«La imaginación crea la realidad». —Neville Goddard

domingo, 18 de noviembre de 2012

EL ARTISTA ES DIOS (Neville - 19 de mayo de 1969)

Neville Goddard (19 de mayo de 1969)


EL ARTISTA ES DIOS



Dios es el gran artista, y no hay arte tan adorable como el que se perfecciona en la fabricación de su imagen. Dios no tiene sino un irresistible objetivo y ese es hacerte a su imagen, de modo que puedas reflejar e irradiar su gloria. En este nivel sin embargo Dios existe como la imaginación humana, pues la imaginación humana es el cuerpo divino llamado el Señor Jesús.

Al más alto nivel, el gran arte de Dios está concentrado en la fabricación de su imagen; en este nivel él – como tú – puede hacer lo mismo. Un amigo puede decir que le gustaría ser médico; otro amigo quiere ser un exitoso hombre de negocios o una bailarina. Cada deseo es una imagen. Como el artista, descendido a este nivel, tú puedes formar imágenes de tus amigos. Y si tú persistes en tu asunción, con el tiempo tus amigos irradiarán y reflejarán tu arte.

Dios es el gran soñador en el hombre, retenido en un sueño mortal hasta que forma la imagen llamada Cristo, en él mismo. Sólo cuando Cristo es formado en el hombre despertará él de su sueño de la vida. Ahora, en este nivel tú puedes ser retenido en un sueño también. Quizás te gustaría ser un gran artista. Ese es tu sueño, tu imagen. ¿Cómo te sentirías ahora mismo si lo fueras? ¿Puedes creer que tu asunción es verdadera incluso aunque tu razón y sentidos lo nieguen? ¿Puedes persistir en tu imaginación, como el nivel más alto de tu ser persiste en su imagen?

Se nos ha dicho: “Cuando recéis, creed que lo habéis recibido y lo habréis recibido.” La oración no es un montón de palabras vacías, sino la imaginación afianzada en el sentimiento. Cada domingo la gente va a la iglesia, dicen la Oración del Señor y salen del edificio exactamente lo mismo que eran cuando entraron. Sus palabras estaban vacías, ya que ninguna oración fue respondida. Ahora van a dejar de rezar a sus degradados santos mitológicos, pues eso es lo que son todos los santos. El Salmo 115 describe a los llamados santos y nos dice que aquellos que creen en ellos son tan estúpidos como aquellos que los hacen y los venden.

Mientras estoy aquí en este mundo, me preguntaba cómo haría para ser el artista que podía hacerme a imagen de un exitoso ministro de la palabra de Dios. Yo sabía que tendría que empezar al más alto nivel asumiendo que había finalizado lo que había empezado a hacer, y sabía que tendría que permanecer fiel a ese final, a esa imagen. Esto es lo que he hecho.

Lo más creativo en nosotros es creer que una cosa pasa a la existencia objetiva. ¿Puedes creer que algo es ya objetivo para ti, incluso aunque tus ojos mortales no puedan verlo? ¿Puedes caminar absorto en la sensación de que es un hecho objetivo, hasta que se convierta en eso? Así es como todo es traído a la existencia, pues todas las cosas existen en la imaginación humana, que es Dios mismo. La imaginación es el cuerpo divino llamado Jesús, el Señor. Si estás dispuesto a salir, sin preguntar a nadie si esto es cierto o equivocado, y te atreves a caminar en la asunción de que tu imagen es verdadera, llegará a pasar.

Déjame compartir contigo una sencilla historia. Un amigo mío muy querido que vive en Nueva York había nacido en Rusia en una familia judía muy pobre. Él sabía lo que era tener miedo cuando oía que los cosacos iban a venir, pues ellos quemaban las casas y causaban dolor por el mero placer de asustar a la gente. Joseph era el mayor de una familia de cinco, un chico de no más de nueve o diez años cuando su madre murió, dejando solo a su padre para mantener a su familia. El pequeño Joseph encontró un trabajo llevando dinero de un almacén al banco y habiéndolo cambiado en valores más pequeños. Él nunca había sabido lo que era llevar zapatos, sino que envolvía sus pies en periódicos o cualquier cosa que pudiera encontrar para mantenerlos calientes. Su ropa siempre había venido de la caridad, pero él – como todas las personas – trajo con él su conocimiento innato cuando vino a este mundo.

De modo que un día, mientras observaba al cajero cambiar el dinero que él traía, notó que las monedas grandes de cobre, cuando están enrolladas en papel, se parecían a las monedas de plata, incluso aunque su valor era ampliamente diferente. Entonces se dijo: “¿No sería maravilloso si él comete un error?”, y en su imaginación Joseph tomó el dinero enrollado a través de la ventana en la asunción de que el error estaba ya hecho. Luego volvió a la tienda, lleno de una sensación de alegría. La razón le decía que el error no estaba hecho, pero pensaba en todas las cosas que podría comprar si tuviera el dinero. Compraría un par de pantalones, un par de zapatos y comería hasta que le saliera por las orejas – una cosa que él no había experimentado antes. Tuvo la satisfacción de andar esos muchos bloques con el estado de ánimo de tener lo que quería.

Al día siguiente, cuando Joseph volvió al mismo empleado, el hombre cometió el error. Cuando Joseph dejó el banco él forcejeaba consigo mismo, pero su pobreza y apuro eran mayores que su código ético; de modo que fue a otro banco y cambió el dinero al cambio correcto y se guardó el excedente. Esa noche se compró un par de pantalones, zapatos nuevos y comió en un restaurante hasta que no pudo comer más. Me contó que aunque forcejeó con su conciencia toda la noche, no pudo justificar su acto; pero aprendió una lección. Aprendió que Sir Anthony Eden estaba en lo cierto cuando dijo: “Una asunción, aunque falsa, si se persiste en ella se solidificará en un hecho.”

Sir Anthony no necesitaba posición o dinero, pero él conocía una ley que indudablemente él utilizó a través de los años. Hoy mi amigo Joseph es un multimillonario. Estoy bastante seguro de que es mucho, mucho más rico en dólares y centavos del César que Anthony Eden, pues Joseph aprendió y vivió por este conocimiento. Él nunca apremia a sus clientes. Cuando están muy atrasados en el pago, Joseph se sienta a solas y mentalmente escribe una carta agradeciendo al hombre por la recepción de su cheque – y dentro de cuatro días él lo recibe.

Si la pobreza pudiera enseñar esta lección a todo el mundo, todos deberían nacer igual de pobres. Joseph ahora vive en un apartamento en Nueva York donde él paga 12.000 $ al año en renta así como 45.000 $ de renta por su negocio en la calle. Él ahora tiene negocios en París, Puerto Rico y Brasil, pues aprendió cómo moverse. Dejando Rusia a los 16 años, Joseph encontró un trabajo conduciendo un camión de basura en Francia, donde – aparentemente por accidente – conoció a la gran bailarina Anna Pavlova. Ella le sugirió que siguiera los pasos de su padre e hiciera ropa interior para mujeres, lo cual hizo y es por lo que es ahora famoso.

Te estoy pidiendo que hagas lo que Joseph hizo, pues te estoy enseñando un principio, y lo dejo a tu elección y su riesgo. Yo he contado esta historia en el pasado y siempre ha habido alguien en la audiencia que me ha criticado por contarla, proclamando que yo estoy guiando a la gente a extraviarse. Yo he tenido siempre una sospecha sin embargo de que aquellos que son más locuaces en su crítica están justificando su propio comportamiento. No te estoy instando a olvidar esos llamados códigos, sino a decirte que todos nosotros comimos del árbol del bien y del mal, y hemos sufrido desde entonces. No te estoy sugiriendo que salgas y robes a cualquiera, o que Joseph debería – como algunos han sugerido – devolver el dinero. Si lo hiciera, a quién debería enviárselo, ¿a Stalin? Bueno, Stalin robó el país entero, no sólo unas cuantas monedas como Joseph hizo. No, Joseph ha dado decenas de miles de dólares para ayudar a los amigos y en obras de caridad, no para justificar su acto cuando niño, sino por la bondad de su corazón.

Esta noche yo te doy un principio: Dios es el gran artista, que – como tu propia maravillosa imaginación humana – está perfeccionando su obra a través de las edades con la fabricación de su propia imagen en ti. ¿Tienes una imagen? Nómbrala. Ahora, ¿estás dispuesto a simplemente asumir que la tienes, y esperar a su objetivación? Cada imagen tiene su propia hora adecuada para madurar y florecer. Si tarda, espera, pues su aparición es segura y no será tarde. ¿Estás dispuesto a esperar por la felicidad que ahora buscas, o vas a tratar de salir afuera y hacerlo así? Si estás dispuesto a aplicar este principio y a dejar que suceda, te convertirás en el exitoso hombre de negocios, médico, ministro o lo que sea que desees ser. Si asumieras tu deseo y vivieras ahí como si fuera verdad, ningún poder en la tierra puede impedir que se convierta en un hecho, porque tú eres Dios y tu único oponente eres tú mismo.

