«La imaginación crea la realidad». —Neville Goddard

domingo, 17 de abril de 2011

LECCIÓN 2 - LAS ASUNCIONES SE MATERIALIZAN EN HECHOS (Neville - 1948)

Neville Goddard (1948)


LECCIÓN 2 - LAS ASUNCIONES SE MATERIALIZAN EN HECHOS



Esta Biblia nuestra no tiene nada que ver con la historia. Algunos de vosotros podéis estar aún inclinados esta noche a creer eso, aunque nosotros podamos darle una interpretación psicológica, se la podría dejar aún en su forma presente y ser interpretada literalmente. No podéis hacer eso. La Biblia no hace referencia en absoluto a gente o sucesos como os han enseñado a creer. Cuanto más pronto comencéis a borrar ese cuadro mejor.

Vamos a tomar unas cuantas historias esta noche, y de nuevo os voy a recordar que debéis representar todas estas historias dentro de vuestra propia mente.

Ten en cuenta que aunque parezcan ser historias de gente totalmente despierta, el drama es realmente entre tú, el dormido, el tú más profundo y el tú consciente despierto. Son personificados como gente, pero cuando vas al punto de aplicación debes recordar la importancia del estado somnoliento.

Toda creación, como decíamos la noche anterior, tiene lugar en el estado de sueño, o en ese estado próximo al sueño – el estado somnoliento.

Dijimos la noche anterior que el primer hombre aún no ha despertado. Tú eres Adán, el primer hombre, aún en el sueño profundo. El tú creativo es el tú cuatridimensional cuyo hogar es simplemente el estado al que entras cuando los hombres te llaman dormido.

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Nuestra primera historia para esta noche se encuentra en el Evangelio de Juan. Mientras lo oyes desarrollarse ante tí, quiero que lo compares en el ojo de tu mente con la historia que oíste la noche anterior del libro del Génesis. El primer libro de la Biblia, el libro del Génesis, afirman los historiadores que es la recopilación de sucesos que ocurrieron en la tierra unos 3000 años antes de los recogidos en el libro de Juan. Te pido que seas racional sobre esto y ver si no piensas que el mismo escritor podría haber escrito ambas historias. Juzga si el mismo hombre inspirado no podría haber contado la misma historia y contarla de manera diferente.

Esta es una historia muy conocida, la historia del juicio de Jesús. En este Evangelio de Juan se recoge que Jesús fue llevado ante Poncio Pilato y la multitud clamaba por su vida, querían a Jesús. Pilato se volvió hacia ellos y dijo:

“Pero vosotros tenéis una costumbre, que yo debería soltaros a uno en la Pascua; ¿Queréis pues que os suelte al Rey de los Judíos? Entonces gritaron todos otra vez, diciendo, a ése no, sino a Barrabás. Y Barrabás era un ladrón.” Juan 18:39, 40

Se os ha dicho que Pilato no tenía elección en la cuestión, él era sólo un juez interpretando la ley, y esa era la ley. Al pueblo se le tenía que dar al que ellos pedían. Pilato no podía soltar a Jesús contra los deseos de la multitud, y así soltó a Barrabás y les dio a Jesús para ser crucificado.

Ahora tened en cuenta que vuestra conciencia es Dios. No hay otro Dios. Y se os ha dicho que Dios tiene un hijo cuyo nombre es Jesús. Si te tomas la molestia de mirar la palabra Barrabás en tu concordancia, verás que es una contracción de dos palabras hebreas: BAR, que significa una hija o hijo – o niño, y ABBA, que significa padre. Barabbas es el hijo del gran padre. Y Jesús en la historia es llamado el Salvador, el Hijo del Padre.

Tenemos dos hijos en esta historia. Y tenemos dos hijos en la historia de Esaú y Jacob. Ten en cuenta que Isaac era ciego, y la justicia para ser verdadera debe tener los ojos vendados. Aunque en este caso Pilato no está físicamente ciego, el papel dado a Pilato implica que es ciego porque es un juez. En todos los grandes edificios de la ley del mundo vemos a la mujer o al hombre que representa a la justicia con los ojos vendados.

“Juzga no según las apariencias, sino juzga con juicio justo.” Juan 7:24.

Aquí encontramos que Pilato está haciendo el mismo papel que Isaac. Hay dos hijos. Todos los personajes como aparecen en esta historia pueden aplicarse a tu propia vida. Tú tienes un hijo que está robándote en este mismo momento lo que tú podrías ser.

Si vienes a esta reunión esta noche consciente de querer algo, deseando algo, tú andas en compañía de Barrabás.

Pero desear es confesar que ahora no posees lo que deseas, y como todas las cosas son tuyas, te robas a tí mismo por vivir en el estado de deseo. Mi salvador es mi deseo. Cuando quiero algo estoy mirando a los ojos de mi salvador. Pero si sigo queriéndolo, niego a mi Jesús, mi salvador, pues cuando yo quiero confieso que yo no soy y “excepto si creéis que YO SOY Él moriréis en vuestros pecados.” No puedo tener y seguir deseando aún lo que tengo. Puedo disfrutarlo, pero no puedo seguir queriéndolo.

He aquí la historia. Es la fiesta de la Pascua (Paso). Algo va a cambiar justo ahora, algo va a pasar. El hombre es incapaz de pasar de un estado de conciencia a otro a menos que se libere de la conciencia que tiene ahora, pues ella le ancla donde está.

Tú y yo podemos ir a las fiestas físicas año tras año cuando el sol entra en el gran signo de Aries, pero eso no significa nada para la verdadera Pascua mística. Para celebrar la fiesta de la Pascua, la fiesta psicológica, yo paso de un estado de conciencia a otro. Lo hago soltando a Barrabás, el ladrón y atracador que me roba ese estado que yo podría encarnar dentro de mi mundo.

El estado que busco encarnar es personificado en la historia como Jesús el Salvador. Si me convierto en lo que quiero ser entonces soy salvado de lo que era. Si no me convierto en ello, continúo teniendo encerrado dentro de mí un ladrón que me roba ser lo que podría ser.

Esas historias no hacen referencia a ninguna de las personas que vivían ni a ningún suceso que nunca ocurriera en la tierra. Esos personajes son personajes eternos en la mente de cada hombre en el mundo. Tú y yo mantenemos perpetuamente vivos a Barrabás o a Jesús. Tú sabes en cada momento a quién estás albergando.

No condenes a una multitud por clamar que deberían soltar a Barrabás y crucificar a Jesús. No es una multitud de gente llamados judíos. Ellos no tienen nada que ver con eso.

Si somos sabios, nosotros también deberíamos clamar por soltar ese estado de mente que nos limita ser lo que queremos ser, que nos restringe, que no nos permite convertirnos en el ideal que buscamos y nos esforzamos por alcanzar en este mundo.

No estoy diciendo que no estás esta noche encarnando a Jesús. Sólo te recuerdo que si en este mismo momento tienes una ambición insatisfecha, entonces estás manteniendo eso que niega el cumplimiento de la ambición, y eso que lo niega es Barrabás.

Para explicar la transformación mística y psicológica conocida como la Pascua, o el cruce, debes identificarte ahora con el ideal que tú querrías servir, y debes permanecer fiel al ideal. Si permaneces fiel a él, no sólo lo crucificas por tu fidelidad, sino que lo resucitas sin ayuda de nadie.

Según continúa la historia, nadie se levantaría suficientemente temprano para hacer rodar la piedra. Sin ayuda de nadie la piedra fue quitada, y el que aparentemente estaba muerto y enterrado fue resucitado sin ayuda de nadie.

Andas en la conciencia de ser lo que quieres ser, nadie lo ve aún, pero no necesitas a nadie para hacer rodar los problemas y obstáculos de la vida para expresar lo que eres consciente de ser. Ese estado tiene su propia única manera de encarnarse en este mundo, de hacerse carne que el mundo entero pueda tocarla.

Ahora puedes ver la relación entre la historia de Jesús y la historia de Isaac y sus dos hijos, donde uno sustituyó al otro, donde uno fue llamado el Suplantador del otro. ¿Por qué pensáis que los que recopilaron los sesenta y tantos libros de nuestra Biblia hicieron a Jacob el primer padre de Jesús?

Ello tomaron a Jacob, que fue llamado el Suplantador, y lo hicieron padre de doce, luego tomaron a Judas o alabanza, el quinto hijo y le hicieron el primer padre de José, quien se supone haber sido padre de alguna extraña manera de este llamado Jesús. Jesús debe suplantar a Barrabás como Jacob debe suplantar y tomar el lugar de Esaú.

Esta noche tú puedes estar sentado aquí mismo y conducir el juicio de tus dos hijos, uno de los cuales quieres soltar. Te puedes convertir en la multitud que clama por la liberación del ladrón, y el juez que voluntariamente suelta a Barrabás, y sentencia a Jesús a ocupar su lugar. El fue crucificado en el Gólgota, el lugar de la calavera, el asiento de la imaginación.

Para experimentar la Pascua o paso del viejo al nuevo concepto de tí mismo, debes soltar a Barrabás, tu presente concepto de tí mismo, el cual te roba ser el que podrías ser, y debes asumir el nuevo concepto que deseas expresar.

La mejor manera de hacer eso es concentrar tu atención en la idea de identificarte con tu ideal. Asume que eres ya lo que buscas y tu asunción, aunque falsa, si es sostenida, se materializará en hecho.

Tú sabrás cuando has conseguido soltar a Barrabás, tu viejo concepto de tí mismo, y cuando has crucificado exitosamente a Jesús, o fijado el nuevo concepto de tí mismo, simplemente mirando MENTALMENTE a la gente que conoces. Si los ves como anteriormente los veías, no has cambiado tu concepto de tí mismo, pues todo cambio de concepto de uno mismo resulta una relación modificada con tu mundo.

Siempre parecemos a los demás una encarnación del ideal que nosotros inspiramos. Por lo tanto, en la meditación, debemos imaginar que los demás nos ven como nos verían si fuéramos lo que deseamos ser.

Puedes soltar a Barrabás y crucificar y resucitar a Jesús si primero defines tu ideal. Luego relájate en un cómodo sillón, induce un estado de conciencia próximo al sueño y experimenta en la imaginación lo que experimentarías en la realidad si ya fueras lo que deseas ser.

Por este sencillo método de experimentar en la imaginación lo que experimentarías en la carne si fueras la encarnación del ideal que tú sirves, sueltas a Barrabás que te roba tu grandeza, y crucificas y resucitas a tu salvador, o el ideal que deseabas expresar.

Ahora volvamos a la historia de Jesús en el jardín de Getsemaní. Ten en cuenta que un jardín es una parcela apropiadamente preparada de tierra, no es un baldío. Tú has preparado esa tierra llamada Getsemaní viniendo aquí y estudiando y haciendo algo por tu mente. Emplea un tiempo diariamente en preparar tu mente leyendo buena literatura, oyendo buena música y entrando en conversaciones que ennoblecen.

Se nos dijo en las Epístolas, “Cualquier cosa que sea verdad, cualquier cosa que sea honesta, cualquier cosa que sea justa, cualquier cosa que sea pura, cualquier cosa que sea amable, cualquier cosa que sea de buena relación; si hay alguna virtud, y si hay alguna alabanza, piensa en esas cosas.” Fil. 4:8

Continuando con nuestra historia, como se dice en el capítulo 18 de Juan, Jesús está en el jardín y de pronto una multitud empieza a buscarle. El está allí de pie en la oscuridad y dice, “¿A quién buscáis?”

El portavoz llamado Judas responde y dice, “Buscamos a Jesús de Nazaret.”

Una voz responde, “Yo soy Él.”

En ese instante todos ellos caen a tierra, miles de ellos caídos. Esto en sí mismo debería detenerte justo aquí y hacerte saber que esto no puede ser un drama físico, porque nadie puede ser tan atrevido en su declaración de que él es el que buscan, que pueda hacer que miles de los que le buscan caigan a tierra.

Pero la historia nos dice que todos ellos cayeron a tierra. Luego, cuando recuperaron su compostura preguntaron lo mismo.

“Jesús respondió, os he dicho que yo soy Él: si me buscáis a mí por tanto, dejad a estos seguir su camino.” Juan 18:8.

“Entonces le dijo Jesús, lo que haces hazlo rápidamente.” Juan 13:27

Judas, quien tiene que hacerlo rápidamente, sale y se suicida.

Ahora al drama. Tú estás en tu jardín de Getsemaní o mente preparada si puedes, mientras estás en un estado próximo al sueño, controlas tu atención y no la dejes vagar fuera de su propósito. Si puedes hacer eso estás definitivamente en el jardín.

Muy poca gente puede sentarse tranquilamente y no entrar en una ensoñación o en un estado de pensamiento incontrolado. Cuando puedes restringir la actividad mental y permanecer fiel a tu observación, no permitiendo que tu atención vague por todo el lugar, sino manteniéndola sin esfuerzo dentro de un campo limitado de presentación para el estado que estás contemplando, entonces eres definitivamente esa presencia disciplinada en el jardín de Getsemaní.

El suicidio de Judas es nada más que cambiar tu concepto de tí mismo. Cuando tú sabes lo que quieres ser has encontrado a tu Jesús o salvador. Cuando asumes que eres lo que quieres ser has muerto a tu anterior concepto de tí mismo (Judas se ha suicidado) y estás ahora viviendo como Jesús. Tú puedes llegar a voluntad a estar despegado del mundo que te rodea, y apegado a lo que quieres encarnar dentro de tu mundo.

Ahora que me has encontrado, ahora que has encontrado al que te podría salvar de lo que eres, deja ir al que eres y todo lo que representa en el mundo. Despégate completamente de él. En otras palabras, sal y suicídate.

Completamente mueres a lo que antes expresabas en este mundo, y completamente vives ahora a lo que nadie vio como cierto de tí antes. Es como si hubieras muerto por tu propia mano, como si te hubieras suicidado. Tomaste tu propia vida habiéndote despegado en consciencia de lo que antes mantenías vivo, y has empezado a vivir a lo que has descubierto en tu jardín. Has encontrado a tu salvador.

No hay hombres caídos, ni un hombre traicionando a otro, sino tú despegando tu atención, y reenfocándola en una dirección enteramente nueva. A partir de este momento andas como si fueras el que anteriormente querías ser. Permaneciendo fiel a tu nuevo concepto de tí mismo, mueres o te suicidas. Nadie te quitó tu vida, la entregaste tú mismo.

Debes ser capaz de ver la relación de esto con la muerte de Moisés, que murió tan completamente que nadie pudo encontrar dónde fue enterrado. Debes ver la relación con la muerte de Judas. Él no es un hombre que traicionó a un hombre llamado Jesús.

La palabra Judas es alabanza; esto es Judah, alabar, dar gracias, explotar de alegría. No explotas de alegría a menos que estés identificado con el ideal que tú buscas y quieres encarnar en este mundo. Cuando consigues identificarte con el estado que contemplas no puedes reprimir tu alegría. Surge como el fragante olor descrito como Jericó en el Antiguo Testamento.

Estoy intentando demostrarte que los antiguos contaron la misma historia en todas las historias de la Biblia. Todo lo que están tratando de decirnos es cómo convertirnos en el que queremos ser. Y ello implica en cada historia que no necesitamos la ayuda de otro. Tú no necesitas a otro para convertirte ahora en lo que realmente quieres ser.

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Ahora pasamos a una extraña historia del Antiguo Testamento; una que muy pocos sacerdotes y rabinos serán suficientemente atrevidos para mencionarla desde sus púlpitos. Hay uno que va a recibir la promesa como tú ahora la recibes. Su nombre es Jesús, sólo que los antiguos le llamaban Josué, Jehoshua Ben Nun, o salvador, hijo del pez, el Salvador del gran abismo. Nun significa pez, y pez es el elemento del abismo, el profundo océano. Jehoshua significa Jehovah salva, y Ben significa la descendencia o hijo de. Así él fue llamado el que trajo la era del pez.

Esta historia está en el 6º libro de la Biblia, el libro de Josué. Una promesa es hecha a Josué como es hecha a Jesús en la forma anglicanizada en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

En el evangelio de Juan, Jesús dice, “Todas las cosas que me diste son de tí.” Juan 17:7. “Y todas las mías son tuyas, y las tuyas son mías.” Juan 17:10

En el Antiguo Testamento, en el libro de Josué, es dicho con estas palabras: “Cada lugar sobre el que la planta de tu pie pise, yo os lo he dado.” Josué 1:3

No importa dónde sea; analiza la promesa y ve si puedes aceptarla literalmente. No es físicamente cierta sino psicológicamente cierta. Dondequiera que puedas estar en este mundo mentalmente tú lo puedes realizar.

