«La imaginación crea la realidad». —Neville Goddard

sábado, 16 de febrero de 2013

¿ES CRISTO TU IMAGINACIÓN? (Neville - 22 de marzo de 1963)

Neville Goddard (22 de marzo de 1963)


¿ES CRISTO TU IMAGINACIÓN?



El tema de esta noche es en forma de pregunta: “¿Es Cristo tu Imaginación?” Cuando hacemos la pregunta, esperamos la respuesta en términos de nuestro trasfondo de pensamiento corriente, y bastante a menudo eso no es adecuado para formular la respuesta. Ahora, yo estoy haciendo la pregunta, y a fin de responderme debería realmente aclarar los términos “imaginación” y “Cristo”. Yo pienso que no habrá problema esta noche si defino – digamos – la “imaginación”. Pienso que estarás de acuerdo conmigo cuando defino “Cristo”. Si yo digo que la imaginación es el poder de realizar imágenes mentales, no tendrías problema con eso. Sentado aquí esta noche, puedes pensar en algo y verlo mentalmente. Puedes no verlo tan gráficamente como lo ves en su forma actual en la sala en este momento, pero podrías verlo vívidamente con el ojo mental y distinguir. Piensa en un árbol, un caballo, y sabes la diferencia entre uno y otro, y son dos objetos separados en tu ojo mental. Bueno, ese es el poder de la imaginación.

Cuando se trata de Cristo – y hay cientos de millones en el mundo que se autodenominan cristianos – el uso mismo de la palabra evoca instantáneamente en el ojo mental a una persona. Piensan en Cristo como una persona, y no hay dos que tengan la misma imagen mental de esta persona. Yo sé que, hace muchos, muchos años en Nueva York este artista francés vino a la biblioteca de la calle 42 y trajo 46 imágenes diferentes de Cristo y las proyectó en una pantalla con su pequeño proyector. No había dos que fueran parecidas, y cada artista afirmaba que esta era una imagen inspirada como se le presentó a él, y él pintó la imagen. Había imágenes rubio y de ojos azules, de piel morena oscura, las había con una piel muy negra – las 46 eran proyectadas como supuestamente originales. Así, el hombre ha sido condicionado a creer que Cristo es una persona. Así que yo hago la pregunta: “¿Es Cristo tu imaginación?” ¿Puedo personificar la imaginación? Lo haré.

Volvamos a la Biblia. ¿Qué dice la Biblia de Cristo? En la primera carta de Pablo a los Corintios (te daré sólo lo más sobresaliente) él define a Cristo como: “El poder y la sabiduría de Dios.” (1:23, 24) En Juan 1 (el cual lleva la cristología a su máxima altura, en cuanto a la Biblia se refiere – no hay un libro que tome el secreto de Cristo y lo lleve a esta altura como encontrarás en el Evangelio de Juan) – en el Evangelio de Juan, hablando ahora de esta presencia que estaba con Dios, su significado, su poder: “Por Él todas las cosas fueron hechas y sin Él no fue hecho nada de lo que fue hecho.” Es el poder y sin embargo es la sabiduría. Así que aquí es un poder creativo. Si yo tomo eso ahora y me analizo en otro mundo, la señal va al final de la segunda carta a los Corintios. Él nos llama a todos los que leamos esa carta: “Poneos a prueba. ¿No os dais cuenta de que Jesucristo está en vosotros?” Aquí se nos dice: “Todas las cosas fueron hechas por Él”. Él es el poder de Dios y la sabiduría de Dios. Cada atributo de Dios es personificado. Así, su poder es personificado, y puedo confesar que yo he visto ese poder – y es un hombre. Yo he visto esa sabiduría – y es un hombre. Y cuando tú estás en presencia de ese aspecto personificado del ser infinito, sabes que estás en presencia del poder infinito. No es sólo poder, es omnipotencia, y tú estás en la presencia – y sin embargo es un hombre. Así que aquí él lo llama el poder y la sabiduría.

Ahora él me pide, y a ti que lees esta carta, ponernos a prueba: “Poneos a prueba. ¿No os dais cuenta de que Jesucristo está en vosotros?” (Corintios 2, 13:5) Y él hizo todas esas cosas – bueno entonces, pongámoslo a prueba en nosotros. Yo digo que Él es nuestra imaginación; que es el poder, el poder creador del universo. Mira alrededor, ¿conoces algo en el mundo del hombre que el hombre haya creado? – desde la ropa que viste a las casas que habita – ¿no fue eso primero imaginado? ¿Conoces algo en este mundo que esté ahora probado como hecho, como una realidad concreta, que no fuera primero imaginado – sólo imaginado y luego exteriorizado? Sí, usando las manos, usando instrumentos del mundo, pero primero comenzó como una imagen; y una imagen es simplemente el producto de esta facultad realizadora fabricadora de imágenes en el hombre, que es la imaginación humana. Ahora, si “Todas las cosas fueron hechas por Él y sin Él no fue hecho nada de lo que fue hecho”, yo no puedo llegar a ninguna otra conclusión que al hecho de que el Cristo de las Escrituras es mi imaginación.

Ahora, ¿quién es Jesús? Si Cristo es el poder y la sabiduría de Dios, y Dios se hundió en nosotros, ese fue su sacrificio. Él realmente se convirtió en nosotros para que nosotros pudiéramos vivir; pues si no fuera por este sacrificio de Dios, para efectivamente limitarse al estado llamado “hombre”, el hombre – igual que la tierra – envejecería como un ropaje. Como se nos dice en Isaías 51:6: “Levantad vuestros ojos al cielo, y mirad a la tierra debajo; pues los cielos se desvanecerán como humo, la tierra envejecerá como un ropaje, y los que habitan en ella harán lo mismo; pero mi salvación será para siempre y mi liberación nunca terminará.” Esa palabra, “salvación”, significa Jesús. La palabra “Jesús” es “Jehová salva”. Eso es la salvación. Que es para siempre. Si Dios no se hubiera convertido en hombre para que el hombre pudiera convertirse en Dios, para salvar al hombre y elevarlo a la inmortalidad; porque la promesa es: “La tierra envejecerá como un ropaje.”

Nuestros científicos nos dicen hoy que el sol se está fundiendo en radiación. Si tardó innumerables miles de millones de años, si empezó un proceso de fundición, no importa cuánto tarde, tiene un fin, y con su fin nosotros tenemos nuestro fin como parte del sistema. De modo que nosotros, los que caminamos por la tierra, siempre tenemos un fin. Para detener ese proceso que lleva al hombre a un fin: “Mi salvación será para siempre y mi liberación nunca tendrá fin.”

Así, Dios se convirtió en hombre para que el hombre se pueda convertir en Dios. ¿Al convertirme en hombre (ya que Dios es el único poder creativo en el mundo) qué crea en mí? Mi imaginación. Yo puedo no tener el talento de ponerlo en un papel, puedo no tener el talento para ejecutarlo como pueden los artistas, pero puedo imaginarlo. Puedo imaginar un libro y la alegría de tener un libro. Puedo imaginar un cuadro. Sin ser un artista, yo puedo soñar. No puedo concebir un cuadro que un hombre pueda pintar sobre lienzo que esté más vivo que mi sueño, sin embargo no puedo poner una cosa sobre lienzo. Pero me voy a dormir y puedo soñar. ¿Y qué lo está haciendo, si no es mi imaginación? Y aquí cuando pierdo la facultad consciente, este área restringida, yo puedo efectivamente soñar. Soñar como ningún artista del mundo transmite, ponerle color, ponerle movimiento, y tener el más maravilloso drama – y eso es mi imaginación.

Pero este no es el único poder y sabiduría de Dios. En el libro más grande de todos los del Nuevo Testamento, que es el de Juan, Juan no enfatiza el poder. Él afirma en el comienzo – sí, él declara la fuerza como poder – pero el énfasis no está en el poder; está en la redención y la revelación. La revelación en el evangelio de Juan es un acto de Dios al autorrevelarse. Así en el primer capítulo él nos dice que este poder actuará por nosotros.

Primero de todo hay dos finales en Juan. Tomemos el final real, que es el capítulo 20, el primer final, y quien quiera que sea el autor que se llame Juan: “Ahora Jesús dio otras muchas señales que no están escritas en este libro; pero esas están escritas para que tú puedas creer que Jesús es el Cristo... y creer que tienes vida en su nombre.” Él es el poder y la sabiduría de Dios. Eso es lo que el autor nos está diciendo en el final mismo. Muchas señales dio él, pero a pesar del número de señales y el carácter de las señales, no evocó la fe. Toda la enseñanza del evangelio de Juan está basada en la fe y la no creencia en él. O la una o la otra. Ten fe en él o no creas en él, y pocos le creyeron – pocos, se nos dice, incluso sus discípulos. Sólo unos cuantos creyeron, y ellos imperfectamente.

Bueno, ahora ¿quién es Jesús? Cristo es el poder y la sabiduría, ¿pero quién es Jesús? Tenemos este maravilloso pensamiento expresado en la carta de Pablo a los Filipenses (2:6-11): “Aunque él estaba en forma de Dios, no consideró la igualdad con Dios una cosa a la que aferrarse, sino que se vació, tomando la forma de un siervo, naciendo a semejanza de los hombres.” Eso identifica al hombre con un siervo; a cada hombre. “Y encontrándose en forma humana él se humilló y se hizo obediente a la muerte, incluso a la muerte sobre una cruz. Por lo tanto Dios le ha exaltado altamente y otorgado el nombre” (no un artículo indefinido) “que está por encima de todo nombre, para que en el nombre de Jesús toda rodilla deba doblarse, en el cielo y en la tierra y bajo la tierra, y cada lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” Él le dio el nombre, y está por encima de todo nombre, y a ese nombre todo poder en el mundo debe doblegarse, al nombre de los nombres. Ese es el nombre llamado Jesús, que es Jehová. Jesús simplemente es el nombre de Jehová.

Cada hijo nacido de mujer en este mundo un día lleva ese nombre. Hay sólo un nombre, sólo un ser: Jesús. Tú pasas por la misma historia que se nos cuenta en el evangelio – cada uno lo hará – y cuando él pase a través de esta serie de acontecimientos, ese nombre es conferido. Conferido al Cristo resucitado. Ese poder está latente en el hombre; que es la imaginación del hombre. Donde es levantado, en ese Cristo resucitado, el nombre Jesús – el divino nombre Jesús – es conferido, y ese individuo entonces entra en una nueva era. Una era enteramente diferente que es inmortal, eterna, porque hasta el fin de esa era estamos aún sujetos a ser desgastados como un ropaje (como se nos dice en el capítulo 51 de Isaías). De modo que cada uno se está moviendo en esa rueda que está siendo desgastada, desgastada como un ropaje y desvaneciéndose como humo, como los cielos. Pero nadie fracasará, pues Dios nos redime y Dios nos resucita, uno detrás del otro, levantándonos y confiriéndonos en ese Cristo resucitado el nombre – el nombre Jesús.

Cuando a Blake le preguntaron bastante inocentemente sobre el misterioso nombre: “¿Qué piensas de Jesús?”, sin pestañear, Blake contestó: “Jesús es el único Dios”, y luego se apresuró a añadir: “Pero también lo soy yo, y lo eres tú.” De modo que al final todos creemos en el nombre en que el poder – todo Cristo en el hombre – es levantado; levantado de modo que todo el vasto ser maravilloso que fue hundido en el hombre está ahora despierto. Cómo es ese cuerpo, no puedo describírselo a nadie. No puedo encontrar palabras para describir la gloria que es tuya, para cada uno. Ciertamente no es esto, te lo aseguro, sin embargo yo te conoceré y tú me conocerás en la eternidad. Pero a pesar de toda la similitud de identidad nos conoceremos realmente unos a otros. Habrá una interrupción radical de la forma (no de la forma que yo ahora visto aquí hoy y tengo durante los últimos cincuenta y ocho años) – sino de la identidad... sí, tú me conocerás.

