«La imaginación crea la realidad». —Neville Goddard

viernes, 14 de junio de 2013

YO SOY LA CAUSA (Neville - 19 de octubre de 1969)

Neville Goddard (19 de octubre de 1969)


YO SOY LA CAUSA



De acuerdo con un principio rabínico, lo que no está escrito en las Escrituras no existe. La historia de Jesucristo sigue este principio.

El desconocido autor del Libro de Lucas (como todos los demás) escribió sólo acerca de sus propias experiencias. Volviéndose a su disciplinada mente en autocontemplación, él es Jesús volviéndose a sus discípulos y diciendo: “'Las Escrituras deben ser cumplidas en mí. Todo lo que está escrito sobre mí debe ser cumplido.' Comenzando con Moisés y los profetas y los salmos, él les interpretó en todas las Escrituras las cosas relacionadas con él mismo. Y se dijeron unos a otros: '¿No ardieron nuestros corazones mientras él abrió a nosotros las Escrituras?' Entonces él les dijo: 'Todo lo escrito sobre mí en la ley de Moisés y los profetas y los salmos debe ser cumplido.' Luego él abrió sus mentes para entender las Escrituras.” Lucas está hablando del Cristo en tí, pues cualquier Cristo que venga de fuera es un falso Cristo, enseñado por falsos maestros.

Pedro nos dice: “Burladores vendrán en los últimos días burlándose y diciendo: '¿Dónde está la promesa de su venida? Siempre desde que los padres cayeron dormidos, todas las cosas han continuado como eran desde el principio de la creación.'” Ciertamente lo hacen. Corrupción, guerra, política sucia, pobreza – lo que sea, todo continuará por siempre en esta era; así que no busques señales de su venida en el mundo externo, ya que esta era continuará produciendo pobreza, corrupción, guerra y cosas desagradables. Pero cuando Cristo viene es como un ladrón en la noche. Cuando tú menos lo esperas, Cristo despierta dentro de tí para revelarte a ti mismo.

“De muchos y variados modos Dios habló desde la antigüedad a nuestros padres por los profetas, pero en estos últimos días Él nos ha hablado por su Hijo”, pues cuando el Hijo aparece él revela a Dios como su Padre. Hasta que el Hijo de Dios se revela en el Hombre, el Hombre busca en el exterior para descubrir cómo las cosas son hechas, pero él no puede encontrar al Hacedor. Nuestro mundo es obra de Dios, como se nos dice en el salmo 19: “Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia su obra.” Nuestros científicos han descubierto cómo ir a la luna, desde la cual regresaron con tierra. Luego la analizaron y descubrieron que estaba muerta. No importa dónde el hombre vaya, él descubrirá que todo está muerto, pues la obra de Dios está aquí y sólo aquí. Pero, no importa cuánto su obra sea analizada, no revelará a su hacedor.

Hoy tres de nuestros ciudadanos recibieron el Premio Nobel por su gran trabajo al tratar de analizar esta maravillosa tierra nuestra. Ellos encontrarán muchas cosas maravillosas sobre ella, pero nunca encontrarán a su hacedor. Él viene sólo cuando el individuo encuentra al Hijo, pues es el Hijo de Dios quien revela a su hacedor. Yo te digo: la Biblia es toda sobre ti. Es tu propia biografía espiritual personal. Cada hijo nacido de mujer está recogido en la Biblia – no como John Brown o Mary Smith – sino como Jesucristo; pues Él es el verdadero ser del niño, y el Antiguo Testamento es un proyecto profético de su vida.

Cuando tú lees el capítulo 9 de Isaías, puedes preguntarte de qué trata todo, pero yo puedo decirte que nada podría ser más cierto. Escucha cuidadosamente: “Nos ha nacido un niño, un hijo nos ha sido dado; y el gobierno estará sobre su hombro y su nombre será llamado 'Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de la Paz.” Estas revelaciones no vienen en el orden que los profetas las recogieron (o algunos escribas cambiaron), pero los nombres son ciertos y son revelados en perfecto orden.

El primer nombre que se te dio cuando caíste dormido fue “El Shaddai”, que significa “Dios Todopoderoso o Poderoso Dios”. ¡Pero un día tú despertarás! Ahora completamente individualizado, sentirás una vibración tan grande que pensarás que vas a morir; pero lejos de morir, la vibración te despertará de tu largo, largo sueño. Despertarás dentro de ti mismo para descubrir que has sido sepultado ahí durante innumerables siglos. Puedes no saber cómo llegaste ahí y por qué, pero yo te diré: tú viniste voluntariamente. Nadie tomó tu vida, la pusiste tú mismo.

Tú tienes el poder para ponerla y el poder para levantarla de nuevo. Tú deliberadamente entraste en el cráneo humano y te pusiste tú mismo para soñar el sueño de la vida. Los místicos afirman que tú has estado soñando ahí durante 6000 años. Yo no he tenido ninguna visión para apoyar tal intervalo de tiempo, pero puedo decir que cuando me sucedió a mí sentí como si hubiera estado sepultado por innumerables eras. Por un momento me pregunté cómo llegué ahí, y luego recordé las Escrituras: “Él no está muerto, sino dormido, yo voy a despertarle.” Un día tú también oirás la voz del Hijo de Dios y despertarás de tu sueño de muerte, pues cuando Dios envíe a su Hijo a tu corazón gritando “Padre”, tú lo oirás y despertarás de tu largo sueño autoimpuesto.

Requiere un enorme poder que Dios Poderoso se agite y despierte para encontrar el símbolo de su nacimiento como el de un niño. Tú puedes pensar que el niño que ha nacido y el hijo que es dado es uno y el mismo, pero no lo son. El hijo aparece 139 días después. Es él quien te revela como Dios, el Hacedor y creador de todo ello. Antes de ese momento en el tiempo tú – como un científico – buscas fuera de ti mismo la causa de toda vida, pero cuando David – el único hijo engendrado de Dios – viene de dentro y te llama Padre, tú has encontrado la causa. Y cuando tu hijo te revela como el Padre, la causa de toda vida, tú llevarás el nombre de Padre Eterno.

Ahora, la tercera gran revelación es la de Consejero Maravilloso. Y en las Escrituras el Consejero Maravilloso es asociado con una serpiente. Referida como la más sabia de todas las creaciones de Dios, fue la serpiente quien sugirió comer del árbol del conocimiento. Y cuando se le dijo que él moriría, la serpiente dijo: “No, tú verdaderamente no morirás. Pues Dios sabe que cuando tú comas de él tus ojos se abrirán y tú serás como Dios, conociendo el bien y el mal.” El Consejero Maravilloso no mintió, pues creyendo ser tú, experimentó la muerte pero realmente no murió.

Aún cuando partimos de este mundo y parece que morimos, no lo hacemos. En su lugar somos restituidos a la vida en un mundo como éste, para continuar nuestro viaje por innumerables siglos.

Ahora, en el mismo capítulo 3 del Génesis, el Señor dijo a los dioses: “He aquí que el hombre se ha hecho como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal”, como la serpiente dijo que sería. Sólo viniendo a este mundo de experiencia puedes tú comer del árbol del conocimiento del bien y del mal y hacerte como los dioses. Así vemos que el tercer título, Consejero Maravilloso, tiene mucho que ver con la serpiente. Se nos dijo que: “Nadie asciende al cielo sino el que desciende del cielo, el hijo del hombre; y como Moisés levantó a la serpiente en el desierto, así debe el hijo del hombre ser levantado.” Cuando tú lees estas palabras, no tienen sentido; pero cuando las experimentas – y tú lo harás – el tercer título de Consejero Maravilloso te es conferido a tí.

Tus ojos se abrirán entonces, y tú conocerás el bien y el mal por experiencia. Tú sabrás que no morirás, sino que regresarás al estado celestial del que tú – el hijo del hombre – descendió. Y tú ascenderás como una serpiente incandescente.

Ahora, la serpiente de las Escrituras es descrita en el capítulo 6 del Libro de Isaías como el serafín que rodea el trono de Dios. El serafín es [sic], por definición, un ser incandescente con rostro humano, voz humana y manos humanas. Isaías le da seis alas: dos para cubrir su rostro, para cubrir sus pies (que es un eufemismo para sus órganos creativos) y él vuela con dos; pero más allá de eso, este ser celestial, la más sabia de todas las creaciones de Dios, no es descrito. Esta es vuestra verdadera identidad, pues vosotros sois los dioses que bajaron.

Tú no eres ninguna pequeña ameba que salió del lodo; tú viniste del cielo y te vaciaste de todo lo que eras a fin de asumir las limitaciones y las debilidades de la carne humana. Tú no estás aparentando que eres hombre; tú te convertiste en hombre asumiendo la pobreza, aunque eras rico. Tú asumiste la debilidad, aunque eras fuerte. Tú – un ser infinito – asumiste todas esas cosas para su experiencia. El mundo entero proclama tu gloria, pero sólo aquí en esta pequeña tierra esta maravillosa obra es revelada.

Antes de que viniéramos aquí éramos hermanos, y un día despertaremos y regresaremos a nuestra hermandad como Dios Padre, el cual requiere de todos los hermanos para formarse.

Ahora el cuarto título, Príncipe de la Paz, es enviado en forma de una paloma. Esto no te sucede físicamente a ti, y cuando sucede tú eres el único que lo sabe. Lee el primer capítulo, versículo 10, del Evangelio de Marcos cuidadosamente, y verás que sólo aquel sobre quien la paloma desciende fue consciente de ello: “Cuando él salió del agua, inmediatamente vio abrirse los cielos y el Espíritu descendió sobre él como una paloma.” Tú estás destinado a tener esta experiencia cuando el cuarto título, el Príncipe de la Paz, te es conferido. Tú llevarás los cuatro títulos, y haciéndolo así cumplirás las Escrituras. Habiéndolo predicho tú vienes a cumplirlo dentro de tí mismo.

El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía, y el nombre por el que es llamado es la Palabra de Dios. Él es la palabra de Dios que no puede volver a Dios vacía, sino que debe ser cumplida para lo que él la destinó y prosperar en la cosa para la que fue enviada. Tú eres la palabra de Dios que era en el principio. Tú estabas no sólo con Dios, tú eras Dios. Luego te fragmentaste en muchos hijos, y se requiere de todos los hijos para formar al Padre.

Tú viniste a este mundo para experimentar sus horrores, no para cambiarlos. Nuestros políticos prometen eliminar la guerra y la pobreza, sin embargo admiten que han vendido más de 13 mil millones de dólares en armas convencionales a naciones dominadas por la pobreza, al igual que el mundo comunista. Nuestros políticos han obligado a los países que no pueden alimentarse por sí mismos a comprar lo que nosotros estamos fabricando.

Luego, con una mirada piadosa, piden a la gente que firme papeles para detener la guerra. Pero tú no puedes detenerla. Este mundo nunca intentó ser distinto de lo que es: un mundo de pobreza, un mundo de guerra, un mundo de política sucia, un mundo de corrupción. Simplemente lee los periódicos y verás lo que está teniendo lugar en las altas esferas. Tú no vas a cambiarlo; seguirá y seguirá porque la historia de Cristo es de redención. Él se redime a si mismo levantándose de este mundo en un movimiento en espiral.

Este mundo está basado en un principio circular que se repite una y otra vez, mientras la redención está basada en un principio en espiral. Rompiendo la rueda de la recurrencia, uno se mueve en un movimiento en espiral – como el serafín – y es redimido. Se nos dijo que: “Como la luminosidad brilla del este al oeste así será la venida del hijo del hombre.”

La gente está buscando que la luminosidad se encienda en el exterior, pero se enciende dentro. Tu cabeza es el Monte de los Olivos, y tu cuerpo es ese que es escindido de este a oeste. Una mitad se mueve al norte y una mitad se mueve al sur, dejando un gran valle. En la base de tu columna verás una laguna de palpitante luz líquida dorada que es la sangre de Dios. Fundiéndote con ella, asciendes a tu cráneo como una serpiente incandescente y tu cráneo reverbera como un trueno.

Yo te estoy contando lo que tú vas a experimentar, puedas aceptarlo o no y yo sé que nunca lo refutarás. Yo te he despertado, momentáneamente, pero tú puedes volver a caer dormido otra vez y continuar tu sueño, del cual tú eres su único autor. Es muy fácil ser atrapado en la realidad que tú, tú mismo, estás haciendo, incluso aunque lo que veas pueda asustarte.

Puedes tener muchos horrores en tu sueño y creer que lo que estás viendo es una realidad fuera de ti mismo y más allá de tu control, pero sólo tú estás escribiendo el guión. ¿No has tenido un sueño donde te asustabas mortalmente, no sabiendo que tú eras su causa? Lo mismo está ocurriendo en el sueño despierto, pero el hombre no sabe que esto también es un sueño, hasta que él despierte de él de la manera que yo te he contado.

Una noche cuando duermas algo te despertará, y despertarás para encontrarte en tu cráneo. Tú sabes que es tu sepultura, donde sólo los muertos son colocados; pero tú sabes que estás muy vivo. Alguien debe haber pensado tu muerte para haberte colocado ahí, o puedes haber entrado en el lugar voluntariamente y haber caído dormido hasta tal profundidad que los demás pensaban que estabas muerto. Pero cuando el tiempo se cumplió tú oíste el grito del hijo de Dios que te despertó, y cuando sales de esa tumba naces desde arriba. Esto es esencial, pues a menos que tu nazcas desde arriba tú no puedes entrar en el reino de Dios.

Todo el mundo está en este mundo porque ha nacido desde abajo (desde el útero de la mujer), pero mientras está aquí debe nacer desde arriba (desde el cráneo). Ese que sale no tiene madre, ni padre, ni comienzo de los días o final de los días; pues ese que nace desde el cráneo es consciente de ser el hacedor de todo. Tú descubrirás esta gran verdad sólo cuando el Hijo de Dios esté ante ti y te revele a ti mismo.