Josué está obsesionado por esta promesa de que dondequiera que él pueda poner su pie (el pie es entendimiento), dondequiera que la planta de su pie pise, eso le será dado. El quiere el estado más deseable en el mundo, la fragante ciudad, el delicioso estado llamado Jericó.

Se encuentra bloqueado por los inaccesibles muros de Jericó. Él está afuera, como tú ahora estás afuera. Tú estás funcionando tridimensionalmente y pareces no poder alcanzar el mundo cuatridimensional donde tu deseo presente es ya una concreta realidad objetiva. Pareces no poder alcanzarlo porque tus sentidos te bloquean de ello. La razón te dice que eso es imposible, todas las cosas a tu alrededor te dicen que eso no es cierto.

Ahora tú empleas los servicios de una ramera y espía, y su nombre es Rahab. La palabra Rahab simplemente significa el espíritu del padre. RACE significa el aliento del espíritu, y AB el padre. De ahí encontramos que esta ramera es el espíritu del padre y el padre es la conciencia de ser consciente del hombre, la YO SOYdad del hombre, la consciencia del hombre.

Tu capacidad para sentir es el gran espíritu del padre, y esa capacidad es Rahab en esta historia. Ella tiene dos profesiones, la de espía y la de ramera.

La profesión de espía es: viajar secretamente, viajar tan discretamente que no puedas ser detectado. No hay un solo espía físico en este mundo que pueda viajar tan discretamente que no pueda ser visto en absoluto por los demás. Puede ser muy sabio en ocultar sus caminos, y puede no ser nunca verdaderamente apresado, pero a cada momento corre el riesgo de ser detectado.

Cuando estás sentado tranquilamente con tus pensamientos, no hay nadie en el mundo tan sabio que pueda mirarte y decirte dónde estás habitando mentalmente.

Yo puedo estar aquí y situarme en Londres. Conociendo Londres bastante bien, puedo cerrar los ojos y asumir que estoy de hecho en Londres. Si permanezco dentro de este estado el tiempo suficiente seré capaz de rodearme del entorno de Londres como si fuera un hecho objetivo concreto sólido.

Físicamente aún estoy aquí, pero mentalmente estoy a miles de millas y he hecho que el otro lugar esté aquí. No voy allí como un espía, mentalmente hago que el otro lugar esté aquí y que luego sea ahora. Tú no puedes verme habitar allí, así que piensas que sólo he ido en sueños y que aún estoy aquí en este mundo, este mundo tridimensional que es ahora San Francisco. En lo que a mí respecta físicamente, estoy aquí pero nadie puede decirme dónde estoy cuando entro en el momento de meditación.

La otra profesión de Rahab era la de ramera, que es conceder a los hombres lo que pidan de ella sin cuestionar el derecho del hombre a pedir. Si es una absoluta ramera, como su nombre implica, entonces posee todo y puede conceder todo lo que el hombre pida de ella. Ella está ahí para servir, y no para cuestionar el derecho del hombre a buscar lo que él busca de ella.

Tienes dentro de tí la capacidad para apropiarte de un estado sin saber los medios que serán empleados para realizar ese fin y tú asumes la sensación del deseo cumplido sin tener ninguno de los talentos que los hombres proclaman que debes poseer para hacer eso. Cuando te lo apropias en conciencia has empleado al espía, y porque puedes encarnar ese estado dentro de tí mismo dándotelo efectivamente a tí mismo, eres la ramera, pues la ramera satisface al hombre que la busca.

Tú puedes satisfacerte apropiándote la sensación de que eres lo que quieres ser. Y esta asunción, aunque falsa, esto es, aunque la razón y los sentidos la nieguen, si se persiste en ella, se materializará en hecho. Al encarnar realmente lo que has asumido que eres, tienes la capacidad para satisfacerte completamente. A menos que se convierta en una realidad tangible concreta no serás satisfecho; serás frustrado.

Se te dice en esta historia que cuando Rahab vino a la ciudad para conquistarla, la orden que se le dio fue entrar en el corazón de la ciudad, el corazón de la materia, el centro mismo de ella, y quedarse ahí hasta que yo llegue. No ir de casa en casa, no dejar la habitación superior de la casa en la que entras. Si dejas la casa y hay sangre sobre tu cabeza, es sobre tu cabeza. Pero si no dejas la casa y hay sangre, será sobre mi cabeza.

Rahab entra en la casa, sube al piso superior, y ahí permanece mientras los muros se derrumban. Esto es, debemos mantener un alto estado de ánimo si queremos andar con lo más alto. De una manera muy velada la historia te dice que cuando los muros se desmoronaron y Josué entró, la única que fue salvada en la ciudad fue la espía y ramera cuyo nombre era Rahab.

Esta historia cuenta lo que tú puedes hacer en este mundo. Nunca perderás la capacidad para situarte en otra parte y convertirla en aquí. Nunca perderás la capacidad de darte lo que seas suficientemente atrevido para apropiarte como verdad de tí mismo. Esto no tiene nada que ver con la mujer que interpretó ese papel.

La explicación del derrumbamiento de los muros es sencilla. Se te dice que sopló la trompeta siete veces y al séptimo toque los muros se desmoronaron y entró victoriosamente en el estado que buscaba.

Siete es una quietud, un descanso, el Sabbath. Es el estado cuando el hombre está completamente inconmovible en su convicción de que la cosa existe. Cuando puedo asumir la sensación de mi deseo cumplido e ir a dormir despreocupado, inalterado, estoy en descanso mentalmente, y estoy guardando el Sabbath o estoy tocando la trompeta siete veces. Y cuando alcanzo ese punto los muros se derrumban. Las circunstancias se alteran entonces remodelándose en armonía con mi asunción. Cuando se derrumban resucito lo que me he apropiado interiormente. Los muros, los obstáculos, los problemas, se derrumban por su propio peso si puedo alcanzar el punto de quietud dentro de mí.

El hombre que puede fijar dentro del ojo de su propia mente una idea, incluso aunque el mundo la niegue, si permanece fiel a esa idea la verá manifestada. Hay toda la diferencia del mundo entre sostener la idea y ser sostenido por una idea. Llegar a estar tan dominado por una idea que obsesiona la mente como si tú fueras ella. Entonces, independientemente de lo que los demás puedan decir, estás andando en la dirección de tu actitud mental fija. Estás andando en la dirección de la idea que domina la mente.

Como dijimos la noche pasada, tú no tienes sino un regalo que es verdaderamente tuyo para dar, y eres tú mismo. No hay otro regalo; debes sacarlo de tí mismo para apropiártelo. Está ahí dentro de tí ahora pues la creación está acabada. No hay nada que exista que no sea ahora. No hay nada para ser creado pues todas las cosas ya son tuyas, están todas acabadas.

Aunque el hombre no sea capaz de estar físicamente en un estado, puede siempre estar mentalmente en cualquier estado deseado. Por estar mentalmente quiero decir que tú puedes ahora, en este mismo momento, cerrar tus ojos y visualizar otro lugar distinto al presente, y asumir que estás efectivamente ahí. Puedes SENTIR eso tan real que al abrir tus ojos te asombre descubrir que no estás físicamente ahí.

Este viaje mental al estado deseado, con su consiguiente sensación de realidad, es todo lo necesario para llevar a cabo su cumplimiento. Tu Yo dimensionalmente más grande tiene caminos que el menor, o tú tridimensional, no conoce. Más aún, para el tú más grande todos los medios son buenos para promover el cumplimiento de tu asunción.

Permanece en el estado mental definido como tu objetivo hasta que tenga la sensación de realidad, y todas las fuerzas del cielo y la tierra se apresurarán a ayudar a su encarnación. Tu Yo más grande influirá las acciones y palabras de todos los que puedan ser utilizados para ayudar a la producción de tu actitud mental fija.

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Ahora pasamos al libro de Números y aquí encontramos una extraña historia. Confío en que alguno de vosotros haya tenido esta experiencia como se describe en el libro de Números. Hablan de la construcción de un tabernáculo ordenada por Dios; que Dios ordenó a Israel construirle un lugar de adoración.

Él les dio todas las especificaciones del tabernáculo. Tenía que ser un lugar de adoración móvil alargado, y tenía que estar cubierto de piel. ¿Necesitas que te digan algo más? ¿No es eso el hombre?

“¿No sabéis que sois el templo de Dios, y que el espíritu de Dios mora en vosotros?” Cor. 3:16

No hay otro templo. No un templo hecho con las manos, sino un templo eterno en los cielos. Este templo es alargado y está cubierto de piel, y se mueve a través del desierto.

“Y el día que el tabernáculo fue levantado la nube cubrió el tabernáculo, es decir, la tienda del testimonio: y por la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana. Así era siempre: la nube lo cubría de día, y la apariencia de fuego de noche.” Núm. 9:15, 16

La orden dada a Israel era detenerse hasta que la nube ascendía de día y el fuego de noche. “Fueran dos días, o un mes, o un año, que la nube se detuviera sobre el tabernáculo, permaneciendo ahí, los hijos de Israel moraban en sus tiendas, y no viajaban: pero cuando se levantada, ellos viajaban.” Núm. 9:22

Sabes que tú eres el tabernáculo, pero puedes preguntarte qué es la nube. En meditación muchos de vosotros debéis haberla visto. En meditación, esta nube, como las aguas subterráneas de un pozo artesiano, salta espontáneamente a tu cabeza y forma anillos dorados pulsátiles. Luego, como un suave río fluyen de tu cabeza en una corriente de anillos de oro vivos.

En un estado de ánimo meditativo bordeando el sueño la nube asciende. Es en este estado somnoliento en el que debes asumir que eres lo que deseas ser, y que tienes lo que buscas, pues la nube asumirá la forma de tu asunción y creará un mundo en armonía consigo misma. La nube es simplemente el ropaje de tu conciencia, y donde tu conciencia sea colocada, ahí estarás tú en la carne también.

Esta nube dorada viene en meditación. Hay un cierto punto cuando estás llegando al sueño en que es muy, muy espesa, muy líquida, y muy viva y pulsátil. Comienza a ascender cuando alcanzas el estado meditativo somnoliento, bordeando el sueño. No desmontes el tabernáculo, ni lo muevas hasta que la nube empiece a ascender.

La nube siempre asciende cuando el hombre se acerca a la somnolencia del sueño. Pues cuando un hombre se va a dormir, lo sepa o no, se desliza de un mundo tridimensional a un mundo cuatridimensional y lo que está ascendiendo es la consciencia de ese hombre en un enfoque más grande; es un enfoque cuatridimensional.

Lo que ahora ves ascender es tu yo más grande. Cuando empieza a ascender entras en el estado efectivo de sentir que eres lo que quieres ser. Este es el momento en que te arrullas en el estado de ánimo de ser lo que quieres ser, bien experimentando en la imaginación lo que experimentarías en realidad si fueras ya lo que quieres ser, o bien repitiendo una y otra vez la frase que implique que has hecho ya lo que querías hacer. Una frase como, “¿No es maravilloso, no es maravilloso?”, como si algo maravilloso te hubiera sucedido.

“En un sueño, en una visión de la noche, cuando el sueño profundo cae sobre los hombres, adormeciéndolos sobre el lecho. Entonces él abre los oídos de los hombres, y les señala su instrucción.” Job 33: 15, 16

Usa sabiamente el intervalo que precede al sueño. Asume la sensación del deseo cumplido y duérmete en este ánimo. De noche, en un mundo dimensionalmente más grande, cuando el sueño profundo cae sobre los hombres, ellos ven y desempeñan los papeles que después desempeñarán en la tierra. Y el drama está siempre en armonía con lo que sus yoes dimensionalmente más grandes leen y juegan a través de ellos. Nuestra ilusión de libre voluntad no es sino ignorancia de las causas que nos hacen actuar.

La sensación que domina la mente del hombre cuando cae dormido, aunque falsa, se materializará en hecho. Asumir la sensación del deseo cumplido cuando caemos dormidos es la orden para este proceso de encarnación, diciendo a nuestro estado de ánimo, “Sé efectivo”. De esta manera nos convertimos, a través de un proceso natural, en lo que deseamos ser.

Puedo contarte docenas de experiencias personales donde parecía imposible ir a otra parte pero, colocándome en otra parte mentalmente cuando estaba a punto de dormirme, las circunstancias cambiaban rápidamente, lo que me obligaba a hacer el viaje. Lo he hecho a través del agua colocándome de noche en mi cama como si estuviera durmiendo donde quería estar. Según transcurrían los días las cosas comenzaron a amoldarse en armonía con esa asunción y todas las cosas que debían suceder para obligar a mi viaje sucedían. Y yo, a pesar de mí mismo, debía estar preparado para ir a ese lugar en que asumí que estaba cuando me acerqué a la profundidad del sueño.

Cuando mi nube asciende asumo que soy ya la persona que quiero ser, o que estoy ya en el lugar que quiero visitar. Me duermo en ese lugar ahora. Entonces la vida desmonta el tabernáculo, desmonta mi entorno y reacomoda mi entorno a través de los mares o sobre la tierra y lo reacomoda a semejanza de mi asunción. Esto no tiene nada que ver con hombres caminando a través de un desierto físico. Todo el vasto mundo alrededor tuyo es un desierto.

Desde la cuna hasta la tumba tú y yo caminamos como si camináramos por el desierto. Pero tenemos un tabernáculo donde Dios habita, y es cubierto con una nube que puede ascender y de hecho lo hace cuando nos vamos a dormir o estamos en un estado próximo al sueño. No necesariamente en dos días, puede ascender en dos minutos. ¿Por qué te dieron dos días? Si yo ahora me convierto en la persona que quiero ser puedo llegar a estar descontento mañana. Debería al menos darle un día antes de decidir seguir adelante.

La Biblia dice en dos días, un mes o un año: cuando decidas seguir adelante con este tabernáculo deja ascender la nube. Mientras asciende empiezas a moverte donde está la nube. La nube es simplemente el ropaje de tu consciencia, tu asunción. Donde la conciencia es colocada tú no tienes que llevar el cuerpo físico; éste gravita ahí a pesar de tí. Las cosas suceden para obligarte a moverte en la dirección donde tú estás conscientemente habitando.

“En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no fuera así, os lo hubiera dicho. Voy a preparar un lugar para vosotros. Y si voy y preparo un lugar para vosotros, vendré de nuevo, y os recibiré en mí; que donde yo estoy ahí vosotros podáis estar también.” Juan 14:2,3

Las muchas mansiones son los innumerables estados dentro de tu mente, pues tú eres la casa de Dios. En la casa de mi Padre hay innumerables conceptos de uno mismo. No podrías en una eternidad agotar lo que tú eres capaz de ser.

Si me siento tranquilamente aquí y asumo que estoy en otra parte, he ido y preparado un lugar. Pero si abro los ojos, la bilocación que he creado se desvanece y estoy otra vez aquí en la forma física que dejé detrás de mí cuando fui a preparar un lugar. Pero preparé el lugar no obstante y con el tiempo habitaré físicamente ahí.

No tienes que preocuparte por las maneras y los medios que serán empleados para llevarte a través del espacio a ese lugar donde has ido y mentalmente has preparado. Simplemente siéntate tranquilamente, no importa dónde estés, y mentalmente efectúalo.

Pero te hago una advertencia, no lo intentes a la ligera, pues soy consciente de lo que le pasará a la gente que lo intente a la ligera. Yo lo intenté a la ligera una vez porque yo quería huir, basado sólo en la temperatura del día. Era pleno invierno en New York, y estaba tan deseoso de estar en el clima cálido de las Indias que me dormí esa noche como si durmiera bajo las palmeras. A la mañana siguiente cuando me desperté era aún pleno invierno.

Yo no tenía intenciones de ir a la Indias ese año, pero llegaron penosas noticias que me obligaron a hacer el viaje. Fue en medio de la guerra cuando los barcos estaban siendo hundidos a derecha e izquierda, pero yo zarpé de New York en un barco 48 horas después de recibir esas noticias. Era la única manera de que pudiera ir a Barbados, y llegué justo a tiempo para ver a mi madre y decirle un “Adiós” tridimensional.

