosas, por una ley divina / se funden en el ser de los demás» (Percy Bysshe Shelley). Todos nos influenciamos unos a otros. Todos somos interpenetrados, y mientras más se está preocupado por alguien, más se es penetrado por ese alguien.

Digo que el universo es respuesta infinita, y también te devuelve más de lo que imaginas. La respuesta es apretada y rebosante. Es por esto que ser negativo puede ser aterrador; lo bueno regresará multiplicado por mil, pero también lo negativo. Por otro lado, si soy optimista y no flaqueo, atraeré eso con una medida apretada y rebosante. Es algo maravilloso; llegará como un géiser. El mundo responde con más de lo que recibe, y le da al individuo más de lo que imagina, sea bueno o malo.

Le digo a todo el mundo que el libro de los libros es la Biblia, pero la gente la ha organizado, e incluso dicen que han encontrado los restos de Pedro o de algún otro personaje bíblico. Pedro no es un hombre, sino un estado. Elévate hasta la corona de todo, y eso es Cristo. Los estados son permanentes, pero yo no soy fijo; soy un ser viviente en movimiento. Puedo ser digno de elogio debido a un estado, y luego veo, digamos, un titular por la mañana, y me muevo de ese sólido cimiento, y entonces el poder me reprende como «Satanás», porque reaccioné en vez de actuar. ¿Te gustaría estar en el estado llamado Pedro, al que se hace referencia en Mateo 16? ¿Cómo? Déjame decirte honestamente: «Mi Imaginación es Dios, y no hay otro». Es una con el poder supremo y me permite vivir en ese estado, y luego se me dice: «Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás». Significa que la profundidad de mi ser me lo está proporcionando. ¿Puedo hacerlo? El día que lo hagas y recuerdes que lo hiciste, en ese momento estás relatando esa historia. Cuando Pedro confesó: «Tú eres el Cristo», esa es la piedra sobre la cual todo descansa, pero cuando él se alejó de ella y reaccionó, fue llamado «Satanás», o el que reacciona.

Dios está engendrando hijos por medio de la piedra. Él se sepulta en todos los hombres, pero es rechazado. Puedo decirte estas cosas aquí, pero si las dijera al aire, sería interrumpido inmediatamente. La gente no puede creer que es responsable por sus actos imaginales. No quiere creerlo. No puedo ser libre del resultado de lo que imagino. Sal con la determinación de probarlo, y después de probarlo, mantén la piedra viva. No hay otra piedra. «Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo», si bien sobre él puedes construir cualquier cosa (pero construye oro, no heno ni hojarasca). Yo deseo que todos aquí lo pongan a prueba. Toma a alguien que esté realmente afligido, y si crees en el cimiento, te irás esta noche de aquí sin ninguna preocupación por esa persona, incluso si recibes comunicación de que las cosas están peor. Podría tomar una semana o un mes, pero aquello que has imaginado, si te mantienes fiel a la piedra, sucederá.

He visto a un hombre mirar a un edificio, que es algo inanimado, y dirás que no podría responder. ¿Cómo puede mirarlo y ver su nombre sobre él sin tener un centavo? Pero lo hizo. Conozco al hombre, y, en una forma en la que no podía prever, el edificio fue suyo. No dejes que nadie te diga que algo no puede responder. Lo que sucede es que cuando somos parte de la máquina, no podemos ver claramente que somos la causa de todo en nuestro mundo, y esperamos que la buena fortuna nos sonría. Entonces, cuando pones algo malo en movimiento, mientras la máquina rueda, no puedes ver qué lo causó, pero cuando despiertas, puedes controlar la máquina. Ella responde a los actos imaginales del hombre despierto, pues él está en control.