Este diminuto planeta parece sólo una mota cuando es visto desde el espacio exterior, sin embargo es tan importante; pues sólo aquí puede este experimento biológico, que expande el poder y la sabiduría de Dios, ser acunado. Sin este mundo, Dios no podría crecer en sabiduría. Él se estancaría si no pudiera expandirse más allá de lo que es. Dios es una siempre creciente iluminación, un siempre creciente poder creativo, una siempre creciente sabiduría y – por razón de esta única pequeña mota llamada tierra, donde Él viste esos simples ropajes de mortandad – Dios está manteniendo la promesa que se hizo a si mismo: despertar dentro de si mismo y cumplir el papel recogido en las Escrituras.

La historia de Cristo no es la que el mundo está contando. Él no va a cambiar el mundo. La generación de mañana puede pensar que ella será diferente, pero la pobreza existirá entonces como existe ahora. Habrá cambios en la pasión y finalmente regresarán a lo que eran. Es como una rueda. Es un principio circular donde nada cambia. El individuo cambia sólo cuando él deja la rueda en un movimiento en espiral, y entonces es cuando es redimido. Él regresa al mundo del que vino, mejorado por razón de su experiencia de muerte en este mundo llamado tierra.

El principio de los rabinos es cierto, así que repitámoslo: Lo que no está escrito en las Escrituras no existe. Los presidentes, reyes y dictadores del mundo no están recogidos en las Escrituras, por lo tanto no existen. Ellos son solamente papeles que Dios está interpretando mientras Él pasa a través de estados. El papel de un presidente, un rey o un dictador es un estado, y cuando se entra en él, es animado. Parece tan real para su ocupante y para aquellos que lo observan, pero es sólo un estado.

Tú puedes interpretar cualquier papel – sea un rico o un pobre, un mendigo o un ladrón, conocido o desconocido – una vez que tú sabes que son sólo papeles, sólo estados de conciencia. Pero si no sabes esto, y no estás dispuesto a abandonar tu estado presente, permanecerás ahí, mirando a tu deseo y no desde él. Tú puedes convertirte en lo que quieras ser en un abrir y cerrar de ojos por el simple acto de la asunción.

Y el día que te atrevas a permanecer fiel a tu asunción, comenzará a exteriorizarse. Y cuando lo haga tú puedes volver a dormir, igual que haces en tus sueños nocturnos. Volviéndote poseído por el sueño que tú creaste en tu sueño, observas tu propia creación; y si es un sueño noble, puedes volverte tan envanecido en tu propio concepto que olvides a su creador. O puedes crear algo innoble y volverte tan inmerso en ello que creas en su realidad. Cualquier cosa puede ser creada por una mera asunción. Cuando yo me atreví a asumir que era el hombre que yo quería ser, no lo comenté con los demás; yo simplemente persistí en mi asunción y la observé solidificarse en un hecho. Ese acto persistente me enseñó que este mundo era un sueño.

Mi hermano mayor a los 18 años no tenía dinero ni proyecto de obtenerlo. Pero él tenía un sueño. Él soñaba con poseer un edificio que alojara el negocio familiar. Dos veces al día, en su camino al trabajo y de vuelta, él se detenía frente a un edificio que ocupaba un bloque entero en la zona más amplia de la calle principal, y ahí imaginaba ver las palabras “Goddard e Hijos” en su marquesina.

Él persistió en este acto durante dos años, cuando un día un completo extraño compró el edificio para la familia, confiando que lo pagarían en un periodo de diez años. Ese edificio, que se convirtió en la base del crecimiento de nuestra familia, comenzó en la imaginación de mi hermano. No teniendo nada en el exterior con que contar, mi hermano tuvo las agallas para imaginar y creer que su imaginación crearía su realidad. Hoy día no pienso que pudieras comprárselo a la familia con múltiples millones, porque su negocio en bruto excedió el año pasado los 30 millones $.

Haz como hizo mi hermano y descubre la profundidad de Dios en tí. Pon a prueba tu imaginación, pues no hay otro Dios. Si la pones a prueba y descubres que es Él quien crea todas las cosas produciendo una prueba tangible de su realidad en lo que hiciste, entonces nadie será capaz de convencerte de que lo que sucedió fue una coincidencia.

Mi hermano vivía por y construyó su fortuna sobre la base de la imaginación. Por supuesto, habiendo creado tan vasta empresa, él puede irse a dormir y creer que sus mil empleados son la causa de su increíble riqueza. Todos nosotros estamos inclinados a olvidar que somos los hacedores de todo lo que está sucediendo, y – olvidándolo – culpamos a nuestro sueño. El mundo eres tú mismo exteriorizado; pero es tan fácil colocar la culpa en un aspecto exteriorizado de uno mismo en vez de en tí, el hacedor del sueño.

Aprende a utilizar tu imaginación conscientemente, pues no te fallará en este nivel o en el más alto nivel. Pero tú no puedes partir de este mundo cambiando tus pensamientos. Sucederá en la plenitud del tiempo, cuando el Padre en tí que cayó dormido comience a removerse. Entonces Él te despierta, y cuando lo hace, tú – Dios Poderoso – recibirás el nombre y llevarás los especiales poderes de Padre Eterno, Consejero Maravilloso y Príncipe de la Paz. Y tu reino ahí no tendrá fin, pues sabrás que tú mismo eres el Jesucristo que los hombres adoran externamente.

Los ministros de este mundo están hablando de Su venida, tratando de interpretar señales en el exterior. Pero yo te digo, Jesús no viene al final de la historia humana, pues Él viene individualmente. Esta noche uno de vosotros podría experimentar su venida. Nadie lo sabe sino el Padre en ti. Desde que el Padre cayó dormido, todas las cosas han continuado como eran desde el principio de la creación. Así que no busques ningún cambio en el exterior.

Cuando los políticos prometen cambio, no discutas; sonríe, ya que lo hacen a través de los siglos, sabiendo que no van a cambiar nada. El mundo está hecho de infinitos estados en los que el hombre cae involuntariamente – o deliberadamente, como mi hermano hizo. Él era un chico pobre que deliberadamente se movió al estado de riqueza. No sabiendo cómo iba a suceder, él simplemente persistió en su asunción y se materializó en hecho.

¿Te gusta lo que el espejo te refleja y tu escenario te dice? Si no es con lo que te gustaría vivir, no lo aceptes. En cambio, mira en el espejo de tu mente y asume que eres lo que te gustaría ser. Declarando que tú lo eres ya, no mires hacia otro lado y olvides la imagen reflejada ahí, sino persiste en tu asunción. Vive con esa conciencia mañana, tarde y noche como si fuera cierto, y ningún poder puede impedirte experimentar su verdad.

Este es un mundo de efectos, como se nos dice en el Libro de Santiago. Si miras en el espejo y, viéndote a tí mismo, miras a otra parte y olvidas a qué clase de hombre quieres parecerte, continuarás perpetuando tu desagradable estado. Pero si miras en el espejo de tu mente y – viendo lo que tú deseas ver, continúas pensando desde ese estado, lo verás reflejarse en tu mundo. Luego un día partirás del mundo y regresarás al mundo del que descendiste, pues tú eres el Elohim, el Dios del que se habla en las Escrituras.

No tengas miedo de reclamar tu derecho de nacimiento. Un Dios fuera nunca existió; por lo tanto, no hagas mezquinas imágenes de Él y las pegues en tu pared para adorarlo. ¿Hay alguna cruz o imagen de Jesucristo en el mundo que no haya sido hecha por un hombre?

No hay descripción de una persona llamada Jesucristo, sin embargo hay innumerables retratos de Él por todo el mundo cristiano y la gente se inclina ante lo que está hecho por manos humanas. Lee el Salmo 115 y ve lo que el salmista dijo sobre cualquier imagen ante la que se inclinan como algún poder que puede ayudar o impedir: “Ellos tienen bocas, pero no hablan; ojos, pero no ven. Ellos tienen oídos, pero no oyen; narices, pero no huelen. Ellos tienen manos, pero no sienten; pies, pero no andan; y no hacen salir ningún sonido de su garganta. Aquellos que los hacen son como ellos; así son todos los que confían en ellos.” Si alguien dijera: “Mira, ahí está él, o aquí está él”, no le creas, pues cuando el Padre de toda vida aparezca, ¡tú le conocerás porque serás uno con él!

La Biblia es toda sobre tí, y tú estás aquí en la imagen final para cumplir lo que tú dictaste antes de que vinieras. Los profetas que tú inspirastes fueron sólo órganos de revelación. Y el Hijo de Dios, por su misma naturaleza, revela a Dios como su Padre. Así que cuando el único hijo engendrado de Dios esté ante ti y te revele como su Padre, ¿no eres tú Dios Padre? Esto lo sé por experiencia personal. No estoy especulando. No estoy teorizando. No lo oí de un hombre, ni me fue enseñado.

Como Pablo, vino a través de una revelación del verdadero significado de Jesucristo. Está todo en las Escrituras y cada uno lo experimentará. Y cuando nos quitemos estos ropajes y nos elevemos, tú y yo – como los hermanos que han regresado – estaremos en un estado de éxtasis, pues todos nosotros tendremos el mismo hijo. Si tu hijo es mi hijo, y nuestro hijo es su hijo, ¿no somos un padre? No hay múltiples hijos – sólo uno. Estamos todos individualizados. Nunca perderemos nuestra individualidad; sin embargo somos uno en espíritu porque tenemos el único hijo; por tanto somos hermanos que colectivamente formamos a Dios Padre.

Las Escrituras están basadas en el principio que el Verdadero Hombre viene aquí a cumplir. Todo lo que se dijo sobre el Verdadero tú en la ley de Moisés y los profetas y en los salmos debe y será cumplido. Es mi placer y mi privilegio abrir tu mente para puedas entender las Escrituras. Eso es todo lo que yo estoy aquí para decirte. Pero realmente tú nunca entenderás mis palabras hasta que las experimentes; y lo harás.

No hay aristocracia de privilegio en esta historia. ¡Todos nosotros somos uno! Uno no es mejor que el otro. Yo he despertado del sueño de la vida. Ahora yo sólo espero que otros despierten. No hay nada que yo quiera más que el despertar de todos, porque sin todos el Padre no está completo. Así que yo cuento mi historia una y otra vez hasta que todo el mundo la oiga y ponga su esperanza plenamente en esta maravillosa historia que un día debe erupcionar dentro de ellos.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es I AM THE CAUSE (Neville Goddard 10-19-1969)




sábado, 25 de mayo de 2013

LA BIBLIA, TU BIOGRAFÍA (Neville - 5 de febrero de 1963)

Neville Goddard (5 de febrero de 1963)


LA BIBLIA, TU BIOGRAFÍA



Cuando te digo que la Biblia es tu biografía, estoy diciendo de hecho que tú eres Dios, y lo digo en serio. Se nos dice en el Salmo 82: “Yo digo, 'Vosotros sois dioses, hijos del Altísimo, todos vosotros; sin embargo, moriréis como hombres y caeréis como cualquier príncipe.'” Así que yo quiero decir exactamente lo que el salmista dijo: que vosotros sois dioses. Pero el hombre tiene tal concepto extraño de la palabra “Dios”.

El correo de esta mañana me trajo una carta. Yo no conozco a la señora – ella afirma que tiene ochenta y dos años. Ella decía: “Yo voy a devolver tu último libro, La Ley y la Promesa.” Ella no puede devolvérmelo a mí porque yo no se lo vendí. Ella puede haberlo devuelto a mi editor o a alguna tienda que le vendió el libro. Ella dijo: “Yo leí las 156 páginas, las cuarenta historias contadas sobre la promesa, y no se le da ningún crédito a Dios; ni uno que recibió la respuesta a sus oraciones le agradeció a Dios, y así que es un libro sin Dios.” Así que ella se lo va a devolver a alguien. No la critico. Ella tiene ochenta y dos años e indudablemente como mi propia madre y padre, que tenían conceptos extraños y maravillosos de Dios, pero Dios en el exterior de sí mismos. El Dios a quien ellos se referían estaba en el exterior, y ella, sin duda, se refería a un padre creador externo y ése es su Dios. Si ella siente de ese modo sobre ello tú no puedes culparla cuando ella lee esto, ya que yo los he juntado a los dos y he identificado a Dios con la imaginación humana. Identificando a los dos y haciéndolos uno, borré la visión que ha atormentado al hombre. Pues se nos dijo: “Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él no se habría hecho nada de lo que fue hecho.” Entonces descubrimos que nosotros podríamos imaginarnos ser lo que queríamos ser y – permaneciendo fieles, permaneciendo leales a esa asunción – se convertiría en un hecho externo en nuestro mundo. Si “todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él no se habría hecho nada de lo que fue hecho”, y nosotros hicimos esto como un experimento y funcionó, bueno entonces – ¡descubrimos a Dios! Y Él no era un ser en el espacio que regresaría. Le encontramos en nosotros mismos como nuestra maravillosa imaginación humana. En eso fallamos muchas veces – ciertamente, estamos aún desgarrados entre el concepto de Dios, el padre de David, y lo que nosotros mismos descubrimos; así que estamos aún bajo la influencia de un antiguo concepto de Dios. Entonces ella va a devolver el libro... y vamos todos a sentir que mañana ella verá quién es Dios realmente, pero no la juzguemos – ni duramente tampoco. Déjala exactamente tal como es, porque al menos ella cree en Dios, que es mucho más grande que no creer en ningún poder creador en este mundo.