A pesar del hecho de no tener intenciones de ir, el Yo más profundo observó dónde la gran nube descendió. Yo la coloqué en Barbados y este tabernáculo (mi cuerpo) tenía que ir y hacer el viaje para cumplir la orden, “Dondequiera que la planta de tu pie pise te lo daré.” Dondequiera que la nube descienda en el desierto, ahí reacomodas ese tabernáculo.

Yo zarpé de New York a medianoche en un barco sin pensar en submarinos o ninguna otra cosa. Tenía que ir. Las cosas sucedieron de una manera que yo no podía haber planeado.

Te lo advierto, no lo intentes a la ligera. No digas, “Experimentaré y me pondré en Labrador, sólo para ver si esto funcionará”. Irás a Labrador y luego te preguntarás por qué una vez viniste a esta clase. Funcionará si te atreves a asumir la sensación de tu deseo cumplido cuando te vas a dormir.

Controla tus estados de ánimo cuando te vas a dormir. No puedo encontrar una manera mejor de describir esta técnica que llamarla un “sueño despierto controlado”. En un sueño pierdes el control, pero intenta que preceda a tu sueño un sueño despierto completamente controlado, entrando en él como lo haces en el sueño, pues en un sueño tú eres siempre muy dominante, tú siempre desempeñas el papel. Tú eres siempre un actor en un sueño, y nunca la audiencia. Cuando tienes un sueño despierto controlado tú eres un actor y entras en el acto del sueño controlado. Pero no lo hagas a la ligera, porque luego debes recrearlo físicamente en un mundo tridimensional.

Ahora antes de que entremos en nuestro momento de silencio hay algo que debo poner muy claro, y es ese esfuerzo que discutimos la noche pasada. Si hay una razón en todo este vasto mundo por la que la gente fracasa es porque son inconscientes de una ley conocida hoy día por los psicólogos como la ley del esfuerzo inverso.

Cuando asumes la sensación de tu deseo cumplido es con un mínimo esfuerzo. Debes controlar la dirección de los movimientos de tu atención. Pero debes hacerlo con el menor esfuerzo. Si hay esfuerzo en el control, y estás obligándolo en una cierta dirección no vas a obtener resultados. Obtendrás los resultados opuestos a los que podrían ser.

Por eso insistimos en establecer la base de la Biblia como Adán dormido. Ese es el primer acto creativo, y no hay registro donde él fuera nunca despertado de ese profundo sueño. Mientras el duerme la creación se detiene.

Tú cambias mejor tu futuro cuando controlas tus pensamientos mientras estás en un estado próximo al sueño, pues entonces el esfuerzo es reducido a su mínimo. Tu atención parece relajarse completamente, y entonces debes practicar mantener tu atención dentro de esa sensación, sin usar la fuerza, y sin hacer esfuerzo.

No pienses por un momento que es el poder de la voluntad lo que lo hace. Cuando sueltas a Barrabás y te identificas con Jesús, no quieres serlo tú mismo, te imaginas que lo eres. Eso es todo lo que haces.

Ahora mientras llegamos a la parte vital de la tarde, el intervalo dedicado a la oración, clarifiquemos otra vez la técnica. Sabe lo que tú quieres. Luego construye un solo evento, un evento que implique el cumplimiento de tu deseo. Restringe el evento a un solo acto.

Por ejemplo, si singularizo como un evento dar la mano a una persona, entonces eso es lo único que hago. No le doy la mano, luego enciendo un cigarrillo y hago otras mil cosas. Simplemente imagino que efectivamente estoy dando la mano y sigo con el acto una y otra y otra vez hasta que el acto imaginario tenga todo la sensación de realidad.

El evento debe siempre implicar el cumplimiento del deseo. Construye siempre un evento que creas que naturalmente encontrarías tras el cumplimiento de tu deseo. Tú eres el juez de qué evento realmente quieres realizar.

Hay otra técnica que os di la última noche. Si no puedes concentrarte en un acto, si no puedes acurrucarte en tu silla y creer que la silla está en otra parte, igual que si esa otra parte estuviera aquí, entonces haz esto: Reduce la idea, condénsala a una sola frase simple como “¿No es maravilloso?” o “Gracias” o “Está hecho” o “Se acabó”.

No deberían ser más que tres palabras. Algo que implique que el deseo ya está realizado. “¿No es maravilloso?” o “Gracias”, ciertamente implican eso. Estas no son todas las frases que podrías usar. Saca de tu propio vocabulario la frase que mejor se te adapte. Pero hazla muy, muy corta y siempre usa una frase que implique el cumplimiento de la idea.

Cuando tengas tu frase en mente, levanta la nube. Deja ascender la nube simplemente induciendo el estado que bordea el sueño. Simplemente empieza a imaginar y a sentir que estás soñoliento, y en ese estado asume la sensación del deseo cumplido. Entonces repite la frase una y otra vez como una nana. Cualquiera que sea la frase, que implique que la asunción es cierta, que es concreta, que ya es un hecho y tú lo sabes.

Sólo relájate y entra en la sensación de efectivamente ser lo que quieres ser. Cuando haces esto estás entrando en Jericó con tu espía que tiene el poder para darlo. Estás soltando a Barrabás y sentenciando a Jesús a ser crucificado y resucitado. Todas esas historias las estás recreando si ahora comienzas a dejarte llevar y entrar en la sensación de efectivamente ser lo que quieres ser. Ahora podemos ir .....

PERIODO DE SILENCIO ........

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Si tus manos están secas, y si tu boca está seca al final de esta meditación es una prueba positiva de que conseguiste levantar la nube. Lo que estuvieras haciendo cuando la nube fue levantada es asunto tuyo enteramente. Pero levantaste la nube si tus manos están secas.

Te daré otro fenómeno que es muy extraño y que no puedo analizar. Ocurre si tú realmente llegas a lo profundo. Encontrarás al despertar que tienes el par de riñones más activo del mundo. He discutido esto con médicos y no han podido explicarlo.

Otra cosa que puedes observar en meditación es una encantadora luz azul líquida. Lo más cercano a lo que puedo compararlo es a alcohol ardiendo. Tú sabes, cuando pones alcohol en el pastel de Navidad y le prendes fuego, la encantadora llama líquida azul que envuelve el pastel hasta que lo soplas. Esa llama es lo más cercano a la luz azul que viene a la frente de una persona en meditación.

No te incomodes. Lo sabrás cuando la veas. Es como dos tonos de azul, uno más oscuro y otro más claro en constante movimiento, exactamente igual que alcohol ardiendo, que es diferente a la llama constante de un chorro de gas. Esta llama está viva, igual que si el espíritu estuviera vivo.

Otra cosa que puede venirte como me pasó a mí. Verás manchas ante tus ojos. No son manchas del hígado como alguna gente te dirá que no saben nada de esto. Son pequeñas cosas que flotan en el espacio como una malla, pequeños círculos todos pegados. Empiezan con una sola célula y vienen en grupos en diferentes patrones geométricos, como gusanos, como estelas, y flotan por toda tu cara. Cuando cierras los ojos aún las ves, probando que no son de afuera, son de dentro.

Cuando empiezas a expandir tu consciencia vienen todas esas cosas. Pueden ser tu corriente sanguínea objetivada por algún extraño truco del hombre que el hombre no comprende suficientemente. No niego que sea tu corriente sanguínea hecha visible, pero no te angusties pensando que son manchas del hígado o alguna otra cosa tonta que la gente te dirá.

Si te vienen esos distintos fenómenos no pienses que estás haciendo algo equivocado. Es la natural y normal expansión que viene a todas las personas que se preocupan de ellas mismas y tratan de desarrollar el jardín de Getsemaní.

En el momento en que empiezas a disciplinar tu mente observando y vigilando tus pensamientos durante todo el día, te conviertes en el policía de tus pensamientos. Rechaza entrar en conversaciones desagradables, rechaza oír atentamente todo lo que destruya.

Comienza a construir dentro del ojo de tu propia mente la visión de la virgen perfecta en vez de la visión de la virgen tonta. Escucha sólo las cosas que traen alegría cuando las oyes. No prestes oídos voluntariamente a lo desagradable, que cuando lo has oído deseas no haberlo hecho. Eso es escuchar y ver cosas sin aceite en tu lámpara, o alegría en tu mente.

Hay dos tipos de vírgenes en la Biblia: cinco vírgenes tontas y cinco vírgenes sabias. En el momento en que te conviertes en la virgen sabia, o tratas de hacer un intento para hacerlo, descubrirás que suceden todas esas cosas. Verás estas cosas, y te interesarán de modo que no tienes tiempo para desarrollar la visión tonta, como mucha gente hace. Espero que nadie aquí lo haga. Porque nadie que se identifique con este gran trabajo puede encontrar gran alegría aún en una discusión de otro que sea desagradable.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es
LESSON 2 - ASSUMPTIONS HARDEN INTO FACT (Neville Goddard 1948)




miércoles, 13 de abril de 2011

LECCIÓN 1 - LA CONCIENCIA ES LA ÚNICA REALIDAD (Neville - 1948)

Neville Goddard (1948)


LECCIÓN 1 - LA CONCIENCIA ES LA ÚNICA REALIDAD



Este va a ser un curso muy práctico. Por lo tanto, espero que todo el mundo en esta clase tenga una imagen muy clara de lo que desea, porque estoy convencido de que podéis realizar vuestros deseos mediante la técnica que recibiréis esta semana en estas cinco lecciones.

Para que podáis recibir el beneficio completo de estas instrucciones, permítaseme decir ahora que la Biblia no hace referencia en absoluto a personas que hayan existido o a cualquier evento que nunca ocurriera en la tierra.

Los narradores antiguos no estaban escribiendo la historia, sino una imagen alegórica de una lección de ciertos principios básicos que ellos vistieron con el ropaje de la historia, y adaptaron estas historias a la limitada capacidad de una gente más crédula y acrítica.

A lo largo de los siglos hemos tomado erróneamente las personificaciones por personas, la alegoría por historia, el vehículo que transmite la instrucción por la instrucción, y el sentido burdo primario por el sentido último deseado.

La diferencia entre la forma de la Biblia y su sustancia es tan grande como la diferencia entre un grano de maíz y el gérmen de la vida dentro de ese grano. A medida que nuestros órganos de asimilación discriminan entre los alimentos que se pueden incorporar a nuestro sistema y los alimentos que deben ser desechados, también nuestras facultades intuitivas despiertas descubren debajo de la alegoría y la parábola, el gérmen vital psicológico de la Biblia y, alimentándonos de éste, nosotros también desechamos la forma que transmite el mensaje.

El argumento en contra de la historicidad de la Biblia es demasiado largo; en consecuencia, no es adecuado para su inclusión en esta interpretación psicológica práctica de sus historias. Por lo tanto no voy a perder tiempo en tratar de convenceros de que la Biblia no es un hecho histórico.

Esta noche voy a tomar cuatro historias y mostraros lo que los antiguos narradores intentaron que vosotros y yo viéramos en estas historias. Los maestros antiguos adjudicaron verdades psicológicas a las alegorías fálicas y solares. Ellos no sabían tanto de la estructura física del hombre como los científicos modernos, ni sabían tanto sobre los cielos como nuestros astrónomos modernos. Pero lo poco que sabían lo utilizaban sabiamente y construyeron tramas fálicas y solares a las que ligaron las grandes verdades psicológicas que habían descubierto.

En el Antiguo Testamento encontraréis mucho de la adoración fálica. Como no es útil, no voy a destacarla. Sólo os mostraré cómo interpretarlo.

Antes de llegar al primero de los dramas psicológicos que tú y yo podemos utilizar en un sentido práctico, permitidme exponer los dos nombres sobresalientes de la Biblia: el que tú y yo traducimos como DIOS o JEHOVAH, y el que llamamos su hijo, que tenemos como JESÚS.

Los antiguos escribían estos nombres usando pequeños símbolos. La antigua lengua, llamada la lengua hebrea, no era una lengua que tú usaras con la respiración. Era un lenguaje místico nunca pronunciado por el hombre. Los que lo entendían, lo entendían como los matemáticos entienden los símbolos de las matemáticas superiores. No es algo que la gente utilizaba para transmitir el pensamiento como ahora uso el idioma inglés.

Decían que el nombre de Dios era deletreado JOD HE VAU HE. Voy a tomar estos símbolos y en nuestro lenguaje normal, de la tierra, los explicaré de esta manera.

La primera letra, JOD en el nombre de Dios es una mano o una semilla, no sólo una mano, sino la mano del director. Si hay un órgano del hombre que lo diferencia y lo sitúa aparte del mundo entero de la creación es su mano. Lo que llamamos una mano en el simio antropoide no es una mano. Se utiliza sólo con el fin de llevar alimento a la boca, o para balancearse de rama en rama. La mano del hombre da forma, moldea. Realmente no puedes expresarte sin la mano. Esta es la mano del constructor, la mano del director; dirige, moldea y construye dentro de tu mundo.

Los antiguos narradores llamaron a la primera letra JOD, la mano, o la semilla absoluta de la que saldrá toda la creación.

Para la segunda letra, HE, dieron el símbolo de una ventana. Una ventana es un ojo -- la ventana es a la casa lo que el ojo es al cuerpo.

La tercera letra, VAU, la llamaron un clavo. Un clavo se utiliza con el fin de unir cosas. La conjunción “y” en la lengua hebrea no es más que la tercera letra o VAU. Si quiero decir 'el hombre y la mujer', pongo la VAU en el medio, que los une.

La cuarta y última letra, HE, es otra ventana u ojo.

En este moderno, lenguaje nuestro, de la tierra, podéis olvidaros de ojos y ventanas y manos y mirarlo de esta manera. Tú estás sentado aquí ahora. Esta primera letra, JOD, es tu YO SOYdad, tu consciencia. Tú eres consciente de ser consciente – esa es la primera letra. De esta consciencia vienen todos los estados de conciencia.

La segunda letra, HE, llamada un ojo, es tu imaginación, tu capacidad de percibir. Tú imaginas o percibes algo que parece ser distinto del Yo. Como si estuvieras perdido en un ensueño y contemplaras los estados mentales de una manera despegada, haciendo del pensador y sus pensamientos entidades separadas.

La tercera letra, VAU, es tu capacidad de sentir que eres lo que deseas ser. Cuando sientes que lo eres te vuelves consciente de serlo. Caminar como si fueras lo que quieres ser es llevar tu deseo fuera del mundo imaginario y poner la VAU sobre él. Has completado el drama de la creación. Soy consciente de algo. Entonces me vuelvo consciente de ser efectivamente eso de lo cual era consciente.

La cuarta y última letra en el nombre de Dios es otra HE, otro ojo, que significa el mundo objetivo visible que constantemente da testimonio de lo que soy consciente de ser. Tú no haces nada sobre el mundo objetivo, él siempre se amolda en armonía con lo que tú eres consciente de ser.

Te dijeron que este es el nombre por el que todas las cosas son hechas, y sin él no se hace nada de lo que se hace. El nombre es simplemente lo que tú tienes ahora mientras estás aquí sentado. Tú eres consciente de ser, ¿no? Ciertamente lo eres. Tú eres también consciente de algo que no eres tú mismo: la sala, los muebles, la gente.

Ahora, puedes ser selectivo. Tal vez no quieres ser otro que el que eres, o poseer lo que ves. Pero tienes la capacidad de sentir lo que sería ser ahora otra persona que la que eres. Cuando asumes que eres la persona que quieres ser, has completado el nombre de Dios o el JOD HE VAU HE. El resultado final, la objetivación de tu asunción, no es tu problema. Saldrá a la vista automáticamente cuando asumas la conciencia de serlo.

Ahora pasemos al nombre del Hijo, pues él da al Hijo dominio sobre el mundo. Tú eres ese Hijo, tú eres el gran Josué, o Jesús, de la Biblia. Sabes que el nombre Josué o Jehoshua lo hemos anglicanizado como Jesús.

El nombre del Hijo es casi como el nombre del Padre. Las tres primeras letras del nombre del Padre son las tres primeras letras del nombre del Hijo, JOD HE VAU, a continuación se agrega SHIN y AYIN, por lo que el nombre del Hijo se lee, JOD HE VAU SHIN AYIN.

Habéis oído que las tres primeras son: JOD HE VAU. JOD significa que tú eres consciente; HE significa que eres consciente de algo, y VAU significa que te haces consciente de ser eso de lo que eres consciente. Tú tienes dominio porque tienes la capacidad de concebir y convertirte en lo que tú concibes. Ese es el poder de creación.