¿Pero cómo exponer la gloria del ser que tú eres cuando eres resucitado? Esto nos es mostrado por los saduceos, que no creen en la resurrección. Ellos son los científicos modernos. Los saduceos de hace 2.000 años eran los sabios. Los fariseos eran los sacerdotes del mundo. Los saduceos eran los gigantes intelectuales de entonces y ellos – no más que hoy día – no podían creer siquiera en la supervivencia, mucho menos en la resurrección. Como el mundo hoy pone las dos palabras juntas y hablan de supervivencia como resurrección – y no lo están. La supervivencia es continuidad; la resurrección es discontinuidad. Tú dejas el campo completamente y entras en los mundos de la eternidad.

Así, ellos hacen la pregunta basada en la ley de Moisés, y Moisés dijo: “Si el hermano de un hombre muere dejando una esposa pero ningún hijo, el hombre debe tomar la esposa y criar hijos por su hermano. Ahora, hubo siete hermanos; el primero tomó una esposa, y murió sin hijos; el segundo y el tercero la tomaron, y del mismo modo los siete no dejaron hijos y murieron. Después la mujer también murió. En la resurrección, por tanto, ¿de quién será esposa la mujer?” (Lucas 20:27-33). Es una fábula, porque ellos no creían en la resurrección. “Y Jesús les dijo: 'Los hijos de esta era se casan y son dados en matrimonio; pero aquellos que son considerados dignos para alcanzar esa era y la resurrección de los muertos, ni se casan ni son dados en matrimonio, pues ellos no pueden morir nunca más, porque son iguales a ángeles y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.'” (Lucas 34-36) Están completamente por encima de la organización de sexos. Lo que aquí llamamos sexo, este ropaje de carne, son sombras arrojadas por este fabuloso ser de arriba. Y el cuerpo que realmente tienes, se te dice (como cité antes, Filipenses 2:6): “Estando en la forma de Dios, no estimó la igualdad con Dios una cosa a la que aferrarse, sino se vació, tomando forma de siervo, naciendo a semejanza de los hombres, no lo creyó extraño. Y siendo encontrado en forma humana, se humilló y se hizo obediente a la muerte, incluso a la muerte en la cruz.” ¿Y luego encontrarse con todas las limitaciones del hombre, todas las debilidades del hombre, todo lo que es el hombre? Luego Dios le exaltó al final cuando le resucitó y le dio el nombre. Ese nombre es conferido sólo en la resurrección.

Así que cada uno lo obtendrá, pues cada uno será resucitado. Entonces no estaréis vistiendo estos cuerpos, maravillosos como ellos son para nosotros, llenos de todas las pasiones del mundo, y son todos maravillosos – pero no es el cuerpo que vestirás. Estarás completamente por encima de la organización de sexos. No hay necesidad de este tipo de creatividad. La imaginación se vuelve completamente despierta y tú crearás a voluntad, y tu acto imaginativo se convertirá en un hecho objetivo inmediato. Y lo que llamamos realidad hoy, todo este fabuloso mundo nuestro – puedo decirte que yo lo he visto – es todo imaginación. Cuando el hombre ha jugado su papel y Dios ha completado su propósito (que es sacarnos adelante de nosotros mismos y hacernos dioses con él) entonces estos ropajes – hechos de todos esos elementos que se sienten tan permanentes y tan maravillosos – se desvanecerán como humo. No hay un elemento que no venga a la existencia por el poder creativo de Dios, por su propio maravilloso imaginar divino, y es mantenido en mí porque Él lo mantiene por su acto imaginativo. Cuando Él detenga ese acto imaginativo todos los elementos se fundirán, todo se desvanecerá, y el mundo será como si nunca hubiera existido. Pero tú y yo seremos elevados por encima de todo a un mundo enteramente diferente, un mundo eterno.

Así que ¿es Cristo tu imaginación? Yo digo que Cristo es el poder y la sabiduría de Dios, y este poder y esta sabiduría crean todo en el mundo. Yo puedo diseñar para mi propio ser un acto imaginativo que se convierta en hecho, luego lo repito y se convierte en hecho. Si puedo repetirlo y repetirlo y esos actos imaginativos se exteriorizan en hechos, entonces lo he encontrado. He encontrado ese poder en mí mismo, pues la Biblia le llama Cristo y lo personifica y habla de [esta] presencia como un hombre – pero ese hombre es Jesús. Jesucristo es simplemente el ser resucitado que es Dios ahora, porque Él ha resucitado el poder dentro de Él, que es Cristo. Ahora Él es llamado “el Señor”, y todos deben inclinarse ante Él cuando suceda. Yo te digo: vendrá el día en que tendrás la experiencia, y te sobresaltarás. Nadie te creerá; no van a creerte como tampoco creyeron a la primera persona a quien le ocurrió. Él es el primero que se levantó de los muertos, pero nadie le creyó. ¿Hasta el mismo final quién creyó la historia?

Ellos estaban buscando un tipo diferente de Mesías, un héroe conquistador que vendría como hombre salido de alguna gloriosa tradición de guerreros, y luego conquistaría al enemigo de Israel y llevaría a Israel a un final victorioso. Ellos siempre buscaron ese tipo de Mesías. Nosotros los tenemos por todo el mundo hoy día, esos falsos Mesías que prometen a las naciones que les guiarán a alguna victoria, incluso a una pequeña victoria temporal. Ese no es el Mesías. El Mesías no tiene nada que ver con este mundo; Él ha resucitado de este mundo. Este mundo se está desvaneciendo, desgastándose igual que un ropaje. Cristo en el hombre es el poder y la sabiduría; y entonces, eso en el hombre que es la imaginación del hombre, se convierte en una misericordia porque él la ejerce amorosamente.

Si yo leo a Juan correctamente, no sólo mi salvación depende de Él; yo debo realmente creer en Él. ¿Quién es el ser? Mi propia imaginación. Si no creo y no lo pongo a prueba – incluso aunque fracase – bueno entonces, yo no creo en Cristo, pues Cristo es realmente mi imaginación, tu imaginación. Así, si tú imaginas algo amable de otro, y no crees en la realidad de esa imaginación, entonces no crees en Cristo. Aunque puedas ir a la iglesia cada día y dar el diez por ciento de tus ingresos a la iglesia de tu elección – todas esas cosas son amables, dalas si lo sientes de ese modo – pero ese no es Cristo. Eso no es creer en Cristo.

Creer en Cristo es ver a alguien en este mundo, y tener un dulce sentimiento hacia ese que aún no se ha dado cuenta de cómo ser amable, algo sin su conocimiento. Luego represéntatelo como si fuera verdad, y cree en la realidad de lo que has hecho mentalmente. Cree en Cristo, pues todas las cosas son posibles para Cristo. Tráele ante tu ojo mental y vele como a él le gustaría ser visto por él mismo, como le gustaría que el mundo le viera. Pero hazlo y cree en la realidad de lo que has hecho. Eso es creer en Cristo. Te sorprenderá más allá de toda medida cómo funciona. En ese mismo momento, porque: “Todas las cosas por una ley divina en el ser de otro se mezclan.” En ese mismo momento en que interfieres con su vida, tú reorganizas el tablero entero, y todas las cosas se reordenarán completamente para reflejar el cambio que va a tener lugar en él, y cada uno en este mundo que pueda ayudar a ese cambio será utilizado para llevarlo a cabo sin su conocimiento o consentimiento. Tú no necesitas el consentimiento de ningún ser en el mundo; si ellos pueden ser utilizados para exteriorizar lo que tú has imaginado, serán utilizados. Y cuando menos lo esperes, porque tu crees en Él, Dios te resucitará. Entonces tú lo vivirás, y estarás desconcertado cuando veas lo que Dios hizo por ti.

Todo lo afirmado de él que tú pensabas, que tu madre te enseñó, que sucedió hace 2000 años – está sucediendo. No se detuvo. Vuelve atrás y lee la carta de Pablo a Timoteo: “Aquellos que enseñan que la resurrección ha pasado están equivocando a los fieles.” No es un pasado: tuvo lugar en uno, y está teniendo lugar en innumerables. Todo se acabó, la crucifixión se acabó, sí – pero no la resurrección. La resurrección está teniendo lugar en cada uno que es llamado y elevado. Cuando somos llamados, el más poderoso acto de Dios es realizado, y somos elevados y pasamos a través de una serie de acontecimientos que llevan al reino de los cielos. Aunque aparentemente aún permanecemos aquí vistiendo este ropaje durante un corto espacio de tiempo, se te mostrará el ropaje que ocuparás. Tú no puedes describírselo a nadie, ni siquiera a tu propia satisfacción. Es una cosa tan viva, tan luminosa; es sólo luz, como el arco iris. No puedes describirlo a ningún ser en este mundo que piense sólo en términos de un ropaje de carne.

Ahora, se nos dice en el primer capítulo de Juan (11-13) – él está hablando de un tipo de nacimiento completamente diferente: “Y aquellos que creen en su nombre nacerán, no de la sangre, ni de la voluntad de la carne ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.” Ni nacerán de nada de lo que este (el cuerpo) ha nacido. “Carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios”, sólo el Espíritu. Cuando naces eres autoengendrado. Realmente no tienes padres. Vienes directamente de un grano, el misterio del grano de trigo que cae en la tierra. Si no cae en la tierra permanece solo; si cae en la tierra, lleva mucho fruto. El misterio de la vida a través de la muerte, pues Dios realmente murió para convertirse en ti, para convertirse en mí.

Dios es la imaginación divina y Él se limita a sí mismo hasta el límite mismo de la contracción, llamada imaginación humana, y efectivamente muere en el sentido de que todo el poder y todo el recuerdo de su ser glorioso tuvo que ser completamente olvidado. De modo que el grito en la cruz es verdad: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Él mismo gritó, porque se dio tan completamente a nosotros que sufrió amnesia total, completo olvido de su divinidad cuando se convirtió en nosotros, y eso fue la imaginación divina convirtiéndose en la imaginación humana. Entonces nosotros, construyendo nuestro pequeño mundo – agradable como es para muchos de nosotros – es tan diferente, y el poder que ejercemos es tan frágil, comparado con ese mismo poder cuando se eleva, cuando es elevado y el gran nombre que está por encima de todos los nombres nos es conferido. Y vendrá el día en que, sin pérdida de identidad tú llevarás el nombre “Jesús”. Cada uno está destinado a ser Cristo Jesús, – ese poder, con el nombre ejerciendo infinito poder – sin pérdida de identidad. Nos conoceremos unos a otros y todos glorificados, cada uno. No hay límite para el regalo. Algunos lo ejercerán más que otros, pero ciertamente el regalo es el mismo, el regalo de Cristo Jesús.

De modo que mi pregunta, en cuanto a mi respecta: “¿Es Cristo tu imaginación?”, yo digo sí. Y sin embargo no lo limites sólo al poder y la sabiduría, pues el énfasis no está en el poder y la sabiduría – está en la redención, la revelación. Él se revela, y en ese mismo primer capítulo; el prólogo de Juan. Los primeros dieciocho versos son el prólogo, y precisamente al final de los 18 versos él te muestra la revelación: “Ningún hombre ha visto a Dios en ningún momento, pero el hijo en el seno del padre, le ha hecho conocido.” Nadie le ha visto, pero en el seno del padre hay un hijo, y él revela al padre. Luego se nos dice en el capítulo 10 de Lucas: “Nadie conoce al hijo excepto el padre. Nadie conoce al padre excepto el hijo y a aquel a quien el hijo elige revelársele.” Vendrá ese momento en el tiempo en que el hijo te revele, y sabrás que tu nombre es Jesucristo el Señor, pues el hijo va a llamarte “Mi Señor”. Él realmente va a llamarte su padre, su Señor, la roca de su salvación, y entonces sabrás quién eres.