Ahora volvamos al Libro de los Libros. No puedes leerlo diciendo: bueno, he abierto el libro y he leído desde el Génesis al Apocalipsis. Hay sesenta libros en lo que llamamos La Biblia. Es una biblioteca. El Antiguo Testamento es algo que casi no puedes creer – ciertamente no con sentido – sin la clave que se nos da en el Nuevo. El Nuevo está completamente escondido en el Antiguo y el Antiguo está hecho manifiesto en el Nuevo. Así que nos dirigimos al primer libro, el libro del comienzo, el Libro del Génesis y – escucha cuidadosamente – estamos tratando con un misterio. Cuando yo hablo de un misterio no estoy hablando de una materia que debemos mantener secreta, sino de una verdad que es misteriosa en su carácter. Y el Libro del Génesis tiene una extraña inversión de orden a través de él: “El primero será el último y el último primero.” Esta inversión de orden comienza justo en el principio mismo.

Veamos lo que primero se afirma en el libro. “En el principio Dios” – ese es el comienzo. El final del libro: “En un ataúd en Egipto”. “En el principio Dios – en un ataúd en Egipto”. Y el que está colocado en un ataúd es el hombre. Luego [él] fue llamado José, y José murió. Tenía 110 años y fue embalsamado y colocado en un ataúd en Egipto. Así que aquí encontramos el principio y el fin. “Yo soy el principio y el fin. El alfa y el omega, el primero y el último.”

Veamos cómo la cosa se desarrolla para nosotros. En el primer capítulo, el propósito de Dios se establece: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y sobre la bestias, y sobre toda la tierra, y sobre todo lo reptante que se arrastra sobre la tierra.” Démosle dominio – ése es el propósito de Dios, no su acto creador todavía. Su acto creador viene en el segundo capítulo, pero ese es el propósito de Dios, expresado: Él va a hacer al hombre a su imagen y darle completo dominio sobre todas las cosas.

En el segundo capítulo viene el acto creador, y Dios del mismo “polvo de la tierra hizo al hombre y sopló en su nariz el aliento de vida; y el hombre se convirtió en un ser vivo.” Ahora salta del segundo capítulo, versículo 7, al versículo 21: ahí encontrarás el acto creador. Él expresa esto en el versículo 7 y luego completa el acto creador del 21 a través del versículo 24. “Y Dios hizo que cayera un profundo sueño sobre el hombre y se quedó dormido,” y luego viene el acto creador de la división del hombre. Hombre-mujer Él los hace ahora.

El hombre no es un hombre, el hombre no es una mujer – el hombre es la imagen de Dios, un ser por encima de la organización del sexo. Pero está destinado a ser ese ser; no está aún completado. Para llegar a ese nivel donde todo está sujeto a su poder creativo, pasa a través de esta imagen dividida de sí mismo, llamada hombre-mujer. Luego se nos dice: en el estado dividido es llevado a un mundo de experiencia. Aquí había un mundo de inocencia, porque aquí él está muerto, de modo que el muerto no podía de ninguna manera ser tentado, la tumba no podía violar nada – está muerto. Sin embargo, él es vivificado, es vivificado por el hundimiento de Dios en sí mismo, pues Dios – no olvides el último verso: “En un ataúd en Egipto”... Pero la historia es, habiéndolo hecho a la imagen de sí mismo, la imagen no tiene poder en sí misma. Sólo se vuelve animada y viva y sensible si Dios se sumerge en su propia imagen. Así que Dios se sumerge en su imagen y en ese estado la imagen se divide, hombre-mujer, como somos. Y luego viene la historia más horrible del mundo: que Dios está en ella, esa imagen de sí mismo, el tormento mismo de la eternidad.

Es necesario tomar la imagen que estaba muerta y justo hecha sensible, hecha viva – pero sólo hecha viva (que es un estado sensible) – y luego convertirlo en un ser dador de vida, sólo por Dios. Así le tomó a la historia entera de 6.000 años (llamados “seis días”) completar la obra de Dios. Aquí, tú y yo somos los seres.

No estoy hablando de teoría esta noche, estoy hablando de experiencia. Yo te digo que la historia es verdadera de principio a fin, y si no puedo estar aquí ante vosotros y demostrar a vuestra propia satisfacción el poder que es Dios, es sólo porque estoy aún vistiendo este ropaje de carne. Y así en tanto que lo esté vistiendo, la gloria de la herencia celestial no puede ser actualizada por mí, o al menos no está realizada plenamente en mí mientras vista y continúe vistiendo este ropaje de carne. Pero todo lo dicho en la Biblia lo he experimentado. He experimentado las profundidades de mi alma y es todo verdadero de principio a fin.

Hace unos años William Blake – él murió en 1827, y lo encontré en estas esferas celestiales, el majestuoso patriarca, y él me dijo: “Quédate quieto. Ahora cae hacia atrás y déjate llevar – no te restrinjas, simplemente cae.” Yo le obedecí y me sentí como una estrella que cae a través del espacio interestelar infinito. Cuando volví en mí, miré y vi a este ser centelleante, esta criatura celestial, humana y sin embargo no humana – humana sí, pero era todo luz, todo fuego y el corazón era como rubíes vivos. Mientras miraba, me estaba mirando a mí mismo. Aquí yo estaba mirando a mi propio ser. Me acerqué para descubrir que todo el vasto mundo del hombre estaba encerrado dentro de mí. La humanidad en su plenitud estaba encerrada dentro de ese ser único, y yo lo soy. Todas las naciones, todas las razas del mundo estaban justo en ese cuerpo. Mientras miraba el pedazo de mí que lo contenía todo, entonces me sentí cristalizar, y aquí estoy en este mundo de sombras una vez más. Esa historia es cierta de cada ser en el mundo. Y luego Blake me reveló lo que quería decir cuando dijo: “Todo lo que contempláis, aunque parece fuera está dentro, en tu imaginación, de la que este mundo de mortandad no es más que una sombra.” Yo nunca entendí plenamente esas palabras antes, pero entonces con esta visión lo entendí. Entonces comprendí más claramente que nunca antes su visión llamada la “Visión del Juicio Final”, donde todos los personajes de la Biblia no son personajes en absoluto, sino sólo estados de conciencia.

Cuando hablamos de Abraham, Isaac y Jacob, y todos esos personajes – no son personas como nosotros; son estados de conciencia, y los individuos son sólo representantes o visiones de estos estados eternos como fueron revelados al hombre mortal (como nosotros somos) en la serie de visiones divinas como fueron recogidas para nosotros en nuestra Biblia. Yo las he visto en mi visión y tú y yo podemos estar en cualquiera de estos estados en cualquier momento – un cierto patrón a través del cual pasamos. Pero podemos estar en cualquier estado y hacerlo. ¿Quién lo hace? No digas: ¿Dios puede hacerlo? ¿Dios puede hacer cualquier cosa? Pero yo cambiaría la palabra – si no te ofendieras – y eso significa: lo que anteriormente llamé “Dios”, (y lo sigo haciendo, porque me gusta el nombre) yo lo llamo “imaginación divina”, y la imaginación divina y la imaginación humana son una, no son dos.

Un acto imaginario es un hecho objetivo inmediato. Funcionando a baja intensidad como estamos, un acto imaginario es realizado en un proceso de tiempo. Y así cada visión cuando está ahí yo asumo que lo soy, pero en el momento la razón lo niega y mis sentidos lo niegan, pero yo asumo que lo soy. Y si lo asumo y me parece real y natural, cuando rompa el hechizo yo sé que la he plantado, y entonces tiene su propia hora señalada. Cada visión tiene su propio período de gestación, como nos fue dicho por el profeta: “Tiene su propia hora señalada, madura, florecerá, si parece lenta entonces espera, es seguro, no será tarde.” Si lo ves claramente en el ojo de tu mente, si estuvieras realmente en la imagen, se volverá tan objetiva como esta sala lo es ahora – y de nuevo estoy hablando por experiencia. Sentado en mi silla en casa o recostado en un sofá o en mi cama, de repente – sin estar mis ojos físicamente abiertos – veo un mundo que no vería si sé dónde estoy físicamente, y no puedo negarlo. Es tan real como eres tú. Es objetivo, es aparentemente sólidamente real, y la conciencia sigue a la visión y yo entro en el mundo que estoy observando. Y entrando en mi imagen se cierra alrededor de mí; y este mundo que es aparentemente el único mundo que debo conocer, es desconectado; y yo soy parte del mundo que contemplaba, estoy en él. Exploro ese mundo y es tan sólidamente real como este mundo, y no puedo encontrar mi camino de vuelta a este mundo.

Luego descubrí el camino de vuelta, y el camino era la sensación. Estando en ese mundo sin calles que lleven a este mundo, asumí que mi cabeza estaba en una almohada sobre la cama en la habitación, en la casa, en la ciudad que yo conocía tan bien; y sintiéndola de pronto me encontré como si estuviera vertical. Me sentía en una posición horizontal y estoy de vuelta; pero estoy cataléptico – no puedo mover el cuerpo. Está tan congelado como este pequeño instrumento aquí en la mesa, igual de sólido, igual de rígido. Dentro de, digamos, medio minuto, pude mover el dedo y luego el codo, y luego, después de un gran esfuerzo pude mover un párpado y abrirlo. Cuando abrí los párpados miré los objetos familiares en la pared que yo conocía tan bien. Estoy de vuelta en este mundo y ahora este mundo ha desconectado ese mundo. Yo te digo: hay mundos dentro de mundos.

Aquí tú puedes tomar una imagen – la imagen de tu éxito, si tú quieres éxito, la imagen de tu despertar si lo quieres – cualquier imagen, y luego la contemplas. Y tal vez la veas como yo te estoy viendo ahora, y entonces la conciencia puede (y espero que lo hará) seguir tu visión, y caminarás directo a esa imagen y se cerrará a tu alrededor como lo hizo esta. Y tú la has plantado. Entraste a esa época, por así decirlo, y la fertilizaste; y lo que tuviste en mente es la imagen, y la visión tiene su propia hora señalada. No trates de acelerarla – madura, florecerá. Pero si – porque eres impaciente – te parece lento, entonces espera, no será tarde, ni para sí misma ni para un mundo, a menos que sean de la misma especie y maduren en el mismo intervalo de tiempo. Un pollo empolla en veintiún días, algunas cosas salen en cinco meses, algunas cosas salen en un año y algunas salen en dos años. Y así plantamos cosas en este mundo y cada una tiene su propio período de gestación. No pienses ni por un momento en el mundo como lo conocemos y como somos, que lo estás pensando ahora y entonces fuerzas la maduración por así decirlo. Déjalo – llegará según tu deseo cuando su propio tiempo se complete.

Dios es real. Tú no puedes cuestionarlo – yo no puedo – pero en 1963, el mundo científico lo cuestionaría. Yo no conozco todos los usos de la palabra “Dios”, pero me gusta. Pero si ayudara a alguien, yo uso la palabra que más utilizo: “imaginación”, porque para mí, cuando pienso en Dios, quiero decir lo mismo que cuando digo “imaginación divina.” Cuando hablo de Cristo quiero decir imaginar divino, Dios en acción. Se nos dice: “Dios es Cristo reconciliando al mundo consigo mismo.” El imaginar es Cristo, que es Dios en acción. Así la imaginación en Cristo con su imaginación, imaginando, está reconciliando al mundo entero consigo mismo. Pero si te ofende, vuelve a la palabra “Dios”, pero no pongas a Dios en el exterior como algo separado de ti, porque no lo está.

El nombre revelado de Dios para este mundo es “YO SOY”. Ese es su gran nombre. ¿Puedes decir “yo soy”? Eso es Dios. ¿Qué estoy haciendo? Estoy pensando que tú no eres bueno – bueno, eso es lo que tú estás haciendo, eso es Dios en acción. ¿Y sabes?: vivirás para ver el día en que tengas razón. ¿Así que “yo estoy” haciendo qué? Cualquier cosa en este mundo, todo las cosas son posibles para Dios. Cuando dices: “Yo no creo esto y lo otro.” Perfecto, ese es tu privilegio; ¿pero quién no está creyéndolo? “Yo soy”, dices – bueno, eso es Dios. No lo creas. “No soy bueno, no puedo ganarme la vida.” Bueno, ese es tu privilegio; créelo y puedo decirte cómo es Dios de verdadero: Él lo demostrará. Al final, estás aliviado y me dirás: “Te dije que no es bueno.” ¿No te das cuenta que estás poniéndolo en movimiento y lo estuviste fecundando en tu mundo, pues el único nombre revelado de Dios es “YO SOY.” Así que, ¿qué estás imaginando?

Hoy, en el New York Times, Brook Atkinson tiene este artículo. Acaba de regresar de Leningrado. Ellos no estaban preocupados, cuando empezó a pasar, al examinar su equipaje respecto al licor o al tabaco, que es el tema que todos buscan, porque detrae ingresos. Estaban sólo preocupados por las ideas. Dijeron: “¿Tienes alguna revista?” Él dijo: “No, ninguna.” “¿Tienes la Biblia?” Él dijo, “No.” Eso es lo único que le preguntaron en segundo lugar. “¿De verdad quieren decir eso? ¿Tienes una Biblia?” Es lo único que ellos realmente querían probar más allá de la duda que él no traía a Rusia. Y podían leer – sabían el hebreo, el griego, tenían las diferentes concordancias. Podían mirar hacia atrás y encontrar el verdadero significado de Dios, y descubrir que realmente significa “imaginación”. Eso es exactamente lo que la palabra significa. La palabra “alfarero” en hebreo significa imaginación. ¿Y quién hace algo? Si Dios me hizo de arcilla, del polvo, ¿no fue un alfarero? Y yo – el que fue hecho, y Él – el hacedor. El hacedor fue la imaginación, y luego la imaginación se hundió en lo hecho y entonces me dio a sí mismo.