No hay nada sino Dios, pero el hombre – no sabiendo esto – crea oposición y la llama Satanás o el demonio, los cuales son igual de inexistentes que San Cristóbal. Millones creen en ellos y les dan un poder que no poseen. Pero yo te insto a no creer en nada sino en Dios, que es tu propia maravillosa imaginación humana.

Con el tiempo tú partirás de este mundo, ciertamente. Este es un mundo de muerte, ¿entonces por qué permanecer aquí para siempre? Tú jugarás tu papel aquí, mientras Dios forma su imagen en ti. Y cuando esa imagen esté completa, despertarás para nacer desde arriba. Entonces el niño aparecerá para señalar tu nacimiento y cumplir la promesa recogida en el Libro de Isaías: “En nosotros un niño ha nacido.” Cinco meses después, el hijo de Dios te es dado como una señal de que la imagen es ahora perfecta. Cuando mires a la cara de tu hijo, David, te verás a ti mismo como la eterna juventud. Tú eres ahora Dios Padre, y él es tu Hijo que te glorifica. Si tú pudieras verte maduro, verías al Anciano de los Días, cuyo hijo es su imagen aún eternamente joven. Esa imagen está ahora siendo formada en ti y con el tiempo se objetivará. De modo que ten fe, que es nada más que la apropiación subjetiva de tu esperanza objetiva. Pon tu esperanza plenamente en la gracia que viene a tí cuando el espíritu de Cristo esté ante ti y te llame Padre.

En el capítulo 4 de Gálatas, Pablo habla de la formación de Cristo, y se cuestiona a sí mismo, diciendo: “Veo que estáis adorando días y meses, estaciones y años; tengo miedo de que haya trabajado sobre vosotros en vano.” Cuando yo veo a una persona que pienso que ha sobrepasado esos pequeños conceptos, regresar a imágenes y a días, meses, estaciones y años, y llamarlos santos – cuando no hay tal cosa en el reino de Dios – yo siento como Pablo, que mi labor ha sido en vano. Cada momento de tiempo es santo y donde quiera que tú estés es santo. Puede ser un bar, pero es un lugar santo, porque tú estás ahí. Los demás pueden decir que no es cierto, pero yo te pregunto: ¿quién es el que está ahí? Dios, y donde Dios esté es un terreno santo. Esto es verdad de cada persona en el mundo, pero ellos no lo saben.

Piensan que deben dejar a aquellos que aman y correr a la iglesia el domingo por la mañana, y si no lo hacen a tiempo han violado el deseo de Dios. Pero Dios desea que te quedes en casa y ames a tu familia, y si ese día puedes aliviar la carga de tu esposa con los niños, hazlo. Si no puedes hacerlo tan bien como ella lo hace a lo largo de la semana, hazlo a lo mejor de tu capacidad. Ella comprenderá y será bendecida por tú tratar de aliviar su carga de momento. Eso es mucho mejor que correr a alguna iglesia y rezar a dioses que no existen. Yo no te estoy diciendo que no vayas a la iglesia; alguna gente disfrutan la comodidad y las amistades que encuentran allí. Disfrutan la hora del café después de la reunión – quizás más que el servicio religioso. Muchas esperan encontrar un compañero ahí, pero eso no es de lo que estoy hablando. Yo te estoy hablando del gran artista. Su nombre es YO SOY, pues él es tu propia maravillosa consciencia de ser.

En este nivel del César, sigue el mismo patrón que el nivel más alto de nuestra consciencia de ser está siguiendo. Como unidad colectiva, juntos teníamos una imagen. Nuestra imagen era hacer al hombre como nosotros. Luego nos volvimos esclavos en este sueño mortal y ahora sufrimos amnesia.

Pero el Hombre Celestial que verdaderamente somos no romperá su compromiso. Él permanece atado por sus sueños mortales de bien y mal hasta que forma su imagen en él mismo. Cada estado en que tú eliges entrar será registrado y añadido, mientras Él permanece fiel a esa imagen divina; y cuando la imagen aparezca, tú verás a David – el Cristificado ungido.

Yo he encontrado a mi ungido, a mi elegido, a mi recién nacido, y él me ha llamado Padre. Él me ha llamado Dios, la roca de su salvación. Esto es verdad, pues yo le traje a la existencia. Ahora puedo partir en paz, pues he hecho exactamente lo que me prometí a mí mismo hacer en el principio del tiempo.

Se nos ha enseñado desde el estado primitivo que eso que él es, fue deseo hasta que él fuera. Yo deseé hacer a un hombre a mi propia imagen. No me desvié de mi deseo, sino que mantuve esa visión ante mí constantemente, no importa lo que hiciera en los niveles inferiores de mi ser. Yo lo hice cuadrar todo, pues todas las cosas funcionan para bien para el que ama al Señor, que es el ser más alto del individuo. Esta noche cada deseo de tu corazón es posible de alcanzar. No dejes que nadie te diga lo que debes desear, pues todas las cosas son tuyas para apropiártelas ahora.

Una amiga compartió una serie de visiones suyas conmigo. Ella quiere ser compositora y yo le diría ahora mismo: tú puedes ser tan grande como desees ser. En una de sus visiones ella se encontró en compañía de Chopin, que estuvo mostrándole cómo componer. Parecían estar andando encima de un cuerpo de agua, y mientras ella miraba, el agua era no sólo el sujeto, sino la inspiración de la composición. Esta joven, ahora en su adolescencia, compartió esta fantástica visión conmigo. En otro sueño a ella se le dijo que leyera el Libro de Números. Bueno, en el capítulo 12 de Números es donde se nos dice que Dios te habla en los sueños y se hace conocido en la visión. Cuando la visión irrumpe en el lenguaje, la presencia de la deidad es afirmada. En su visión el espíritu de Chopin le estaba diciendo, (incluso aunque no le vio la cara), cómo componer.

Tú no ves la cara inmediatamente. De hecho, la cara real no la verás hasta que el hijo aparece. Justo antes de eso verás al Señor Resucitado y te fusionarás con él. Y cuando su hijo aparezca, te verás a ti mismo, hecho joven. David es la imagen del ser que se fusiona contigo, sólo que joven. Él – la eterna juventud – es tu hijo, el que siempre hizo tu voluntad.

En la visión de mi amiga, ella está con Chopin. Siendo una pianista por naturaleza, ¿qué mejor instructor podría tener? Ella está siendo instruida espiritualmente, pues ella es el espíritu de Chopin, ya que en el fondo de su alma ellos son uno. Cualquiera que tu inspiración pueda ser, tú sacarás de ti mismo eso que tú has asumido que quieres ser. Si a tu ojo mental una cierta persona es grande, y tú quieres ser tan grande como él, tú lo sacarás a él de ti mismo para instruirte. Estás sólo instruyéndote a ti mismo, sin embargo, pues cada visión tiene lugar dentro de la imaginación humana. “Todo lo que tú contemplas, aunque parezca fuera, está dentro de tu imaginación, de la cual este mundo de mortandad no es sino una sombra.”

Elige una imagen que te gustaría expresar. Siente que tú eres esa imagen. Entonces aprópiatela para que pueda aparecer en tu mundo de sombras. Haz eso y estás rezando, pues rezar es tu propia maravillosa imaginación humana, impregnada de sentimiento. Podría contarte historia tras historia tras historia de aquellos que se han impregnado con la sensación de tener su deseo, y lo obtuvieron. Siente el anillo de boda, si ese es tu deseo. Siente la emoción del aplauso o la alegría de un niño en tus brazos. Cualquier cosa es posible si tú puedes sentirla; pero si vas a utilizar la razón, nunca sucederá, porque el fracaso se convierte en tu imagen. Tú no te das cuenta, pero hay dos tú, y es tu yo más profundo el que te dice que no puede suceder. Pero ninguna creencia real puede nunca ser reprimida mucho tiempo, pues tu convicción interna debe encontrar alguna residencia externa objetiva, y lo hará.