¿Pero por qué hay una SHIN puesta en el nombre del Hijo? Debido a la infinita misericordia de nuestro Padre. Aunque el Padre y el Hijo son uno. Pero cuando el Padre se hace consciente de ser hombre pone dentro la condición llamada hombre que no se dio para sí mismo. Él pone una SHIN para eso, una SHIN es simbolizada por un diente.

Un diente es lo que consume, lo que devora. Debo de tener en mí el poder de consumir lo que ahora me disgusta. Yo, en mi ignorancia, doy nacimiento a ciertas cosas que ahora no me gustan y me gustaría dejar atrás. Si no tuviera dentro de mí las llamas que lo consumieran, estaría condenado para siempre a vivir en un mundo con todos mis errores. Pero hay una SHIN, o llama, en el nombre del Hijo, que permite que el Hijo se desprenda de los estados que Él anteriormente expresó dentro del mundo. El hombre es incapaz de ver algo que no sea el contenido de su propia conciencia.

Si ahora en la conciencia me despego de este cuarto volviendo mi atención fuera de él, entonces ya no soy consciente de él. Hay algo en mí que lo devora dentro de mí. Sólo puede vivir dentro de mi mundo objetivo si lo mantengo vivo dentro de mi conciencia.

Es la SHIN, o diente, en el nombre del Hijo que le da dominio absoluto. ¿Por qué esto no podría haber sido en el nombre del Padre? Por esta sencilla razón: Nada puede dejar de ser en el Padre. Incluso las cosas desagradables no pueden dejar de ser. Si yo una vez les doy expresión, siempre y para siempre permanecen encerradas dentro del Yo dimensionalmente más grande que es el Padre. Pero no me gustaría mantener vivos en mi mundo todos mis errores. Así que Yo, en mi infinita misericordia me doy a mí mismo, cuando me hago hombre, el poder para desprenderme de esas cosas a las que yo, en mi ignorancia, he dado nacimiento en mi mundo.

Estos son los dos nombres que te dan dominio. Tú tienes dominio si, cuando caminas por la tierra, sabes que tu conciencia es Dios, la sola y única realidad. Te haces consciente de algo que te gustaría expresar o poseer. Tienes la capacidad de sentir que eres y posees lo que sólo un momento antes era imaginario. El resultado final, la encarnación de tu asunción, está completamente fuera de las atribuciones de una mente tridimensional. Viene a nacer de una manera que nadie sabe.

Si estos dos nombres son claros en el ojo de tu mente, verás que son tus nombres eternos. Mientras estás aquí sentado eres ese JOD HE VAU HE; tú eres el JOD HE VAU SHIN AYIN.

Las historias de la Biblia se ocupan exclusivamente del poder de la imaginación. En realidad son dramatizaciones de la técnica de la oración, pues la oración es el secreto para cambiar el futuro. La Biblia nos revela la clave por la cual el hombre entra en un mundo dimensionalmente más grande con el fin de cambiar las condiciones del mundo menor en el que vive.

Una oración concedida implica que algo es hecho a consecuencia de la oración, que de otro modo no habría sido hecho. Por lo tanto, el hombre es la fuente de la acción, la mente dirigente y el que concede la oración.

Las historias de la Biblia contienen un poderoso reto a la capacidad de pensar del hombre. La verdad subyacente – que son dramas psicológicos y no hechos históricos – demanda reiteración, ya que es la única justificación de las historias. Con un poco de imaginación podemos trazar fácilmente el sentido psicológico en todas las historias de la Biblia.

“Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, y según nuestra semejanza; y tenga dominio sobre los peces del mar, y las aves del aire, y sobre el ganado, y sobre toda la tierra, y sobre todo lo que se arrastre sobre la tierra. Así creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó.” Génesis 1:26, 27.

Aquí, en el primer capítulo de la Biblia, los maestros antiguos sentaron las bases de que Dios y el hombre son uno, y de que el hombre tiene dominio sobre toda la tierra. Si Dios y el hombre son uno, entonces Dios no puede nunca estar demasiado lejos como tampoco estar cerca, pues cercanía implica separación.

Surge la pregunta: ¿Qué es Dios? Dios es la consciencia del hombre, su conciencia, su YO SOYdad. El drama de la vida es psicológico, en el cual nosotros traemos las circunstancias a que ocurran por nuestras actitudes y no por nuestros actos. La piedra angular en la que se basan todas las cosas es el concepto de sí mismo del hombre. Él actúa como lo hace, y tiene las experiencias que tiene, porque su concepto de sí mismo es el que es, y no por otra razón. Si tuviera un concepto diferente de sí mismo, actuaría de manera diferente y tendría diferentes experiencias.

El hombre, al asumir la sensación de su deseo cumplido, altera su futuro en armonía con su asunción, ya que, aunque las asunciones sean falsas, si se mantienen, se materializarán en hechos.

A la indisciplinada mente le resulta difícil asumir un estado que es negado por los sentidos. Pero los maestros antiguos descubrieron que el sueño, o un estado próximo al sueño, ayudaba al hombre a hacer su asunción. Por lo tanto, dramatizaron el primer acto creativo del hombre como que el hombre estaba en un sueño profundo. Esto no sólo establece el patrón para todos los actos creativos futuros, sino que nos muestra que el hombre no tiene más que una sustancia verdaderamente suya para usar en crear su mundo, y es él mismo.

“Y el Señor Dios (el hombre) provocó que un profundo sueño cayera sobre Adán y se durmió; y él tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar; y de la costilla que el Señor Dios tomó del hombre, hizo una mujer.” Génesis 2: 21, 22.

Antes de que Dios formara a esta mujer para el hombre trajo a Adán las bestias del campo y las aves del aire y Adán las nombró. “Todo lo que Adán llamó a cada criatura viviente, ese fue su nombre.”

Si tomaras una concordancia o un diccionario de la Biblia y buscaras la palabra muslo como se utiliza en esta historia verás que no tiene nada que ver con el muslo. Se define como las partes blandas que son creativas en un hombre, que cuelgan sobre el muslo de un hombre.

Los antiguos narradores utilizan este marco fálico para revelar una gran verdad psicológica. Un ángel es un mensajero de Dios. Tú eres Dios, como acabas de descubrir pues tu conciencia es Dios, y tienes una idea, un mensaje. Estás luchando con una idea, pues no sabes que ya eres lo que contemplas, ni crees que podrías llegar a serlo. Te gustaría, pero no crees que pudieras.

¿Quién lucha con el ángel? Jacob. Y la palabra Jacob, por definición, significa el suplantador. Te gustaría transformarte y convertirte en lo que la razón y tus sentidos niegan. Cuando luchas con tu ideal, tratando de sentir que lo eres, esto es lo que sucede. Cuando realmente sientes que lo eres, algo sale de ti. Puedes usar las palabras: “¿Quién me ha tocado?, pues he percibido virtud que ha salido de mí.”

Te vuelves por un momento, después de una exitosa meditación, incapaz de continuar en el acto, como si fuera un acto creativo físico. Eres igual de impotente después de haber orado con éxito como después del acto creativo físico. Cuando la satisfacción es tuya, ya no tienes hambre de ella. Si el hambre persiste, no explotó la idea dentro de ti, no conseguiste hacerte consciente efectivamente de ser lo que querías ser. Había aún esa sed cuando saliste de la profundidad.

Si puedo sentir que soy lo que hace sólo unos segundos sabía que no era, pero deseaba ser, entonces ya no estoy hambriento de serlo. Ya no estoy sediento porque me siento satisfecho en ese estado. Entonces algo se encoge dentro de mí, no físicamente sino en mi sentir, en mi conciencia, pues eso es la creatividad del hombre. Así su deseo se encoge, pierde el deseo de continuar en esta meditación. Él no se detiene físicamente, él simplemente no tiene deseo de continuar el acto meditativo.

“Cuando oréis creed que habéis recibido, y recibiréis.” Cuando el acto creativo físico se ha completado, el tendón que está sobre el hueco del muslo del hombre se encoge, y el hombre se encuentra impotente o se detiene. De la misma manera cuando un hombre ora con éxito él cree que ya es lo que desea ser, por lo tanto no puede seguir deseando ser lo que ya es consciente de ser. En el momento de satisfacción, física y psicológica, algo sale que con el tiempo da testimonio del poder creativo del hombre.

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Nuestra próxima historia está en el capítulo 38 del libro del Génesis. Aquí hay un Rey cuyo nombre es Judah, las tres primeras letras de su nombre también empiezan por JOD HE VAU. Tamar es su nuera.

La palabra Tamar significa palmera o la más bella, la más hermosa. Ella es graciosa y hermosa al mirarla y es llamada palmera. Una alta y majestuosa palmera florece incluso en el desierto – donde quiera que esté hay un oasis. Cuando ves la palmera en el desierto habrás encontrado lo que busca la mayoría en esa tierra reseca. No hay nada más deseable para un hombre atravesando un desierto que la vista de una palmera.

En nuestro caso, para ser práctico, nuestro objetivo es la palmera. Eso es lo majestuoso y hermoso que buscamos. Lo que sea que tú y yo queramos, lo que verdaderamente deseamos, es personificado en la historia como Tamar la bella.

Se nos dice que se viste con los velos de una prostituta y se sienta en el lugar público. Su suegro, el Rey Judá, viene junto a ella; y está tan enamorado de esa que está velada que le ofrece un cabrito para intimar con ella.

Ella dijo, “¿Qué me darás como prenda de que me darás un cabrito?”

Mirando a su alrededor dijo, “¿Qué quieres que te dé como prenda?”

Ella respondió: “Dame tu anillo, dame tus brazaletes, y dame tu bastón.”

Después de lo cual, tomó de su mano el anillo y el brazalete, y se los dio junto con su cetro. Y él entró en ella y la conoció, y ella concibió de él un hijo.

Esa es la historia; ahora la interpretación. El hombre tiene un regalo para dar que es verdaderamente suyo, y es él mismo. No tiene otro regalo, como te decían en el mismo primer acto creativo de Adán engendrando a la mujer de sí mismo. No había ninguna otra sustancia en el mundo sino él mismo con que pudiera dar forma al objeto de su deseo. De la misma manera Judá no tenía más que un regalo para dar que fuera realmente suyo -- él mismo, como el anillo, los brazaletes y el cetro simbolizaban, pues esos eran los símbolos de su realeza.

El hombre ofrece lo que no es él mismo, pero la vida exige que dé lo único que le simboliza. “Dame tu anillo, dame tu brazalete, dame tu cetro.” Éstos hacen al Rey. Cuando los da se da a sí mismo.

Tú eres el gran Rey Judá. Antes de que puedas conocer a tu Tamar y hacerla concebir tu semejanza en el mundo, debes entrar en ella y darte tú mismo. Supongamos que quiero seguridad. No la puedo conseguir conociendo a gente que la tenga. No puedo conseguirla manejando los hilos. Debo llegar a ser consciente de estar seguro.

Digamos que quiero estar sano. Las píldoras no lo harán. La dieta o el clima no lo harán. Debo llegar a ser consciente de estar sano asumiendo la sensación de estar sano.

Tal vez quiero ser elevado en este mundo. Meramente mirando a reyes y presidentes y gente noble y viviendo en su reflejo no me harán digno. Debo llegar a ser consciente de ser noble y digno y caminar como si yo fuera lo que ahora quiero ser.

Cuando camino en esa luz me doy yo mismo a la imagen que frecuentaba mi mente, y con el tiempo ella me da un hijo; lo que significa que objetivo un mundo en armonía con lo que soy consciente de ser.

Tú eres el Rey Judá y eres también Tamar. Cuando llegas a ser consciente de ser lo que quieres ser eres Tamar. Entonces cristalizas tu deseo dentro del mundo que te rodea.

No importa qué historias lees en la Biblia, no importa cuántos personajes estos antiguos narradores introdujeron en el drama, hay una cosa que tú y yo siempre debemos tener en cuenta – todos ellos tienen lugar en la mente del hombre individual. Todos los personajes viven en la mente del hombre individual.

Al leer la historia, haz que se ajuste al modelo de ti mismo. Sabe que tu consciencia es la única realidad. Luego ten claro lo que quieres ser. Luego asume la sensación de ser lo que quieres ser, y permanece fiel a tu asunción, viviendo y actuando en tu convicción. Siempre haz que se ajuste a ese patrón.

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Nuestra tercera interpretación es la historia de Isaac y de sus dos hijos: Esaú y Jacob. Se dibuja el cuadro de un hombre ciego que es engañado por su segundo hijo al darle la bendición que pertenecía a su primer hijo. La historia acentúa que el engaño se llevó a cabo a través del sentido del tacto.

“Entonces Isaac dijo a Jacob: Acércate, te ruego que yo pueda sentir, hijo mío, si eres tú mi verdadero hijo Esaú o no. Y se acercó Jacob a Isaac su padre; y él lo sintió.... Y aconteció, luego que Isaac acabó de bendecir a Jacob, y apenas Jacob había salido de la presencia de Isaac su padre, que Esaú su hermano volvió de cazar.” Génesis 27:21, 30.

Esta historia puede ser muy útil si la vuelves a representar ahora. Una vez más ten en cuenta que todos los personajes de la Biblia son personificaciones de ideas abstractas y deben ser realizadas en el hombre individual. Tú eres el padre ciego y ambos hijos.

Isaac es viejo y ciego, y sintiendo la proximidad de la muerte, llama a su primer hijo Esaú, un rudo muchacho velludo, y lo manda al bosque a que traiga algún venado.

El segundo hijo, Jacob, un muchacho de piel suave, escuchó por casualidad la petición de su padre. Deseando la primogenitura de su hermano, Jacob, el hijo de piel suave, sacrificó un cabrito del rebaño de su padre y lo despellejó. Luego, vestido con la piel peluda del cabrito que había sacrificado, vino a través de la sutileza y traicionó a su padre haciéndole creer que él era Esaú.

El padre dijo, “Acércate a mí hijo para que yo pueda sentirte. No puedo ver, pero ven que yo puedo sentir.” Nota el acento que se pone en sentir en esta historia.

Se acercó y el padre le dijo: “La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú.” Y sintiendo esa rudeza, la realidad del hijo Esaú, pronunció la bendición y se la dio a Jacob.

Se te dice en la historia que cuando Isaac pronunció la bendición y Jacob apenas había salido de su presencia, su hermano Esaú llegó de su cacería.

Este es un versículo importante. No te sientas incómodo en nuestro acercamiento práctico a él, pues mientras estás sentado aquí tú, también, eres Isaac. Esta habitación en la que estás sentado es tu presente Esaú. Este es el rudo o sensible mundo conocido, conocido en razón de tus órganos corporales. Todos tus sentidos atestiguan el hecho de que estás aquí en esta sala. Todo te dice que estás aquí, pero tal vez no quieres estar aquí.

Puedes aplicar esto a cualquier objetivo. La habitación en la que estás sentado en cualquier momento – el entorno en el que te encuentras, este es tu mundo rudo o sensatamente conocido o el hijo que se personifica en la historia como Esaú. Lo que te gustaría, en lugar de lo que tienes o eres, es tu estado de piel suave o Jacob, el suplantador.

No envíes a tu mundo visible a cazar, como tanta gente hace, negándolo. Al decir que no existe haces que todo sea más real. En cambio, simplemente quita tu atención de la región de la sensación que en este momento es la habitación que te rodea, y concentra tu atención en lo que quieres poner en su lugar, lo que quieres hacer real.

Al concentrarte en tu objetivo, el secreto es traerlo aquí. Tú debes hacer que ese otro lugar esté aquí y entonces ahora imagina que tu objetivo está tan cerca que puedes sentirlo.

Supongamos que en este mismo momento quiero un piano aquí en esta sala. Ver en el ojo de mi mente un piano existente en otro lugar no lo hace. Pero visualizarlo en esta habitación como si estuviera aquí y poner mi mano mental sobre el piano y sentirlo sólidamente real, es tomar ese estado subjetivo personificado como mi segundo hijo Jacob, y traerlo tan cerca que pueda sentirlo.

Isaac es llamado un hombre ciego. Tú eres ciego porque no ves tu objetivo con tus órganos corporales, no puedes verlo con tus sentidos objetivos. Sólo lo percibes con la mente, pero lo traes tan cerca que puedes sentirlo como si fuera sólidamente real ahora. Cuando se hace esto y te pierdes en su realidad y lo sientes que es real, abre los ojos.