Toma ese “libro de falsedad” [a través] “La frontera”, para que el hombre pueda descubrir quién es realmente Dios, que Él existe, y ellos ahora – sin el consentimiento del Sr. Khrushchev – asumirán que tienen una forma diferente de gobierno, y ningún poder en el mundo puede dejar de exteriorizarse en el mundo si ellos lo hacen. Así que, ni cigarrillos, ni licor, ni nada – pieles, diamantes, llévalo todo, son todo parte de nuestro modo de vida, pero no lleves la Biblia.

En este país nuestro nosotros no estamos enseñando la Biblia. Estamos enseñando ritual y ceremonia y es todo vago, no tiene nada que ver con la Biblia. La Biblia es la revelación de Dios de sí mismo al hombre. Si nunca viste el interior de una iglesia no tiene ninguna diferencia. De hecho, se nos dice en la Biblia que no construyamos una iglesia, pero el hombre insiste en construir iglesias. “No construyas ningún templo para mí, Yo construiré uno para ti.” Esto es lo que Él construye, pero no construyas uno para mí. (Segundo Samuel 7) No me construyas ningún tabernáculo en este mundo – Yo construiré uno para ti, y algún escriba, para justificar la construcción de tabernáculos, insertó el versículo 13, que todos los estudiosos están de acuerdo que es una inserción. No se encuentra en el manuscrito antiguo.

Yo te digo que el drama comienza de esta manera: Dios nos hizo y estamos muertos y no hay manera de hacernos vivir y creadores como Él lo es, a menos que Él se entierre en nosotros, y este es el misterio de la vida a través de la muerte. Juan 12:24: “Un grano de trigo a menos que caiga en la tierra y muera, queda solo, pero si cae y muere lleva mucho fruto.” Así que Él se planta en nosotros y es crucificado en nosotros. Escucha sobre la crucifixión. “La crucifixión ha terminado.” (Romanos 6:5) Tú no vas a ser crucificado de nuevo, ya estás crucificado. “Si hemos sido unidos con Cristo en una muerte como la suya, ciertamente estaremos unidos con él en una resurrección como la suya.” La resurrección ha de ser, tiene lugar individualmente. Y puedo decirte por experiencia: es cierto. El acto más poderoso de Dios es la resurrección y cada individuo será resucitado, y el día que lo seas, tú serás el ser más sorprendido del mundo, porque hasta ese momento no tenías idea de que estabas muerto; no tenías idea de que estabas sepultado; parecía tan natural caminar en esta tierra y desempeñar el papel que estás desempeñando y pensar que estás vivo. Te mueves de la cuna a la tumba pensando que estás vivo, y en este momento de repente eres resucitado. En el momento de la resurrección te despertaste, consciente de ello en tu ser sorprendido.

José tenía 110 años de edad cuando se fue. En hebreo, cada letra, cada número tiene un determinado significado. 100 es la letra con su valor simbólico del dorso del cráneo, qoph [pron. “koof”]. Diez es la mano, la yod, y la yod empieza el nombre de Dios. Si pudieras cortar la mano del hombre, él no sería creador; sólo simplemente nada. La mano da forma, la mano moldea, es un símbolo de la creatividad – y así en el dorso del cráneo de un hombre un acto creativo está transcurriendo, como se nos dice en Filipenses: “Él que comenzó una buena obra en mí la llevará a la perfección en el día de Jesucristo.” Él la empezó en ti, la inició, Él la completará, y una obra está transcurriendo en el hombre de la que el hombre está totalmente inconsciente. Él está siendo formado a imagen de Dios. Cuando esa imagen esté completa a satisfacción de Dios – imaginar divino – él despierta. Él le despierta donde comenzó la obra: la comenzó en el dorso de su cráneo; él despierta en su cráneo para descubrir que está sepultado. Hay un momento de pánico y luego haces un esfuerzo para salir de este fabuloso sepulcro, y sales de tu cráneo como alguien naciendo, y ese es tu yo espiritual. Tú no sabes nada sobre ello; está siendo hecho para ti – olvídalo. Tú naciste físicamente por la acción de un poder no tuyo propio. Tú nacerás espiritualmente por la acción de poderes más allá del tuyo.

No trates de ser santo. Dios no está haciendo gente buena, gente santa. Dios está haciendo creadores, igual que Él mismo. Si piensas que eres santo, esa no es la llave para el paraíso. No importa lo bueno que seas, no importa cuán santo pienses que eres, la santidad no es la llave que te permite entrar en esa gracia especial, tu creatividad. Dios lo está haciendo por ti, trabajando sobre ti, llevándote a la completa fructificación y plenitud. Intenta este principio de imaginar, y si hay una cosa que yo creo que el hombre podría hacer para ayudar – como algo dentro de un cascarón podría ayudar al pájaro – la clave nos es dada en el Libro de Job. Él se quejaba y se quejaba de todas las cosas que le estaban sucediendo, pero su cautiverio fue levantado cuando oró por sus amigos. Si tú utilizaras tu imaginación amorosamente en nombre de otro y te alegraras de su buena suerte sin ninguna recompensa para ti, verías cómo esto empezaría a desarrollarse dentro de ti.

Así que aquí está este libro nuestro, el principio de todo, verdaderamente. Es la imaginación divina, y la imaginación divina se entierra en el hombre, en un ataúd en Egipto. La palabra “ataúd” es la misma que la palabra “arca”. La letra qoph es esto, y tú y yo no tenemos idea – yo sé que yo no tenía ninguna. Yo aún pensaba que yo estaba vivo. Yo pensaba que todo el mundo estaba vivo o muerto. Se hacían o llenos de sueños o visiones, o de inconsciencia, pero cuando desperté, entonces yo estuve vivo, despierto. No me di cuenta de que era un sueño dentro de un sueño. Aquí estamos soñando las más fantásticas pesadillas en el mundo. El día vendrá en que despertarás y verás, como lo describe Blake: “Contemplo las visiones de mi sueño mortal de seis mil años fascinantes en torno a tus faldas como una serpiente de piedras preciosas y oro. Sé que es mi Ser, oh Divino Creador y Redentor.” Él no tenía idea de que había dormido durante 6.000 años en su extraño sueño. Un día él fue resucitado y contempló a este redentor suyo como una serpiente de piedras preciosas y oro, y supo que era él mismo.

Dios mismo ha transferido así a la persona en que se convirtió, el ser que fue llevado del estado de inocencia al mundo de la experiencia, y ahora despertó en un mundo completamente sujeto al poder imaginativo. Cuando lo vi no tenía ni idea de que era yo. Yo no tenía la menor idea de que el hechizo verdaderamente me llevó de un estado de inocencia para su propio propósito, y aunque me llevó a través de estas horribles pesadillas de 6000 años, me llevó como el único modo en que podría despertar y llevarme al estado en el que no sólo era responsable, sino que me convertí en un creador y preparado para vivir en un nivel superior, con los dioses. Todos en el mundo pasarán a través del mismo estado, pues la Biblia es tu biografía. El único tema en la Biblia es Dios, y porque es tu biografía es todo sobre ti, y tú eres Dios. Así que deja de buscar a Dios en el exterior. Él se hundió en ti. Ahora compruébalo. “Poneos a prueba. ¿No os dais cuenta de que Jesucristo está en vosotros? – ¡a menos, claro está, que no cumpláis con la prueba!” (Segundo Corintios 13:5)!

Yo te digo que yo sé que Blake no ha muerto, porque yo me encontré con él. Murió aparentemente para el mundo, dejando tras él sólo las obras que nos dio en forma impresa. Yo hablé con él. Fue él quien de hecho me dijo qué hacer para ver lo que escribió en su “Jerusalén”; cómo ver a un hombre que contiene todo el mundo entero. No tenía ni idea cuando él me lo dijo, de que cuando llegara a un descanso me vería a mi mismo como ese hombre. Simplemente le obedecí y caí hacia atrás y vine lanzado a través del espacio como un meteoro, y luego, cuando llegué a un descanso, aquí está este ser celestial, ser radiante, todo en llamas, y vi que era yo mismo. Cuando me acerqué a él, contenía todas las naciones del mundo – de hecho me vi conteniendo a todas las naciones del mundo – y, entonces me explicó: “Todo lo que contemplas, aunque parece fuera, está dentro, en tu imaginación, de la que este mundo de mortandad no es más que una sombra.” Toma cualquier imagen en el mundo y entra en ella, y la imagen se vuelve objetivamente real dentro de tu mundo. Todo está contenido dentro de ti. Saca la pobreza – está ahí; saca la riqueza – está ahí; saca el reconocimiento – está ahí, saca el estado desconocido – está ahí; todo está ahí y cada estado está personificado. Así que te acercas a un estado y el estado está personificado, y cuando encuentras el estado, tú entras en el estado, y entonces lo exteriorizas en tu mundo. “Estáis viviendo en un mundo de sombras”, dice él, hasta el día en que hayas resucitado. Continuarás tu viaje por un tiempo, contando la historia a medida que la encuentres a aquellos que escuchen, y luego, cuando te quites el ropaje esta vez, te lo quitarás por última vez. Nunca te lo pondrás de nuevo. No hay ropaje de carne en la resurrección.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es THE BIBLE – YOUR BIOGRAPHY (Neville Goddard 02-05-1963)




viernes, 17 de mayo de 2013

Clave 6: ¡Tenemos todo el poder necesario para crear todos los cambios que deseemos!.

Clave 6: ¡Tenemos todo el poder necesario para crear todos los cambios que deseemos!.

Esta capacidad está disponible para nosotros a través de la forma en que usemos el poder de nuestra conciencia y dónde decidamos colocar nuestro enfoque. En su libro The Power of Awareness, Neville ofrece ejemplo tras ejemplo de casos que ilustran clara y precisamente cómo funciona esto.

Una de las historias más conmovedoras, que ha permanecido conmigo durante años, trata de un hombre de unos veintitantos años que había sido diagnosticado con una rara enfermedad del corazón que los doctores suponían fatal. Casado con dos niños pequeños, era amado por todos los que lo conocían y tenía todas las razones del mundo para disfrutar de una vida larga y saludable. Para cuando le pidieron a Neville que hablara con él, el hombre había perdido mucho peso y se había "encogido hasta parecer casi un esqueleto."

Estaba tan débil que simplemente hablar era difícil; pero estuvo de acuerdo en escuchar solamente y asentir con la cabeza mientras Neville compartía con él sobre el poder de sus creencias.

Desde la perspectiva de nuestra participación en un universo dinámico y cambiante, solamente puede haber una solución a todos los problemas: un cambio en la actitud y en la conciencia. Con esto en mente, Neville le pidió al hombre que se sintiera como si su sanación ya hubiera tenido lugar. Como sugiere el poeta William Blake, hay una línea muy fina entre la imaginación y la realidad: "El hombre es pura imaginación." Como propone el físico David Bohm: este mundo es una proyección de eventos en un dominio más profundo de la realidad. Blake prosigue: "Todo lo que contemplas, si bien parece Fuera, está Dentro, en tu Imaginación, de la cual este Mundo de Mortalidad no es más que una Sombra."4 A través del poder de enfocarnos conscientemente en las cosas que creamos en nuestra imaginación, les damos el "empujón" que hace que atraviesen la barrera de lo irreal a lo real.

En una sola frase, Neville explica cómo le ofreció las palabras que ayudarían a su nuevo amigo a lograr esta nueva manera de pensar: "Le sugerí que en su imaginación, viera el rostro del médico expresando una incredulidad asombrosa ante su recuperación, contraria a toda la razón (desde las últimas etapas de una enfermedad incurable), que lo viera examinándolo una y otra vez, y lo escuchara diciendo repetidas veces: 'Es un milagro, es un milagro.'"5 Bien, ya se imagina la razón por la cual comparto esta historia: el hombre se curó. Meses después, el visionario recibió una carta donde se enteró que, de hecho, el joven había pasado por una recuperación milagrosa. Neville lo vio poco después y lo encontró llevando una vida agradable con su familia y en perfecto estado de salud.

El secreto, reveló el hombre, fue que en vez de sentir deseos de mejorar su salud desde el día de su encuentro, vivió con la "suposición de que ya estaba bien y en perfecto estado de salud." Y aquí yace el secreto de impulsar los deseos de nuestro corazón, desde un estado de imaginación hasta la realidad de nuestro diario vivir: es nuestra habilidad de sentir que nuestros sueños ya se han convertido en realidad, nuestros deseos se han cumplido y nuestras oraciones han sido respondidas. De esta manera, compartimos activamente lo que Wheeler llamó nuestro "universo participante."

~Gregg Braden (La Matriz Divina, pág. 58)

viernes, 10 de mayo de 2013

YO RECUERDO CUANDO (Neville - 10 de abril de 1968)

Neville Goddard (10 de abril de 1968)


YO RECUERDO CUANDO



Cuando recibo una gran revelación respecto al poder creativo de Dios yo no puedo guardarla para mí, sino que debo compartirla con todos los que escuchen. He aquí una que recibí hace muchos años. Me encontraba, en Espíritu, en el interior de una majestuosa mansión en Nueva York. Era el tipo de casa en que los grandes gigantes financieros vivían a finales de siglo. Totalmente despierto y consciente, yo era visible para las tres generaciones que estaban presentes. El hijo hablaba a sus hijos diciendo: “Tu abuelo se ponía en un solar vacío y decía: 'Yo recuerdo cuando esto era un solar vacío.' Entonces él pintaba un retrato hablado de su deseo de ese solar tan vívidamente que los que lo oían podían verlo terminado justo ante sus ojos. Este es el abuelo que hizo la fortuna que ahora estamos disfrutando.”

Desperté, registré la experiencia, me volví a dormir, y retomé el sueño – sólo que esta vez yo era el abuelo. Hablando a los presentes dije: “Recuerdo cuando esto era un solar vacío.” Entonces describí el edificio situado ahí tan vívidamente que las mismas piedras se moldeaban en la forma que yo visionaba.