Yo puedo decirte desde ahora hasta el fin de los tiempos, pero no te puedo decir la condición que la experiencia llevará cuando suceda. Y cuando te suceda, no habrá diferencia para ti si toda la gente sabia del mundo se levanta en oposición y te dice: tú saliste de alguna pequeña ameba. No habrá diferencia para ti ninguna. Esta es la revelación, y todo es levantado – el velo es levantado – y ahora tú sabes por qué no podías ver la cara del padre. Puedes verlo sólo reflejado en el hijo. No hay espejo para reflejar la conciencia del hijo. Tú no puedes ver tu cara porque estás reflejado sobre la tierra, pero esa no es la cara, y tú sólo conoces tu cara en la belleza de tu hijo. Así que cada uno en el mundo está destinado a llevar el nombre de Cristo Jesús, el Señor.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es IS CHRIST YOUR IMAGINATION? (Neville Goddard 03-22-1963)




domingo, 3 de febrero de 2013

LIBRE O ESCLAVO (Neville - 7 de octubre de 1966)

Neville Goddard (7 de octubre de 1966)


LIBRE O ESCLAVO



Pido que compartáis vuestras experiencias conmigo porque motivan a todos. Personalmente yo no necesito motivación, pues he experimentado las Escrituras, pero todos los que no han experimentado la palabra de Dios necesitan estímulo.

Yo hago la afirmación, “La imaginación crea la realidad”, y lo digo en serio. Imagina si fuera cierto. No me importa lo que sea. Tú puedes imaginar que la cosa más increíble del mundo es verdad, y si eres fiel a esa asunción, y vives en ese estado, llegará a suceder. De eso estoy convencido y lo sé por experiencia personal. Por eso te pido que compartas conmigo tus experiencias para que yo pueda compartirlas con los que vienen aquí. He aquí una que me contaron hace poco.

El caballero escribió: “Mientras estaba sentado en mi oficina yo estaba aburrido y pensé, 'Ciertamente debe de haber una manera más agradable de ganar el doble de lo que estoy ganando ahora'. Bueno, decidí allí mismo que yo lo haría. Durante unos días me imaginé teniendo esa cantidad y luego, puesto que nada había cambiado en mi mundo, me pregunté si realmente era posible. Inmediatamente detuve ese pensamiento y volví a representar la escena, que implicaba que yo estaba ganando el doble de lo que estaba ganando en ese momento. No especifiqué de qué trabajo se trataba, sólo el dinero involucrado.

Dos semanas más tarde, un hombre que había conocido casualmente hace tres años me pidió que fuera a trabajar para él. Él nunca había hecho eso antes, sin embargo ahora era insistente y cuando mencionó el salario era exactamente el doble de lo que yo estaba ganando. Así que me fui a trabajar para él.

Mientras estaba allí me dije a mí mismo: 'Esto es mágico, de modo que ¿por qué debería trabajar? ¿Por qué no tener un ingreso igual a todo lo que necesito sin [tener que recurrir a] un trabajo?' Así que esto es lo que hice. Me imaginé yendo a mi buzón, abriéndolo y sacando las cartas habituales, correspondencia, facturas y un sobre no identificado. Al llegar a casa abrí el sobre y encontré un cheque por la cantidad que yo pensaba que necesitaría para un largo, largo periodo sin trabajar. Luego ví esa cantidad sumada a mi hoja de balance del banco. Hice eso cada noche cuando me iba a dormir. Dos semanas después, no viendo evidencia de esto en absoluto, me dije: '¿Te estás volviendo loco? Esto es completamente estúpido.'” Luego, él agregó como un pequeño comentario, “Como una vez pensé que tú lo estabas”.

Bueno, él no es el único que ha pensado que yo estaba loco. Incluso el que despertó en las Escrituras fue llamado loco. Léelo en el capítulo 10 de Juan, “'Nadie me quita la vida, yo mismo la doy. Tengo el poder para darla y el poder para volverla a tomar.' Entonces los que oyeron esto dijeron, '¿Por qué le escuchamos? Tiene un demonio y está loco.'” En la ciudad de Nueva York, en 1939, había una librería en la calle 49 en la que me encantaba pasar mis días. Yo no tenía libros impresos en aquel entonces, pero los propietarios habían puesto mi foto en el escaparate. Ese día, cuando me acerqué a la tienda de libros, dos señoras estaban mirando el escaparate. Una de ellas señaló mi foto y dijo, “¿Sabes quién es? Es el místico loco de la calle 47. Deberías oírle. ¿Sabes qué le dice a la gente? Que su conciencia es Dios. Te dice que la imaginación crea la realidad. ¿No es la cosa más tonta del mundo? Tienes que ir a oírle una noche.” Eso ocurrió hace muchos años, pero ahora este señor cuestiona su propia cordura como una vez cuestionó la mía.

“Pero”, continúa él, “dos semanas más tarde me reuní con un amigo con el que había acordado que nos veríamos muchos meses antes. Mientras estábamos hablando me dijo que acababa de heredar una gran suma de dinero de un pariente desconocido y decidió compartir conmigo cierta cantidad de ese dinero, que resultó ser exactamente la misma cantidad, hasta el último dólar, que yo había imaginado, así que la acepté. Ese verano hice todas las cosas que he querido hacer toda mi vida. Fui a la playa, estuve descansando y en general disfruté de mí mismo. Luego, un hombre al que nunca antes había visto me llamó y me pidió que fuera a trabajar para él. Le dije que yo no quería trabajar para nadie, pero él insistió, así que tomé algo de mi trabajo y fui a verle. Al hombre le gustó tanto mi trabajo que llamó a su cliente principal y fuimos a verle de inmediato. Cuando entré en la oficina del cliente supe que yo ya había estado allí antes. Reconocí la pared con paneles, el roble gigante que podía ser visto desde la ventana, así como la planta de la esquina de la habitación. Incluso el hombre era el mismo que yo había visto, no físicamente, sino en mi imaginación. Después de aceptar el trabajo regresé a casa y recordé. Esta es la gran lección que me enseñó.

Recordé que yo estaba sentado en mi escritorio y dejé que mi mente divagara. Mientras mi mente divagaba entré en esa oficina con paneles desde la que miré a través de esa ventana el roble gigante. Recordé que estuve viendo al hombre y la planta. Habiéndolo visto en mi imaginación, esta es mi conclusión: La imaginación crea la realidad de la manera más determinada y definitiva que el hombre pueda nunca imaginar. No solamente el acto imaginativo intencionado crea un hecho, sino que todo el mundo está viviendo según este principio a cada momento del tiempo tanto si lo sabe como si no le importa saberlo. Tanto si lo cree o no quiere creerlo, nadie puede eludir el principio de que la imaginación crea la realidad. No son solamente los actos imaginativos intencionados, sino todo acto imaginativo, pues yo no entré en esa habitación intencionadamente.”

“Ahora”, decía él, “tengo una planta creciendo en mi sala de estar. Es la planta más lujosa que puedas imaginar; sin embargo cada horticultor me dice que la planta no puede vivir bajo esas condiciones. ¿Por qué está medrando? Porque fui adelante en mi imaginación y la vi medrando. Ahora se está apoderando de mi sala de estar aunque todos los horticultores me dicen que es imposible.”

Si hay evidencia de una cosa, lo que tú o yo pensemos sobre el asunto no es importante. ¿Qué más da lo que nadie piense si la evidencia se produjo? Él tiene la evidencia, y yo no puedo agradecerle lo suficiente esa carta. Estas son historias celestiales que puedo compartir contigo.

No importa lo que un hombre haya hecho, si él conoce y aplica este maravilloso principio de Dios puede liberarse. Dios es un ser indulgente. ¿Si él llevara a cabo cosas contra nosotros quién podría escapar? No importa lo que un hombre haya hecho, Dios perdona y perdonará todo, porque Dios se convirtió en hombre para que el hombre pueda convertirse en Dios. Pero recuerda, siempre estamos imaginando e independientemente de si tu acto imaginativo es intencionado o no, todos los actos imaginativos se convierten en hechos.

Noche tras noche, cuando yo me voy a la cama, mi ojo imaginativo se abre y veo mundos que son totalmente diferentes de éste. Y, cuando intensifico mi vista, me voy, disparado como un meteoro, al lugar que estoy contemplando. Entro directo en ese mundo y se vuelve tan real como éste. La energía que es la imaginación de uno es la vida misma. Anima todo en el mundo. Mi amigo dejó que su mente divagara, y mientras lo hacía él se trasladó a una obra de teatro, entró en una habitación con paneles y observó a un hombre, una planta y la vista de un roble desde la ventana.

Dos semanas más tarde, él entró físicamente en la habitación. En su carta decía, “Ahora sé que tú estás enseñando la verdad, pues la ley es la verdad, y te doy las gracias por enseñarme cómo usarla.” Yo le agradezco tan profusamente, si no más, por compartir esto conmigo de modo que yo pueda contarte estas maravillosas historias.

Ahora vamos a otro aspecto de este pensamiento de ser libre o esclavo. Todos nosotros somos esclavos, pues todos nacemos de mujer, la mujer llamada Agar en la Biblia. Mi madre nació [siendo] Wilhelmina, pero ella es Agar. Mi esposa es Catherine Willa, pero ella es Agar, pues dio a luz a un niño. Cada vientre que trae un niño a este mundo es la Agar Bíblica. Pero hay otro vientre, llamada Sara, ella es de arriba y trae a todos a la libertad.

En el Libro del Génesis se nos dice que “Abram cayó en un profundo sueño y mientras dormía una gran oscuridad descendió sobre él. Y el Señor le dijo, 'Tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es suya. Serán esclavos allí durante cuatrocientos años. Después de eso ellos llegarán a una gran herencia.'” Y cuando Abraham estaba molesto porque no tenía un heredero, el Señor dijo, “Tu propio hijo será tu heredero.” Entonces Abraham se rió porque él tenía cien años y Sara noventa y “había dejado de tener la costumbre de las mujeres.” Ahora, esta misma historia se cuenta en el Libro del Éxodo, pero esta vez son cuatrocientos treinta años en lugar de cuatrocientos. “El Señor sacó a los hijos de Israel de Egipto después de 430 años.”

El hebreo es la lengua más grande del mundo, no para usarla entre la gente, sino para expresar los misterios de las Escrituras. En la lengua hebrea cada letra tiene un valor numérico y simbólico. Abraham tenía 100 años de edad. Eso es Qoph, cuyo símbolo es la parte posterior del cráneo. Y el número 400 tiene el valor simbólico de la señal de la cruz. Es la vigésimosegunda, la última letra del alfabeto hebreo, Tav.

Todos nosotros estamos en la cruz, pues el cuerpo que tú llevas aquí es la cruz que soportas. No hay cruz de madera. Olvida todas esas tonterías. El Cristo universal está crucificado en tu cuerpo. Ahí es donde el Mesías, que es Dios mismo, está crucificado. Yo lo sé por experiencia. No estoy especulando. Mientras que vistas la carne, tú llevas la cruz y eso es 400. No 400 años como tú y yo medimos el tiempo, sino hasta que te quitas tu cruz por última vez. Cuando tu viaje llegue a su fin recibirás la gloria de tu herencia celestial. Esto no se puede realizar en ti hasta que tu vestimenta de carne (tu cruz) sea retirada, y eso sucede al final de los 400 años.