¿Al abrir los ojos que pasa? La habitación que habías dejado fuera hace solo un momento, vuelve de la caza. No bien le diste la bendición – sentir que el estado imaginario es real – el mundo objetivo, que al parecer era irreal, vuelve. Esto no se te dice con palabras como se recoge de Esaú, sino que la misma habitación que te rodea te dice con su presencia que has sido auto-engañado.

Se te dice que cuando te pierdes en la contemplación, sintiendo que eras ahora lo que querías ser, sintiendo que ahora posees lo que deseas poseer, estabas simplemente engañándote. Mira esta sala. Esto niega que estás en otra parte.

Si conoces la ley, ahora dices: “A pesar de que tu hermano vino a través de la sutileza y me traicionó y tomó tu derecho de primogenitura, le di tu bendición y no puedo retractarme.”

En otras palabras, tú sigues siendo fiel a esta realidad subjetiva y no le retiras la primogenitura. Le das la primogenitura y esto va a volverse objetivo dentro de este mundo tuyo. No hay lugar en este espacio limitado tuyo para que dos cosas ocupen el mismo espacio al mismo tiempo. Al hacer lo subjetivo real resucita dentro de tu mundo.

Toma la idea que quieres encarnar, y asume que ya lo eres. Piérdete sintiendo que esta asunción es sólidamente real. Cuando le das esta sensación de realidad le has dado la bendición que pertenece al mundo objetivo, y no tienes que ayudar a su nacimiento más de lo que tienes que ayudar al nacimiento de un hijo o de una semilla que plantas en la tierra. La semilla que plantas crece sin la ayuda de nadie, porque contiene en sí todo el poder y todos los planes necesarios para la auto-expresión.

Puedes volver esta noche a representar el drama de la bendición de Isaac a su segundo hijo y ver qué pasa en el futuro inmediato en tu mundo. Tu entorno actual se desvanece, todas las circunstancias de la vida cambian y dan paso a la venida de aquello a lo que le has dado tu vida. Cuando caminas, sabiendo que eres lo que querías ser, lo objetivas sin ayuda de otro.

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La cuarta historia para esta noche se ha tomado del último de los libros atribuidos a Moisés. Si necesitas pruebas de que Moisés no lo escribió, lee la historia con atención. Se encuentra en el capítulo 34 del Deuteronomio. Pregunta a cualquier sacerdote o rabino, '¿quién es el autor de este libro?', y te dirán que Moisés lo escribió.

En el capítulo 34 del Deuteronomio leerás de un hombre que escribe su propio obituario, es decir, Moisés escribió este capítulo. Un hombre puede sentarse y escribir lo que le gustaría tener colocado sobre su tumba, pero aquí hay un hombre que escribe su propio obituario. Y luego muere y tan completamente se borra que él desafía a la posteridad a encontrar dónde se ha enterrado.

“Así que Moisés, el siervo del Señor, murió allí en la tierra de Moab, conforme a la palabra del Señor. Y él lo enterró en un valle en la tierra de Moab, enfrente de Bet-poer: pero nadie sabe de este sepulcro hasta hoy, Y Moisés tenía ciento veinte años cuando murió: sus ojos nunca fueron oscurecidos, ni su fuerza natural abatida.” Deut. 34:5, 6,7.

Debes esta noche – no mañana – aprender la técnica de escribir tu propio obituario y morir tan completamente a lo que eres que nadie en este mundo pueda decirte dónde enterraste al viejo hombre. Si tú estás ahora enfermo y te pones bien, y yo te conozco en razón del hecho de que estás enfermo, ¿dónde puedes señalar y decirme que enterraste al enfermo?

Si eres pobre y pides prestado de todos los amigos que tienes, y de repente te llueve la riqueza, ¿dónde enterraste al pobre? Borras tan completamente la pobreza en el ojo de tu mente que no hay nada en este mundo donde puedas señalar y declarar, ahí es donde lo dejé. Una transformación completa de la conciencia borra toda evidencia de que cualquier otra cosa distinta a esto haya existido nunca en el mundo.

La técnica más bella para la realización del objetivo del hombre se da en el primer versículo del capítulo 34 del Deuteronomio:

“Y Moisés subió desde las llanuras de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisgah, que está enfrente de Jericó. Y el Señor le mostró toda la tierra de Gilead hasta Dan.”

Tú lees ese versículo y dices: “¿Y qué?” Pero toma una concordancia y busca las palabras. La primera palabra, Moisés, significa extraer, rescatar, levantar, ir a buscar. En otras palabras, Moisés es la personificación del poder en el hombre que puede sacar del hombre lo que busca, pues todo viene de dentro, no de fuera. Tú sacas de dentro de tí lo que ahora quieres expresar como algo objetivo para tí mismo.

Tú eres Moisés que sale de las llanuras de Moab. La palabra Moab es una contracción de dos palabras hebreas, Mem y Ab, significa madre-padre. Tu consciencia es la madre-padre, no hay otra causa en el mundo. Tu YO SOYdad, tu consciencia, es este Moab o madre-padre. Siempre estás sacando algo de ella.

La siguiente palabra es Nebo. En tu concordancia Nebo se define como una profecía. Una profecía es algo subjetivo. Si digo, “Así y así será”, es una imagen en la mente; no es todavía un hecho. Debemos esperar y bien probar o desmentir esta profecía.

En nuestro lenguaje Nebo es tu voluntad, tu deseo. Es llamado una montaña porque es algo que parece difícil de ascender y de ahí aparentemente imposible de realizar. Una montaña es algo más grande que tú, se eleva sobre tí. Nebo personifica lo que quieres ser en contraste con lo que eres.

La palabra Pisgah, por definición, es contemplar. Jericó es un fragante olor. Y Gilead significa las colinas de los testigos. La última palabra es Dan el Profeta.

Ahora ponlo todo junto en un sentido práctico y ve lo que los antiguos trataron de decirnos. Mientras estoy aquí, habiendo descubierto que mi consciencia es Dios, y que puedo, simplemente sintiendo que soy lo que quiero ser, transformarme a semejanza de lo que estoy asumiendo que soy, ahora sé que yo soy todo lo que se necesita para escalar esta montaña.

Defino mi objetivo. Yo no lo llamo Nebo, yo lo llamo mi deseo. Lo que yo quiera, eso es mi Nebo, es mi gran montaña que voy a escalar. Ahora empiezo a contemplarla, pues subiré a la cumbre de Pisgah.

Debo contemplar mi objetivo, de tal manera que yo tenga la reacción que satisface. Si no tengo la reacción que gusta entonces Jericó no se ve, pues Jericó es un olor fragante. Cuando siento que soy lo que quiero ser no puedo reprimir la alegría que viene con ese sentimiento.

Siempre debo contemplar mi objetivo hasta que tenga la sensación de satisfacción personificada como Jericó. Entonces no hago nada para hacerlo visible en mi mundo; pues los montes de Gilead, que significa hombres, mujeres, niños, todo el vasto mundo a mi alrededor, vienen a dar testimonio. Ellos vienen a testificar que yo soy lo que he asumido ser, y estoy manteniendo en mi interior. Cuando mi mundo se ajusta a mi asunción la profecía está cumplida.

Si yo ahora sé lo que quiero ser, y asumo que lo soy, y camino como si lo fuera, me convierto en ello y convirtiéndome tan completamente muero a mi anterior concepto de mí mismo que no puedo señalar a ningún lugar en este mundo y decir: ahí es donde mi antiguo ser está enterrado. Yo he muerto tan completamente que desafío a la posteridad a encontrar dónde enterré a mi viejo yo.

Debe haber alguien en esta sala que se transformará a sí mismo tan completamente en este mundo que su círculo próximo de amigos no lo reconocerá.

Durante diez años yo fui bailarín, bailando en espectáculos de Broadway, en el vodevil, clubes nocturnos, y en Europa. Hubo un tiempo en mi vida que pensé que no podría vivir sin ciertos amigos en mi mundo. Nos sentábamos a una mesa todas las noches después del teatro y cenábamos bien. Pensaba que nunca podría vivir sin ellos. Ahora confieso que no podría vivir con ellos. No tenemos nada en común hoy día. Cuando nos encontramos, no nos vamos a propósito por el lado opuesto de la calle, pero es casi un frío encuentro porque no tenemos nada de lo que hablar. Tanto morí a esa vida que cuando me encuentro con esa gente ni siquiera pueden hablar de los viejos tiempos.

Pero hay personas que hoy siguen viviendo en ese estado, haciéndose cada vez más pobres. A ellos siempre les gusta hablar de los viejos tiempos. Nunca enterraron a ese hombre en absoluto, él está muy vivo dentro de su mundo.

Moisés tenía 120 años, una edad plena y maravillosa como 120 indica. Uno más dos más cero es igual a tres, el símbolo numérico de la expresión. Soy plenamente consciente de mi expresión. Mis ojos no se debilitaron y las funciones naturales de mi cuerpo no se han abatido. Soy plenamente consciente de ser lo que no quiero ser.

Pero conociendo esta ley por la cual un hombre se transforma a sí mismo, asumo que soy lo que quiero ser y camino en la asunción de que está hecho. Al convertirme en ello, el viejo hombre muere y todo lo que estaba relacionado con ese concepto antiguo de uno mismo muere con él. No puedes llevar ninguna parte del hombre viejo al hombre nuevo. No se puede poner vino nuevo en odres viejos o nuevos parches en ropa vieja. Debes ser un nuevo ser por completo.

Cuando asumes que eres lo que quieres ser, no necesitas la ayuda de otro para hacerlo. Tampoco necesitas la ayuda de nadie para enterrar al viejo hombre por ti. Deja que los muertos entierren a los muertos. Ni siquiera mires atrás, pues nadie que habiendo puesto su mano en el arado y luego mire hacia atrás es apto para el reino de los cielos.

No te preguntes cómo va a ser esto. No importa si tu razón lo niega. No importa si todo el mundo a tu alrededor lo niega. No tienes que enterrar lo viejo. “Deja que los muertos entierren a los muertos.” Enterrarás de tal modo el pasado permaneciendo fiel a tu nuevo concepto de Ti mismo que desafiarás a todo el vasto futuro a encontrar dónde lo enterraste. Hasta el día de hoy nadie en todo Israel ha descubierto el sepulcro de Moisés.

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Estas son las cuatro historias que os prometí esta noche. Debéis aplicarlas todos los días de vuestra vida. A pesar de que la silla en la que estás ahora sentado parezca dura y no se preste a la meditación puedes, por la imaginación, hacerla la silla más cómoda del mundo.

Permitidme ahora definir la técnica como quiero que la empleéis. Confío en que cada uno de vosotros venga aquí esta noche con una imagen clara de su deseo. No digáis que es imposible. ¿Lo queréis? No tienes que utilizar tu código moral para realizarlo. Esto está totalmente fuera del alcance de tu código.

La conciencia es la sola y única realidad. Por lo tanto, debemos formar el objeto de nuestro deseo de nuestra propia conciencia.

La gente tiene la costumbre de menospreciar la importancia de las cosas simples, y la sugestión para crear un estado próximo al sueño con el fín de ayudarte a asumir lo que la razón y tus sentidos niegan es una de las cosas simples que podrías menospreciar.

Sin embargo, esta sencilla fórmula para cambiar el futuro, que fue descubierta por los maestros antiguos y se nos da en la Biblia, puede ser probada por todos.

El primer paso para cambiar el futuro es Desear, es decir, definir tu objetivo – saber definidamente lo que quieres.

Segundo: construir un evento que creas que encontrarías SIGUIENDO al cumplimiento de tu deseo – un evento que implique el cumplimiento de tu deseo – algo que tendrá la acción del Yo predominante.

El tercer paso es inmovilizar el cuerpo físico e inducir un estado próximo al sueño. Luego, mentalmente siéntete tú mismo justo en la acción propuesta, imagina todo el tiempo que estás efectivamente realizando la acción AQUÍ Y AHORA. Tú debes participar en la acción imaginaria, no meramente estar detrás y mirar, sino SENTIR que tú estás de hecho realizando la acción, de modo que la sensación imaginaria es real para ti.

Es importante recordar siempre que la acción propuesta debe ser una que SIGA al cumplimiento de tu deseo, una que implique cumplimiento. Por ejemplo, supongamos que deseas ascenso en la oficina. Entonces ser felicitado sería un evento que encontrarías siguiendo al cumplimiento de tu deseo.

Habiendo seleccionado esta acción como la que experimentarás en la imaginación para implicar un ascenso en la oficina, inmoviliza tu cuerpo físico e induce un estado fronterizo con el sueño, un estado de somnolencia, pero en el que todavía eres capaz de controlar la dirección de tus pensamientos, un estado en el que estás atento sin esfuerzo. Luego visualiza a un amigo de pie delante de ti. Pon tu mano imaginaria en la suya. Siéntela sólida y real, y lleva a cabo una conversación imaginaria con él en armonía con la SENSACION DE HABER SIDO ASCENDIDO.

No te visualices a distancia en cuanto a espacio y a distancia en cuanto a tiempo siendo felicitado por tu buena fortuna. En lugar de eso HAZ de esa otra parte, AQUÍ y del futuro, AHORA. La diferencia entre el SENTIRTE a ti mismo en acción, aquí y ahora, y visualizarte en acción, como si estuvieras delante de una pantalla de imágenes en movimiento, es la diferencia entre el éxito y el fracaso.

La diferencia se aprecia si ahora mismo te visualizas subiendo una escalera. Entonces, con los párpados cerrados imagina que una escalera está justo en frente de ti y SIÉNTETE A TI MISMO EFECTIVAMENTE SUBIÉNDOLA.

La experiencia me ha enseñado a restringir la acción imaginaria que implica el cumplimiento del deseo, condensar la idea en un solo acto, y representarlo una y otra vez hasta que tenga la sensación de realidad. De lo contrario, tu atención vagará a lo largo de un rastro de asociaciones, y legiones de imágenes asociadas se presentarán a tu atención, y en pocos segundos te llevarán a cientos de millas de tu objetivo en cuanto al espacio y a años de distancia en cuanto al tiempo.

Si decides subir un particular tramo de escalones, porque ese es el probable evento que sigue al cumplimiento de tu deseo, entonces debes limitar la acción a subir ese tramo en particular de escalones. Si tu atención vaga, tráela de vuelta a su tarea de subir ese tramo de escalones, y sigue haciéndolo hasta que la acción imaginaria tenga toda la solidez y nitidez de la realidad.

La idea debe ser mantenida en la mente sin ningún esfuerzo sensible de tu parte. Debes, con el mínimo esfuerzo, impregnar la mente con la sensación del deseo cumplido.

La somnolencia facilita el cambio porque favorece la atención sin esfuerzo, pero no debe ser empujada al estado de sueño en el que ya no eres capaz de controlar los movimientos de tu atención; sino un grado moderado de somnolencia en el que todavía eres capaz de dirigir tus pensamientos.

Una forma más eficaz para encarnar un deseo es asumir la sensación del deseo cumplido y, a continuación, en un estado relajado y somnoliento, repetir una y otra vez, como una canción de cuna, cualquier frase corta que implique el cumplimiento de tu deseo, tal como, “Gracias, gracias, gracias” como si te dirigieras a un poder superior por haberte dado lo que deseabas.

Sé que cuando este curso llegue a su fin el viernes muchos de vosotros seréis capaces de decirme que habéis realizado vuestros objetivos. Hace dos semanas dejé el estrado y fui a la puerta para darle la mano a la audiencia. Estoy seguro al decir que al menos 35 de una clase de 135 me dijeron que lo que deseaban cuando se unieron a esta clase se había realizado ya. Esto sucedió hace apenas dos semanas. No hice nada para hacer que pasara excepto darles esta técnica de oración. No necesitáis hacer nada para hacer que pase – salvo aplicar esta técnica de oración.

Con los ojos cerrados y tu cuerpo físico inmovilizado induce un estado similar al sueño y entra en la acción como si fueras un actor que interpreta el papel. Experimenta en la imaginación lo que experimentarías en la carne si estuvieras ahora en posesión de tu objetivo. Haz que otra parte sea AQUÍ y luego AHORA. Y el tú más grande, utilizando un enfoque más amplio utilizará todos los medios que tiendan hacia la producción de lo que has asumido.

Tú eres liberado de toda responsabilidad para que así sea, porque cuando imaginas y sientes que esto es así tu yo dimensionalmente más grande determina los medios. No penséis por un momento que alguien va a ser dañado para hacerlo así, o que alguien va a ser engañado. De todos modos no es tu problema. Debo haceros entender esto. Demasiados de nosotros, educados en diferentes ámbitos de la vida, están tan preocupados por el otro.