¿Cuál es tu convicción profunda esta noche? ¿Cuál es la verdadera imagen que tú mismo crees tener? ¿Es la de que eres un fracaso o un éxito? Si crees en los titulares del periódico tendrás miedo, pues ellos prosperan con las crisis. ¿Sabes que hay gente que sólo escribe titulares? Las buenas noticias son puestas siempre en la página décima, pero si la noticia es atemorizante se encontrará impresa en la cabecera. Nuestros muchachos están camino a la luna esta noche. Su viaje constituye la primera página hoy, pero si algo violento sucede mañana, el acto violento obtendrá los titulares y no nuestro excitante viaje a la luna. Ignora los titulares y permanece fiel a tu imagen. ¿Qué quieres realmente? No intentes decirme que va a ser difícil; porque tus mismas palabras bloquean su cumplimiento. ¿Puedes creer que todas las cosas son posibles para Dios? Nadie habría apostado un penique por mí cuando dejé la pequeña isla de Barbados a los diecisiete años, después de haber expresado un deseo de ser un ministro de la palabra de Dios.

Iletrado como yo era (y aún soy en el sentido formal de la palabra), ¿quién creería que la palabra de Dios se me revelaría a mí? Pero mi único deseo acuciante era tener una verdadera visión, porque yo sabía que un hombre se convierte en lo que él contempla. Yo no quería que la visión fuera falsa, incluso si me era dada por algún gigante con muchos grados, porque yo no podría aceptar la visión que él sigue. Yo quería que la verdad se me revelara a mí, pues si es verdad que un hombre se convierte en lo que contempla, entonces yo quería contemplar la verdad, para que me convirtiera en ella – y lo he hecho.

Cuando te hablo de David, yo hablo de la verdad revelada, y no de algo que encontré en un libro. Los rabinos, ministros y curas niegan mis palabras, porque ellos no son lo que ellos estuvieron enseñando. Llevan sus propios conceptos erróneos prefabricados de escrituras a escrituras, y no pueden entender las palabras de uno que ha sido testigo de la verdad de la palabra de Dios.

Yo encontré la verdad como Pablo lo hizo. No vino de un hombre ni fui enseñado por un hombre, sino que vino a través de una revelación, que fue el desvelamiento de Dios dentro de mí. Ese desvelamiento ocurrió cuando me enfrenté y fusioné con el Señor Resucitado.

Mientras estés aquí no descuides el mundo del César. Tienes que pagar la renta, comprar comida y ropa. No dejes que nadie te diga que esto es sórdido; debes hacerlo mientras estés aquí. Debes rendir al César lo que es del César. Olvida el concepto de que Jesús obtuvo comida del aire, pues eso no es verdad. El hombre en quien el patrón despertó trabajó como tú y yo hacemos; y si piensas que estoy siendo imprudente sobre esto, lee los dos primeros versos del capítulo 8 de Lucas, donde él afirma que fue mantenido por tres mujeres, “de su propia hacienda”.

Cuando Pablo comenzó a contar las visiones mientras se desarrollaban en él, dijo: “Yo me gano mi propio pan.” Él no obtuvo ningún pan de la atmósfera, sino que trabajó como un hombre, mientras trataba de convencer a todo el mundo de que ellos despertarían para descubrir que eran Dios, y todo lo que se dice de Él en el evangelio lo experimentarían ellos personalmente.

Yo te estoy contando lo que sé desde la experiencia. No estoy teorizando. No estoy especulando. Espero por tanto que así me creas, para que cuando parta de este mundo, no olvides mi mensaje. Puedo decirte: tú puedes pensar que has vacilado en la formación de esa imagen que te propusiste hacer en el principio, pero no lo has hecho, pues la profundidad de tu ser y mi ser son una, y esa hermandad no ha fallado ni una sola vez. Él acordó en el principio soñar este sueño de la vida, en conjunto. Esto lo hemos hecho y continuaremos haciéndolo hasta que la imagen esté formada en cada uno de nosotros.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es THE ARTIST IS GOD (Neville Goddard 05-19-1969)




sábado, 17 de noviembre de 2012

LA FUENTE (Neville - 14 de octubre de 1968)

Neville Goddard (14 de octubre de 1968)


LA FUENTE



El hombre está buscando la fuente, la causa, de los fenómenos de la vida. En su búsqueda, él crea y sobrepasa sus muchos conceptos de Dios, hasta que encuentra al único Dios que nunca puede sobrepasar y por tanto nunca puede perder. Ese es el Dios que encuentra en una experiencia en primera persona del presente.

He aquí una historia verdadera que linda con esta verdad. Mientras un amigo se estaba afeitando, su hija pequeña le observaba y, cuestionándole le preguntó: “¿Dónde vive realmente Dios?, y él abstraídamente le respondió: “En el pozo.” Riéndose de su tonta respuesta, la niña corrió a contárselo a su madre. En el desayuno esa mañana, cuando su mujer le preguntó por qué había hecho él tal afirmación, no pudo responder, pero más tarde ese día recordó.

Cuando era un chico joven en Polonia, un grupo de gitanos pasó por allí y se detuvo en el pozo del patio de sus padres. Uno en particular captó su atención. Era un gigante de hombre con una barba roja recortada. Mientras el chico observaba, el hombre sacó el cubo de agua de madera del pozo. Su postura y sus grandes manos hacían parecer el cubo como si no pesara más que una taza de té, y mientras bebía, el agua se escurría hacia abajo por su barba y sobre su pecho. Cuando el hombre hubo terminado, desató un pañuelo de seda multicolor y secándose la cara se limpió la barba, e inclinándose por encima miró a lo profundo del pozo durante lo que pareció al niño un muy largo tiempo.

Curioso, el chico trató de trepar el lado del pozo para ver qué había dentro. Viéndole, el hombre sonrió, levantó al chico y dijo: “¿Sabes dónde vive Dios?” Sacudiendo negativamente con la cabeza, el hombre le sostuvo sobre el pozo y dijo: “Mira.” En la quietud de ese agua el chico vio su propio reflejo y dijo: “¡Ese soy yo!”, y el hombre contestó: “Ah, ahora tú sabes dónde vive Dios.”

Este concepto está más cerca de la verdad de Dios que el noventa y nueve por ciento del mantenido por la gente. Aquí estaba un gitano supuestamente ignorante, viajando de ciudad en ciudad, que sabía dónde vivía Dios y no recurría a ningún otro. Viendo el pozo, él supo que ahí habría agua. Poseído, sí, por el que vivía en la finca, pero ellos no dejarían de usar “su” agua. No teniendo deseo de acumular cosas, este gigante de hombre enseñó a este chico una maravillosa lección para que todos nosotros la recordáramos. Cuando tú ves tu reflejo, sea en un espejo o en la superficie de una charca, tú estás mirando a la cara de Dios.

Ahora, el primer verso del Génesis y el primer verso de Juan están equiparados. El Génesis comienza: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra”, y Juan nos dice: “En el principio era la Palabra y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios.”

En hebreo y otras lenguas esquemáticas, las palabras para “cabeza” y “principio” tienen la misma raíz. Achaia, uno de los grandes académicos del siglo primero y amigo y compañero próximo de Pablo, tradujo el manuscrito antiguo del hebreo al griego. En su traducción él usó la palabra “cabeza” en lugar de “principio”. Su manuscrito dice: “En la cabeza Dios creó los cielos y la tierra.” Esta palabra hebrea “rosh” es definida en la Concordancia de Strong como “la cima; la parte más alta; el principio; la cabeza; la piedra angular.” Así que es en la cabeza donde Dios creó los cielos y la tierra.

Blake, declarando que su gran poema “Jerusalem” fue dictado desde lo alto afirmaba:

“Todo lo que contemplas, aunque parece fuera, está dentro, en tu Imaginación de la cual este mundo de mortandad no es sino una sombra.”

Blake nos quiere decir que tomemos esa afirmación literalmente. Todo eso de lo que tú eres consciente está dentro de ti. ¿Dónde más podría estar? Considerar y ver este mundo como mecánico y no espiritual te hace seguir perdido en tu búsqueda, pues el mundo es tu criatura. Tú eres su fuente. Todo lo que percibes está dentro, pues es en la cabeza donde Dios creó los cielos y la tierra.

No estoy hablando de tu cabeza mortal. Ella es sólo un símbolo, un reflejo de la inmortal. El día vendrá en que tu cabeza mortal regresará al polvo, pero hay una cabeza que sobrevive a ésta. Una cabeza capaz de restaurarte y vestirte instantáneamente con un armazón mortal igual que el presente, sólo que joven, para encontrarte en un mundo terrestre igual que éste. Esa es la cabeza en la cual Dios duerme. Es ahí donde el patrón está enterrado. Y es en esa cabeza donde el patrón del hombre se despliega para revelarte como la fuente.