Te espera una emoción cuando puedas finalmente detener toda actividad y todo se congele. Sabrás lo que los llamados sabios dicen, pero escucharás solo estas palabras: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la Tierra, porque escondiste estas cosas de sabios y entendidos, y las revelaste a los niños» (Mateo 11:25). Porque sabrás que el que percibe es quien le da vida a todo. Pues, encontrarás que nada es independiente de la mente del que percibe. Un maestro verdaderamente despierto podría congelar ciertas secciones para la edificación de sus estudiantes, si así lo deseara. Por ley natural, todo moriría si hubiera una suspensión de actividad; pero no muere, porque no hay nada fuera de tu percepción. Toma a tu jefe o a un empleado, y represéntalos ante ti como quieres que sean, y cree en la realidad de la piedra angular, y entonces no habrá inquietud ni impaciencia en ti por realizarlo. Pues la Imaginación está creando la realidad, y en una forma que nadie conoce, se realizará si permaneces fiel a la piedra angular. No importa quién seas o lo que poseas. El hombre que no puede siempre firmar un cheque para realizar un sueño está en mejor situación, porque está más despierto, ya que debe usar el talento que Dios le dio, que es Dios mismo. Si puedo siempre ejercer presión sobre alguien para obtener lo que quiero, nunca sabré que soy esta máquina. Pero si tengo que hacerlo todo dentro de mí mismo, entonces, lo sé.

Esta noche me contaron una historia de un hombre que había perdido a su esposa en el cumpleaños de su hijo, y llevaron al niño a San Luis para que fuera criado por la hermana de la esposa. Este hombre había tratado por siete años de salir adelante para hacer un viaje a San Luis y ver al niño. Trataba constantemente de imaginarse consiguiendo un trabajo mejor remunerado para poder hacer el viaje. Se le dijo que, si quería usar correctamente la ley, únicamente debería visualizarse con su niño, y dejarle el camino libre a Dios. Así hizo, y consiguió un trabajo que lo llevó de Los Ángeles a Nueva Orleans. Pero no estaba cerca de San Luis. Tomó el trabajo y persistió en su sueño, y en tres meses fue transferido y llevado a San Luis, y le dieron un permiso de veinticuatro horas cada semana.

Lo mejor que alguna vez me sucedió fue cuando me despidieron de Macy’s durante los años de la depresión. Podría haber sido capitán de los ascensoristas si me hubiese quedado allí. Mi padre perdió todo lo que tenía, y eso resultó ser el comienzo del gran sueño que hizo realidad. Una persona creyó en él, y empezó con eso, y cuando se retiró el pasado mes de octubre, le había dado a su comunidad más de lo que nadie jamás le dio. El día más negro de su vida se convirtió en el día más venturoso de su vida. Independientemente de lo que hayas hecho, olvídalo. Eres Dios y Dios no tiene tacha, porque es todo imaginación.

Ahora, empieza a imaginar, y conviértelo en algo de lo que puedas estar orgulloso. Hazlo en grande. Si es realmente la piedra que está puesta en Sión, no pongas tu atención en ningún argumento del hombre. Sé fiel, y cualquier cosa que pongas sobre la piedra como una actividad imaginal entrará en tu mundo. Por supuesto, puedes regresar al mundo de los hombres, como Pedro. Él negó la piedra tres veces, y aun así, volvió a ella de nuevo. Puedes hacer eso, pero al final aprenderás, ya que en la profundidad de tu ser las palabras están siendo dichas: «¡Apártate de mi vista, Satanás!». Sin embargo, he visto a gente olvidar. Los he visto elevarse de la nada a grandes alturas, y luego dicen: «de todas formas, hubiera sucedido». No creen que su actividad imaginal fue el cimiento sobre el cual construyeron esa estructura. Solo hay una piedra, y esa es tu maravillosa imaginación.

Ella funciona mejor si no tratas de ayudarla desde afuera, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino Cristo.

Ahora entremos en el silencio
. 



Traducido por Luis Natera
La conferencia original en inglés es THE FOUNDATION STONE – IMAGINATION (Neville Goddard – 12-01-1959)



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