¿Entonces por qué el treinta? Treinta es el precio pagado por un esclavo. El precio de la persona no liberada era de treinta shekels de plata. Se nos dice en el libro del Éxodo: “Si un buey” (el símbolo de Cristo) “golpeara, corneara o matara a alguien, el dueño del animal deberá pagar al dueño del esclavo treinta shekels de plata.” Ese es el precio de la persona no liberada. Cada uno aquí es valorado en treinta piezas de plata. Cuando el mensajero de Cristo viene al mundo y entonces te aguijonea (pues treinta es Lamed en hebreo, cuyo símbolo es una puya de buey y la duodécima letra del alfabeto) para que renuncies a tus conceptos tradicionales y pases de un Dios de la tradición al Dios de la experiencia, tú has sido corneado y treinta piezas de plata son pagadas por tu libertad. Se dice que Judas arrojó las treinta piezas de plata al templo llamado el lugar de la sangre. ¿La sangre de quién? La sangre de Dios. Ese es el precio pagado por el individuo que es así aguijoneado, que después de escuchar tiene que renunciar a su reivindicación de todo lo que creyó en el pasado y seguir un nuevo concepto, una nueva interpretación de la Palabra de Dios.

Se nos dice, “Esta es una alegoría”, en la carta de Pablo a los Gálatas. Ahora, no hay nadie en las Escrituras que sea más hebreo que Pablo. Él confiesa, “Yo soy de la tribu de Benjamín, un hijo de Abraham. Un romano por ciudadanía, pero un hebreo de hebreos.” Él persiguió a los que hablaban como yo lo hago esta noche hasta que tuvo la revelación. Entonces se convirtió en un gran maestro de esta manera. No puedes poner a nadie en la misma categoría que Pablo. Su carta a los Gálatas es una biografía. En ella él dice, “Esta es una alegoría. Abraham tuvo dos hijos: uno con una esclava nacido según la carne” (esto es tú y yo) “y uno con una mujer libre, nacido según la promesa.” ¿Sabes lo que es una alegoría? Es una historia contada en sentido figurado o simbólico que requiere interpretación, de modo que el oyente (o el lector) pueda descubrir a los personajes ficticios y aprender su lección. Ahora Pablo continúa su alegoría diciendo, “Agar tiene hijos según la carne y Sarah, la Jerusalem de arriba, es libre. Ella es nuestra madre.”

Yo he experimentado ambos nacimientos. No recuerdo mi nacimiento del vientre de mi madre física, pero sé que ella me dio a luz a la esclavitud. Esa es Agar. Yo no sabía cuál era el otro hasta que me ocurrió en la mañana del 20 de julio de 1959, cuando salí de la que es de arriba. Salido de mi propio cráneo. Surgí dentro de mí y salí como un ser nacido, para encontrar todo el simbolismo de las Escrituras desplegándose ante mí y yo interpreté el papel del ser central en el drama. Los tres hombres estaban presentes, el niño envuelto en pañales, todo era perfecto. Salí de la mujer de arriba, de la que nos lleva a la libertad, mientras que la de abajo nos lleva a la esclavitud. Y así como fue en los días de la antigüedad, así es hoy. Pero, ¿qué dicen las Escrituras? “Echa fuera a la esclava y a su descendencia, pues el hijo de la esclava no heredará lo que nació libre.” ¿Por qué? Porque es un nacimiento a un mundo completamente diferente.

Ahora volvamos al verdadero Abraham. Pablo nos dice, “La promesa fue hecha a Abraham y a su descendencia” (singular, no plural) “que es Cristo.” En la misma carta, Pablo dice, “Trabajo con vosotros hasta que Cristo sea formado en vosotros.” Dios Padre se está formando en ti, como tú, y cuando la forma sea perfecta darás a luz a Cristo como tú mismo y dirás, con el conocimiento de la experiencia, “Yo soy Él”.

Dios se acostó a dormir dentro de mí, y mientras Él dormía soñó un sueño. Soñó que él es yo, y cuando despertó yo soy Él. ¿Cómo lo supe? Mediante la revelación. David, en el Espíritu, me llamó Padre, y Dios le dijo a David, “Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado.” Cuando el único hijo engendrado de Dios me llamó Padre, supe quién era yo. No hay otra forma de que alguna vez yo pudiera saberlo.

Por eso te lo cuento con la esperanza de que me creas y compartas tus experiencias conmigo. Esta maravillosa carta vino de una señora. Ella decía, “Tengo la costumbre de tener una libreta y un lápiz en mi mesita de noche cuando me voy a dormir. Esta mañana me levanté, llevé a Dusty a la escuela y regresé para hacer la cama cuando descubrí algo escrito en la libreta.

En ese momento no podía recordar haber escrito en ella, pero esto es lo que escribí, 'Una voz decía: Me metí en el vientre de mujer hasta que fuera la hora.'” Ella se había metido en el vientre de la mujer desde arriba. Puede que no pase mucho antes de que ella se libere. Ella ha estado teniendo algunas experiencias maravillosas, pero yo no sé cuándo. Nadie lo sabe, ni aun el hijo, sólo el Padre en ella. El Padre duerme en todos y cuando Él se saca a sí mismo Cristo es traído a la realidad.

Así que ¿eres libre o esclavo? Si conoces la ley de Dios, como este señor la conoce, puedes ser tan libre como el viento. Sólo imagínate a un señor sentado en su escritorio contemplando que duplica sus ingresos, y salido de ninguna parte un hombre que él había visto semanalmente durante tres años es el instrumento a través del cual esta duplicación se produce. A pesar de eso él quiere algo más. Él no quiere trabajar. De modo que acude a una cita que concertó meses antes con un hombre que acababa de recibir una herencia de un pariente desconocido que insiste en compartirla con él. Entonces le extiende un cheque por la cantidad exacta que él, durante un periodo de dos semanas, había estado sacando de su sobre sin identificar. Así que se larga y disfruta del verano entero sin hacer nada. Luego recibe una llamada de alguien a quien nunca había visto instándole a que vaya a verle y le lleve algo de su trabajo. El hombre le presenta al tipo de la oficina que el señor ya había visitado previamente mientras estaba sentado en su escritorio soñando un sueño.

Creo que esto es fantástico. Aparte de conocer esta ley, él es consciente de que no sólo el acto imaginativo intencionado se traduce en una experiencia, sino también el no intencionado. Cada acto imaginativo se está manifestando en este mundo, quieras creerlo o no; por lo tanto, ¿por qué no volverse intencionado al respecto? ¿Por qué no tomar el timón y dirigir el barco hacia tu verdadero destino? Estamos todos en el mar, por así decirlo, y o vamos a la deriva o podemos asir ese timón y dirigirnos hacia el puerto que queramos. Depende totalmente de nosotros.

Así que repito, “Imaginar crea la realidad”. Los grandes pasos hacia adelante en este mundo fueron dados por hombres y mujeres que imaginaron como si ya fuera. Vieron las cosas imaginativas como si ya fueran y construyeron su mundo en base a ese acto. Cuando tú comienzas a imaginar que las cosas son como te gustaría que fueran rompes el lazo, pues tú eres un siervo, un esclavo hasta que sabes cómo imaginar y vivir según ello. Así que mientras estés viviendo en el mundo de los esclavos, aprende la ley de Dios, porque somos esclavizados por cuatrocientos años – en tanto llevemos la cruz – la Tav.

Hasta que me quite esta cruz no puedo aprehender realmente la fantástica herencia que es mía. He heredado lo que es impecable, lo que es para siempre, pues mi herencia es Dios mismo. Como Pablo, “Yo desearía estar con Cristo. Eso es muchísimo mejor, pero por vuestro bien la necesidad de que permanezca en el cuerpo es mucho mayor.” Él había heredado la fabulosa promesa entera, pero por el bien de aquellos permanecería en el cuerpo y nadie sabe realmente la naturaleza de su final. Las iglesias le han martirizado o asesinado, pero su muerte no está recogida en las Escrituras.

Las iglesias han hecho un lío de las Escrituras. Ahora tienen un Jesús de 1 metro y 60 centímetros porque encontraron un pequeño sudario 1.500 años después del supuesto acontecimiento. Lo vi una noche en la TV, en un programa donde un arqueólogo trajo una foto de esa cosa. Cuando ves eso puedes entender por qué las Escrituras dicen, “Complació a Dios preservar estas cosas de los sabios y prudentes y revelarlas a los niños, pues tal fue su beneplácito.” Todos estos sabios con toda esta tontería. Un obispo estaba allí, el que habla con autoridad en su iglesia, ahora tiene un Jesús de 1,60 metros debido a este estúpido sudario. Cristo nunca caminó por la tierra como el mundo enseña. Yo estoy hablando de un Cristo cósmico, un ser totalmente sobrenatural que está enterrado en el hombre. Un Dios universal, no una simple cosa que salió del vientre de una mujer. Él es completamente sobrenatural, sin embargo ellos están tratando de hacerlo una cosa de carne. Pablo advirtió contra esto a los Gálatas diciendo, “¿Por qué sois tan insensatos? ¿Habiendo comenzado con el Espíritu, vais a acabar con la carne? [Gálatas 3:3]” Pero lo leen y no lo ven. Tienen oídos pero no oyen. Tú nunca sabrás que eres Él hasta que su Hijo se te aparezca y te llame Padre. Sólo entonces sabrás quién eres tú.

Elige esta noche lo que deseas ser, libre o esclavo. Yo te digo: tú puedes ser cualquier cosa que quieras ser. No me importa lo que el mundo te diga. No pienses que estoy loco, como una vez lo pensaron el señor y las señoras de Nueva York. Yo no estoy loco. Yo veo mundos que nadie ve. Yo comulgo con estados y con sus ocupantes. Comulgo con Blake. Estamos separados por doscientos años, pero estamos muy estrechamente tejidos en el tapiz del tiempo. Me reúno con estos personajes que aparentemente están tan atrás en la historia del tiempo, pero no lo están. No para mí.

Noche tras noche, mientras estoy acostado en mi cama, veo lo que no debería ver. Entonces intensifico un ritmo que siento dentro de mí y de una vez entro directo en la escena y exploro. Veo mundos que son tan sólidamente reales como éste, y enseño allí. No importa a dónde vaya, siempre estoy enseñando, diciéndoles la palabra de Dios. Y ellos me esperan. Tengo muchedumbres esperándome. Voy, les enseño y luego regreso aquí. No importa a dónde vaya, estoy haciendo el trabajo de Dios, pues cuando Él me abrazó yo fui enviado. En el momento del abrazo me volví uno con Dios, y puedo decir con Pablo, “¿No soy libre? ¿No soy un apóstol? ¿No he visto a Jesús, nuestro Señor?” Ese es el único requisito para el apostolado. ¿Y qué es un apóstol? Uno que primero es llamado, abrazado e incorporado al cuerpo del Cristo Resucitado y enviado. No sólo enviado aquí, sino que “Tengo otras ovejas que no son de este redil”. Los otros no están necesariamente en Nueva York o San Francisco donde iré el próximo año. No. Hay mundos dentro de mundos dentro de mundos ahí fuera esperándome y yo voy y enseño. Ahora eso puede sonar como si yo estuviera tan loco como una cabra, pero no hay diferencia para mí. Si esto es locura, entonces estoy totalmente a favor de ella.