Al hombre le resulta difícil creer que él es la causa de toda vida, sin embargo yo digo que no hay otra. Mira en el ojo de tu amigo – o enemigo – y te verás sólo a ti mismo. Verás a Jacob, la pupila (hombre pequeño) del ojo de Dios.

La imaginación (Dios) está por siempre viéndose reflejada en el mundo, igual que tú, mirando en el ojo de otro, te ves tú mismo reflejado. Así, el chico miraba en el pozo, y al ver su reflejo dijo: “Soy yo”, y el hombre sabio contestó: “Ah, ahora tú sabes quién es Dios.”

Al hombre le pueden decir una y otra vez que él no va a encontrar a Dios como otro, pero no puede creerlo hasta que ese patrón enterrado en la cabeza se despliegue. Entonces y sólo entonces sabrá más allá de toda duda quién es Dios.

Yo sé quién es el Señor, pues yo estuve en su presencia. Vi su forma y conversé con él como de hombre a hombre. Su apariencia era la semejanza y similitud del amor, y cuando nos abrazamos fui incorporado a ese cuerpo único de amor.

Si Dios es el principio de la humanidad universal, y yo soy uno con el cuerpo de Dios, y uno con el espíritu de Dios, entonces yo soy Dios. Por lo tanto, vi con antelación a qué me parezco. La divina aparición, vistiendo la semejanza de amor, me cuestionó y yo no tuve otra respuesta que amor. ¿Qué podía ser más grande que lo que yo estaba mirando? Así que cuando me incorporó a su cuerpo de amor, me incorporó a la humanidad universal.

Habiendo visto el rostro de radiante amor, y ser incorporado al cuerpo de amor, no puedo perder a mi Dios. He descubierto que es mi propia maravillosa imaginación humana, y no puedo sobrepasarle. No puedo ir a otra parte y no puedo perder a este Dios. Él es mi Dios por siempre y para siempre, ¡y es mi mismo ser!

Habiéndoseme revelado, él y yo nos convertimos en uno en una experiencia en primera persona del presente del singular. Entonces todo lo dicho del patrón hombre que llamamos Jesús se desplegó en mí; y ahora digo, sin embarazo o inclinación de cabeza alguna, yo soy Él. En tanto que continúe llevando mi frágil pequeño cuerpo de carne y hueso, no puedo reclamar mi herencia celestial, pero sé que será mía instantáneamente cuando yo deje este cuerpo por última vez.

Se ha conferido al Cristo Resucitado, en la experiencia de los hombres, el divino nombre de Señor. Cuando Felipe dijo: “Oh Señor, muéstranos al Padre y seremos satisfechos”, el Cristo Resucitado contestó: “¿He estado tanto tiempo con vosotros y sin embargo no me conocéis? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre.” Esta experiencia tiene lugar después de la resurrección, pues el divino nombre de Señor es puesto al Cristo Resucitado.

Esta historia es contada como si un hombre de carne y hueso estuviera hablando, pero no lo es. Las Escrituras son completamente sobrenaturales. El descubrimiento de Dios es sobrenatural, pues él se revela sólo al que tiene la experiencia. Y cuando tú lo cuentas, aquellos que te oyen o creen tu historia o no la creen. Si alguien tiene un concepto de Dios como un pequeño hombre físico, ese concepto debe ser sobrepasado, y el hombre debe crecer y crecer antes de que pueda comprender lo que estás diciendo. Así que puede ser que aquellos que oigan tus palabras no puedan aceptarlo, pero no desesperes; continúa contándolo y quizás un uno por ciento de los presentes lo captará. No importa cuántos puedan oír con entendimiento, tú ofrécelo de todos modos.

Medita sobre este cambio de sentido. No es en el principio del tiempo y el espacio, sino en la cabeza donde la palabra estaba y está con Dios, pues la palabra es Dios. Y fue en la cabeza donde Dios creó los cielos y la tierra, así que ¿dónde más podrías tú ir a encontrar algo?

En la edición del 7 de Septiembre de 1957 del Saturday Evening Post, Harold H. Martin escribió un artículo titulado “Los Asombrosos Kennedys”. En él decía, “Los admiradores de Kennedy esperaban confiadamente el día en que ellos verían a Jack en la Casa Blanca, a Bobby en el gabinete como Fiscal General y a Teddy como senador de Massachusetts.”

He aquí una familia que se atrevió a romper una de las más temibles barreras que nunca existieron en nuestro país respecto a la Casa Blanca: ¡ser católico! Mi amigo David siempre utilizaba la palabra BASP, que significa “Blanco Anglo-Sajón Protestante”, proclamando que si tú no eras un BASP, no podías pretender el más alto cargo en nuestra tierra. Bueno, Kennedy era Blanco, Anglo-Sajón y Católico. Su familia entera eran ardientes católicos, sin embargo ellos rompieron esa barrera. ¿Por qué? Porque imaginar crea la realidad.

Allá en 1957, los actos imaginativos de los admiradores de Kennedy fueron impresos para que todos los vieran. No dijeron que Bobby tendría un puesto en el gabinete, ¡sino que especificaron qué puesto! O que Teddy sería senador, sino de qué estado sería representante, y todo llegó a pasar. Si no duró, esa no es la cuestión. ¡Llegó a pasar! Y a causa de los asesinatos, sus actos imaginativos permanecieron indeleblemente impresos en la historia de nuestro país. Lincoln, así como los que no son importantes como presidentes, viven más tiempo en la memoria de los hombres cuando son asesinados. Así que aquí encontramos a estos ardientes admiradores determinando lo que ellos admiraban; persistieron y llegó a pasar. ¿Por qué? ¡Porque todo está dentro!

¿Puedes concebir un deseo y ser ferviente sobre él? ¿Puedes querer la gracia de Dios con la misma intensidad que el salmista que dijo: “Como el venado que anhela los arroyos de agua, así te anhela mi alma a ti, oh Dios.” He aquí a un pequeño ciervo (pues eso es lo que es un venado) sabiendo que las bestias salvajes apresan a todo animal que beba ahí, que desea el agua con tal intensidad que está dispuesto a enfrentar cualquier cosa para llegar a esa pequeña charca. Si tú pudieras volverte así de sediento por Dios, lo encontrarías en ti mismo, en una experiencia en primera persona del presente, pues nunca le encontrarás de ningún otro modo.

Cuando yo le encontré estaba emocionado más allá de toda medida. Habiéndoseme enseñado que Dios era otro, me había formado un concepto mental de él que me aliviaba y me permitía rezar a alguien distinto de mí mismo. Pero cuando le encontré, le encontré en mí mismo, ¡como yo mismo! Entonces supe que yo no podía rezar a otro; yo debía volverme hacia dentro y apropiármelo, ¡pues todo está contenido dentro de mi propia maravillosa imaginación humana!

La traducción de Achaia fue realmente un fantástico regalo para el hombre. Pero incapaz de creerla, el hombre eligió otra definición, y ahora todas las traducciones dicen “En el principio”; sin embargo podría haber sido: “En la cabeza Dios creó los cielos y la tierra, pues en la cabeza está la Palabra, y la Palabra está con Dios, y la Palabra es Dios.”

Ahora, si por Dios todas las cosas fueron hechas, y sin él no se hubiera hecho nada de lo que fue hecho, y tú estás enfrentando un terrible problema, ¿no lo hizo vivir Dios para ti? ¿Y no puede él deshacer cualquier cosa que ha hecho? Entonces, si por tu admiración por cierta familia, los ves exactamente como tú quieres verlos, y crees hasta el punto que imprimes tu proyección en una revista internacional, y llega a pasar en tres años, ¿no has encontrado la fuente, la causa de la vida?

Esto me lleva a una cuestión. Una señora recientemente me preguntó en qué estaba equivocada, porque, sabiendo en lo profundo de su alma que estaba en lo cierto, cuando se enfrentaba con otra opinión, ella permanecía callada, incapaz de expresar su oposición.

En el Libro de Juan, él cuenta una increíble historia diciendo: “Yo soy Dios Padre. Cuando tú me ves, ves al Padre. ¿No sabes que yo estoy en el Padre y el Padre en mí?” Haciendo una afirmación fantástica tras otra él añade: “Te lo he contado antes de que tenga lugar, de modo que cuando tenga lugar tú creas que yo soy él.” Pues se nos dijo: “A menos que tú creas que yo soy él, morirás en tus pecados.” (Juan 13-14)

Juan enfatiza una y otra vez que tú debes creer que eres el que te gustaría ser o nunca te convertirás en él. Por el contrario, permanecerás siendo el que tú te crees que eres ahora mismo. Tu creencia está siempre exteriorizándose en la pantalla del espacio. Tiene que estarlo, pues está en ti y no ahí fuera.