Este principio puede ser utilizado de un modo destructivo o constructivo. Tú puedes decir: “Yo recuerdo cuando esto era un glorioso edificio y míralo ahora” mientras eres consciente de los escombros donde una vez estuvo un glorioso edificio. O puedes estar sobre los escombros y decir: “Yo recuerdo cuando esto era todo escombros”, mientras imaginas un glorioso edificio. Puedes decir: “Yo recuerdo cuando mi amigo no tenía nada y ahora él tiene mucho”, o: “Yo recuerdo cuando él tenía mucho y ahora es tan pobre.” Puedes decir: “Yo recuerdo cuando ella estaba sana”, lo que implicaría que ahora está enferma, o “Yo recuerdo cuando ellos eran desconocidos”, implicando que ahora son famosos. Así que ya ves el poder que había en esa revelación. Depende enteramente de ti cómo uses tu imaginación, pero el manejo de tu poder creativo depende completamente de ti. Tu tomas la decisión, y eres por lo tanto responsable de su efecto sobre el mundo.

En el capítulo 12 del Libro de Números se nos dice: “Si hay un profeta entre vosotros, Yo el Señor me haré conocido a él en una visión y hablaré con él en un sueño.” Un profeta de las Escrituras no es uno que dice tu suerte, sino uno que oye la palabra de Dios y la cumple. Si me preguntaras si yo soy un profeta yo respondería afirmativamente. Yo no soy uno que profetiza mirando en una bola de cristal, hojas de la taza de té, cartas o astrología, sino uno que ha cumplido las Escrituras. Yo sé que soy la figura central de las Escrituras llamada “el Padre”. Yo vine al mundo para cumplir las Escrituras y compartir mis revelaciones, mis experiencias respecto al poder para crear.

De este simple modo Dios reveló su poder para crear; ¡su poder para recordar cuando! No teniendo nada, tú puedes hacerte consciente de estar rodeado de riqueza, y sintiéndote rico puedes decir: “Yo recuerdo cuando no tenía nada.” ¿Esa afirmación no implica que el estado de pobreza ya no existe para tí? Yo recuerdo cuando era desconocido. Yo recuerdo cuando no podía vender un libro. Yo recuerdo cuando no podía vender nada de lo que escribía. Yo recuerdo cuando. Ahora rellena tú los acontecimientos, los deseos y los cumplimientos. Yo recuerdo cuando. ¿Estas palabras no implican memoria?

En la primera visión yo oí de memoria, pero en la segunda visión lo experimenté. Mientras estaba en un solar vacío recordaba, y mientras lo hacía una fabulosa estructura tomó forma. Y el sueño se duplicó, afirmando que se fijó, que la ley fue establecida por el Señor como se nos dice en el capítulo 41 del Libro del Génesis. Yo te lo digo ahora con la esperanza de que te pongas en un estado de ánimo Yo-recuerdo-cuando y confíes en tu memoria, porque la memoria es tu propia maravillosa imaginación humana, el único y sin igual poder creativo de Dios que las Escrituras llaman Jesucristo.

Cuando la gente dice que Jesucristo viene otra vez no les creas, pues Jesucristo nunca te dejó. ¿No dijo Él: “He aquí que Yo estoy con vosotros siempre, hasta el final de los tiempos”? ¿Entonces como puedes esperar que Él vuelva? Las Escrituras afirman que Cristo fue llevado al reino de los cielos (que está dentro) y que Él vendrá de la misma manera que fue llevado. Si Cristo (el poder creativo de Dios) está en ti, no puede venir de fuera. Aunque parece ser invisible, Cristo nunca te ha dejado, ya que tú no puedes despegarte de la imaginación.

Sí, Cristo vendrá, pero no de la manera en que te enseñaron. Escucha estas palabras del capítulo 8 de Juan cuidadosamente: “Si permanecéis en mi palabra vosotros sois mis discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.” Cuestionando esta afirmación, la gente dijo: “Nosotros somos hijos de Abraham y nunca hemos estado en esclavitud de nadie.” A esto Cristo contestó: “El que comete pecado es un esclavo del pecado.” Te han enseñado a creer que pecar es cuando tú haces algo malo, ¡pero yo te digo que estás pecando cuando fallas tu blanco en la vida por no moverte! Si esta noche te encuentras en un estado que ya no deseas expresar, debes aprender cómo moverte a tu estado deseado. Si no te mueves (mentalmente) continuarás viviendo en tu indeseable estado, ¡y por ello pecando y fallando tu blanco en la vida! Independientemente de lo que tú puedas desear, persiste en sentir su cumplimiento, pues si lo haces, sentir se convertirá en creer.

Como hijos de Abraham, la gente afirmó nunca haber conocido la esclavitud, sin embargo Jesús les dijo: “Si el Hijo te hace libre tú eres libre en verdad.” Esto es cierto, pues solamente cuando tú reconoces al Hijo de Dios, David, como tu hijo, eres realmente libre. Cuando David está ante ti, la duda huye; y cuando tú sientes esta maravillosa relación, la creencia te hace libre.

En el principio de la creación el Espíritu de Dios (su poder creativo llamado Cristo) se movió sobre la faz de la profundidad. Ahora, el movimiento no puede ser detectado salvo por el cambio de posición respecto a otro objeto. A menos que haya una referencia fija desde la cual un objeto se mueve, ningún movimiento aparecerá. Utilicemos a un hombre enfermo y débil como nuestra referencia fija y mirando en nuestra mente veamos a un hombre sano y fuerte, y digamos: “Yo recuerdo cuando él estaba débil y enfermo, ¡pero míralo ahora!” Haz eso y te has movido respecto al hombre.

Mírate en el espejo y atrévete a ver la salud radiante y la felicidad reflejadas de vuelta a tí. Luego dí para tus adentros: “Yo recuerdo cuando mi reflejo era muy diferente.” Persiste en ver tu nueva imagen reflejada ahí y resucitarás ese estado. Tu imagen, tu concepto de tí mismo o de otro, está en tu propia maravillosa imaginación humana que es Cristo, y Cristo es el único Dios. Dios Padre y Cristo, tu poder creativo, son el mismo ser, ¡por lo tanto Él nunca te ha dejado!

Esta noche, independientemente de si tus sueños son bellos u horribles, tú eres consciente de ellos porque Cristo nunca te ha dejado. Y cuando despiertas por la mañana, Cristo (tu imaginación) despierta contigo, o tú no podrías recordar tus sueños. La imaginación humana es el Dios que el mundo honra (como deben), pues la imaginación es el poder creativo del mundo. Aprende a controlar tu maravillosa imaginación y descubrirás que el mundo entero eres tú mismo exteriorizado.

Anoche visité a muchos de mis amigos, no sólo a aquellos que están aquí, sino a aquellos que, tal como mi hermano, han atravesado esa simple puerta que el mundo llama muerte. Como ves, para mí este mundo no es más real que el mundo que visité anoche. Mis amigos, aunque se marcharon de esta esfera, están teniendo las mismas experiencias que ellos tenían mientras estaban aquí: odio, gusto, amor, disgusto. Son las mismas personas, sólo que jóvenes, con los mismos problemas que ellos tenían aquí. Esto lo sé porque, siendo plenamente consciente de que yo ya he muerto, puedo cerrar mis ojos a este mundo y entrar en ese mundo instantáneamente. Me paso la noche entera en un mundo que no es real para éste, aunque tan sólido y real para aquellos que lo habitan.

Ahora, en el capítulo 14 del Libro de Juan, el personaje central de las Escrituras dijo a aquellos que estaban comenzando a cumplir las Escrituras: “Me oísteis deciros, 'Yo me voy y vendré a vosotros.' Si me amáis os habréis regocijado porque voy al Padre, pues el Padre es más grande que Yo.” Esta afirmación parece ser contradictoria, pero no lo es. En la audiencia esta noche hay tres personas a quienes yo hice esta afirmación y se regocijaron, cumpliendo las Escrituras. Ahora os digo a todos: a menos que yo me vaya, no puedo venir a vosotros. Si me amáis os regocijaréis en la profundidad de vuestra alma, pues sabréis que, aunque sea invisible yo nunca os dejaré. Haciéndose invisible, Cristo se convirtió en tí, por lo tanto Él no puede volver. Yo os he dicho que yo soy el Padre. Que el Padre habita en mí y yo habito en tí y tú habitas en mí, así que cuando me encuentres tú te encontrarás a tí mismo como el Padre. Esta es la unidad de nuestro ser, y no hay otra.

Toma lo que te he dicho esta noche en serio y ponlo a prueba extrema en este mundo del César. No hay límite para tu poder creativo. Simplemente permanece en tu nueva creencia y dite a ti mismo: Yo recuerdo cuando. Ve lo que tú quieres ver con el ojo de tu mente, en lugar de lo que ves en el exterior.

Te exhorto a usar siempre tu poder de un modo amable, pues puede ser usado desagradablemente con los mismos resultados. Es posible tomar un negocio que pertenece a otro y destrozarlo. Esto se hace muchas veces involuntariamente, pero el efecto es el mismo. Hace unos años en Barbados pregunté a mi hermano por el negocio y él contestó bastante inocentemente: “Está yendo notablemente bien. El hombre que posee dos tercios de él es un buen administrador, pero sus horas son largas y pienso que él se está cansando.” Hace seis meses el hombre pidió a mi hermano que se lo comprara, diciendo que las horas eran demasiado largas y la responsabilidad demasiado grande. Mi hermano puso todo eso en movimiento, y puesto que el hombre quería irse, mi hermano obtuvo el negocio a su precio. Victor ha hecho esto muchas veces antes, pero no por revelación a menos que mi padre se lo dijera. Un día ellos dos estaban frente a cincuenta acres de suelo no urbanizable, que daban a la playa, cuando mi padre dijo: “Sabes Vic, este sería un buen sitio para construir casas y hoteles.” La propiedad pertenecía entonces a tres hermanas que no estaban interesadas en vender, pero un día cuando ellas estaban listas para vender, el hombre que quería realmente la propiedad estaba en Brasil, de modo que mi padre la compró.

El pensamiento expresado por mi padre parecía ser inútil, pero no lo fue, pues el pensamiento sólo requiere un momento de intensidad para hacerse vivo. Un hervidor de agua colocado sobre una llama baja es lento en hervir, pero cuando la llama se aumenta el hervor está asegurado. Yo fui tan intenso en mi visión de ser el abuelo, que construí una descripción gráfica tan clara que aquellos que la oyeron vieron el edificio como algo objetivo para ellos. La clave es ésta: Mientras estás en un estado que ya no deseas expresar, tú debes moverte interiormente afirmando: “Yo recuerdo cuando estaba en un estado que no me gustaba.” Si tú puedes recordarlo, ya no estás en él. En su lugar te has hecho consciente de tu nuevo estado como un hecho objetivo presente. Y si permanecieras fiel a tu nueva conciencia, se cristalizará. Te encontrarás moviéndote a través de una serie de acontecimientos que te llevarán al cumplimiento de tu estado deseado. Cómo se logrará no lo sé. Yo sólo sé que se desarrollará.

Empieza ahora a recordar cuando tu amigo no estaba bien, imaginando que él está sano. Recuerda cuando tu hija estaba soltera, imaginando que ella está casada. Ve por la vida imaginando cuando. ¿No has oído a la gente decir: “¿Quién se cree él que es? ¡Yo recuerdo cuando no tenía nada y era un don nadie!” Ahora, puedes haber oído a un mezquino celoso en su tono y eso es bueno porque la envidia añade fuego a la afirmación, ¡lo que provoca que aquel del que se habla tenga más! Puede que él no sepa nunca quién causó su éxito, pero fue hecho por un acto de rememoración con intensidad.

Mi visión – aunque experimentada hace muchos años – se duplicó, por ello afirmada y hecha un principio para que todos lo comprueben; así que te pido que lo intentes. Compara lo que quieres con lo que tienes. Si difieren, debes hacer el esfuerzo para moverte. Debes aprender el secreto del movimiento. Hace muchos años mi hermano Bob descubrió esto. En su visión, él me cuestionaba diciendo: “¿Cuánto tiempo he estado aquí?”, y cuando yo contesté: “Dos años”, él preguntó: “¿Yo aprendí algo?”, a lo que yo respondí: “Sí, aprendiste cómo moverte.”

Tú debes tener un marco de referencia por el cual puedas detectar el movimiento. La memoria es tal marco. Quizás tus amigos te recuerdan pobre y desconocido. Tú puedes moverte asumiendo que has cambiado tanto que ellos ya no te reconocen, y desde ese marco de referencia puedes observar la expresión de sus caras. Aquellos que te aman empatizarán. Aquellos que no, mostrarán envidia. Si ves envidia, no trates de cambiarla, pues su envidia se convertirá en una fuerza resistente que te ayudará a moverte hacia delante. Todo necesita resistencia a fin de moverse. Yo no podría dejar este estrado sin ella.

Tú no podrías conducir tu coche sin resistencia; así que si descubres a uno que desee jugar el papel de envidioso, deja que lo juegue. Atrévete a asumir que tú eres el que realmente quieres ser. Utiliza a tu mismo círculo de amigos, pero esta vez velos desde un ángulo diferente. ¡Observa sus caras y escucha sus susurros cuando miren al nuevo tú y recuerden cuando!

Esto es lo que yo estaba mostrando cuando Dios me habló a través de la visión y se me hizo conocido en un sueño. Si sabemos que Dios nos habla en un sueño o visión, ¿hay algo más importante en este mundo? ¿Hay algún programa de TV, película, radio o periódico más grande que una revelación que viene de las profundidades del alma dando un principio eterno de creación? No hay nada en este mundo igual a ello. Yo te insto esta noche a buscar el reino de Dios ¡y todas estas cosas serán tuyas!