Pero yo te digo, si conoces y vives según la palabra de Dios descubrirás que produce enormes dividendos. Nunca te fallará. Si, después de haber imaginado, aparece la duda, deséchala. Tú lo has hecho. Y recuerda, no sólo todos los actos imaginativos intencionados vienen a la existencia, sino que todos los actos imaginativos no intencionados son igual de creativos. Así que cuando las pequeñas molestias inesperadas aparezcan, no pudieron suceder por sí mismas. Fueron traídas a la existencia por un acto imaginativo que ahora está olvidado y pueden permanecer sólo en tanto tú las sostengas por un acto imaginativo. Y cuando las molestias dejen de recibir tu sostén, se desvanecerán.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Manu LDA
La conferencia original en inglés es FREE OR SLAVE (Neville Goddard 10-07-1966)




sábado, 12 de enero de 2013

HE AQUÍ EL SOÑADOR (Neville - 19 de septiembre de 1969)

Neville Goddard (19 de septiembre de 1969)


HE AQUÍ EL SOÑADOR



En el capítulo 37 de Génesis leemos la historia de José, un soñador cuyos sueños siempre se hacían realidad. Su padre, Israel, amaba a José más que a ninguno de sus otros hijos, y le hizo una túnica larga con mangas. Ahora yo te pregunto, ¿quién es José? Él es la prefiguración de Jesucristo, tu verdadera identidad. La evidencia histórica de Jesús, el hombre, es inexistente, sin embargo él es la única realidad y la verdadera identidad de todo hijo nacido de mujer. Cuando tú dices dentro de ti mismo, “Yo soy”, ese es Jesucristo, el que está soñando todo este vasto mundo viniendo a la existencia.

Un día entenderás esta verdad, pues:

“Reales son los sueños de los dioses,
Y suavemente pasa su placer
En el largo sueño inmortal.”

Tus pensamientos son tus sueños, que tejen tu mundo viniendo a la existencia y lo sostienen. Tú y yo estamos insertados en el sueño. “Somos nosotros quienes, perdidos en tormentosas visiones luchamos con fantasmas, una lucha inútil.” Y continuaremos el sueño hasta que despertemos para descubrir que nosotros somos el soñador, que es Dios mismo.

Este no es un sueño vano, sino diseñado para el propósito divino de extender el poder creativo de la imaginación. Expandiéndose al entrar en su sueño, Dios aparece como tú y yo. Y él va a despertar de su sueño, y, porque sólo hay Dios, aunque nos contamos por miles de millones todos nos convertiremos en el único Señor Dios Jehová, que es Jesucristo.

Ahora, José podía soñar e interpretar los sueños de los demás, independientemente de su complejidad. Algunos sueños son simples y no necesitan interpretación, pero la mayoría de nuestros sueños son simbólicos y pocos entienden el lenguaje del simbolismo. José entendió e interpretó el sueño de las gavillas así como su sueño del sol, la luna y las once estrellas que se inclinaban ante él. Cuando su padre escuchó el sueño dijo: “¿Qué es este sueño? ¿Deberíamos yo y tu madre y tus hermanos inclinarnos ante ti?” No lo criticó, pero puso estas cosas en su corazón.

Ahora, en el estado de Moisés el nombre José es cambiado por el de Josué, que es la forma hebrea del anglicismo “Jesús”, o “Jehová salva”. Así que aquí encontramos a José, el soñador, convirtiéndose en Jesús, el salvador, al despertar del sueño que él soñó, interpretó y cumplió.

Ahora mismo tú piensas que esta sala es real, y esta noche puede que tengas un sueño y – si tienes suerte – recordarlo como un sueño, pero no como una realidad. Bueno, si soñar es morar en la irrealidad no reconociéndola como tal, ¿qué es la vida sino un sueño ininterrumpido? Hasta que no tengas ciertas experiencias, no vas a dudar en cuestionar mi cordura, pero cuando las tengas sabrás que esto que parece real no es menos sueño que el sueño de la noche.

Viaja conmigo en tu mente mientras leemos el periódico de la mañana. En la primera página leemos sobre un accidente aéreo, una guerra, un atraco, un asesinato y malversación de fondos. Vuelve la página a la columna social. Vé las fotos de la novia y el novio y lee todo sobre su boda y los invitados que asistieron. Otra página enumera los muertos, y finalmente, pasamos a la página financiera, que nos dice quién está haciendo dinero y quién lo está perdiendo. ¿No es incoherente? Perdido en la lectura, hemos viajado de la violencia a una boda, los chismes, las muertes y las finanzas. Todo escrito por diez o doce hombres que están profundamente dormidos, y soñando que sus columnas vienen a la existencia, mientras que tú – y los millones que leen el periódico – veréis la plasmación externa de todo lo que pensásteis durante la lectura.

¿Cómo sé yo esto? Porque he despertado del sueño de la vida. Yo sé que Dios se acostó dentro de mí a dormir, para soñar que él es yo; pues cuando él despertó, ¡yo era él! ¿Cómo sé que yo soy él? Porque su único hijo engendrado, David, me llamó padre.

Mientras yo permanezca en este cuerpo de carne y hueso, he de soportar sus restricciones y limitaciones; sin embargo, recordando que esto es un sueño, puedo cambiarlo. Si este mundo es una realidad, no puedo cambiarlo; pero si yo soy su realidad, puedo cambiar mi mundo con respecto a mí mismo. Puedo imaginar un deseo cumplido y observar que viene a suceder en mi mundo exterior. Pero primero tenía que saber que era un sueño. Esto lo sé, pues el que está en la profundidad de mi propio ser me dijo: “Me acosté a dormir dentro de ti y mientras dormía soñé un sueño. Soñé que yo soy tú.” Sí, él soñó que él es yo, ya que despertó y él era yo. Unos meses más tarde me reveló su misterio trayéndome a su hijo David para que me llamara padre. A través de una sabiduría innata yo supe que él no era sólo un muchacho que me llamaba padre, sino el David de la fama bíblica que es el hijo único de Dios.

Cuando Dios despierta dentro de ti él es el mismo Dios que despertó dentro de mí. No hay dos Dioses. Tú y yo somos realmente uno. Aunque parece que hay miles de millones de nosotros aquí, todos somos un solo ser, un único Dios representando esta obra, para expandir nuestro poder creativo y nuestra sabiduría.

Un amigo mío muy querido se encuentra entre el público esta noche. Estoy muy emocionado por él y por cualquiera que viene y tiene tal tipo de experiencia y la comparte conmigo. Esta es su experiencia. Mientras estaba en su sala de estar viendo la televisión se sintió con sueño, cerró sus ojos, y se dejó caer dormido. Recordando lo que estaba viendo en la televisión, se encontró conduciendo su coche con su esposa a su lado. Sintiendo una sensación de desastre inminente, mientras su esposa agarraba el volante él se despertó en el sueño, y consiguió tomar el control del volante de nuevo. Más adelante vio a un hombre al que reconoció como un gran actor, y de repente, recordando dónde estaba cuando el sueño comenzó, él interiormente proclamó “YO SOY”. En ese momento despertó sentado en su silla frente al televisor. Entonces dijo, “Ya que esta es la primera vez que me he despertado en un sueño para saber quién soy y dónde estoy, no puedo sino estar satisfecho conmigo mismo.” Bueno, el debería estarlo. Todas estas experiencias son pequeñas rupturas para el cerebro que nos ata al sueño, lo que significa que él está a punto de despertar de este sueño de la vida.

Innumerables veces yo he estado sentado en mi silla y me encontré deslizándome en lo que la razón me dice que no debería ver. He entrado en ese mundo; se cierra en torno a mí y se vuelve tan real como este. Estoy en un mundo terrestre, hablando con personas que son tan sólidas y reales como tú y yo lo somos. Despierto, soy consciente de dónde estaba cuando entré en esta sección de tiempo; y también sé que no hay un camino que me lleve de vuelta al año y lugar que dejé [atrás].

Como ves, todas las cosas están teniendo lugar ahora. La eternidad existe y todas las cosas [existen] en la eternidad independientes de la creación, que fue un acto de misericordia. Entrando en una determinada sección del sueño, lo animamos y tomamos conciencia de lo que ya es. El pasado no ha dejado de ser. Está teniendo lugar como tuvo lugar y aún tiene lugar cuando alguien entre en esa sección de tiempo. Lo mismo es cierto del futuro. En el año 1969 nos encontramos pisando la luna. Siempre ha sido así. El mundo es, y estamos situados en este pequeño espacio llamado tierra para aprender a soportar los rayos del amor, pues Dios es amor infinito. Lo sé, pues estuve en Su presencia, luego descendí y entré en un espectro a fin de aprender a amar y tomar sustancia.

No hace mucho estuve en otra sección de tiempo instruyendo a un grupo de tal vez una docena de hombres todos sentados a mi alrededor. En el centro conmigo había un espectro, la sombra de un hombre. Yo podía moverlo y hacer con él lo que quisiera. Entonces le dije, “Ve y ama. En la medida que ames, adquirirás sustancia. Sólo entonces podrás tomar parte en el drama y despertar con vida en ti mismo.”

Lo que le dije a esos hombres te lo digo a ti ahora. En la actualidad, tú eres sólo un ser animado, no un espíritu dotado de vida. Un día adquirirás sustancia (adquirirás amor), entonces te volverás uno con vida en ti mismo, sabiendo que todas las cosas fueron hechas por medio del acto creativo de amor (el acto de misericordia) y sin esto no fue hecho nada. Como espíritus dotados de vida todos regresamos al único ser como ese único ser, pero conservando nuestra propia identidad. Nunca perderemos nuestra identidad, sino que creceremos en una individualización cada vez mayor.

Mientras estaba en San Francisco, un tipo que asistía a mis reuniones allí me contó una historia. Un caluroso día de verano se detuvo en un bar a tomar una cerveza bien fría. Tomando el único asiento desocupado del bar, enseguida comenzó a conversar con el hombre que estaba sentado a su lado que le contó esta historia. “La cosa más extraña me sucedió hace años y todavía me obsesiona. Resulté herido durante la Guerra de Corea y me enviaron a un hospital en Japón. Mientras estaba acostado en esa cama en el hospital y sabiendo que soy norteamericano, sentí la habitación desvanecerse de mi vista y de repente estoy en Europa, bailando con una mujer que está vestida, como todas las demás mujeres allí, en miriñaques. Sabiendo quién soy, le dije a mi compañera de baile, 'Sabes, esto es un sueño', y con este comentario ella se asustó. Cuando la gente se reunió a mi alrededor les dije que yo realmente era un soldado norteamericano que estaba herido en un hospital en Japón. Incluso les dije qué año era, pero para ellos el año aún no había llegado de modo que la multitud se enfadó y yo decidí que era hora de irme. Así que simplemente asumí que estaba en mi cama en el hospital de Japón, y cuando abrí los ojos, yo estaba allí.”

Este hombre aún no ha despertado completamente, pero un día despertará de este sueño que parece tan consistente, igual que tú lo harás. Y cuando lo hagas, experimentarás cada precepto de las Escrituras en lo que el mundo llamará un sueño.

Ahora, el capítulo 6 de 1 Timoteo nos dice que “El amor al dinero es la raíz de todo mal”, y en el capítulo 13 de la epístola a los Hebreos, Pablo nos dice: “Mantén tu vida libre del amor al dinero”. Cuando yo era un crío en la isla de Barbados, cada domingo cuatro niños nos montábamos en un gran burro que usábamos para aparearse con yeguas y así producir mulas, en dirección a la casa de mi abuela, donde ella nos daba a cada uno de nosotros una moneda. Yo recibía un centavo. Cuando mi abuela nos perdía de vista, un hombre se reunía con nosotros con una burra, y a cambio de mi centavo él se subía a su burra y volvíamos a casa en un paseo salvaje ya que nuestro asno perseguía a su burra. Esto fue así por mucho tiempo antes de que mi madre lo descubriera, y entonces ella dijo: “Sabes, Nev, no vas a tener nada, pues lo malgastas todo.” Yo supe, intuitivamente, que el amor al dinero era la raíz de todo mal.