Cuando tu creencia se convierte en un hecho y parece sólidamente real en el exterior, es porque está apoyada por ti en el interior. El día que dejes de creer en ella, se desvanecerá, pues todo debe ser construido sobre el fundamento de la creencia. Yo creo que soy un exitoso. Seguiré siendo exitoso sólo en la medida que continúe creyendo que lo soy. El día que deje de creer, el fracaso entra y el éxito se desvanece.

Tú debes creer que estás en cierto estado. No puedes olvidarlo si quieres exteriorizar ese estado. Puedes soltarlo después de alcanzar un cierto punto, pero si quieres mantenerlo vivo, debes hacerlo dentro de ti mismo, pues nada llega a ser sin estar sustentado por un acto imaginativo, y nada permanece a menos que esté sustentado por ese acto. El día que el sustento imaginativo es retirado, la cosa empieza a desvanecerse y deja de estar en tu mundo. Esto es cierto para un matrimonio, una amistad o un negocio.

Si tú sabes lo que quieres, dátelo a ti mismo, pues hay sólo una fuente de causalidad. Esa fuente es Dios. Él es el soñador en ti, que despertará de su maravilloso sueño de la vida, y cuando lo haga, te darás cuenta de que has estado soñando todo el tiempo. Muchos grandes poetas han tratado de decir esto, pero el hombre no puede comprender que el poeta, en contacto con una capa más profunda de su propio ser, hubo despertado y registrado sus experiencias, hasta que sucede en el individuo.

El soñador en ti es Dios. Es él quien es la fuente, la causa de tu vida. ¡Sueña fervientemente! ¡Sueña con intensidad! Utiliza las técnicas recogidas tales como: “Ven cerca, hijo mío, que yo pueda sentirte.” Tú puedes, por una sensación espiritual, convencerte de que tú estás experimentando algo físicamente.

Yo conozco a una señora en Nueva York quien, como combinación de sastra y diseñadora, no estaba ganando mucho y quería, no sólo tener un mayor ingreso, sino hacer más diseño que coser. Cuando comentó esto conmigo y me dijo la cantidad de dinero que ella quería ganar, yo le insté a no limitarse, preguntando: “¿Te gustaría supervisar a las que cosen, así como a las que hacen el diseño?” Y cuando me dijo que le encantaría eso, la insté a escribir la cantidad de dinero que le gustaría ganar, deducir sus impuestos, y determinar el total.

Figurándoselo hasta los peniques y creyendo que sería pagada en efectivo, esta señora sintió el sobre conteniendo los billetes y las monedas que ella recibiría. Sacudiendo el sobre, ella oía el cambio traquetear. Entonces rasgaba el extremo del sobre y dejaba caer el dinero sobre la mesa, tiraba de los billetes y los olía. ¿Sabes que puedes oler el dinero? Tiene un olor muy propio, como ninguna otra cosa. Luego esta señora contaba el dinero, hasta los peniques.

Al día siguiente, mientras estaba en su habitación en un hotel en la calle 34, su teléfono sonó y fue avisada de que un caballero estaba en la planta baja y quería verla. Ella nunca había visto a este hombre antes, pero conocía su reputación, y ciertamente nunca soñó que él la llamara. Pero lo encontró en el recibidor, donde discutieron el asunto en términos de que ella sería cada vez más la diseñadora y cada vez menos la sastra. Ella luego mencionó el sueldo que habíamos comentado y cuando él estuvo de acuerdo, ella prometió empezar a trabajar para él el lunes siguiente. Una semana más tarde, cuando abrió su sobre, contó su dinero hasta los peniques que ella había imaginado sólo una semana antes. Ahora, ¿cómo puedes llamar a eso coincidencia? Ella estaba deseosa de hacer un cambio y, creyendo, interpretó el papel de Isaac.

Isaac era ciego. Él no podía ver, pero podía sentir. Sabiendo que un hijo estaba cubierto de pelo, mientras el otro no tenía ninguno, Isaac deseó al que él podía tocar con la sensación. Cuando Jacob se acercó, vestido con pelo, Isaac dijo: “Aunque tu voz suena como la de Jacob, se te siente como Esaú. Entonces, basando su convicción en la sensación más que en el sonido, Isaac dio a su hijo Jacob el derecho de nacimiento. Y cuando Esaú regresó para descubrir que su hermano había engañado a su padre, Isaac dijo: “Yo le he dado tu bendición y no puedo quitarla.”

Esta señora dio su bendición a un trabajo mejor y más dinero. Vistiéndolo con los matices de la realidad, ella sintió su existencia y le dio el derecho a nacer. Ella hizo esto el viernes, y al día siguiente mismo el nuevo estado vino a la existencia.

Yo te insto a no desesperar. Si has tratado y tratado de imaginar, aunque hayas fracasado, no abandones, trata de ser más intenso. Trata de ser más creyente respecto a la realidad de tu acto imaginativo. Al hombre, creyendo en la mecanicidad del universo, le resulta difícil verlo como imaginario, pero lo es. Cuenta la historia de los Kennedy al hombre medio y él dirá, ¿y qué? Él no puede ver esa historia como confirmación del hecho de que imaginar crea la realidad. Podrías contarle un ciento de tales historias pero, imbuído en creer que este mundo es mecánico y debe ser movido desde el exterior, al hombre le resulta difícil entender que el mundo se reorganizará para reflejar cualquier cambio que tenga lugar en el individuo. Pero el cambio tiene lugar en la imaginación, ¡no en el mundo!

Medita en el hecho de que es en la cabeza donde Dios creó los cielos y la tierra. Sabiendo dónde está la cabeza, sabrás dónde está la fuente. Entonces sabrás dónde está Dios, pues él está en la cabeza.

¡Mira en el espejo y ve a Dios! Mira cualquier cosa que refleje tu cara y estás viendo a Dios. Entonces un día, cuando estés en Su presencia, tú le conocerás. Llamado la Humanidad Universal, porque Él lleva a uno tras otro a su único cuerpo. Cuando ves ese cuerpo, ¡ves amor! Comunicas como de hombre a hombre, abrazas y te haces uno con el Cristo resucitado, incluso aunque tarde 30 años para que la confirmación aparezca. Pero la alegría que te está reservada cuando el momento se cumpla y las Escrituras erupcionen, bien vale la espera, pues tú experimentarás todo lo que se ha dicho de Jesucristo; incluso al hijo de Dios llamándote padre.

Las Escrituras realmente significan lo que dicen, pues es David el que proclama que el Señor le llamó su hijo (Salmo 2) y eres tú quien declarará: “He encontrado a David. Él me gritó: 'Tú eres mi Padre, mi Dios y la roca de mi salvación.'” (Salmo 89) David está enterrado en la cabeza donde Dios creó todo en los cielos y la tierra. Es en la cabeza donde Dios está enterrado, y es desde la cabeza desde donde su paternidad es revelada.

¿Cómo más podrías saber nunca que tú eras Dios Padre a menos que su hijo te lo revelara a tí? Esta experiencia está reservada para cada uno. Yo lo sé, pues no estoy teorizando o especulando, sino diciéndote exactamente lo que yo he experimentado. Fue David quien me hizo consciente de ser Dios Padre. Yo sé que tú lo eres también; pero sólo cuando David se te revele, encontrarás al Dios que no puedes perder ni sobrepasar.

¿Dónde desperté? ¿No fue en mi cabeza? ¿De qué parte de mi cuerpo emergí? ¿No fue de mi cabeza? ¿Y cómo podría Cristo emerger de uno en quien él no está presente? Si él no existiera ahora en mí, no podría emerger de mí. Y si él ascendió en mí, él tuvo primero que haber descendido dentro de mí. Él descendió como un relámpago y ascendió de la misma manera; pues en el principio Dios se colocó en la cabeza, y es en esa cabeza donde yo estoy soñando el sueño de la vida.

Todo está contenido dentro de la cabeza del hombre. La explosión tuvo lugar y mi hijo estuvo ante mí en mi cabeza. Fue mi cabeza la que se volvió luminosa como los cielos se vuelven transparentes. La paloma descendió sobre mi dedo, pero besó mi cabeza. Aquí estaba el Espíritu Santo abrazando mi cabeza con afecto, en confirmación de la obra que Dios había hecho y de la cual él estaba bien satisfecho.