Preguntan, “¿Si yo consigo lo que quiero no implicará daño para otro?” Hay caminos que no conoces, de modo que no te preocupes.

Cierra los ojos ahora, porque vamos a estar en un largo silencio. Pronto estarás tan perdido en la contemplación, sintiendo que eres lo que quieres ser, que serás totalmente inconsciente del hecho de que estás en esta sala con los demás.

Recibirás un choque al abrir los ojos y descubrir que estamos aquí. Debe ser un choque cuando abras los ojos y descubras que en realidad no eres lo que, un momento antes, sentías que eras, o sentías que tenías. Ahora vamos a entrar en la profundidad.

PERIODO DE SILENCIO .........

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No necesito recordarte que eres ahora lo que has asumido que eres. No lo discutas con nadie, ni siquiera contigo mismo. No puedes tener pensamientos en cuanto al CÓMO, cuando tú sabes que ya ERES.

Tu razonamiento tridimensional, que es un razonamiento muy limitado de hecho, no debe entrar en este drama. Él no lo conoce. Lo que acabas de sentir que es verdad, es verdad.

Que nadie te diga que no deberías tenerlo. Lo que tú sientes que tienes, lo tendrás. Y te prometo que, después de haber realizado tu objetivo, al reflexionar tendrás que admitir que esta mente racional consciente tuya nunca podría haber ideado el camino.

Eres y tienes eso que en este mismo momento te apropiaste. No lo discutas. No busques a alguien como estímulo, porque la cosa podría no venir. Ha venido. Aborda los asuntos de tu Padre haciendo todo normalmente y deja que estas cosas sucedan en tu mundo.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es LESSON 1 - CONSCIOUSNESS IS THE ONLY REALITY (Neville Goddard 1948)




viernes, 25 de marzo de 2011

LA ETERNIDAD DENTRO (Neville - 4 de octubre de 1966)

Neville Goddard (4 de octubre de 1966)


LA ETERNIDAD DENTRO



El tema de esta noche es un misterio a desvelar sólo por medio de la revelación. Es un secreto que se ha mantenido oculto desde el principio de los tiempos. Donde no existe misterio, donde no existe final, desde el principio no existe desafío, no hay espacio para la imaginación ni sitio alguno para la fe o la esperanza. Pero desde que Dios determinó, en su debido momento, revelarlo a sus apóstoles, aquéllos a quienes llamó e incorporó a su propio Cuerpo Resucitado, ellos son los enviados para contar la historia del evangelio de Dios.

El tema que he elegido para esta noche está tomado del libro de Eclesiastés. Tengo tantos comentarios sobre este libro en casa, tantas interpretaciones escritas por nuestros especialistas en la Biblia, y son tan ampliamente diversos en sus opiniones, incluso fuera de éste que he elegido esta noche, el versículo más discutido del libro entero, que desesperaría a todo hombre de este mundo.

El libro comienza con la sentencia, “¡Vanidad de vanidades! Todo es vanidad. Nada nuevo hay bajo el sol.” Lo cual, por cierto, ha sido confirmado por la ciencia moderna. Ahora nos dicen que la historia completa espacio-tiempo del mundo está expuesta y sólo vamos tomando conciencia de porciones crecientes de ella sucesivamente. “¿Hay algo de lo que se pueda decir, 'He aquí esto es nuevo?' Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.” Luego toma todos los opuestos mundanos diciendo, “Hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir; un tiempo para reír y un tiempo para llorar; un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar”. Recorre todos los opuestos que tú y yo atravesamos, uno tras otro. Algunos pocos de ellos son obvios. Ciertamente nacemos y morimos, y qué hombre no ha reído y qué hombre no ha llorado, de manera que podemos entender todas estas partes.

Pero hay un pequeño versículo en el tercer capítulo de Eclesiastés que es el más discutido del libro entero. Es este versículo, “Todo lo hizo perfecto en su tiempo. Él ha puesto eternidad en la mente del hombre, sin que ese hombre alcance a entender lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.” La interpretación de este versículo está determinada por el significado que los especialistas dan a la palabra “eternidad”. No he leído ni una sola interpretación donde profundizaran lo suficiente. La palabra se traduce como “eternidad” en la RSV (Revised Standard Version) que he citado. Se traduce como “el mundo” en la versión del Rey James, pero si te remontas a la raíz de la palabra “olam” descubrirás que significa “un muchacho, un hombre en sus años juveniles, un mozuelo, un joven”. Esto no tiene sentido para una persona común y los especialistas se propusieron ignorarlo por completo.

Podrías llegar a la conclusión de que todas las cosas están en la imaginación humana y que la imaginación es capaz de contener la imaginación del espacio. Tus sueños te revelan eso, ya que cuando despiertas, ¿dónde sucedieron? He visto las estrellas, la luna y el sol en mis sueños. Los sabios modernos me dirían que fue sólo un sueño y fue todo en mi imaginación, pero yo he visto a personas tan claramente como estoy viéndote a ti ahora, y conversamos, todo en mi imaginación, así que acompañaré a los hombres sabios en cuanto a eso. Pero cuando despierto y las cosas parecen ser objetivas e independientes de mi imaginación, ¿lo otro era irreal? No según el libro de Eclesiastés, que te dice que todo está en tu imaginación, que por siempre tu imaginación se está manifestando a sí misma en las imaginaciones de los hombres.

Esto ciertamente lo sé. Simplemente suponiendo que soy el hombre que me gustaría ser y actuando mentalmente en armonía con mi suposición, he ayudado al nacimiento de mis deseos y provocado que ocurran. He jugado el juego de la suposición una y otra vez y nunca me ha fallado. Cuando alguien me pide algo, simplemente asumo que tiene lo que quiere y entonces lo que sea que necesite que ocurra en este mundo, sucederá y se manifestará, pero ¿dónde se originó la realización del deseo sino en mi imaginación? Pero si no hay escapatoria de un mundo de recurrencias, qué importaría si tú pudieras obrar milagros, ser idolatrado por todos y poseer el mundo si en el final dirías, “¡Vanidad de vanidades! Todo es vanidad.”

Pero Koheleth, el predicador, le dio un significado mucho más profundo que ése. Es maravilloso saber que el drama completo de la vida está teniendo lugar en tu imaginación. Que tú tienes la elección de vida y muerte, bondad y maldad, bendiciones y maldiciones; que tú puedes, mediante el acto de asumir, tener una vida rica y maravillosa donde cada cosa es una bendición. Pero si en el final, cuando cierres tus ojos por última vez, comprendes que todo fue vanidad, ¿no preguntarías qué importa? Esa es la conclusión a la que llega Koheleth. Nos está diciendo que hay algo más grande y que esperemos el momento indicado. ¿Cuándo? Nadie lo sabe, ni siquiera el Hijo, sólo el Padre. Pero en el momento indicado, eso que fue puesto en la mente del hombre será revelado.

Ahora permíteme repetirlo, “Él ha puesto eternidad en la mente del hombre, sin que ese hombre alcance a entender lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin”. Eso que Dios puso en la mente del hombre es un joven, una juventud eterna que es su único Hijo engendrado. Ahora permíteme desvelarlo para ti, ya que hablo desde la experiencia. No estoy teorizando ni especulando. Te estoy diciendo lo que sé por experiencia. Y la verdad que uno conoce por experiencia la conoce más íntegramente que cualquier otra cosa que conozca en este mundo, o que cualquier otra manera en que pueda conocer esa misma verdad. Comparto contigo, esta noche, la verdad que conozco por experiencia. Un día tú la experimentarás, pero esta noche la escucharás a través de una revelación secundaria de oídas, ya que te contaré lo que yo he experimentado en cuanto a este maravilloso 11° versículo del 3er capítulo de Eclesiastés.

Esta es la historia. Dios ha puesto a su único hijo engendrado en tu mente, porque el propósito de Dios es ofrecerse él mismo a ti. Nunca sabrás en la eternidad que Dios cumplió su propósito a menos que el Hijo de Dios le vea y le llame Padre. Y cuando el único Hijo engendrado de Dios te llame Padre, no existirá incertidumbre alguna. La revelación será tan completamente conocida que cuando él aparezca no habrá dudas en tu mente en cuanto a la relación.

Ahora permíteme volver atrás y desvelar este gran misterio. Yo digo que el Hijo de Dios es David. La palabra “olam” aparece por primera vez en el libro de Samuel. El rey hace una promesa, que el padre de quien destruya al enemigo de Israel será libre. No el hombre, sino su padre. Cuando David regresó del sacrificio de los filisteos con la cabeza del gigante en sus manos, el rey, recordando su promesa, intentó averiguar quién era el padre. El rey se volvió a su comandante y dijo, “¿Hijo de quién es este joven?” Como no lo sabía, el rey dijo, “Pregunta de quién es hijo este muchacho”. Nadie lo sabía, así que el rey se volvió a David y dijo, “¿De quién eres hijo, muchacho?” Entonces David respondió, “Yo soy hijo de Isaí, el Belenita”.

La palabra “Isaí” está conectada con el verbo “ser”. En otras palabras, David está diciendo, “Yo soy hijo de aquél cuyo nombre es YO SOY”. Yo soy el hijo del Señor, como dice en el 2° Salmo, “Voy a hablar del decreto del Señor. Él me dijo, 'Tú eres mi hijo; Yo te he engendrado hoy'.” La divina condición de hijo de David es la única de su especie y totalmente sobrenatural. Él esta mirando a los ojos de su padre, y su padre es Dios. Se nos dijo que Jesús es el Hijo, pero te digo que Jesús es Dios el Padre. Cuando se formuló la pregunta, “¿Qué piensan del Cristo, Hijo de quién es él?” respondieron, “El Hijo de David”. Entonces él dijo, “¿Por qué entonces David, movido por el Espíritu Santo, me llama 'Señor'?” lo cual significa, 'mi padre'. Si David lo llama 'Señor', ¿cómo puede ser él Hijo de David? Porque el Hijo de Dios fue puesto en la mente del Hombre.

Ahora vayamos a las escrituras para encontrar el lugar donde David fue enterrado, y donde el Señor fue enterrado. En el 2° capítulo de Reyes 1 se nos dice, “Y durmió David con sus padres, y fue sepultado en la Ciudad de David”. El capítulo 3º de Nehemías nos cuenta el lugar diciendo, “Fue enterrado detrás de las escaleras que descienden de la ciudad de David a la puerta de la Fuente, el estanque bajo el lugar del Buda viviente”. Por lo tanto David fue enterrado detrás de las escaleras, en la parte superior, en la Ciudad de David.

Ahora bien, se nos dice que cuando Jesús fue crucificado (en la preparación de los judíos para la Pascua) lo bajaron y colocaron en una tumba vacía que no había sido aún ocupada. ¿Dónde? En la Ciudad de David. Las escrituras nos cuentan que hay muchos sepulcros en la ciudad de David, pero que él está enterrado en la parte superior del pozo de desagüe que baja al gran estanque de las Aguas Vivientes. Incluso hoy los hombres están excavando toda África del Norte tratando de encontrar esa área, pero nunca jamás la encontrarán ahí, porque el lugar de entierro de David está en el cofre que tú llevas. Dormido junto a sus padres, David está enterrado en la Ciudad de David en la parte superior de las escaleras que bajan a las Aguas Vivientes en ti.

Puedes no saberlo, pero independientemente de tu sexo tú eres el Padre de David. Yo sé, por experiencia, que yo soy el Padre de David. David duerme junto a sus padres – no ancestros – y está enterrado en la misma ciudad donde su Padre, el Señor, está enterrado. Yo te lo digo, tú eres el Padre. Tú eres aquel Señor llamado Jesús que está enterrado en la Ciudad de David, y cuando llegue la plenitud de los tiempos te levantarás, y al hacerlo generarás una nueva creación que nacerá desde las alturas. “Volvemos a nacer a través de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos”. Bien, Jesucristo está enterrado en ti como se te dice en la 2ª carta de Pablo a los Corintios, “Todos llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús para que podamos manifestar en nuestro cuerpo la vida de Jesús”. Tú cargas su muerte en tu cuerpo con la esperanza de que manifestarás su vida en tu cuerpo, y cuando él se levanta en ti, tú eres Él. ¿Cómo sabes que Jesús murió por ti? ¿Cómo sabes que cuando Él se levanta tú eres Él? Por medio de la revelación de Su Hijo, quien se levanta en ti y te llama Padre, ya que cuando te llame Padre tú sabrás quién eres.

David está enterrado con sus padres. Puesto que nadie ha visto jamás el rostro de Dios excepto su único Hijo que está en el seno del Padre, él lo ha hecho conocido. No puedes ver el rostro de Dios, pero Su Hijo sí puede, de modo que es el Hijo quien te revela como el Padre. Se nos dice en el capítulo 13 de Marcos, “Entonces si alguno os dijere, 'Mirad, allí está el Cristo', o 'Mirad, aquí está', no le creáis”. No le creáis. “Porque aún no aparece el que seremos, pero sabemos que cuando aparezca seremos como él”. ¡Idénticos! Bien, ¿cómo sabrás que tú eres él? Cuando su Hijo te llame Padre. David duerme con sus padres, ya que todos nosotros somos el Elohim. Pese a que la palabra Elohim es plural se la traduce tanto en singular como en plural. David me ha llamado Padre y un día te llamará Padre a ti. Él llamará Padre a todos y entonces todos estaremos unidos en el único Dios.

“He manifestado tu nombre a aquellos que me has dado. Yo en ellos y tú en mí para que puedan llegar a ser perfectamente uno.” Te he contado lo que me ha sido dado por revelación. Puede no tener sentido pero no puedes esperar que este, el más grande de todos los misterios, tenga sentido ya que tiene lugar en una región tan remota del lugar que habita el intelecto, que no se lo puedes explicar al intelecto. Ningún erudito lo entiende. El nivel más bajo encontrado en las escrituras es el octavo nivel, el nivel de las mentes brillantes del mundo. Se dice que la sabiduría de este mundo es tontería a los ojos de Dios. Que basta la tontería de Dios y la debilidad de Dios para confundir al sabio. El sabio puede analizarla, pero las escrituras no pueden entenderse hasta que sean reveladas.

No habría tenido el menor concepto de lo que ese versículo significaba si no me hubiera sido revelado y lo hubiera experimentado realmente. Si leyeras los doce capítulos de Eclesiastés y limitaras la lectura a la vanidad, saldrías y harías cualquier cosa bajo el sol para disfrutar la pequeña felicidad que pudieras, porque al final todo se habría evaporado si no fuera por este pequeño versículo. Ya que el libro entero nos cuenta, “El sabio y el estúpido morirán y se convertirán en polvo. Todo es polvo, vanidad de vanidades. Todo es vanidad.” Pero lo que estoy tratando de contarte esta noche es tan enteramente profundo. Así que vuelve a casa sabiendo que, aunque parezcas irte de este mundo, no mueres realmente, que eres un ser inmortal y enterrado en ti está David, el Hijo eterno, inmortal de Dios.

¿Sabes quién es David realmente? No es un muchacho nacido mil años A.C. No. Según el pensamiento Hebreo todo consiste en todas las generaciones de hombres y sus experiencias fusionadas en un gran todo, y el tiempo concentrado en el cual todas las generaciones se fusionan y del cual provienen, se llama eternidad. La eternidad se personifica como juventud – la eterna juventud. Cuando el hombre ha atravesado todas las generaciones de hombres (sin pasar por alto experiencia alguna) y puede decir, “Perdónalos porque no saben lo que hacen mientras van atravesando estados”, entonces la suma total, la quintaesencia de toda la experiencia de ser hombre, se levanta de su sueño y te llama Padre.