Ahora, para mostrar cómo las Escrituras se cumplen en la experiencia, compartiré contigo ahora un sueño despierto reciente mío. Yo sabía dónde estaba mi cuerpo físico, y sabía qué año era, pero me encontré en la esquina de una calle sosteniendo un enorme paquete de billetes de todos los valores. Una mujer que pasaba por allí lo alcanzó y agarró algo de mi dinero. En su ansia, varios billetes salieron volando de ella y fueron agarrados por la otra gente que pasaba. De repente, esta señora se enfadó mucho ¡y exigió que todos ellos le devolvieran su dinero! Ella acababa de robármelo, ¡pero ahora estaba acusando a los otros de robárselo a ella! ¿No es eso la vida? Un hombre puede rastrear la pertenencia de su propiedad remontándose hasta su antepasado que la robó, pero se volvería tan loco como pueda estarlo si un pariente del dueño original intentara reclamar su propiedad.

Ahora, en mi sueño yo seguí moviéndome por los caminos laberínticos de mi mente, objetivando lo que me encontraba. De repente, un hombre se acercó y me preguntó si quería un taxi. Sosteniendo aún mi dinero rechacé su invitación. Entonces muchos hombres comenzaron a reunirse a mi alrededor y, cuando vi sus caras y sus cuchillos, me di cuenta de que iban a quitarme el dinero además de la vida, así que me recordé a mí mismo dónde estaba cuando empecé el sueño. Sabía que si me despertaba frustraría sus intenciones. Yo sobreviviría, pero ninguno de nosotros conseguiría el dinero. En el momento en que mi decisión fue tomada, solté el dinero y regresé a mi cama. Ahora yo sé la verdad de la afirmación, “El amor al dinero es la raíz de todo mal”, pues mi visión es parte de la estructura eterna del universo.

Tú también tendrás una visión como la mía después de que hayas perdido todo deseo por el dinero. Sí, desearás los medios necesarios para satisfacer las necesidades del César: pagar el alquiler, los impuestos y comprar comida y ropa; pero sabrás que no necesitas mil millones para satisfacerlas. Los que están hambrientos de más y más miles de millones están profundamente dormidos. Si escucharan lo que te estoy diciendo ahora pensarían que estoy loco; pero yo les diría que sus sueños revelan una locura mucho más profunda, pues están profundamente dormidos, creyendo que sus sueños son [la] realidad.

Ahora, en la historia, Jesús [sic] era un soñador cuyo padre tanto lo amaba que le hizo una túnica con mangas largas. Me pregunté cuál era la importancia de las mangas, y entonces una noche tuve esta experiencia: yo estaba enseñando el gran misterio de Dios, cuando un hombre entró en la sala y cortó la manga de mi túnica para exponer mi brazo derecho desde el hombro hasta la punta de los dedos. A la mañana siguiente recurrí al Libro de Isaías y leí, “¿Quién creerá nuestro relato? ¿A quién ha sido revelado el brazo del Señor?” Esa noche la manga de la túnica usada por José el soñador, fue cortada, revelando (dejando al descubierto) mi brazo – el símbolo de mi poder imaginativo.

Yo sé, ahora, que yo – todo poder imaginativo – he despertado del sueño. Sé que eso es lo que tú eres también. Estoy tratando de convencerte de esto, y te pido que te pongas a prueba. Si este mundo es real, tú no puedes cambiarlo, pues tú no puedes cambiar la realidad; pero tú puedes cambiar un sueño. Siente que los cambios han llegado a ti ahora. Sumérgete en esa sensación y sostenla. Si esto es un sueño, lo que tú estás sintiendo producirá hechos objetivos que para los demás se verán como reales. Pero tú recordarás que su origen fue un sueño. Una vez que se vuelva objetivo y real, no te quedes perdido en el sueño, pues como todos los sueños se desvanecerá. Todo viene a la existencia, crece, mengua y desaparece. Un árbol puede tener 8.000 años de antigüedad, pero finalmente morirá. Las estrellas se están fundiendo debido a que son los sueños de los dioses y

“Reales son los sueños de los dioses
Y suavemente pasa su placer
En un largo sueño inmortal.”

La imaginación (los dioses) trajo el mundo a la existencia y lo sostiene mientras este gran experimento está teniendo lugar. Nosotros somos esos dioses (llamados hijos) que colectivamente forman a Dios Padre.

No hay niño nacido que no esté vistiendo a un hijo de Dios, como se nos dice en el capítulo 32 del Libro del Deuteronomio: “Él ha puesto límites al pueblo según el número de los hijos de Dios”. Un niño no podría respirar sin la entrada de Dios como su respiración. “Dios mismo entra por la puerta de la muerte, el cráneo humano, y yace en la tumba del hombre en visiones de eternidad hasta que se despierta y ve las ropas de tela dejadas allí que las mujeres tejieron para él a la entrada de la casa de su Padre.”

Cuando yo entré en esta vestimenta (el cuerpo físico) que mi madre – una mujer – tejió para mí, Dios – cuyo nombre es YO SOY – entró conmigo y comenzó su sueño. Mi madre me llamó Neville, y con el paso del tiempo empecé a afirmar que yo soy Neville. Entonces un día nos convertimos en un nuevo ser, pues el “yo” que entró en la vestimenta llamada Neville se despertó para descubrir que yo soy Dios. Luego, para demostrarme a mí mismo que yo realmente soy Él, el hijo de Dios se apareció ante mí y me llamó Padre. Ahora, restringido por el cuerpo que llevo, estoy limitado y soy débil. Pero cuando me lo quite y el mundo me llame muerto, regresaré al ser único del cual vine, pues yo salí del Padre y vine al mundo. De nuevo estoy dejando el mundo y regresando al Padre.

Si sabes que tú eres Dios Padre, sabrás que no importa lo que el mundo sueñe. No importa cuán horrible el sueño pueda parecer ser, el soñador no es tocado por su sueño. El que soñó que era Stalin y asesinó a millones, no es tocado por su sueño y al final descubrirá que todas las cosas trabajan hacia el despertar de Dios.

La súplica del Salmo 44: “¡Despiértate! ¿Por qué duermes tú, oh Señor? ¡Despierta! No nos rechaces para siempre.”, está dirigida a Dios, el Dios en cada uno que está luchando para despertar. Él está despertando en mi amigo Bill, que tuvo la experiencia de conducir su coche, sabiendo que estaba sentado en su sala de estar. Este tipo de experiencias rompen los hilos que lo atan a uno a su sueño, y cuando estos hilos empiezan a romperse, él despierta dentro de su propio cráneo, pues ahí es donde el drama tiene lugar.

Ahora, en la historia, cuando José se unió a sus hermanos, se dijeron unos a otros: “Matémosle”. Pero su hermano Judá suplicó por su vida, diciendo: “No, él es de nuestra carne y sangre. No permitáis que su sangre caiga sobre nosotros. Vendámoslo como esclavo.” Así que lo despojaron de su túnica y lo arrojaron a un pozo. Luego, una caravana, en su camino hacia Egipto, que transportaba oro, incienso y mirra (las mismas cosas que los reyes trajeron al Cristo niño en su nacimiento) accedió a comprarlo; y José fue llevado a Egipto, donde ascendió al poder del Faraón. José entonces salvó a la civilización de la hambruna. Y cuando los hermanos se arrepintieron por lo que habían hecho, José dijo: “Vosotros pretendísteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó para bien.” Entonces su nombre fue cambiado de José a Josué, que significa Jesús.

Recuerda, las Escrituras se despliegan dentro de ti. El soñador en ti ha sido arrojado a un pozo. Ahora, en el Salmo 40 (que tan a menudo es usado en el Nuevo Testamento en referencia a Jesús) el segundo versículo dice: “Me sacaron del pozo, fuera del lodo cenagoso y colocaron mis pies sobre la roca, haciendo mis pasos seguros.” La palabra “lodo” se define como “tierra esponjosa”. ¿Puedes pensar en algo que describa mejor al cerebro humano? Y el hombre es llamado la tierra, pues la palabra “Adán” significa “tierra roja”. Así que el soñador es sacado del pozo – el cráneo en donde ha sido encerrado – al despertar de su sueño y nacer desde arriba.

Tú debes experimentar dos nacimientos: uno físico y otro espiritual. Naces espiritualmente a través del despertar y la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. No es que nace otro ser; tú eres él; pues estáis todos solos, y cuando dejas tu tumba se queda vacía.

El Nuevo Testamento es todo sobre el soñador en ti que despierta como Jesucristo, y todo lo dicho de él es verdad. Su historia es divina, no secular.

Nunca encontrarás ninguna evidencia de un Cristo histórico aquí en la tierra. El obispo Pike la buscó, pero nunca encontró quién es realmente Cristo. El Papa, así como los líderes de todas las religiones cristianas, tienen millones de personas mirándolos como guías; sin embargo todos ellos son líderes ciegos de los ciegos. La evidencia histórica de Cristo como hombre es inexistente, sin embargo él es la única realidad y la verdadera identidad de todo hijo nacido de mujer.

Tú eres Jesucristo, durmiendo, soñando sueños horribles mezclados con otros [sueños] encantadores; pero al final despertarás del sueño para saber que tú eres Jesucristo. Entonces, permanecerás [aquí] un poco de tiempo para contarles tus experiencias a aquellos que estén dispuestos a ser desilusionados y a permitir que caigan sus falsas ideas del pasado; luego dejarás esta pequeña sombra que camina por la tierra para entrar en la eternidad como Dios.

Lo que te he dicho vivirá en tu mente. Aférrate a las visiones que he compartido contigo, pues a su tiempo mi Palabra echará raíces y crecerá dentro de ti. Entonces esta maravillosa historia hará erupción en ti, y sabrás que tú, también, eres Jesucristo. Y, porque sólo hay un Jesucristo y sólo un hijo, cuando el hijo de Dios te llame Padre, tú y yo somos uno. Ese es el fantástico misterio. Cómo nosotros, conservando nuestra individualidad, ¡somos uno!

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Manu LDA
La conferencia original en inglés es BEHOLD THE DREAMER COMETH (Neville Goddard 09-19-1969)




martes, 1 de enero de 2013

TU SUPREMO DOMINIO (Neville - 5 de julio de 1955)

Neville Goddard (5 de julio de 1955)


TU SUPREMO DOMINIO



Como te han dicho, el tema de esta mañana es
Tu Supremo Domino. Cuando un hombre no lo posee, o él no sabe que lo posee, pues él ciertamente no lo está ejerciendo. Como leemos en el primer capítulo del Génesis: “Y Dios hizo al hombre a Su propia imagen, a imagen de Dios Él lo hizo. Los hizo hombre y mujer, y Dios los bendijo. Y Dios les dijo: 'Sed fructíferos y multiplicaos y llenad la tierra, y sometedla y tened dominio sobre todos los peces del mar y todas las aves del aire, y cada cosa móvil que se mueva sobre la tierra.' Y Dios vio todo lo que Él había hecho, y era muy bueno.”