No dejes que nadie te diga que Jesús viene otra vez, pues Él nunca te ha dejado. En tí, como tu propia maravillosa imaginación humana, Cristo está crucificado en todos y finalmente despertará en todos cuando Él nos reúna en Sí mismo, en su único cuerpo, único Espíritu, único Señor, único Dios y Padre de todos.

Ahora, algunos de vosotros estáis teniendo problemas físicos y emocionales. Como le dije a un amigo esta noche, nadie te prometió nunca que iba a ser fácil dar a luz el regalo más grande en el mundo; así que no lo esperes. Habrá problemas, horribles problemas; pero ánimo, pues se nos dice en el capítulo 16 de Juan: “Cuando una mujer está de parto, ella sufre, pero cuando el niño ha nacido ella lo olvida todo por la alegría de que el niño ha nacido.” Tú estás destinado a conocer tal alegría, pues el niño que tiene que nacer en tí es Cristo Jesús, el poder creativo de Dios.

No no te estoy prometiendo completo alivio de todos los problemas físicos, pero yo te he dado una ley que amortiguará los golpes de la vida. Van a suceder cosas y tú encontrarás todo tipo de desafíos, pero ahora tienes una ley que afirma: “Cualquier cosa que desees cree que la has recibido y la habrás recibido.” Eso es una ley, la cual nunca te fallará y no hay límite para tu capacidad de creer. Depende enteramente de ti cómo y cuándo estas leyes reveladas de Dios son usadas, pero yo sé que vas a concebir y dar a luz lo más grande en este mundo que es el nacimiento de Dios, el nacimiento de la alegría, como Blake dijo en su poema “El Viajero Mental”:

“He viajado a través de una Tierra de Hombres,
Una Tierra de Hombres y Mujeres también,
Y oí y ví tales horrendas cosas
Como los caminantes de la fría Tierra nunca conocieron.

Pues allí el Niño nace en alegría
Que fue concebido en atroz dolor,
Igual que recogemos en alegría el fruto
Que en amargas lágrimas sembramos.”

Aquí Blake nos está contando lo que él vio en su viaje mental, terminando con esta encantadora nota: “Todo es hecho como yo he dicho.” Y él quiere decir exactamente eso. Cada uno experimentará las Escrituras igual que fue predicho: la resurrección, tu nacimiento desde dentro, encontrando a tu Hijo David, tu ascensión al cielo y el descenso de la paloma. Este es tu destino, para que lo experimentes cuando tu memoria sea restaurada.

Pero no olvides lo que te he dicho esta noche. Vino a mí desde las profundidades de mi alma, la cual es Dios Padre. Es Él quien te habla desde dentro, y cuando se te aparezca le conocerás pues tú serás igual que Él. Y cuando surja en tí, todas las imposibilidades se disolverán mientras te darás cuenta de que todo está viniendo a tu mundo desde dentro.

Escucha estas palabras cuidadosamente y verás que el Padre nunca te dejó: “Yo salí del Padre.” ¿Y dónde está el Padre? En el cielo. ¿Y dónde está el cielo? ¡Dentro! Así que yo salí de dentro. Las palabras “dentro” y “arriba” así como “fuera” y “abajo” son las mismas en las Escrituras. Saliendo de dentro yo veo un mundo y a “otros” que tienen poder sobre mí. Ahora yo quiero dejar el mundo e ir al Padre. ¿Cómo se hace eso? Regresando al interior, y puesto que hay sólo un interior, ¿dónde puedo yo ir que pueda venir otra vez para ser visto viniendo de fuera?

Cuando tú regreses a la fuente, la causa de toda vida, sabrás que tú y yo somos uno. Tú lo sabrás porque hay sólo un Padre y un Hijo. Y cuando mi Hijo te llame Padre, la memoria será tuya y tú conocerás la verdad de lo que yo digo ahora; que yo estoy en mi Padre y mi Padre está en mí y yo estoy en ti y tú estás en mí, pues somos Uno.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es I REMEMBER WHEN (Neville Goddard 4-10-1968)




miércoles, 1 de mayo de 2013

EL EVANGELIO (Neville - 22 de enero de 1968)

Neville Goddard (22 de enero de 1968)


EL EVANGELIO



Cuando oyes la palabra “evangelio” por lo general piensas en términos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan; pero esta noche quiero darte a conocer el evangelio como se encuentra en las cartas de Pablo.

Escucha estas palabras cuidadosamente: “Estoy asombrado de que tan rápidamente hayáis desertado del que os llamó en la gracia de Cristo y os volváis a un evangelio diferente. No es que haya otro evangelio, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aún nosotros, o cualquiera que le oye, os predicara un evangelio que es contradictorio al que os hemos predicado, sea maldito.” Luego él repite esto diciendo: “Lo he dicho antes así que ahora lo digo de nuevo: Si alguno enseñara un evangelio que es contrario al evangelio que nosotros predicamos, sea maldito.” Notarás que Pablo se incluye en esta declaración, porque es posible que bajo amenaza de muerte o dolor o tortura el hombre confiese que estaba equivocado. (Las iglesias hicieron confesar a Galileo, bajo la amenaza de Caín, que la tierra estaba inmóvil y no se movía alrededor del sol, aunque hoy sabemos que Galileo tenía razón.)

Las iglesias siguen enseñando un Cristo que nunca existió, pero Pablo enseñó lo que él había recibido por revelación, diciendo: “Pablo, un apóstol, no de hombres ni por hombres, sino por revelación de Jesucristo y Dios Padre que lo resucitó de la muerte. Te haré saber que este evangelio que yo predico no es evangelio de hombre. No lo recibí de hombre, ni me fue enseñado, sino que vino por revelación de Jesucristo.” Luego nos dice quién es Jesucristo, diciendo: “De ahora en adelante yo no considero a nadie desde el punto de vista humano; aunque yo una vez consideré a Cristo desde el punto de vista humano, no lo considero así ya.”

Ahora, las palabras “Cristo” y “Mesías” son lo mismo en las Escrituras. Al confesar “Yo soy un hijo de Abraham de la tribu de Benjamín,” Pablo fue un maestro en la ley de Israel. Mientras buscaba a algún descendiente físico de Jehová que viniera como un mesías y destruyera a los enemigos de Israel, el misterio se desplegó en él, y dijo: “Quiero que sepáis lo mucho que me esfuerzo para que tengáis una comprensión y un conocimiento seguros del misterio de Dios de Cristo en quien están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.”

Para Pablo, la sabiduría, el poder y el conocimiento de Dios que de repente hicieron erupción en él era Cristo, pues cuando llegaron las visiones él entendió quién era el mesías realmente. Pablo se dio cuenta de que Dios, llamado “la Palabra”, estaba enterrado en el hombre y había tres etapas en su historia: su plantación, su muerte y su resurrección. Primero la Palabra es sembrada (o impartida). Al entrar en el mundo de muerte es olvidada en la lucha por comida y ropa, alquiler e impuestos. Luego la Palabra es oída con entendimiento, acelerada, y cuando hace erupción todas las promesas de Dios a Abraham se despliegan desde el interior del individuo. Cuando haga erupción en ti, ya no buscarás más un Cristo físico, ¡pues tú conocerás a Cristo como la sabiduría y el poder de Dios en ti! Como Pablo, entonces dirás: “Ya no considero a nadie desde el punto de vista humano. Aunque yo una vez consideré a Cristo desde el punto de vista humano, ya no lo considero así.” Sabiendo que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ¡tú descubres quién puede!

Pablo, hablando a los Tesalonicenses, dijo: “Cuando recibisteis la Palabra de Dios que os predicamos, la aceptasteis no como la palabra de hombres, sino como realmente es, la Palabra de Dios que obra en vosotros, los creyentes.” En esta afirmación Pablo está hablando a aquellos que oyen la historia eterna de Dios y la creen. Ellos son los que, cuando el mundo llama a sus seres queridos muertos, persisten en creer que no están muertos sino vivos, y que Dios cumplirá su promesa en ellos. Ellos creen, no en palabras de hombres, sino en la Palabra de Dios enterrada dentro.

Ahora, he aquí una historia que recibí el viernes pasado por la noche. Esto ilustrará cómo tú sabrás cuándo la Palabra se acelera en ti. Esta señora se encontraba, en sueño, en una enorme multitud, sentada en una ladera cubierta de hierba. Un hombre estaba de pie sobre una pequeña plataforma elevada hablando por un micrófono. En sus manos él sostenía una Biblia abierta. Entonces un señor se puso de pie y dijo: “Desafío a cualquiera a refutar mi conocimiento de la Biblia.” Esta señora (en consonancia con el personaje que ella realmente es – y ciertamente no es tibia en nada de lo que hace) se levantó, y citando el capítulo 22 del Libro de Mateo, los versículos 42, 43 y 45 (ella omitió el versículo 44 que es una cita del Salmo 110) dijo: “¡Pregunta, por favor! ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Ellos respondieron, 'El hijo de David'. Entonces él les dijo, '¿Por qué entonces David en el Espíritu le llamó Señor? ¿Si David así le llama Señor, cómo puede él ser hijo de David?'” Completando la cita, ella continuó explicando a la multitud la relación entre Cristo y David, diciendo: “Cristo es el Padre y David el Hijo en cumplimiento de las Escrituras.” Entonces, en el silencio absoluto que siguió a la afirmación, ella se despertó. La Palabra se ha acelerado tanto en ella que es sólo cuestión de momentos que haga erupción y la historia de Jesucristo sea su historia.

Ningún individuo llamado Jesucristo fue nunca crucificado en una cruz de madera. Cuando Pablo dijo: “He sido crucificado con Cristo” él estaba hablando del Cristo Cósmico que es crucificado en la humanidad para que la humanidad pueda convertirse en un alma viviente. Es la sabiduría de Dios y el poder de Dios lo que es crucificado, muerto y está enterrado en ti. Y es ese mismo poder y sabiduría que despierta para revelarte como el poder y la sabiduría de Dios.

En el estado de Pablo tú, también, dirás: “He sido crucificado con Cristo; no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí y la vida que ahora vivo en la carne, yo la vivo por la fe del Hijo de Dios que me amó y se dio a mí.” Tú puedes pensar que una persona está hablando, pero es Dios mismo, que tanto te amaba que te dio su poder y sabiduría llamados Cristo, para que con el tiempo tú despertaras a la conciencia de que tú eres Dios.

En la carta de Pablo a los Gálatas, él hace esta pregunta: “¡Oh Gálatas insensatos! ¿Quién os ha fascinado, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado públicamente como crucificado? Dejadme preguntaros sólo esto: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado con el Espíritu, vais a terminar ahora con la carne?” Ahora yo voy a preguntarte: ¿Vas a pensar en un hombre físico llamado Jesucristo? ¿Un salvador externo que vendrá sobre los lomos de los descendientes de David? ¿O vas a pensar en el Cristo-Espíritu que está enterrado en ti, cuando yo hable del Cristo? ¿Aceptarás la idea de que el Espíritu de Cristo está crucificado en ti y enterrado en ti? ¿Que resucitará en ti como tú? ¿O vas a seguir viendo un ser físico llamado Cristo como el poder y la sabiduría de Dios?

Pablo confiesa: “No recibí esto de los hombres, ni me fue enseñado por el hombre. ¡Vino por una revelación de Jesucristo, que es Dios en el acto de auto-revelación!” Luego, él continúa: “Cuando le fue de buen grado a Dios revelar a su Hijo en mí, yo no consulté con la carne y la sangre.” ¿Cómo podrías tú pedirle a otro que te explicara una revelación que vino de dentro de ti? Ellos podrían decirte todo tipo de cosas sobre el exterior, pero no podrían decirte ni una cosa sobre este gran misterio hasta que se hubiera desplegado en ellos. En el capítulo 2 de Colosenses Pablo dice: “Quiero que tengáis la comprensión y el conocimiento seguros del misterio de Dios de Cristo.” Te dice que Cristo es un misterio, ya que todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento de Dios están escondidos en Él.

Cristo nunca fue un simple hombre que caminó sobre la tierra. El Cristo-Espíritu, el poder y la sabiduría mismos de Dios, está crucificado y enterrado en ti, y un día ese poder se levantará en ti y tú sabrás que eres Él. “Que cualquiera que enseñe otro evangelio sea maldito”. Pues bien, el mundo entero enseña otro evangelio. Ellos te dicen que un simple hombre nació físicamente del vientre de una mujer que fue fecundada espiritualmente, ¡y esa no es la historia en absoluto! ¡Todo el mundo dará a luz a Cristo! ¡Esto será una señal en ti cuando sostengas a ese bebé entre tus propios brazos, pues en ese momento tú sostendrás la señal de tu nacimiento a la vida misma!

Permíteme compartir contigo una visión de George Russell (conocido por todos nosotros como AE) de su libro, La Lámpara de la Visión, que él comienza con una cita de Proverbios y de Job, diciendo: “El Espíritu del hombre es esa lámpara del Señor, y cuando su lámpara brilla sobre mi cabeza, por su luz yo camino a través de la oscuridad.” Su visión comienza: “Dónde vi esto no lo diré. Había una sala más vasta que cualquier catedral, con pilares que parecían hechos de ópalo vivo y tembloroso. Arriba entre los pilares habían tronos sobre los que se sentaban Reyes Divinos, todos con crestas de fuego. Uno llevaba la cresta de la serpiente, otra emplumada con plumas de fuego. Al final de la sala se sentaba uno que era más grande que el resto que irradiaba luz como el sol. Abajo en el suelo yacía una figura oscura, y dos de los Reyes Divinos hicieron movimientos con sus manos por encima de ella sobre la cabeza y el cuerpo. Cuando sus manos se agitaron, chispas de fuego como joyas destellantes estallaron. Luego de este cuerpo surgió un ser tan grande, tan glorioso y majestuoso como los que estaban sentados en los tronos. Cuando él despertó a la sala y se hizo consciente de sus hermanos, alzó las manos saludando, y las altas figuras doradas saltaron de sus tronos, levantaron sus manos saludando, y rápidamente se desvanecieron en la luz donde estaba sentado el más grande.” AE había escuchado sobre un dios que estaba despertando de su paso por la oscuridad a la luz.