Ahora yo debo contarlo y contarlo y continuar contándolo, sabiendo que alguien aceptará mis palabras, mientras otros no lo harán. Pero lo harán un día, cuando hayan sobrepasado a los dioses de su propia fabricación, pues todos nosotros crecemos y sobrepasamos, crecemos y sobrepasamos.

De modo que cuando leas las Escrituras ten siempre en cuenta los personajes completamente sobrenaturales recogidos ahí. Velo como un drama que tiene lugar – no ahí fuera, sino en la profundidad de tu alma.

Trata de volverte tan ferviente de algo para ti mismo como los admiradores de Kennedy lo fueron para él. Vuélvete tan intenso para ti mismo o un amigo como ellos lo fueron para la familia. Nada era más imposible en nuestro esquema político que ser católico y aún así aspirar a la Casa Blanca. Pero ellos lo hicieron y él lo logró, y tú también puedes.

No importa cuál sea tu deseo, recuerda: nada es imposible. Lo que ahora está comprobado fue una vez sólo imaginado, así que comienza por imaginar un estado y convéncete de que estás en él. Blake dijo: “Los antiguos creían que si tú estás auto-convencido, era así. Hubo un tiempo con Imaginación en que una firme convicción movía montañas.”

Tú puedes eliminar los obstáculos aparentemente montañosos que se te presentan simplemente ignorándolos y asumiendo el final. Y si tienes que pasar por encima de la montaña, lo harás, o la montaña será movida. Lo que sea necesario que sea movido para que cumplas lo que has asumido será hecho para ti en tanto permanezcas fiel a ti mismo, la fuente de toda vida.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es THE SOURCE (Neville Goddard 10-14-1968)




martes, 13 de noviembre de 2012

LIBERTAD (Neville - 28 de octubre de 1968)

Neville Goddard (28 de octubre de 1968)


LIBERTAD



Cuando se le preguntó: “¿Cuál es el mayor de todos los mandamientos?” Dios respondió: “Escucha Oh Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es uno.” ¡Acepta este mandamiento! Vive según él y serás libre de todas las causas secundarias. Hay sólo un Dios. Él es el padre de todos nosotros que está por encima de todo, a través de todo y en todo. Él es una individualidad universalmente difusa cuyo nombre por siempre y para siempre es YO SOY. Tú puedes no ser consciente de quién eres, qué eres, o dónde estás, pero siendo consciente estás mentalmente diciendo “Yo soy”. Cada ser consciente dice “Yo soy” y si hay sólo un “Yo soy”, entonces yo soy un individuo ¡difuso! Yo soy la única causa de todo lo que es. Todas las cosas fueron hechas a través de imaginar, y sin consciencia no fue hecho nada de lo que fue hecho.

En el capítulo 8º de Mateo, uno de los milagros de las escrituras es recogido como una parábola escenificada. Se dice que cuando él entro en la barca se quedó dormido y una gran tormenta se levantó, de modo que ellos le despertaron diciendo: “Señor, perecemos, sálvanos.” Y él dijo: “¿Por qué estáis asustados, oh hombres de poca fe?” Luego se levantó y reprendió al viento y al mar y hubo una gran calma. Si hay una sola causa, entonces el que sofocó el viento y el mar es el que causó la tormenta. No puede haber otro. Si hay confusión en tu vida y tú la resuelves en tu imaginación y el mundo da testimonio de lo que tú has hecho, tú causaste el cambio. Y puesto que no hay otra causa, ¿entonces no causaste tú la confusión también? Hay sólo un Dios y Padre de todos nosotros que está por encima de todo, a través de todo y en todo. Si Él está en cada ser que dice “Yo soy”, y hay sólo un Dios, nadie puede acusar a otro; pues el nombre de Dios no es “él”, sino “Yo soy”. No importa lo que parezca en el exterior, yo soy su causa. Asume la plena responsabilidad por las cosas que observas, y si no te gusta lo que ves, sabe que tienes el poder de cambiarlas. Entonces ejerce ese poder y observarás el cambio que has causado. Si estás verdaderamente dispuesto a asumir esa responsabilidad, eres liberado.

Si esta individualidad universal difusa está en todos, entonces la encarnación debe ser considerada bajo una luz diferente. Nos enseñaron que la encarnación tuvo lugar hace 2000 años por un único individuo, que fue el Dios encarnado. Pero yo te digo: la humanidad es la encarnación. La figura central – personificada como Jesucristo – es la perfecta figura arquetípica que cada uno debe expresar. Él es llamado el verdadero testigo, el primogénito de los muertos. Ahora encarnado en tu cuerpo de carne y sangre, estás muerto en el sentido de que has olvidado que tú eres el creador de todas las cosas, y no te ves creando nada de lo que observas. El periódico de la mañana te cuenta lo que ella, él y ellos están haciendo, y no puedes relacionar sus acciones con nada de lo que tú has hecho. Sin embargo, hay sólo una causa, sólo un Dios, que es residente en ti como tu conciencia; tu propia maravillosa imaginación humana.

La parábola nos cuenta que Dios entró en una barca y se quedó dormido. La humanidad es esa barca, el arca donde Dios Padre crea mientras dormita. Incluso aunque no conozcas a la gente sobre la que lees, si la lectura te perturba, tú eres la causa de ese conflicto. Todo imaginación, yo estoy soñando, causando el infortunio y la infelicidad de aquellos cuyas vidas yo he tocado con el sentimiento. Cuando despiertas y recuerdas tu sueño, ¿siempre conoces a la gente ahí? ¿Conoces a los que fueron hijos tuyos en el sueño? ¿A la gente que te asustó? Nunca los vistes antes, así que ¿cómo podrían ellos ser otros que los que tú causaste? No los reconoces, sin embargo tú – el soñador – causaste que ellos hicieran lo que hicieron. Lo mismo es verdad aquí. Si las acciones de un aparente otro causan una respuesta motora en ti, incluso aunque no le conozcas, tu consciencia es la causa de la tormenta. Pero cuando despiertes, la memoria regresará y habrá una maravillosa calma.

Dios, la individualidad universalmente difusa, está dormido en cada uno. Su revelación trascendente es personificada como uno llamado Jesucristo. Esta personificación despierta la memoria en ti en cuanto a quién es realmente Dios Padre. Dios no dividió el “Yo soy” y dio a cada uno de nosotros una porción de él mismo. Él dio a cada uno, individualmente, su ser entero. “Yo soy” no puede ser dividido, y yo soy Dios Padre. Si tú aún no has descubierto esto, yo estoy todavía dormido. A fin de descubrir tu paternidad, debes encontrar al hijo de Dios, predicho ser tuyo. Mientras estás dormido en el estado de Saul, tú no lo reconoces, y cuando preguntas: “¿De quién eres hijo tú, joven?”, él responde: “Yo soy el hijo de Jesse, el 'Yo soy'.” Cuando tú despiertas y reconoces al hijo de Dios, David, ¿no eres tú Jesse? ¿No eres tú Dios, cuyo nombre por siempre y para siempre es “Yo soy”?

Toma a David para revelarte a ti mismo; sin embargo tú eras su padre antes de que te quedaras dormido. Ahora soñando tu vida en la existencia, luchas contra aparentes otros, llamándolos demonios y Satanás. Tú dotas a tu mundo de sombra de causalidad, convirtiéndote por ello en un ser dividido, cuando Dios no está dividido. No hay demonio. No hay Satanás. No hay ser fuera de tu propia maravillosa imaginación humana.

“Yo, incluso yo, soy él. Yo mato y yo hago vivir. Yo hiero y yo sano y nadie puede librarse de mi mano.” (Deut. 52) “Yo soy el Señor y no hay otro Dios. Yo formo la luz y creo la oscuridad. Yo hago la prosperidad y creo la desgracia. Yo soy el Señor y no hay otro; aparte de mí no hay ningún Dios.” (Isaías 45) Él que crea el mal crea el bien, la prosperidad y la desgracia, la luz y la oscuridad. Él que mata es el que hace vivir, y él que hiere es el que sana y no hay otro Dios. Si tú realmente crees que tú eres del que aquí se habla – que eres tú quien crea el mal, el bien, la prosperidad y la desgracia; que nadie puede librarse de tu mano – entonces eres liberado. Nunca creerás de nuevo en otro, sino que sabrás que tu vida es auto-creada. Que tú creas las tormentas, así como la paz y la calma. Ya no creerás más que él, ella o ellos lo hicieron, pues los reconocerás como espejos reflejando tanto la tormenta o la paz y la calma dentro de ti.