Sí, he sido ciego; he sido sordo; he sido mudo. He sido todo lo que un hombre pueda [ser] alguna vez. He estado aprisionado, avergonzado, todo en el mundo. No en esta pequeña sección de tiempo sino en mi viaje. He actuado todos los papeles bajo el sol. Lo he visto. Una noche ofrecí un banquete a todos los papeles que he interpretado. Eso es el banquete del Mesías. Habiendo entregado todo en el mundo, el Mesías invitó al grande y al poderoso, pero ellos se excusaron y no asistieron. Entonces dijo a sus sirvientes que recorrieran todos los caminos y trajeran a todos. Y ellos trajeron al cojo y al ciego, al tullido y al lisiado. Esa noche fui elevado a las alturas y me encontré a mí mismo en la divina forma humana. Yo era una radiante luz encendida. No quemaba, era sólo un resplandor que iluminaba todo lo que yo había sido. No necesitaba las estrellas; no necesitaba la luna; yo era la luz. Y hasta donde mis ojos podían ver, era un mar infinito de imperfección humana – todos los papeles que he representado. Supe que estaban esperando por mí y aún así, mientras me deslizaba por ese mar, no levanté un dedo para hacer a alguno de ellos mejor de lo que parecían, pero mientras pasaba, ojos que habían estado ausentes eran reemplazados en las cuencas vacías, brazos y miembros perdidos se volvían perfectos. Ni uno sólo de ellos tenía una mácula al final. Y mientras yo llegaba al final, el grandioso grupo coral cantaba a toda voz, “Neville ha resucitado, Neville ha resucitado”, y cuando alcancé el final todos exclamaban jubilosos, “Ha finalizado”, y yo regresé a este modesto ropaje que uso.

Esa noche fui llamado por mi nombre personal, tal como se te dice en las escrituras, “Llamaré a las multitudes por su nombre y ni uno será omitido”. Tú tienes un nombre, y serás llamado por tu nombre en el día final y ni uno será omitido. Ellos me llamaron por el único nombre por el que he sido conocido. Tengo apellido, pero cuando tenía sólo tres semanas de edad, mi madre escuchó la voz que decía, “Llámalo Neville”. Luego, 15 minutos más tarde, fue confirmado cuando mi tío le habló y le dijo, “Llámalo Neville”, aunque ese nombre nunca antes había sido usado en nuestra familia. Y leemos en el capítulo 41 de Génesis, “Si se repite, en breve se hará realidad”.

Yo les di lo que querían más que nada en el mundo, esa noche. Querían restauración de mi caída. Caí como Dios cayó, ya que no existe nada excepto Dios. Y llevé esa inocente perfección al mundo de la experiencia y actué todos los papeles. Luego fui elevado y los encontré esperando por su redención. Y mientras caminaba todos se volvían perfectos, porque “Debéis ser perfectos como vuestro Padre en el cielo es perfecto”. Todo hombre fue hecho perfecto, ya que yo caí y los llevé conmigo, luego fui ascendido y los redimí a todos ellos. Ése fue el banquete del Mesías.

Todos han caído de la misma manera. Puedes no saberlo, pero cuando ves a alguien que es ciego recuerda lo que se te dice en el capítulo 9 de Juan. La pregunta era, “Dime maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres para que haya nacido ciego?” y la respuesta fue, “No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras del Señor se manifiesten”. Fue el Señor quien cayó y es el Señor quien se elevará. Ese Señor está en ti y su nombre, en las escrituras, es Jesucristo. Es decir Jehová. Pero el hombre no lo entiende, porque está completamente confundido con todos los sinsentidos que ocurren en el mundo. Hace un par de días leí que el actual papa declaró que él no puede permitir que las cosas se le escapen de las manos. Dijo, “Los Pontífices romanos”, refiriéndose a todos los pontífices desde el principio de su – así llamado – reinado, “son los custodios e intérpretes de la revelación divina”.

Varios años antes este mismo papa declaró en un domingo de Resurrección que los Judíos crucificaron a Jesús porque no sabían quién era. ¿Y él es el custodio de la revelación de Dios? Vaya, no tiene el menor principio de sabiduría en lo que concierne a Cristo. Lo afirmo como alguien que ha experimentado a Cristo. Hablo de la misma manera en que Pablo habló al Sanedrín. Ellos pensaban que eran los intérpretes, los grandes protectores de la revelación divina, pero no sabían de lo que estaban hablando. Ningún judío ni grupo de judíos mató a Dios. Escucha las palabras del capítulo décimo del evangelio de Juan, “Nadie me quita la vida; la doy yo mismo. Tengo el poder para darla y el poder para volverla a tomar.” ¿Cómo vas a pasar por alto esta fuerte sentencia cuando cada palabra de las escrituras es verdadera?

Nadie te quita la vida, tú mismo la das. Por un acto de auto-limitación logras tu propósito de expansión. No podrías expandirte más allá de lo que eras si por tu propia decisión no te hubieras limitado a ti mismo y caído. Llevaste contigo al único hombre roto en múltiples partes e interpretarás todos los papeles bajo el sol. El ladrón, la víctima, el asesinado, y el asesino, todo bajo el sol, de modo que al final puedas decir, “No importa quién eres, eres perdonado, porque en el momento presente no sabes quién eres ni lo que haces”. Entonces serás elevado a lo alto por un poder dentro de ti mismo y prepararás el banquete del Mesías para todas las partes que cayeron contigo, y mientras te deslizas cada una se volverá perfecta. ¿Por qué? Porque tú eres perfecto. A medida que te deslizas, todas ellas se moldean en las bellas formas que conocieron en el estado de inocencia, antes de que tú cayeras llevándotelas contigo al estado de la experiencia. Caíste en el estado de la experiencia y regresas al estado de la imaginación. Esa es la cumbre.

“Dios puso eternidad en la mente del hombre sin que ese hombre pudiera entender lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin”. Yo te lo he revelado, esta noche, a través de la revelación menor de oídas. Como Job, has escuchado con la audición de la oreja. Job no podía entender cómo Dios podía ser un dios de amor cuando todas las cosas terribles le sucedieron, pero al final Job comprendió que él fue el único que había causado todo. Y, cuando tú hayas representado todos los papeles, como Job despertarás y dirás, “Ahora mis ojos te ven”.

Las iglesias, hoy en día, hablan de Jesús como si estuviera sufriendo por tus pecados. No lo creas ni por un momento. Cada uno lleva dentro de sí mismo su propia prueba. Si no das en el blanco no obtienes el premio. Aciertas el blanco y obtienes el premio. No existe sufrimiento por pecados. El sufrimiento es simplemente una acción disciplinaria, que no es más que el amor de Dios en ti. No hay un Dios en el exterior. Se nos dice en Proverbios, “Como un padre corregiría a su hijo, así el Señor disciplina a aquel a quien ama”. Amando el papel que interpretas, él lo disciplina y lo corrige mientras se mueve de estado a estado a estado.

Por lo tanto Eclesiastés está en lo cierto. Yo nazco y muero, he conocido la pobreza y he conocido la riqueza, he conocido la desgracia y he conocido la gracia. Ha habido un tiempo en mi vida en el que habría coincidido con Koheleth y expresado, “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”, pero la última ronda ha llegado para mí y estoy a punto de partir de este mundo de pecado y muerte (y no pasará mucho tiempo, te lo aseguro), ya que el todo ha sido revelado.

Sólo en el final, cuando estés a punto de partir de Egipto (el mundo de los estados) es realmente revelado. Si eres llamado para contarlo, lo harás, y habrá quienes lo escuchen y crean y quienes lo escuchen y lo rechacen. Es totalmente decisión del individuo que escucha el testimonio. Yo te digo lo que sé por experiencia y tú puedes creerlo o puedes rechazarlo. Es totalmente tu decisión, pero experimentarás todo lo que te he contado esta noche.

David, un día, después de haber dormido con sus padres (plural) despertará en ti. Y tú, siendo el Padre, despertarás y ascenderás desde Gólgota, tu cráneo, porque el lugar donde lo pusieron y el lugar donde resucitó fue en la Ciudad de David. El sepulcro de David, como nos dice el tercer capítulo de Nehemías, está después de las escaleras que descienden de la Ciudad de David a la puerta de la Fuente. Explotando interiormente tú te levantas del sepulcro donde Jesucristo está enterrado. Cinco meses después David explota en tu interior y tú exclamas, “He encontrado a David. Él ha exclamado dentro de mí, 'Tú eres mi Padre, mi Dios y la Roca de mi salvación'.” La relación es tan bien conocida que es profética.

Entonces, cuatro meses después, tú ves el eje y la puerta de la Fuente de las Aguas Vivientes donde reposas en la Ciudad de David. Fusionado con ella te elevas a la eternidad y tu viaje ha terminado. Luego perduras durante un breve tiempo para contarlo. Hace dos meses, ninguna compañía de seguros me habría dado una semana de vida, pero tengo que permanecer para contarlo. La función ha terminado para mí, pero tiene que ser contada. Aún hay oídos para oírla, así que volví y estoy tan fuerte hoy como lo estaba hace 25 años. Soy el mismo joven que era hace 25 años a pesar de mis 61 actuales. Puedo hacer, físicamente, las cosas que no he hecho en muchísimo tiempo, pero puedo partir esta noche. Da igual ahora. Volví para contarles a aquellos que tuvieran que escucharlo, ya sea que lo acepten o lo rechacen, como se nos dijo en el último capítulo de Hechos, “Les exponía desde la mañana hasta la noche, tratando de convencerlos del reino de Dios y contándoles sobre Jesucristo, usando para su argumento la ley de Moisés y los Profetas y los salmos. Y algunos quedaban convencidos por lo que decía mientras que otros no creían”.

Esta es la historia de todos aquellos a quienes se les aparece el Dios resucitado. Todos los padres están regresando ahora y tú eres el Padre. Somos los padres con los que David duerme. Tú eres su Padre y lo sabes sólo porque yo te lo he dicho, pero se acerca el día en que lo sabrás por experiencia. Y si tú eres el Padre de David y yo sé que soy su Padre, ¿no somos uno? ¿No podemos decir las palabras del capítulo 17 de Juan, “Yo en ellos y tú en mí para que puedan llegar a ser perfectamente uno”?

El Antiguo Testamento termina con esta nota, “Un hijo honra a su padre. Si yo soy padre, ¿dónde está mi honra?” En otras palabras, ¿dónde está mi hijo? Así que el Antiguo Testamento finaliza con una esperanza, porque el hijo no ha aparecido todavía para honrar a su padre, pero cuando empieza el Nuevo Testamento el hijo aparece.

Esta noche te he contado quién eres realmente, y pese a que todo es vanidad, puedes ser lo que sea que quieras ser, genéricamente. Puedes ser un pecador o un santo ya que estás pasando por un fabuloso mundo de opuestos y como dijo Blake, “No considero que el justo o el malvado estén en un estado supremo, sino que cada uno de ellos están en los estados del sueño en los que el alma puede caer en su sueño mortal del bien y del mal cuando abandonó el paraíso siguiendo a la serpiente”.

Así que estamos dormidos hasta el final, soñando sueños extraños. Soñamos que estamos en prisión y soñamos que somos libres. Soñamos que tenemos dinero y soñamos que somos pobres, y aquello con lo que nos identificamos, lo exteriorizamos. Por ello no puedo desmentir la declaración del predicador, pero aquel versículo mencionado brinda la esperanza, porque sin ese versículo qué importaría esta noche si no hubiera esperanza, no habría nada. La mente intelectual no puede entender lo que Dios puso en la mente del hombre, pero yo te he contado lo que es. Nunca sabrás que eres Jesús hasta que su Hijo estalle dentro de ti y te llame Padre. Entonces, implícitamente, sabes quién eres. Sigue siendo el mismo nombre. El ser que se eleva y el ser que es llamado Padre no difieren del ser que fuiste antes, sólo que ahora incluyes un ser mucho más grande que no es otro que Dios el Padre.

Ahora vamos a entrar en el silencio.


Pregunta: Cuando morimos aquí, ¿adónde vamos?

Respuesta: Esto parece la plenitud de la vanidad basado en lo que sabemos sobre nuestro cuerpo biológico humano, y en lo que nuestros científicos nos dicen al respecto, pero tú te soñaste como un ser, y el soñador no puede ser destruido por su sueño. Puedes soñar el sueño más horrible del mundo, puedes soñar que mueres, pero no puedes ser destruido por tu sueño. Igual que te soñaste a ti mismo estando aquí, te soñarás a ti mismo estando allá. Mi madre tenía sólo 61 años cuando partió, pero aparentaba 90 porque había sufrido mucho durante dos años y su personalidad encantadora se había marchitado ante nuestros ojos. La he visto a la edad de veinte años, radiantemente bella. Yo permanecía en mi edad sin embargo ella lucía mucho, mucho más joven, pero la relación madre/hijo todavía estaba ahí. Mi padre murió a la edad de 85 años. Lo he visto varias veces desde entonces y nunca ha aparentado tener más de 50. Como ves, estamos soñando. Te encontrarás a ti mismo no sólo en un mundo tan real como éste, sino que el mundo puede no estar en el año 1966, como está en el presente, puede ser el año 3002 y será exactamente tan natural y normal para ti como lo es este año de 1966. No hay pérdida de identidad, te encontrarás a ti mismo en el ambiente más adecuado para el trabajo que todavía tiene que hacerse en ti.

Buenas noches.



Traducido por Penchi Quirch de Troia
La
conferencia original en inglés es ETERNITY WITHIN (Neville Goddard 10-4-1966)




domingo, 20 de febrero de 2011

INFINITOS ESTADOS (Neville - 22 de marzo de 1968)

Neville (22 de marzo de 1968)


INFINITOS ESTADOS



Muy a menudo alguien me dice: “No creo que los demás te entiendan”. Me hicieron esta pregunta: “Cuando usas la palabra 'estado' no creo que los demás sepan lo que quieres decir, así que ¿podrías explicarlo, por favor?” Esta noche intentaré explicarlo.

Se nos dijo: “Sois hijos del Altísimo, todos vosotros”. (No sólo unos pocos, sino todos nosotros.) “Sin embargo, moriréis como hombres y caeréis”.....en infinitos estados de conciencia, pues son estados en los que caen los hijos del Altísimo. Un estado es una actitud de la mente, un estado de experiencia con un cuerpo de creencias que domina en tu vida. Siempre que expresas un estado, te identificas con él diciendo: “Soy pobre o soy rico. Soy conocido o desconocido. Soy querido o no querido.” Podría seguir indefinidamente, porque hay infinitos estados en los cuales puede caer un hijo individual del Altísimo.

Blake hizo esta declaración: “La eternidad existe y todas las cosas existen en la eternidad independientes de la Creación que fue un acto de misericordia. Esto implica que yo no considero que ni el justo ni el malvado estén en un estado supremo, sino que están en cada uno de aquellos estados del sueño en los que el alma puede caer en sus sueños mortales del bien y el mal.” Cuando te encuentres en un estado o veas a un aparente otro [ser] en un estado, no condenes o alabes el estado, pues todos los estados existen y ninguno es superior a otro. Cada estado es una actitud, un estado de experiencia con un cuerpo de creencias que un hijo individual del Altísimo ocupa. Y si ese es un hijo individual del Altísimo, entonces ¿no somos hermanos de la más Alta Unidad? ¿Y no somos también miembros del cuerpo supremo que es Dios el Padre? Así que los estados en los que caemos no pueden dañar o de ninguna manera imposibilitar a nuestro ser inmortal que cae.

Tu poder creativo no decayó voluntariamente. Fue la voluntad de tu Padre que tú, su poder creativo, descendieras en los estados y los experimentaras. En el capítulo 8 de Romanos, Pablo nos dice: “Él fue sometido a la inutilidad, no de su propia voluntad, sino por causa del que lo sometió en la esperanza”. Hay unidad en Dios, pero Dios el Padre se compone de dioses, los hijos. Así que el poder creativo de Dios cayó en división y pasa a través de estados que dan como resultado resurrección en la unidad. Como hijo del Altísimo puedes, en un abrir y cerrar de ojos, moverte a cualquier estado, pero lo más probable es que no permanecerás allí pues un estado ¡se compone de un cuerpo de creencias! Si te pasas el día pensando desde una cierta base, desde un cierto cuerpo de creencias, lo más probable es que te quedarás dormido esa noche en la misma creencia. Sabiendo que puedes entrar en otro estado, en otro cuerpo de creencias, puedes tratar de entrar, pero debes persistir en mantenerte en el nuevo estado hasta que se convierta en algo natural.

Hay innumerables estados y el ocupante de un estado no es mejor que el ocupante de otro, pues cada uno es un hermano en la más alta unidad y todos son uno en el cuerpo de Dios el Padre. Pero el estado, la actitud de la mente a la que más regresas constantemente, constituye tu morada. Si habitas en la autocompasión expresarás el estado, pero por ocupar ese estado no eres menos que alguien que tiene ambiciones de entrar en la Casa Blanca, o en el Vaticano como el Papa. El individuo que desea un estado ambicioso no es superior o inferior al que no sabe que está en un estado y permanece sometido a él.