Ahora, así hechizado en este mundo, tú has olvidado esa gran sala en la que te acostaste a soñar este mundo en existencia; pero un día tú también despertarás, y tus hermanos, todos reyes investidos, estarán allí para recibirte. Uno por uno, todos despertarán de esa misma forma para ser incorporados en ese único cuerpo que estaba al final, esperando el regreso de todos.

Tú y yo acordamos soñar conjuntamente y este mundo es nuestro sueño. Es un mundo de oscuridad, un mundo que es una pesadilla, pero al final tú también regresarás enriquecido por el sueño. Despertarás para encontrarte glorificado por él, glorioso y majestuoso debido a tu experiencia en este mundo de oscuridad, este mundo de muerte.

Ahora, otra señora me dio una carta el viernes, diciendo: “La cosa más extraña me ha estado sucediendo. He estado teniendo visión doble. Mientras estaba en mi sala de estar haciendo las tareas normales de ama de casa yo veía una carretera ahí, bañada en luz viva, con una luz de mayor intensidad en su final. Durante todo el día los dos mundos convergían para permanecer conmigo, sin embargo un mundo no parecía molestar al otro.

La primera noche de la visión doble, cuando me fui a dormir vi a un ser alto vestido de blanco. Él era tan magnífico que sentí que yo debía estar a sus pies, sin embargo yo sabía que yo estaba en mi cama. De pie erguido con los brazos levantados por encima de su cabeza, veo que está sosteniendo una lámpara que ilumina todo a su alrededor. Después estoy mirando a través de sus ojos y viendo a mi marido durmiendo en la cama. De repente me di cuenta de que yo era el ser teniendo la experiencia y el que la estaba transmitiendo.” Luego ella hizo esta pregunta: “¿Podría ser yo este glorioso ser que vi?”

Yo puedo decirle a ella: Eres infinitamente más grande de lo que te piensas, pues tú eres el ser mirando a través del ojo y el que está tendido en la cama llamado tu marido, ¡ya que tú eres la causa invisible de todo! Estás despierta, realmente en casa, y es sólo cuestión de momentos que estés completamente despierta de este sueño de la vida. Oh, vas a tener muchas experiencias fantásticas, que pueden asustar a tus amigos y molestar a tus familiares, pero no puedes evitarlo, porque has llegado.

Ahora, Pablo escribió su Evangelio a los Gálatas antes del año 52 D.C. Todas sus cartas fueron escritas antes de que los cuatro evangelios llegaran a existir. Marcos, el evangelio más antiguo, fue escrito en el año 70 D.C., y Juan, el último, fue escrito en el 90 D.C. Lee el Libro de Juan y verás que está sacado en gran medida de la historia de Pablo. Todas las promesas de Dios despertaron en Pablo. Al contar la historia a medida que se desplegaba en él, dijo: “Cualquiera que cuente otro evangelio, sea maldito.” Cualquier otro evangelio destruye la verdad y mantiene a los hombres como esclavos. Incluso hoy, después de 2.000 años, los hombres continúan descarriados por enseñárseles la historicidad de Cristo, pues es un misterio.

Cuando Pablo leyó el Antiguo Testamento sin su revelación, él creía que Abraham fue un ser de carne y hueso. En el Libro de Gálatas él cuenta la historia de Abraham y sus dos esposas: Agar, que da a luz hijos en esclavitud, y Sara, que da a luz hijos en libertad. Luego él dice: “Esta es una alegoría.” Ahora, una alegoría es una historia que se cuenta como si fuera cierta, dejando al que la oye descubrir su carácter ficticio y extraer su significado. Si la historia de Abraham como se expone en el capítulo 4 de Gálatas es una alegoría, y el Nuevo Testamento comienza: “Esta es la genealogía de Jesucristo, el hijo de David, el hijo de Abraham”, ¿no es la historia de Jesucristo una alegoría, escrita para que nosotros aprendamos su mensaje? Esto no quiere decir que la historia sea una mentira, pero debido a que el hombre no puede captar el misterio de Dios, es contada en forma de cuento. Desafortunadamente, el hombre ha aceptado la historia en lugar de su mensaje. La historia de Jesús es una alegoría, sin embargo es más cierta que cualquier cosa conocida por el hombre, pues la sabiduría del hombre es necedad a los ojos de Dios, que escribió la historia.

En 1929, a la edad de 24, yo estuve en la presencia del Señor resucitado, y cuando Él me hizo una simple pregunta yo respondí en palabras de Pablo: “Fe, esperanza, y amor, estas tres, pero la mayor de ellas es el amor.” Cuando regresé a este mundo tengo que confesar que me pregunté por qué había usado las palabras de Pablo en lugar de las de uno de los evangelistas. No estoy diciendo que lo que está recogido en los cuatro evangelios no es verdad. Todo es cierto, pero las experiencias recogidas ahí fueron construidas a partir de este evangelio original, y cualquier enseñanza contraria a él es una mentira. No hay un Jesucristo histórico. Nunca hubo uno y nunca lo habrá.

Pablo estaba buscando al Mesías por venir desde el exterior, y cuando vino desde dentro, Pablo fue lo suficientemente honesto como para recoger lo que le sucedió, y por eso él fue condenado por el Sanedrín, sus propios hermanos terrenales. Lo encarcelaron, lo encadenaron, y quisieron su muerte porque él se atrevió a presentar una traducción de las profecías de Dios que difería de lo que ellos esperaban.

Ellos querían un Mesías externo, pero Cristo no viene de esa manera. Él despierta desde dentro, pues es Él el que está interpretando todos las papeles. Así la Palabra, después de haber sido recibida por el hombre, ¡despierta para descubrirse a sí misma! Ha sido él todo el tiempo, y cuando regresa de su paso por las sombras a la comunidad celestial, todos sus hermanos reyes estarán esperándolo. Al llegar allí, él contribuirá a la sabiduría, el poder y la gloria de Dios, ¡pues todos regresan con su regalo!

Lee las trece cartas de Pablo cuidadosamente y te darás cuenta de que el sistema de la fe cristiana fue plenamente madurado antes de que Mateo, Marcos, Lucas y Juan llegaran a existir. Pablo llama a su sistema el Evangelio de Dios, el mensaje de salvación.

Después de haber cumplido las Escrituras, yo sé que todo lo dicho ahí no es histórico y sin embargo es verdad. Se cuenta una historia de la alimentación de los cinco mil. Llamándose a sí mismo el pan de vida que descendió del cielo y referido como el gran pez, él nos dice a todos que tenemos que comer su cuerpo y beber su sangre, de modo que en esta historia los cinco mil son alimentados espiritualmente. Esta es mi experiencia de esa historia.

En el año 1946 yo estaba navegando por el Caribe hacia Mobile, Alabama, cuando súbitamente fui levantado a las alturas en un movimiento en espiral. Mientras me elevaba, un coro celestial comenzó a cantar una y otra vez: “Neville ha resucitado”, y me sentí como si hubiera estado encerrado en un conflicto con la muerte y yo fuera su vencedor. Vestido con un cuerpo de fuego, yo era un ser ardiente morando en un cuerpo de aire. Ante mis ojos podía ver un mar infinito de imperfección humana y yo sabía que me estaban esperando. Sabiendo que si yo fuese levantado a un estado de perfección, levantaría a todos los hombres conmigo, me deslizaba por ellos completamente tranquilo y despreocupado. Y mientras lo hacía, todas y cada una de las personas fueron hechas perfectas, mientras los miembros perdidos de sus cuerpos aparecían de la nada y se remodelaban en los cuerpos. Durante todo este tiempo el coro celestial me acompañó, cantando: “Neville ha resucitado.” Cuando todo el mundo fue hecho perfecto el coro se regocijó: “Está consumado”, y entonces – por primera vez desde que salí de la eternidad – yo conocí la etapa restringida de estar aquí, pues en ese momento me sentí descender y condensarme una vez más en la camisa de fuerza de este cuerpo en la litera de un barco de carga entrando a Mobile, Alabama.

En esa vívida experiencia yo alimenté a los miles – no con un poco de pan, sino conmigo mismo. Habiendo conquistado la muerte, yo era perfecto como mi Padre en los cielos es perfecto, y les alimenté con lo que ellos querían. El que quería el ojo lo obtuvo, el que quería ese brazo obtuvo el brazo. Lo que ellos querían lo tuvieron en su plenitud, y cuando todo el mundo fue hecho perfecto el coro se regocijó: “Está consumado”, y yo fui cristalizado en esta simple cosa llamada Neville, donde he permanecido desde 1946. Ahora yo sé lo que me está reservado cuando rompa las ataduras de esta camisa de fuerza y regrese a la comunidad celestial, lo mismo que sé que mis hermanos están esperando mi regreso de este viaje por la oscuridad a la luz.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Manu LDA
La conferencia original en inglés es THE GOSPEL (Neville Goddard 01-22-1968)




sábado, 13 de abril de 2013

EL SEÑOR, NUESTRO ALFARERO (Neville - 11 de julio de 1969)

Neville Goddard (11 de julio de 1969)


EL SEÑOR, NUESTRO ALFARERO



En el capítulo 64 del Libro de Isaías leemos: “Oh Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos la arcilla. Tú eres nuestro alfarero; nosotros somos la obra de tu mano.” ¿Cuando tú oyes las palabras Señor, Padre y alfarero, piensas en otro? Yo ciertamente espero que no.

La palabra “Señor” es Jod He Vau He [pron. “Yod Hey Vav Hey”] que es definido como “YO SOY”. Tu propia maravillosa YO SOYdad es el Señor, tu Padre. Y la palabra “alfarero” significa “imaginación”, eso que está dando forma a tu mundo. La imaginación es el Señor, el alfarero, el formador de tu mundo, moldeándolo en su forma actual.

“Dios es el Hombre y existe en nosotros y nosotros en Él. El Cuerpo Eterno del Hombre es la Imaginación, que es Dios mismo.” (William Blake)

Dejadme compartir una historia que leí en la sección de revista del New York Times del 26 de Octubre. Fue una carta escrita por uno mientras estaba en prisión en una isla en el Mar de Asia. Este caballero estaba bajo arresto domiciliario, vigilado las 24 horas del día, y sólo se le permitía un corto paseo antes de cenar. Cada mañana a las 9:00 y cada tarde a las 6:00 él tenía que firmar en la comisaría de policía antes de regresar a su habitación.

Ahora, estas son sus palabras: “Yo comencé a imaginar el árbol en el pueblo de Paula el día después de mi fuga. Yo observé al hombre cuyo trabajo es sentarse en la plaza y vigilarme mientras él tomaba su café. Yo olía el pan recién horneado de la panadería y oía al zapatero abrir su tienda, y sabía que eran ahora las 9:00. A las 9:30 yo imaginaría a un oficial hablar con el hombre sentado en la plaza, mirar hacia arriba a mi apartamento atentamente mientras el hombre le decía que él no me había visto en mi balcón ese día.

A las 10:00 la policía vendría a investigar y llamaría a la puerta. A las 10:30 las noticias se dispersarían en el exterior y todos sabrían que yo había escapado. Durante todo el día los pueblerinos pasarían en su silencioso camino, echándose secretamente una mirada de complicidad unos a otros, regocijándose de mi libertad. Luego imaginaría a mis amigos reunidos alrededor de su pequeña radio de onda corta, oyendo las noticias de mi fuga. Me parecía sentir la emoción más grande cuando llegaba a la escena donde todos ellos sabían que yo estaba libre.”

Al principio esto fue sólo un sueño despierto, y luego él empezó a creer en su realidad. Oh sí, hubieron medios físicos por los cuales él escapó, pero ellos llegaron a existir como resultado de su actividad imaginaria. Yo te digo, intentar cambiar las circunstancias de tu vida antes de cambiar tu actividad imaginaria respecto a ella, es luchar contra la naturaleza misma de las cosas; pues este es un mundo de imaginación, creado por Dios – tu realidad y todo imaginación.

Todas las cosas existen en la Imaginación Divina que se está reproduciendo a si misma en ti, la imaginación humana; por lo tanto todas las cosas existen en ti.

Ahora, no tienes que ser un prisionero físicamente para utilizar esta ley. Podrías estar aprisionado financieramente, socialmente o intelectualmente. Todo lo que necesitas es un vivo deseo de cambiar. Y tú puedes, haciendo lo mismo que este caballero hizo, imaginando la escena que tendría lugar el día después de tu boda, el día después de recibir tu ascenso, el día después de haber sido liberado financieramente para vivir agraciadamente. Elige tu día después, y luego imagina la escena que tendría lugar. Este caballero comenzó dejando que los del pueblo supieran de su fuga imaginativamente.

Ahora, tú tienes amigos. Ellos conocen tu estado actual y las condiciones que te rodean. Si no son como te gustaría que fueran, deja que tus amigos lo sepan – no verbal o externamente – sino en tu imaginación. Velos viéndote como ellos tendrían que verte el día después de que supieran que las cosas son justo como tú quieres que sean. Luego espera con confianza que se abran caminos que tú no podrías concebir. Nadie sabe cómo o cuándo sucederá, pero lo hará. Te encontrarás caminando a través de un puente de incidentes que tú conscientemente no concebiste, el cual te lleva a tu libertad – cualquiera que ese final pueda ser.

Yo te digo: “El hombre es todo imaginación y Dios es el hombre y existe en nosotros y nosotros en Él. El cuerpo eterno del hombre es la imaginación y eso es Dios mismo.” Cuando este Dios despierta dentro de tí, Su nacimiento te viste con todo lo que se dice de Él en las Escrituras. Se dice que Él es la luz del mundo, que Él es amor, que Él es el poder y la sabiduría del universo. Yo puedo decirte, cuando Él despierte en tí, serás vestido con poder, con sabiduría, con luz y con amor. Y aquellos cuyos ojos están abiertos al mundo eterno interior del pensamiento te verán vestido como Dios.