Habiendo entrado en la barca (llamada el arca) Dios se quedó dormido y ahí permanece hasta que la paloma le trae noticias de que la inundación de la ilusión ha terminado. Dramatizado como una parábola escenificada, se dice que Noé extiende su mano y trae a la paloma dentro del arca con él. Esta es una bella y verdadera imaginería. En mi visión, la paloma descendía a través de lo que parecía ser agua cristalina. Parecía flotar usando sus alas como un cisne. Posándose sobre mi dedo extendido ella me colmó de besos mientras la visión llegaba a su fin.

Por ser cada uno la totalidad de Dios, cada uno personificará el perfecto espécimen arquetípico llamado Jesucristo. Perdidos en la confusión, no sabiendo que la humanidad es la encarnación, los hombres piensan que este espécimen arquetípico es el Dios encarnado. Sin embargo, el único gran mandamiento es: “Escucha, Oh Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es uno.” La palabra Israel significa “el hombre que gobierna” – no como un dios, sino como Dios, porque él sabe que él es Dios. Y la palabra traducida como “Señor” es YO SOY. Ahora déjame traducir esto para ti: Escucha, Oh hombre que gobierna como Dios, el YO SOY, nuestro “Yo soy” es un YO SOY. No somos un puñado de pequeños “Yo soys”. Nuestro “Yo soy” es el único YO SOY que es Dios Padre. Si esto es verdad, entonces Dios no puede ser dividido y la totalidad de él está donde quiera que tú estés, donde quiera que yo soy. ¡No hay él, ella o ellos en “Yo soy”!

Si tú aceptaras completamente esto, te liberarías. Puede que no veas inmediatamente el efecto de lo que has hecho en tu imaginación, pero debe venir, porque no hay otro creador que lo detenga. Todas las cosas son hechas a través de la consciencia, y sin ella no es hecho nada de lo que es hecho. Es la imaginación la que proclama: “Yo mato y yo hago vivir, yo hiero y yo sano. Yo formo la luz y creo la oscuridad. Yo formo el mal y hago el bien, la prosperidad y la desgracia, y no hay otro.”

Cuando los jesuitas hablan de Satanás, los demonios y diablos, es porque ellos no conocen el mayor mandamiento. Todos los diez mandamientos están basados en el negativo “tú no harás”, excepto uno, que es: “Ama a tu padre y a tu madre.” El mandamiento encontrado en el 6º capítulo del Deuteronomio, con diez palabras, contiene todos los Diez Mandamientos en una presentación enteramente diferente, como: “Escucha, Oh Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es uno.”

Tal vez no puedas aceptar mis palabras ahora. Quizás sientas la necesidad de culpar a otro – de tener un chivo expiatorio y creer que la causa es algo que comiste o bebiste – ¿pero por qué lo hiciste? ¿Qué causó que hicieras exactamente lo que hiciste? ¡Una perturbación en ti! La tormenta en ti causó que la glándula estuviera en desorden. La glándula no puede ser la causa de tu trastorno, pero tu sueño puede serlo. El mundo, no conociendo la causa exclusiva, tratará de encontrar algo en el exterior. ¡Pero no hay causa secundaria!

Recibí una carta esta semana de una señora que compartió este sueño auto-revelador diciendo: “Yo estoy en un lugar totalmente desprovisto de comodidades. No hay cortinas en las ventanas o alfombras en el suelo. Mis hijos – con monos limpios – están sentados en sillas de espalda recta contra una pared, mientras mis hijas – con largos vestidos de algodón almidonados – están enfrente. Con mucho aspecto de los niños cuáqueros de aquí, mis hijos parecen estar sin emoción, sin sentimientos o capacidades creativas. ¡Estamos esperando al padre! Un muchacho entra con un mensaje diciendo que el trabajo que tenía que hacerse en los niños está acabado, y por lo tanto el padre no va a regresar. “Entonces la escena cambia y estamos en la casa de una granja. Yo miro por la ventana para ver los campos de granos dorados maduros para la cosecha. Mi hijo mayor, ahora radiantemente feliz, entra corriendo en la casa exclamando que, por primera vez, él ha creado por si mismo. Su entrada fue como mágica, transformando la habitación, mientras todos mis hijos comenzaron a utilizar sus talentos – creando, riendo, animados y vivos. Antes, como autómatas, ellos sólo habían obedecido al padre ejecutando su voluntad, pero ahora que su trabajo ha terminado, él se ha retirado, y ellos se han convertido en creadores en si mismos.

Qué bella experiencia. Ella vio el mundo en forma de miniatura. La retirada del padre es recogida como su muerte. Él nos dice: “A menos que Yo muera vosotros no podéis vivir, pero si Yo muero me levantaré otra vez y vosotros conmigo. Un momento y no me veréis más, otro momento y me veréis como vosotros mismos.” Habiéndose retirado para habitar dentro, es desde ahí desde donde tú te mueves, y no desde fuera. Todo lo que Yo – el padre – soy, tú sabrás que tú mismo lo eres. Si Dios es el Padre de toda vida, entonces tú eres el Padre. Si él es un creador, tú eres un creador. Todo lo que Dios es, tú sabrás que tú mismo lo eres.

Ahora, Dios sale del desierto con señales y maravillas. La señal más destacada es la de la serpiente ardiente, pues todo el que la ve, vive. Cuando tu viaje fuera de Egipto comienza, la serpiente ardiente es liberada mientras la cortina es rasgada de arriba a abajo y todas las rocas son escindidas. Tú estás destinado a cumplir las escrituras y, como yo, sabrás por experiencia personal que eres Dios Padre. Yo he compartido mis visiones contigo, diciéndote cuán cierta y maravillosa es la historia de las escrituras realmente y que hay sólo un camino de salvación. Aunque se han escrito innumerables volúmenes dándote muchos caminos de redención, hay sólo uno. Yo soy el camino, y no hay otro camino.

Mateo cuenta la historia de su despertar de una forma dramática. Clamando “ellos” le despertaron, diciendo: “Señor, perecemos, sálvanos.” Es el viento sobrenatural el que te despierta, y tú eres su causa. Despertando dentro de tu barca (tu arca) la dejas atrás cuando entras en un mundo enteramente diferente como Dios Padre. Habiendo impuesto intencionadamente la restricción de la muerte sobre ti mismo, sabiendo que tú tenías el poder y la sabiduría para vencerla, te acostaste y te quedaste dormido en el arca. Y cuando el momento se cumple, despiertas dentro de ese arca, sales, y presencias el simbolismo de tu nacimiento desde arriba. Unos meses después cumples el Salmo 89 cuando encuentras a David y tu memoria regresa.

En el Libro de Samuel, Saul (el rey demente) hace una promesa, a cualquiera que derribe la gigante oposición a Israel, de que él liberaría a su padre. (Esto es hecho descubriendo al padre del hijo) Así, Saul pide a David que identifique a su padre, y David dice: “Yo soy el hijo de Jesse, el YO SOY.” Así, el padre es liberado cuando David derriba al gigante, que – en tu sueño de muerte – se te opone, y tu memoria regresa en cuanto a quién eres tú realmente.

Aunque respondo a un nombre terrenal y firmo mis cheques con él, ¡yo sé quién soy! Puedo decirte quién soy con la esperanza de que me creas, pero en verdad, yo me estoy dirigiendo sólo a mí mismo, pues yo soy en ti y tú eres en mí y somos uno. Cada uno tendrá la misma experiencia y al final todos regresaremos al único cuerpo, único Espíritu, único Señor y único Dios y Padre. Todos nosotros regresaremos de la victoriosa marcha a través de la muerte como el mismo Dios, pero expandidos más allá de nuestros sueños más locos a causa de esta excursión de la mente a un mundo de muerte que parecía tan definitivo. Yo no puedo prometerte que, si tú aceptas esto al cien por cien, no tendrás un dolor de cabeza mañana, o el jefe no te despedirá. Pero si tú aceptas esto, sabrás que tu jefe no tenía elección en la materia. Sabrás que tú causaste el despido. Tal vez tus sueños trascendían tu limitado puesto actual en ese negocio, y sólo siendo despedido podían ellos realizarse.