Ahora, tú y yo leyendo la Biblia, no sabiendo que es una verdad psicológica y viéndola como hecho histórico, no podemos entender la Palabra. Pero cuando el hombre sabe que la Biblia es la colección más grande de verdades psicológicas y nunca se intentó que se viera como historia o cosmología, entonces él obtiene un vislumbre de este gran libro maravilloso. Pues el hombre mismo es la gran tierra psicológica que debe ser sometida. En el hombre se mueven todas las pasiones, todas las grandes emociones simbolizadas como cosas reptantes y animales. En la profundidad del hombre efectivamente viven los estados invisibles simbolizados como peces. En la profundidad del hombre efectivamente viven todas las innumerables infinitas ideas simbolizadas como las aves del aire. Es este hombre el que debe ser auto-sometido, pues sometido, entonces viene la promesa y tiene dominio sobre este vasto país maravilloso que es el hombre. Si el hombre no sabe que él mismo es la tierra de la que se habla, piensa que él debe salir al mundo y conquistarlo. El mundo refleja la obra hecha sobre el hombre. Y así, cuando él mira a este maravilloso mundo alrededor de él, se cree tan pequeño.

La Biblia también nos dice que él se llama a sí mismo un saltamontes, y refiriéndose a él mismo como a un saltamontes, ve gigantes en la tierra; los gigantes de la industria, los gigantes de la economía, los gigantes a todo su alrededor, y se siente cada vez más pequeño porque no sabe cómo hacer realmente para someter la tierra, que es él mismo. Cuando el hombre lo sepa, se dará cuenta de que el hombre, como individuo es supremo dentro del círculo de su propia conciencia; pues dentro del círculo de su conciencia el drama entero de la vida es representado una y otra vez. Él tiene que empezar consigo mismo y luego él verá que este maravilloso mundo externo, este mundo visible, no es lo que él piensa que es; un lugar de exilio de Dios. Es la vestimenta viviente del Padre, y aunque para muchos de nosotros su discordante armonía necesita alguna interpretación, para el sabio tiene una voz, y la voz habla de cosas escondidas detrás del velo de la mente del hombre, pues todo este vasto mundo maravilloso es una respuesta a la disposición de la mente del hombre. Pues cuando él lo sepa, buscará dentro las causas escondidas; mirará en la profundidad para ver los peces y cómo ellos nadan y cómo ellos están relacionados, pues esta disposición de la profundidad va a proyectarse como las circunstancias y condiciones de la vida.

Y así hoy, si tú no has empezado, hoy es el momento para empezar a realmente poner en práctica esta enseñanza, y hacer de esta violencia un jardín de Dios. Es llamado Edén, y el hombre fue colocado dentro de él para conservarlo y cuidarlo, pues el jardín de Dios es el hombre. Es la mente del hombre. Tú nunca encuentras un jardín a menos que un hombre esté presente; pues sin un hombre habría un bosque de maleza. Pero cuando un hombre es colocado en él, comienza a cultivar los árboles o las semillas de pensamiento equivocado. Él limpia la tierra y la cultiva y luego planta sabiamente. Entonces tendrás el dominio, pues seleccionarás la semilla que plantarás, las ideas que sostendrás y las cultivarás. Sabiendo que el mundo externo constantemente da testimonio de la disposición interna de la mente, tú seleccionarás sólo las cosas que tú quieres proyectar en el ropaje viviente de tu Padre. Pues todo el vasto mundo a tu alrededor es un ropaje viviente vestido por tu Padre.

¿Entonces cómo cosechó? Él dijo que hizo al hombre a Su propia imagen; bueno, los métodos de conocimiento mental y espiritual son enteramente diferentes. Tú y yo podemos conocer una cosa mentalmente mirándola desde fuera, comparándola con otras cosas, analizándola, definiéndola, incluso dando una descripción de ella, pero sólo podemos conocer una cosa espiritualmente convirtiéndonos en ella. Debemos ser la
cosa misma si queremos conocer esa cosa espiritualmente. Debemos estar enamorados si queremos conocer el amor. Debemos ser como Dios si queremos saber lo que es Dios. Pues Dios me hizo, no de algo distinto de Él mismo; Él me hizo perfecto, así que Él me hizo convirtiéndose en mí. No hubo otro modo en el mundo en que Dios pudo haberme hecho a menos que Él se convirtiera en mí. De modo que Dios se convirtió en el hombre para que Él pudiera conocer al hombre del único modo en que Él puede conocer algo, pues Él conoce todas las cosas espiritualmente y Él las llama muy buenas.

Así, Él me hizo convirtiéndose en mí, y ahora yo soy llamado a ir y tener cuidado de la tierra, y a someterla y tomar el dominio. Y yo soy la tierra. Yo debo aprender a plantar como Él plantó, y Él plantó el mundo convirtiéndose en el mundo. Yo debo ahora plantar como hombre, convirtiéndome en el hombre que yo quiero ser. Así, yo detallaré todas las cosas nombrándolas – dándole un nombre a cada cosa que yo quiero expresar como hombre, y luego conocerlas espiritualmente convirtiéndome en ellas, como Él se convirtió en mí. Me identifico con ellas y vivo en esa identidad, y las visto de carne, y las visto de hechos. Ninguna cosa en el mundo que sea mía me puede ser quitada, salvo despegándome del estado donde esa cosa que yo amo tiene su vida natural. Si yo vivo en un mundo de belleza, si yo vivo en un mundo de amistad, de comodidad y todas las cosas agradables que los hombres disfrutan, ningún poder en el mundo puede quitarme ni una de ellas salvo que yo, que vivo entre ellas, me despegue del estado donde esas cosas agradables tienen su vida natural. Cuando tú y yo lo sabemos, empezamos a cultivar la tierra, efectivamente desherbamos la mente de todos los estados negativos, todas las emociones desagradables, y traemos a sujeción no lo externo sino lo interno; y entonces lo externo refleja ese cultivo sobre mí mismo.

Ahora, ¿cómo se hace esto? Se te dice en el primer libro de la Biblia cómo se hace. Pues la promesa es para el hombre que lo hace, y es una completa expansión, más allá de sus sueños más locos, del estado que él planta. El primero que lo hizo fue llamado Jacob; bueno, yo soy Jacob, tú eres Jacob si empiezas a plantar. Cada hombre es el Jacob potencial, y Jacob lo hizo por la justicia. Como se te dice, él lo hizo a través de la justicia y se multiplicó extremadamente, de modo que él aumentó mil veces sus rebaños – su ganado; aumentó y creció más allá de la medida del hombre teniendo todas las sirvientas, sirvientes y camellos. Y esto es lo que él dijo: “Mi justicia hablará por mí en el tiempo por venir.”

Justicia es justa conciencia. La única recta conciencia es la conciencia de ya ser el hombre que tú quieres ser, pues eso te apega a un estado invisible. Tú no puedes verlo, pero sin embargo tú te vuelves apegado al estado en que te atreves a asumir que estás, y vas a pescar en la profundidad; estás comenzando ahora a someter la profundidad. Entras en un estado por medio de la sensación; de la sensación de que eres ya lo que tú quieres ser. Y así es como te haces extremadamente grande en tu mundo, pues serás el Jacob expandiéndose en tu mundo.

Al siguiente al que llegamos es a Job. Aquí en medio de todas las pruebas y tribulaciones de un hombre, Job dice: “Me adheriré a mi justicia y entonces mi corazón nunca me juzgará duramente en tanto yo viva.” Él se adherirá a la justicia en medio de la tormenta; en medio de todos los problemas del mundo él asumirá que es libre y se adherirá a esa recta conciencia, sabiendo que ni en la eternidad podría su corazón nunca juzgarle duramente.

Luego se nos dice: “El manso de la tierra busca justicia y es al manso de la tierra a quien la tierra es dada.” Cuando se te dice que el manso heredará la tierra, es posible que te hayan enseñado a creer que significa el hombre golpeado, el hombre que cae y se arrastra como el saltamontes; no lo es. La palabra
manso, traducida, realmente significa ser domesticado, como un animal salvaje es domesticado. Para el hombre que domestica la mente, el hombre que domestica su ser para que pueda ponerlo a cualquier tarea y tenerlo ejecutando esa tarea; ese hombre es manso y el manso hereda la tierra. Y el manso siempre busca justicia, de modo que si yo hoy empiezo a someter esta tierra, debo hacer de la justicia mi contraseña, y así si yo fuera justo podría ahora detallar la naturaleza de los árboles que plantaría, la naturaleza de las flores que plantaría, la naturaleza de los animales que cultivaría, la naturaleza de los peces que capturaría, y los nombraría como estados deseables; llamado en la Biblia belleza en vez de cenizas; llamado en la Biblia el espíritu de alegría en vez de pesar; llamado por todas esas cosas agradables. Como se te dice, “todas las cosas que son buenas; habita en esas cosas.” Para cada cosa buena, – pues Él las llamó muy buenas – cada cosa que yo llamaría lo bueno, que es un juicio justo, será el juicio correcto. Yo, a pesar de la evidencia de mis sentidos que lo negarían, a pesar de la razón que me diría que era imposible de realizar, habiendo descubierto que soy el que está plantando mi jardín, que éste es el único jardín para cultivar, que ésta es la única tierra para someter, yo empezaría ahora y audazmente asumiría lo bueno. Primero para mí mismo, – siempre empieza por Jerusalem – luego ve al mundo y predica la bondad, conociendo la bondad.

Cuando te encuentras con alguien, independientemente de lo que la apariencia revele, conoces la verdad para ese y le liberas. Sabes eso conociendo cómo él debería ser, conocido primero por él mismo, pero si él no lo ha conocido como verdad de sí mismo, tú al menos la conoces por él. Y aunque tú nunca lo encuentres en carne otra vez, sigue conociendo la verdad que libera al hombre, sabiendo que él es ya libre; y entonces estás cultivando tu jardín. Tú lo estás trayendo a sujeción, lo estás sometiendo y entonces tendrás el dominio. De modo que tú eres supremo en tu mundo si conoces sólo el mundo en que realmente estás; de modo que el hombre es la tierra psicológica sobre la que este maravilloso giro de los acontecimientos tiene lugar. El hombre es la tierra psicológica sobre la que todos los animales se mueven. Cada emoción es simbolizada como animal. Cada ave del aire es verdaderamente la idea que tú sostienes. Cada pez de la profundidad es el estado invisible que tú capturarías si solamente supieras cómo echar tu red en el lado justo. Pues tú pescas todas las noches y no capturas nada, pero luego viene uno que sabe, que es justo, y lo captura en el lado justo, siempre en ese lado justo, y el lado justo es la justicia o justa conciencia. Y lo capturaré. Yo puedo no verlo, no tengo que verlo. No tengo que esperar a que la evidencia de mis sentidos me lo confirme, pues se me dice: “Y la fe le fue concedida a él para la justicia.” De modo que yo tendré fe en la realidad de lo profundo. Yo tendré fe en la realidad de los estados invisibles. Así, es ahora invisible, lo sé; es un pez, pero yo tengo fe en la existencia y la realidad del estado invisible que yo quiero exteriorizar; sabiendo que lo puedo exteriorizar, pues cada vez que lo exteriorizo yo contribuyo a este maravilloso ropaje de mi Padre; y ese es mi trabajo, mi deber.