Pero si el ojo no está abierto, te verán sólo como el pequeño ropaje que tú vistes, con todas sus debilidades y limitaciones. Este lo continuarás llevando hasta que el cordón de plata que te ata a él sea liberado. Sólo entonces tu herencia celestial será plenamente realizada. Pero de noche, mientras tu ropaje de carne duerme aquí, eres despegado y movido al mundo de eternidad donde eres plenamente consciente de lo que estás haciendo. Entonces una rápida serie de acontecimientos te jalarán de vuelta a esta superficie despierta de la mente, y contarás tu historia con la esperanza de que todos los que la oigan te crean. Un día ellos creerán, pues tendrán una experiencia idéntica. Nadie puede fracasar, pues la gracia no se puede ganar. Es un regalo, dado a todos cuando Dios despierta en todos, individualizado como el único en quien Él despierta.

Este hombre empezó imaginando simplemente lo que los pueblerinos harían si supieran que él estaba libre. Siendo un general bajo el liderazgo del rey, el legítimo gobernante de la isla de Grecia, él fue apresado cuando la oposición se hizo cargo, ya que eran muchas mentes brillantes inteligentes de la época.

Si ellos pudieran sólo ver el secreto de esta historia también se liberarían. No por los mismos medios, estoy seguro, porque Dios es infinito en su poder creativo. Él tiene caminos y medios que nosotros no conocemos. No es la historia de los medios lo que es importante, sino el principio; pues los medios siguen al principio.

Él simplemente imaginó una escena que implicaría el cumplimiento de su deseo. Comenzó por imaginar ver a sus amigos reunidos alrededor de la radio de onda corta en secreto, oyendo las noticias de su fuga. El hombre se sentó en la plaza y tomó su café cada día, igual que el panadero horneó su pan y el zapatero abrió su tienda; pero el conocimiento de su fuga fue noticia – y no un hecho cotidiano – para que sus amigos lo celebraran. Pero este día fue diferente y eso le dio la emoción de su vida al imaginar.

Comienza ahora a crear la escena que, si fuera verdad, implicaría el cumplimiento de tu deseo. Si tú quieres, no hay poder que pueda impedir su venida a la existencia, porque tu Señor es tu Padre, que es tu alfarero, y tu deseo es arcilla en Su mano. Así que “Levántate y ve a casa del alfarero”, dijo el Señor al profeta Jeremías, “y ahí Yo te dejaré oír mis palabras.” De modo que yo fui a la casa del alfarero, y ahí él estaba trabajando en su torno. Aunque la arcilla en su mano estaba estropeada, él no la descartó sino que la rehizo en otra vasija, como le pareció bien al alfarero hacer.

Cuando alguien entre en tu mundo, no lo descartes volviéndole la espalda porque esté enfermo, con problemas financieros o sin éxito a sus propios ojos. En cambio, ve su deseo como arcilla en tus manos imaginarias. Toma esa misma vasija (persona) y rehazla en otro estado como te parezca bien a ti hacer.

Si él está desempleado, rehazlo en un hombre que esté lucrativamente empleado y más feliz de lo que nunca estuvo en su vida. Eso es todo lo que haces. Qué medios serán aplicados hacia su empleo no es tu preocupación. Tu único deseo es ser el perfecto alfarero.

La persona entra en tu mundo como una vasija estropeada, no para ser descartada, sino para ser rehecha en otra vasija como te parezca bien a ti – el alfarero – hacer. Léelo en el capítulo 18, el segundo a través de los cuatro versos del Libro de Jeremías. “¡Levántate! Ve a la casa del alfarero y ahí Yo te dejaré oír mis palabras. Así que fui a la casa del alfarero y ahí él estaba trabajando en su torno, pero la vasija de arcilla en su mano que estaba haciendo estaba estropeada, de modo que la rehizo en otra vasija como le pareció bien al alfarero hacer.” ¡Y cuando lo hagas, sabrás quién es el alfarero!

Esta ley es verdadera para cualquiera que tú puedas encontrar. No es necesario que sea un pariente de sangre. Puede ser alguien del que te hable un amigo; pero yo puedo decirte: al final todos nosotros estamos emparentados, pues todos nosotros estamos entremezclados y realmente somos uno. No estamos tan separados como el mundo piensa que estamos. Yo no podría verte en este momento si no hubieras penetrado en mi cerebro; así que estás literalmente dentro de mí, incluso aunque aparentemente existas en el mundo circundante independiente de mi percepción.

Ahora, si tú cambiaras en el exterior y yo me hago consciente de ello, el correspondiente cambio tendría lugar dentro de mí respecto a ti. Tu cambio podría tener lugar socialmente, intelectualmente, financieramente o incluso en tu apariencia física; pero si encuentro el cambio, me penetra. Mi aceptación de él me hará modificar la imagen de ti que yo tengo.

Ahora, ¿debo esperar a que el cambio aparezca en el exterior antes de que pueda cambiar mi imagen de ti, o puedo producir el cambio en mí primero, y luego ver un cambio correspondiente en el exterior? Yo puedo, si sé que el alfarero es mi propia maravillosa imaginación humana y está creando todo lo que está teniendo lugar en mi mundo. “Oh Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros somos la arcilla. Tú eres nuestro alfarero, nosotros somos las obras de tu mano.” El alfarero, el Señor y el Padre son el mismo ser, la misma conciencia, la misma Imaginación.

¡Cree en mis palabras! ¡Confía en tu imaginación! Habiéndose reproducido Él mismo en ti, todas las cosas existen ahora en tu imaginación. Si tú deseas cambios, prodúcelos primero en el interior. Penetra en eso que existe en ti, ya que esa penetración obligará al exterior a amoldarse a los cambios que tú, el alfarero, lleves a que pasen. El único modo de comprobar esto es intentarlo. Imagina una escena que tendría lugar después de que tu deseo haya sido cumplido.

No te preocupes en cuanto a cómo ello va a suceder; simplemente ve al final. Lo más creativo en ti es tu poder para imaginar que una cosa exista. Se nos dice en el Libro de Hebreos que “Las cosas que son vistas están hechas de cosas que no aparecen.” Nadie puede ver tus pensamientos cuando tú te sientas a imaginar. Son invisibles para el mundo exterior, pero tú sabes lo que has hecho. Ahora, puesto que la imaginación y la fe son las que crean y sostienen tu mundo, si tú no tienes fe en lo que has imaginado, no llegará a pasar. No puede, porque la imaginación y la fe son las dos caras de la misma moneda.

Lo que te digo lo sé por experiencia. Yo no estoy teorizando o especulando. He puesto a prueba mi poder creativo y ahora he despertado del sueño de la vida. He tenido las mismas experiencias que uno llamado Jesucristo en las Escrituras. Ahora puedo decir con Él: “Yo soy la luz del mundo.” Y aquellos que tienen los ojos penetrantes me han visto en mi vestimenta de luz.

Una amiga mía compartió esta experiencia conmigo el lunes pasado por la noche. Ella decía: “Mi amiga Sharon y yo estábamos contigo mientras te preparabas para subir al estrado. Tú parecías muy pálido y débil con tu traje azul oscuro, así que te compramos unos flanes, helados y barras de chocolate, para darte fuerza. Cuando subiste al estrado, la forma que conocíamos desapareció y en su lugar apareciste como luz. Tú eras un hombre gigante, elevándote sobre todos, sin embargo nada más que luz. Cuando miré tu cara tu luz comenzó a intensificarse y se hizo tan grande que desperté.” Luego, como un recordatorio ella dijo: “El dulce, el flan y el helado que te compramos costaron 0.28 $.” Así que ahora yo le debo 0.28 $.

Ella me vio convertirme en la luz que llenaba la sala, y vio correctamente, pues yo sé que esto es cierto. Como ves, sus ojos le fueron dados por aquel a quien yo le di mis ojos. Ahora ella también puede ver la verdad de la que hablo; sin embargo, al dar un regalo espiritual no se pierde, sino que se conserva, para aumentar su poder, su sabiduría y él mismo.

Yo te estoy diciendo la verdad. Yo vivo en ese mundo de luz. Un día yo dejaré esta simple cosa que ella vio vestida con un traje azul oscuro, para ser uno con mi Padre celestial que me envió. Pero antes de ir debo darle 0.28 $, pues – como Sócrates, que debiendo un gallo, pidió que después de que hubiera tomado la cicuta su deuda se pagara – yo no quiero irme de aquí debiendo a nadie.

Yo te digo, tú eres todo imaginación y no un prisionero de algo o de alguien, más bien te tienes aprisionado a ti mismo. Tú has traído todas tus experiencias a la existencia y tú puedes cambiarlas ahora que sabes quién eres.

Cuando oigas la palabra “Señor”, no pienses en otro. La palabra es “Yod Hey Vav Hey” y significa “YO SOY”, como las palabras “Padre” y “alfarero”. Tu conciencia de ser es tu YO SOY, tu alfarero que moldea tu mundo. En él y sólo en él yacen todas las responsabilidades por lo que es hecho en tu mundo.

Tu propia maravillosa imaginación humana es la causa de las restricciones de la libertad que disfrutas hoy. No hay otra causa sino el Señor, que es el Padre, que es el alfarero; y si Él es tu propia maravillosa imaginación humana, ¿a quién te puedes dirigir para rezar o culpar por las circunstancias de tu vida? Los líderes ciegos de los ciegos culpan a la sociedad o al gobierno de las causas de los fenómenos de su vida.

Pero yo te digo: no hay otra causa, pues no hay nadie fuera de yo mismo. La sociedad, el gobierno, tu familia o amigos, están todos dentro de tí. Aunque parezcan estar fuera, no hay ni una cosa ahora que no exista en tí. Como Imaginación Divina (el Señor Dios Todopoderoso) se ha reproducido Él mismo en tí – la imaginación humana; y la Imaginación Divina contiene todas las cosas dentro de Ella misma.

No mires a otro como la causa de tu desgracia. Si estás percibiendo una cosa, está penetrando en tu cerebro; por lo tanto existe en tí. Eso que estás percibiendo parece existir en el mundo circundante independiente de tu percepción de ello, pero no esperes a que cambie. Si deseas un cambio en eso que estás percibiendo, debes producir el cambio en tí mismo. No pidas a nadie que te ayude; simplemente persiste en tus nuevos pensamientos y deja que tu pensamiento modificado se reproduzca en tu mundo exterior, pues es sólo una plasmación del mundo de pensamiento dentro de tí. Inténtalo. Tú puedes cambiar tu mundo como este prisionero hizo. Con su imaginación él se movió en el tiempo al día después de su fuga. Tú puedes hacer lo mismo. ¿Sabrían tus amigos de tu éxito el día después de que fue logrado? ¿Se juntarían para comentarlo? Haz de su reunión la escena desde la cual empezar. ¿Qué dirían ellos? ¿Estaría alguno de ellos celoso? ¿Alguno feliz por ti? Ponlos a todos juntos y fisgonea en su conversación. Luego cree en lo que has oído. Persiste y tu éxito está asegurado.

Esta noche me he sentido impulsado a hablar sobre la ley porque la gente parece olvidarla y, puesto que aún estamos en el mundo del César, la ley es importante. El Libro de los Salmos comienza: “Bienaventurado es el hombre que se deleita en tu ley, meditando día y noche. En todo lo que hace, él prospera.”

Aunque para mí la promesa es el gran objetivo, pues es la verdadera realidad de todo; mientras estamos aquí en este mundo del César, la renta tiene que ser pagada, la ropa y la comida compradas con la moneda del César; así que la ley es importante. No te fallará, te lo prometo; pero no opera por si misma. Cuando tú sepas lo que quieres, no reces a nadie aparte de Dios, pues el verdadero Dios está dentro de ti. De hecho, Dios no está ni siquiera cerca, ya que la cercanía implica separación. Dios es tu YO SOY, y no hay lugar a donde puedas ir y no estar consciente de ser.

Sé que no soy esta vestimenta que llevo, pues yo la he visto en la cama cuando no estoy en ella; pero no he estado nunca en ninguna parte donde no sea consciente de que yo soy. Ese “YO SOY” es el Señor – del que yo nunca podría estar muy lejos como tampoco cerca, porque cercanía implica separación, y yo no puedo estar separado del Señor.

“Oh Señor, Tú eres nuestro Padre; nosotros somos la arcilla; Tú eres nuestro alfarero; nosotros somos las obras de tu mano.” Cuando yo, todo imaginación, entré por la puerta de la muerte, encontré un ropaje masculino esperando ahí. Blake lo dijo tan bellamente: “Cuando el hombre cansado entra en la sepultura encuentra a su Salvador en la cueva. Algunos encuentran un ropaje femenino ahí y algunos uno masculino, tejido con cuidado.” Yo encontré un ropaje masculino, otros encuentran un ropaje femenino; pero yo – el que encuentra – soy el Hombre, no masculino o femenino. Y yo – el Hombre – soy uno con Dios; pues yo y mi Salvador somos uno. Yo y mi Señor somos uno. Yo y Dios somos uno. Y yo y el alfarero somos uno.

Entrando en la cueva que es el cráneo humano, encontramos un ropaje tejido por la mujer con cuidado. La inmortalidad ocupa el ropaje que llevas y con el que caminas, creyendo que es la restricción que él lleva – desde la cuna a la sepultura – hasta que despierta. Y ese día tú sabrás quién eres realmente; pues sabrás que tú mismo eres el Señor Dios Jehová que es Jesucristo.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es THE LORD, OUR POTTER (Neville Goddard 11-07-1969)