¿Cómo sales de un estado? ¡A través de la creencia! Debes creer en la doctrina. Se te dijo: “Cualquier cosa que desees, cree que la has recibido y la recibirás”. Los preceptos de Cristo deben ser aceptados literalmente, porque se cumplirán literalmente. ¿Puedes creer en el precepto de que el creer que ya has recibido tu deseo te lo traerá a tu mundo? Si es así, entonces esta noche puedes cambiar las cosas que están sucediendo en tu mundo. Y si puedes creer y persuadirte a ti mismo de que las cosas son como tú quieres que sean hasta el punto de entrar realmente en el sentimiento de que son ciertas, serán sentidas y vistas en tu mundo. Debes sentir que tus deseos ya se han realizado, que ya son reales, pues la verdad de cualquier concepto es conocida por el sentimiento de seguridad de que el pensamiento es cierto.

Suponiendo que no eres el hombre (o la mujer) que quieres ser, sabrás que realmente lo eres por el sentimiento de seguridad que inspira en ti, pues si sientes certeza, actuarás sobre ella. Si no actúas no estás convencido, ya que Dios en ti es tu propia maravillosa imaginación humana y ¡Dios está actuando siempre! Puedes estar físicamente incapacitado, pero estás actuando siempre en tu imaginación, que es Dios, el Padre de tu vida.

Por estados quiero decir actitudes de la mente. El Nuevo Testamento comienza: “El tiempo se ha cumplido y el reino de los cielos está a la mano; arrepentíos y creed en el evangelio”. La palabra “arrepentirse” significa “un cambio radical de actitud”. Tu actitud no tiene que ser hacia otro, sino una actitud respecto a uno mismo. Si sientes que no tienes nada por qué vivir debes arrepentirte cambiando radicalmente tu actitud de ese estado. No te condenes a causa del estado en el que has caído. Si no te gusta entra en otro. No sientas lástima por ti mismo, ya que si lo haces harás del estado un hábito y permanecerás allí por el resto de tus días en la tierra. En lugar de eso, puedes creer en esta doctrina y salir de cualquier estado.

Permíteme ilustrarte con esta historia. Un caballero, que asiste a las conferencias, y su esposa, se mudaron a su nueva casa en la playa. Deseando hacer algo con el diseño del paisaje, invitaron a cinco paisajistas para que les hicieran ofertas. Dos ni siquiera les hicieron una por la ubicación de la propiedad, pero después de elegir una de las que recibieron, los céspedes y jardines así como varios árboles fueron plantados. Al cabo de seis meses tres árboles habían muerto. Ahora, en vez de enfadarse y llamar al hombre, exigiendo que los árboles fueran reemplazados, mi amigo decidió poner a prueba su imaginación; así que mientras estaba sentado en su coche imaginó que estaba apoyándose contra un árbol sano, mientras contemplaba a los tres que parecían estar muertos, pero ahora estaban sanos y hermosos. Entonces un día el paisajista llegó a la casa, preguntando por el jardín, especialmente por los árboles. Parecía que sus hombres habían usado demasiado nitrógeno en el fertilizante, lo que causó que las raíces se quemaran. Al ver los árboles, regresó al martes siguiente, y los reemplazó de manera gratuita.

Este mismo caballero compartió otra experiencia conmigo, diciendo: “De camino al trabajo la otra mañana pasé por un edificio muy importante y me dije a mí mismo, 'Me pregunto cómo sería trabajar ahí'. Sin saber nada de la compañía, jugué con la idea de que me ofrecían un sueldo fantástico e incluso imaginé que veía mi nombre en la puerta de la oficina. Ese mismo día mientras estaba en el trabajo recibí una llamada de una agencia contratada para cubrir los puestos ejecutivos de la compañía por cuyo edificio yo había pasado, y cuyo empleo había imaginado. La agencia estaba llamando para preguntar si yo consideraría la idea de trabajar para su cliente. Me sorprendí mucho al darme cuenta de que la ley podía trabajar tan rápido, ¡pero ahora sé que lo hace!”

No tienes que permanecer en un estado si has cometido un error. Puedes cambiar los estados por la mañana, al mediodía y por la noche, pero el estado al que más regresas constantemente constituye tu morada. Es a partir de ahí que vas a vivirlo y perpetuarlo hasta que te muevas en el pensamiento. Como dijo Blake: “El roble se corta con el hacha y el cordero se degolla con el cuchillo, pero sus formas eternas permanecen para siempre y reproducen su forma externa a través de la semilla del pensamiento contemplativo”.

El ser que realmente eres descendió a la debilidad de la carne causando que experimentes el estado en el que ahora estás. Si contemplas otro estado, el mismo ser que trajo tu forma actual a la existencia restaurará y dará vida al otro estado, el estado deseado. Esto lo seguirá haciendo hasta que su propósito se cumpla. Ese propósito es seguir un patrón determinado de regreso a la unidad del ser. Ya ves, en el principio fuimos reclutados. No nos ofrecimos como voluntarios para caer en esos estados. Fuimos sometidos a la inutilidad, no voluntariamente sino por la voluntad de aquél que nos envió. Pero cuando regresamos descubrimos que somos el mismísimo ser que nos sometió. Ahora somos los hijos, ¡destinados a volver como Dios el Padre!

Ahora déjame compartir contigo una palabra que yo uso noche tras noche. La palabra es “David” y significa “amante; amado” pero específicamente “hermano del padre”. Todos somos hermanos, pero después de mi resurrección y retorno a la unidad David (hermano del padre) me llamó Padre. Llegará el día en que David te llamará también Padre, pues él es [el] hermano del padre. Todos somos hermanos de la más alta unidad, predestinados a resucitar en esa unidad que se desunió en nuestra caída en la división. Así que el nombre de David en el sentido más específico es “tío”. Si David es el hermano del padre y cada uno de nosotros es un hermano en la caída en la división, cuando resucitamos en la unidad David es el que se da a conocer a cada persona como el Padre. La unidad se desunió por un propósito. El poder creativo de Dios descendió para experimentar estados de modo que llegara a ser mayor de lo que era antes del descenso. Habiendo unidad en el pensamiento, el poder creativo cayó en la división y será resucitado de vuelta a la unidad del pensamiento una vez más.

Así que cuando hablo de estados estoy hablando de estados de conciencia, actitudes de la mente que crean un cuerpo de creencias. Mi hermana y mis hermanos en casa no creen en el mismo Cristo que yo, a pesar de haber nacido todos en la misma familia y de habernos criado en el mismo ambiente. Mis hermanos se llaman a sí mismos cristianos pero su definición de Cristo sería diferente de la mía. Desde su estado de conciencia creen en un hombre que vivió hace dos mil años, sin embargo yo te diría que Cristo es la sabiduría y el poder creativo de Dios que desciende a estados, resucita, y regresa como el ser que los envió. Llegará el día cuando comprenderás todos estos preceptos como siendo literalmente verdaderos. Aquí hay uno que se encuentra en la primera epístola de Juan, tercer capítulo, segundo verso: “Ahora somos hijos de Dios; aún no se ha manifestado lo que seremos, pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él”. ¿Cómo le conoceremos? ¡Al convertirnos en lo que él es! Los predicadores del mundo te dirán que cuando él venga, serás como él en carácter, en tu actitud hacia la vida. Serás amable y considerado y tendrás sus buenas cualidades, pero yo te digo: ¡serás como aquél que está en el fondo de tu alma meditándote! Esto lo sé por experiencia.

Fue en el año 1936 cuando vi la roca que las escrituras declaran como el Dios que me dio a luz. Un día mientras estaba tranquilamente sentado en el silencio, una roca apareció de repente ante mi vista. Luego se dividió e igual de rápido se volvió a unir en la forma de un hombre sentado en la postura del loto, meditando profundamente. Cuando miré más de cerca descubrí que ¡estaba viéndome a mí mismo! Y entonces supe que cuando se despertara yo no podría desaparecer, ¡sino más bien sabría que yo era él! Esta cosa llamada Neville que está frente a ti es su emanación. Él la trajo a la existencia, y aunque le cortes su cabeza un millar de veces él restaurará su forma eterna a través de la semilla del pensamiento contemplativo.

Nada deja de ser, porque todas las cosas existen en la eternidad y pueden ser traídas a la existencia por este ser meditativo, que se ve exactamente como tú, excepto que elevado a la enésima potencia de la majestad. Nunca has visto tu cara lucir tan hermosa. Nunca la has visto contener tal poder majestuoso, tal fuerza de carácter. Mirándose a sí mismo y sabiendo que no hay otro, mientras brilla como el sol tú regresas al ser que él está meditando en este mundo de mortalidad. Cuando tengas esta experiencia no tendrás nada que ver con nadie que afirme que él o ella es Cristo. No dejarás que nadie te detenga, ya que cuando le veas serás como él. ¿Has visto alguna vez a alguien en este mundo que sea exactamente como tú? Tus hijos pueden parecerse a ti, pero si pones una foto de uno de ellos al lado de la tuya sabrías que serían fotos de personas diferentes, ¿no es cierto? Nadie tiene las mismas huellas dactilares o el mismo olor que otro. Pero cuando conozcas a la roca que te engendró y al Dios que te dio a luz, le conocerás porque serás exactamente como él.

Cuando ves a este ser en la profundidad de tu alma estás viendo al que descendió a estos estados, meditándose a sí mismo. Eres su emanación, su reflejo interpretando los papeles que él sueña. Y cuando él despierta de su descenso y empieza a ascender, ¡eres Él! No hay dos semillas de pensamiento contemplativo en la profundidad del alma que sean idénticas. Todos somos hermanos, y habiendo sido sometidos, cuando regresamos a la unidad somos Dios el Padre. Ahora ves a quién se refiere la palabra “David” – “el hermano del Padre”. Dios el Padre es mi hermano, que un día se levantará y, llevándome de vuelta a la unidad del ser, me llamará Padre. ¡Ése es David! ¡Ése es el juego! ¡Ése es el misterio de la vida!

Ahora volviendo al principio: todo es un estado. Puedes ser cualquier hombre, cualquier mujer que quieras ser cuando entiendes el misterio de los estados. Un estado es simplemente una actitud de la mente, un cuerpo de creencias, una fase de la experiencia. Ahora bien, no seas como la luna, que cambia de una cuarta parte a la mitad, luego a tres cuartos y luego a luna llena – o como la tierra que se repite una y otra vez estación tras estación. ¿Alguna vez has notado que en ciertas épocas del año el mismo conjunto de circunstancias te suceden? Cada año está siempre muy caluroso cuando te toca ir de vacaciones o siempre te encuentras sin dinero cuando se acerca la Navidad. O siempre que comes fresas estallas en una erupción. Todos estos son patrones creados en el mundo de los estados en el que todos vivimos.

Hay infinitos estados e infinitas combinaciones de estados en los que Dios, tu propia maravillosa imaginación humana, cae. Afortunadamente hay un límite, que llega cuando la infinita misericordia (que está dentro de ti) da un paso más allá y se despierta a sí misma, y mientras lo hace, tú – el que ella atormentó – despiertas, reforzado por el descenso a estos estados. Y regresas como uno, trayendo tus dones que son el resultado de tus experiencias viajando a través de estos estados. Traes tus talentos, de los cuales el mayor es el arte del perdón, la capacidad de entrar dentro y aceptar lo contrario. ¿Cuando ves a alguien en la desesperación puedes representártelo a ti mismo como a él le gustaría ser visto? ¿Y puedes convencerte a ti mismo de que lo que ves es real? En la medida en que te convenzas a ti mismo él se convertirá en ese hombre. ¡Entonces habrás conquistado a través del perdón! Le habrás sacado de un estado y colocado en otro.

Ahora, cada acto de bondad es una muerte en la imagen divina pues en cada acto te sacrificas a ti mismo. Al darle vida a lo que ya no quieres ver, mueres a eso y vives en lo que tú quieres ver, así que cada bondad hacia otro es una muerte en la imagen divina. Al representarme a otros y persuadirme a mí mismo de que ellos son como me gustaría que fueran, en la medida en que me convenzo a mí mismo llegarán a serlo, y mientras llegan a serlo yo muero a lo que anteriormente di vida. Viví en lo que pensé que ellos eran, y entonces morí a ese pensamiento. Lo hice deliberadamente, ¡así que yo mismo lo sacrifiqué! Tengo el poder para sacrificarlo y el poder para levantarlo otra vez. Sacrifiqué mi vida a propósito para lo que vi, y la levanté para lo que quería ver, resucitando así a otro (que soy yo mismo) en un nuevo estado. ¿Con qué frecuencia debo hacerlo? Setenta veces por siete o el tiempo que me tome convencerme de que es cierto. Cuando sacrifico mi vida por otro él es mi hermano, porque tenemos el mismo Padre. Como hermanos caemos en estados y nos resucitamos a nosotros mismos en la unidad del Padre.

Así que el mayor talento, el mayor reto a superar, es el arte del perdón. Por perdón no quiero decir un acuerdo verbal, abandonando el recuerdo de lo que fue perdonado. Para perdonar completamente debo olvidar por completo el evento. No importa lo que fue dicho, si me perdonas ni siquiera puedes recordar lo que yo hice o dije. Sólo estando dispuesto a ver lo que quieres ver, si te persuades a ti mismo de que ahora eres lo que quieres ser, has olvidado lo que eras antes. Eso es el perdón.

El verdadero perdón es el olvido completo. Blake nos dice: “El arte de vivir es olvidando y perdonando”. Si no perdonas completamente no puedes olvidar, porque perdonar es cambiar tu actitud hacia otro [ser], y en la medida que la cambias perdonas lo que ellos hicieron o dijeron, ¡por lo tanto ya no los mantienes en el estado que les obliga a hacer lo que hicieron! Mientras permanezca en un estado, el hombre debe desempeñar el papel que el estado dicta, y el hombre debe interpretar cada papel. Dios en su infinita misericordia nos ha ocultado los papeles que hemos desempeñado, porque el shock sería demasiado grande si fuéramos a ver los horrores que hemos cometido mientras pasábamos a través de todos estos estados. Lo que sucede es que cuando caes en un estado no puedes evitar actuar desde esa premisa, ¡y puedes caer en cualquier estado!

No te estoy diciendo que un estado es bueno y otro malo. Simplemente te estoy pidiendo que juzgues todos los estados con amor. Si alguna vez tienes alguna duda siempre haz lo que sea amoroso. Entonces sabrás que estás haciendo lo correcto. Si alguien se te acerca y te cuenta que quiere un trabajo, no le preguntes cómo perdió su trabajo anterior, simplemente escúchale [en tu imaginación] decirte que ahora tiene un trabajo maravilloso. Haz eso y le has sacado del estado de desempleo y le has colocado en el estado de trabajador bien remunerado.

Te insto a usar tu propio maravilloso poder creativo y entrar deliberadamente en el estado de tu elección. Hazlo ahora ocupando el estado el tiempo suficiente para que se sienta natural. ¿No has tenido un traje que se sentía tan nuevo que eras consciente de él a cada momento? Sé que cuando me compré mi primer traje caminaba por la Quinta Avenida pensando que todas las personas con las que me cruzaba sabían que mi traje era nuevo. La gente que pasaba no me prestaba atención, pero yo era muy consciente, muy consciente de mi traje nuevo. Eso es exactamente lo que sucede cuando entras en un nuevo estado. Si el estado de riqueza es nuevo, crees que todo el mundo lo sabe, pero nadie sabe ni a nadie le importa si eres rico o pobre, por lo tanto camina en el estado hasta que llegue a ser natural. ¡En el momento en que la sensación sea natural la riqueza es tuya!

Pagué treinta dólares por mi primer traje. Hoy en día un traje me costaría 200 dólares, pero sin importar el costo cuando el traje es nuevo soy consciente de ello. Pero déjame llevarlo el tiempo suficiente para sentirlo natural y ya no seré consciente de su novedad. Lo mismo es cierto para un estado. Es posible que desees el estado de fama. Si pensaras que eres famoso y permanecieras consciente del estado el tiempo suficiente para hacerlo natural, a medida que los pensamientos fluyen de ti llegarían a ser una parte natural de tu cuerpo de creencias, y el mundo daría testimonio de tu fama.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Manu LDA
La
conferencia original en inglés es INFINITE STATES (Neville 3-22-1968)




miércoles, 2 de febrero de 2011

Lo que atraes (Neville)

"No es lo que quieres lo que atraes, atraes lo que crees que es cierto." ~Neville Goddard