Así que aquí, cada uno de nosotros comienza a creer que tú eres la única tierra de la que se habla en la Biblia. Tú eres el único elegido para vivir en el centro del jardín, pero hazlo un jardín, pues las palabras son: “Consérvalo, consérvalo y plántalo bien.” Tú tienes dominio sobre cada idea de tu mente. Dices que no lo tienes. Bueno, algunas pueden ser para tí perturbadoras, pero tú tienes la elección de rechazarlas o aceptarlas. Si la aceptas te identificas con ella, y el estado con el cual estás identificado debe, por la misma ley de tu ser, objetivarse dentro de tu mundo, para que puedas ver por ello cómo plantas ese jardín. Ahora no esperes ni un segundo más allá del momento en que observes malas hierbas en vez de flores. Empieza justo en el momento de la observación, y empieza a replantar el jardín. Empieza realmente a someterlo. Conviértete en el manso, y el manso es el valiente. El manso es el valiente de corazón que no pide ayuda. Él camina sabiendo que puede hacerlo. Él puede pescar. Él puede efectivamente traer a sujeción a cada pájaro del aire, cada idea de la mente. Él empezará a conocer esas cosas espiritualmente. Las conocerá del único modo que tú y yo debemos conocer algo, convirtiéndonos en ello; no para tener un mundo de información respecto a las cosas objetivas y saber esas cosas sólo mentalmente. Debo aprender a conocer las cosas espiritualmente. Debo aprender a saber lo que es el amor espiritualmente estando enamorado. Debo aprender a saber lo que es la seguridad espiritualmente haciéndome consciente de estar ya seguro. Debo aprender qué es la salud haciéndome consciente de ya estar sano, y sostener estos estados en nombre de la justicia; sabiendo que mi justicia responderá por mí en el tiempo por venir.

No me hagas promesa pues cuando el suegro dijo a Jacob: “¿Qué promesa debería hacerte?”, “Sólo dime que la descendencia nacida de una cierta manera será mía y ninguna otra promesa, ni pagas ni salarios, todos los que tengan manchas serán míos. No hay uno con manchas entre los padres, pero cada descendiente que sea manchada, aunque los padres no lo sean, esa es mía. Esa es mi paga, y mi justicia lo sabrá por mí en el tiempo por venir.” Y él empieza a asumir que su mundo es poblado con las terneras con manchas, y cada una nacida que era sana nació con manchas. Y él prosperó más allá del sueño más loco de un hombre.

Bueno, conviértete en ese hombre y empieza desde el simple comienzo como él empezó. No había una cosa en el mundo que le animara más que una ternera pudiera alguna vez nacer de padres que no tuvieran manchas y ser una ternera con manchas. Sin embargo él lo sabía y asumió que habían dado nacimiento a tales cosas en cantidad, vendrían y vendrían mil veces. De modo que en tu caso, quizás es negocios, quizás los médicos te han dado un diagnóstico definitivo y es fatal. Bueno, yo digo a pesar de esto, y el médico a su modo está haciendo lo mejor, no lo habría dicho para herirte o para asustarte. Él firmemente lo cree, pero tú tienes otra ley, y tu ley es que tú puedes asumir, a pesar de ese veredicto, que tú estás bien. Y entonces, aunque mañana y al día siguiente el árbol no aparezca, sabe que con el tiempo tu justicia hablará por tí, y como Job en medio de todas las tormentas, cuando él debería haber ido a la tumba se adhirió a la conciencia de ser ya lo que él quería ser, para que su corazón no pudiera con el tiempo hablar duramente contra él. Bueno, no lo hizo, – tú conoces la historia.

Y así, a través de todo lo que hemos dicho: “Rompe con los pecados, rompe con los blancos fallados por la justicia. Bienaventurados son los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados.”

Ahora, se te dice: “Busca primero el reino de Dios y Su justicia y todas las cosas te serán añadidas.” Bueno, el reino de Dios está dentro de tí. Se te ha dicho eso numerosas veces. La Biblia lo afirma una y otra vez: El Reino de Dios y el reino de los cielos están dentro de tí. No están fuera. Los ves aparentemente fuera; esa es la respuesta a la interioridad donde ellos están. Ahora, búscalo y a Su justicia. Así que asume dentro el estado de ánimo que tendrías si fueras ya el hombre que quieres ser. Sostén ese estado de ánimo, ocúpalo tan frecuentemente como puedas, y ve cómo esa justicia atraerá cosas a sí misma, y las cosas que atrae están siempre en armonía con su naturaleza. Nunca atrae nada extraño a sí misma. Si yo asumo que soy el hombre que yo quiero ser, no puedo entonces encontrar acontecimientos que estén en conflicto con mi asunción, pues mi mundo es un espejo del ser que yo soy.

Así, aquí, hoy cuando vuelves a leer el capítulo entero, es bello. Pero yo empecé con el versículo 27: “Y Dios hizo al hombre a su imagen, a la imagen de Dios Él lo hizo. Hombre y mujer los hizo.” Luego viene lo que tiene que ser hecho. Luego viene la promesa si tú lo haces. Luego viene el juicio: “Es bueno y muy bueno.” Así empiezas sabiendo que tú eres la tierra sobre la cual ahora empiezas a labrar. Si tú lo haces, serás fructífero, te multiplicarás y efectivamente llenarás este mundo; aunque aparentemente es yermo, tú lo llenas, lo sometes. Y la tierra es el yo a ser sometido, no golpeando al yo como alguna gente ha malinterpretado, no aislando al yo en algún pequeño lugar recluído, no escapando de la vida, sino que en medio de la vida está la oportunidad para hacerse manso; para tomar la violencia que es el hombre, el hombre individual, y entonces traerla al estado del manso, para trascender la violencia no luchando contra las condiciones; conocer esas condiciones puede sólo reflejar lo que está dentro del que observa esa condición. De modo que no te enojes contra ello, déjalo simplemente como es. Si las condiciones siguen siendo las mismas, eso es una señal segura, segura, de que no has sido fiel a la justicia.

Si hubieras sido fiel a la conciencia de ser ya el hombre que quieres ser, las condiciones tendrían que haber cambiado en armonía con esa justicia. De modo que no te enojes contra ello; déjalo como es y empieza hoy a tomar esta maravillosa tierra, que es el reposapiés del Señor, que realmente es la mente del hombre, y empieza a trabajar realmente en ella. Entonces no te volverás de izquierda a derecha; mantendrás el estrecho camino. Saldrás sabiendo que puedes hacerlo.

Yo sé por experiencia que no tardará mucho ver los brotes aparecer; no tardará mucho ver las flores aparecer. Aparecerán todas, si te vigilas a ti mismo y por una observación acrítica de ti mismo observas el ser que eres: ve la condición de la tierra como es ahora por la observación acrítica de tus reacciones a la vida. Cuando ves quién eres tú, eso te está mostrando el estado de la tierra como es ahora; no lo condenes, simplemente empieza a someterla, y sabe que tú tienes dominio sobre todos los peces del mar, las aves del aire y todos los animales que se mueven sobre la tierra. Sabiendo que son los modos de pensamiento, los deseos, las pasiones que se mueven en tí, empiezas a mantener sólo lo bueno y lo muy bueno.

Habita en ellos y repoblarás tu tierra, pues tú eres supremo dentro del círculo de tu propia conciencia. Ahora tú puede decir que es muy pequeña – puedo decirte que aunque tienes un cuerpo y una vida tuyos propios, estás enraizado en mí, y terminas en mí, como yo estoy enraizado en Dios y termino en Dios.

Así, cada hombre puede decir lo mismo, no importa si miras a un mundo de 2.500.000.000* de ellos y cada año escapan a través de las puertas al estado invisible respecto a este mundo; pero mientras vienen y van, cada hombre en el mundo está efectivamente enraizado en tí y termina en tí, y tú estás enraizado en el último, que llamamos Dios Padre. De modo que todo el vasto mundo está simplemente centrado en tí. Empieza a reordenarlo ahora, que pueda reflejar la belleza sobre y en la que quieres vivir en este mundo. Hazlo asumiendo lo mejor. Siempre imagina lo mejor de tí mismo; siempre imagina primero con Jerusalem y luego sal e irradia lo que te has dado a ti mismo. Si vives en ese maravilloso estado tú mismo, sólo tendrás lo bueno para derramar sobre los demás, pues tienes un regalo que es verdaderamente tuyo para dar y ese es tú mismo. No tienes otro regalo. Si eres bueno, puedes dar sólo lo bueno. Si no lo eres, bueno, lo que tú eres, eso das.

Así que la historia es que tú puedes encontrar hoy cuando te observes a tí mismo, observando tus reacciones, que no es una tierra muy agradable, pero es aún una tierra fértil; puede ser limpiada de todos esos árboles de pensamiento tradicional erróneo y puede ser replantada en armonía con la belleza que tú deseas. Y en el presente inmediato dará fruto en armonía con las semillas que plantas.

Así que salgamos decididos a llevar a cabo una mejor disposición de nuestra mente para que podamos producir ropajes más nobles para que nuestro Padre los vista. Pues este maravilloso universo objetivo visible es sólo el ropaje viviente de nuestro Padre: no es un lugar de exilio como tantos creen, hablando sobre casa y su ir a casa, como si ellos no estuvieran ahora en medio mismo de su Padre. Cuando tú me ves, ves a mi Padre. Donde quiera que me veas, ves el estado de mi mente, pues verás el mundo en el que vivo y el estado de mi mente; esa disposición interna, eso es mi Padre. Cuando tú me ves proyectado, entonces lo llamas el Hijo, y mi mundo a mi alrededor me dice dónde estoy. Todos esos estados internos son lugares en esta fabulosa conciencia psicológica. Estado interno es igual a lugar, y donde yo estoy dentro de mí mismo determina lo que veo cuando miro fuera de mí mismo. Así, cuando yo miro al mundo, esa área del ropaje de mi Padre, sea desgarrado en razón del lugar interno donde estoy o sea agradable, yo veo sólo la disposición interna de mí mismo. Yo estoy siempre rodeándome con la verdadera imagen de mí mismo, y lo que soy en conciencia eso es sólo lo que puedo ver. Sabiendo eso, déjame estar decidido hoy a buscar la justicia, o la justa conciencia, para que pueda recoger en el presente inmediato todas las cosas agradables que yo deseo.

Ahora como resumen, detalla algún fin noble en la vida. Habiéndolo definido claramente para ti mismo como un estado deseable – el estado que te gustaría exteriorizar –, hazte esta pregunta muy simple: “¿Cual sería la sensación si fuera verdad que yo hubiera encarnado ya ese noble estado?” En respuesta a tu pregunta vendrá una sensación. Asume esa sensación – tiene realidad fuera del momento presente. Su existencia está en completa independencia del hecho objetivo presente. Tiene estructura real; tiene realidad en la profundidad de ella. Vino en respuesta a tu llamada cuando dijiste: “¿Cual sería la sensación si fuera verdad?” y nombraste lo que estabas pensando – si era seguridad, si era salud, si era cualquier estado, ese pez vino de la profundidad; está localizado y tú tomaste el “Yo” y lo colocaste en esa sensación. Estabas efectivamente sobre ella aunque es invisible. Ahora permanece en ella.

Si permaneces en ese estado, se te dice en la Biblia, tres días, serás “arrojado en tierra seca.” “Tres” no significa tres días; “tres” significa plenitud, completo. De modo que si yo viviera dentro de ese pez durante tres días, hasta que todo pareciera natural y real, y tuviera la viveza sensorial de la realidad, yo sería entonces arrojado como algo objetivo, y algo que es comúnmente llamado en la Biblia “tierra” o “tierra seca”. Pero tiene realidad, ya que tú lo sientes; sólo que la gente sale de él porque no tiene un hecho objetivo inmediato para confirmarlo. Pero tú monta en él durante tus tres días y sabrás qué era entrar en ese pez y permanecer en él hasta que la plenitud fue alcanzada, hasta que la realidad fue alcanzada dentro. En ese estado tú fuiste justo y tu justicia hablará por tí en el tiempo por venir. No fallará. ¡No puede fallarte!


*: 7.000.000.000 aprox. se estima que es la cantidad de personas que hay en el mundo en la actualidad (año 2012).



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es
YOUR SUPREME DOMINION (Neville Goddard 07-05-1955)