Un día yo fui despedido de J.C. Penney Co. Después de haber estado trabajando durante un año y medio, manejando el ascensor y siendo su chico de los recados, ganando 22 $ a la semana y pagando 5 $ de alquiler, no lo podía entender cuando me dejaron ir. Pero mis sueños, mis deseos, trascendían mi puesto ahí, de modo que tenían que hacer lo que hicieron a fin de que mis deseos se realizaran. Créeme, tú eres la causa de los fenómenos de tu vida – sean buenos, malos o indiferentes. Si para ti las noticias son desagradables, tú eres el soñador de esa tormenta desagradable. Pero vendrá el día en que despiertes para descubrir que la tormenta ha terminado. Que hay sólo una causa, ¡y esa es la consciencia! Yo sé que es más fácil dar consejo y mostrar a la otra persona dónde está equivocada que reconocer que ella sólo está reflejando lo equivocado en ti. Es difícil de aceptar el concepto de que el mundo está dando testimonio de tus pensamientos, pero es verdad. Si no te gusta algo o alguien, no lo mires a él o a ellos; mira dentro al que está causando la imagen.

Hay sólo un Dios, una causa de toda vida. Él no sólo está por encima de todo y a través de todo; está en todo. La individualidad universalmente difusa está en cada uno de nosotros en su plenitud. Habitando en cada individuo corporalmente, el padre duerme hasta que la tormenta cesa. Entonces despierta y reprende a la tormenta que él creó durante su sueño, y hay una gran calma. Si aceptaras esto como tu filosofía de vida, y no te volvieras a la izquierda o a la derecha, sino que afirmaras que solamente tú eres el responsable de los fenómenos de tu vida, encontrarías mucho más fácil vivir. Pero si, a veces, la vida parece demasiado difícil de soportar, y tú encuentras una causa secundaria, has creado un demonio. Los demonios y los satanases están formados de la indisposición de los hombres para asumir la responsabilidad de su vida. Ver otro otro que uno mismo es construir una imagen dorada. Pedir a un cura perdón. Llamarle padre, a pesar de que se nos dijo no llamar a ningún hombre en la tierra padre. Viéndolo como una autoridad, el hombre se prostituye siguiendo a una falsa imagen artificial.

Así, ¿qué es lo que la libertad vale para ti? Si te detienes sin alcanzar lo último, no quieres realmente la libertad. Si fueras esclavo, ¿qué no estarías dispuesto a dar de lo que tienes – en su totalidad – para liberarte? ¿Crees realmente que hay un solo Dios, que está en ti en su totalidad, y su nombre es “Yo soy”? Créelo, aunque hayas olvidado quién eres, dónde estás o que tienes un hijo; un día el viento te despertará durante una tormenta, y mientras sales del arca la tormenta se abatirá. Entonces la memoria regresará, cuando el que siempre ha sido tu hijo esté ante ti y te llame padre, cuando las escrituras se desplieguen en el interior; y entonces sabrás que la historia eterna estuvo siempre ahí. Fue un libro sellado hasta ser desplegado desde el interior.

Deja que el mundo permanezca en la tormenta si ellos quieren, pero si tú aceptas mis palabras te liberarás de cualquier causa secundaria, y tú que has estado causando tu tormenta encontrarás la paz y serás verdaderamente liberado.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es FREEDOM (Neville Goddard 10-28-1968)




sábado, 10 de noviembre de 2012

DIETAS MENTALES (Neville - 1955)

Neville Goddard (1955)


DIETAS MENTALES



Hablar con uno mismo es un hábito en el que todo el mundo se consiente. No podríamos dejar de hablar con nosotros mismos más de lo que podríamos dejar de comer y beber. Todo lo que podemos hacer es controlar la naturaleza y la dirección de nuestras conversaciones internas. La mayoría de nosotros somos totalmente inconscientes del hecho de que nuestras conversaciones internas son la causa de las circunstancias de nuestra vida.

Se nos ha dicho que “como un hombre piensa en su corazón, así es él.” ¿Pero sabemos que los pensamientos del hombre siguen los rastros dejados por sus propias conversaciones internas? Para hacer que los rastros a los cuales está atado vayan en la dirección en que él quiere ir, él debe apartar su anterior conversación, lo que es llamado en la Biblia el Hombre Antiguo, y ser renovado en el espíritu de su mente. El habla es la imagen de la mente; por lo tanto, para cambiar su mente, él debe primero cambiar su habla. Por “habla” se entiende las conversaciones mentales que mantenemos con nosotros mismos.

El mundo es un círculo mágico de infinitas transformaciones mentales posibles, pues hay un número infinito de conversaciones mentales posibles. Cuando el hombre descubra el poder creativo del hablar interno, realizará su función y su misión en la vida. Entonces él puede actuar hacia un propósito. Sin tal conocimiento, él actúa inconscientemente. Todo es una manifestación de las conversaciones mentales que transcurren en nosotros sin ser conscientes de ellas. Pero como seres civilizados, debemos volvernos conscientes de ellas y actuar con un propósito.

Las conversaciones mentales de un hombre atraen su vida. En tanto no haya cambio en su hablar interno, la historia personal del hombre sigue siendo la misma. Pretender cambiar el mundo antes de cambiar nuestro hablar interno es luchar contra la naturaleza misma de las cosas. El hombre puede dar vueltas y vueltas en el mismo círculo de decepciones y desgracias, no viéndolas como causadas por su propio hablar interno negativo, sino causadas por los demás. Esto puede parecer descabellado, pero es una cuestión que se presta a la investigación y a la experimentación. La fórmula que el químico ilustra no es más ciertamente probable que la fórmula de esta ciencia por la que las palabras son vestidas de realidad objetiva.

Un día una muchacha me contó sus dificultades para trabajar con su patrón. Ella estaba convencida de que él injustificadamente criticaba y rechazaba sus mejores esfuerzos. Al escuchar su historia, le expliqué que si ella pensaba que él era injusto, era una señal segura de que ella misma estaba necesitada de un nuevo tema de conversación. No había ninguna duda de que ella estaba discutiendo mentalmente con su patrón, pues los demás sólo se hacen eco de lo que nosotros les susurramos en secreto. Ella confesó que discutía mentalmente con él durante todo el día. Cuando se dio cuenta de lo que había estado haciendo, estuvo de acuerdo en cambiar sus conversaciones internas con su patrón. Ella imaginó que él la había felicitado por su buen trabajo, y que ella a su vez le había agradecido su elogio y amabilidad. Para gran deleite suyo, pronto descubrió que su propia actitud era la causa de todo lo que le acontecía. El comportamiento de su patrón se invirtió. Se hizo eco, como siempre había hecho, de sus conversaciones mentales con él.

Yo raramente veo a una sola persona sin preguntarme “¿a qué tema de conversación está atada? ¿En qué misterioso rastro está caminando?” Debemos empezar a tomar la vida conscientemente, pues la solución de todos los problemas reside justamente en esto: el Segundo Hombre, el Señor del Cielo en todos nosotros, está tratando de hacerse autoconsciente en el cuerpo, para que él pueda dedicarse a los asuntos de su Padre. ¿Cuáles son sus labores? Imitar a su Padre, convertirse en dueño del Mundo, en dueño de su hablar interno, para que pueda moldear este mundo nuestro a semejanza del Reino de Amor.

El profeta dijo: “Sed imitadores de Dios como hijos queridos.” ¿Cómo imitaría yo a Dios? Bueno, se nos ha dicho que Dios llama a las cosas que no son vistas como si fueran vistas, y lo no visto se convierte en visto. Este es el modo en que la muchacha reclamó elogio y amabilidad de su patrón. Ella mantuvo una conversación imaginaria con su patrón desde la premisa de que él había elogiado su trabajo, y él lo hizo.

Nuestras conversaciones internas representan de diferentes modos el mundo en el que vivimos. Nuestros mundos individuales son autorrevelaciones de nuestra propia habla interna. Se nos dijo que cada mala palabra que los hombres pronunciaran, ellos darían cuenta de ella. Pues por sus palabras ellos serán justificados, y por sus palabras ellos serán condenados.

Nos abandonamos al hablar interno negativo, sin embargo esperamos conservar el mando de la vida. Nuestras conversaciones mentales presentes no retroceden en el pasado como el hombre cree. Avanzan en el futuro para presentársenos como palabras gastadas o invertidas. “Mi Palabra,” dijo el profeta, “no regresará a mí vacía, sino que cumplirá lo que me complace, y prosperará en todas las cosas para las que la envié.”

¿Cómo enviaría yo mi palabra para ayudar a un amigo? Imaginaría que estoy oyendo su voz, que está físicamente presente, que mi mano está sobre él. Luego lo felicitaría por su buena suerte, diciéndole que nunca le he visto mejor. Le escucharía como si le oyera; imaginaría que me está diciendo que nunca se ha sentido mejor, que nunca ha sido más feliz. Y yo sabría que en esta amorosa comunión consciente con el otro, una populosa comunión con amorosos pensamientos y sentimientos, mi palabra fue enviada, y no regresará a mí vacía, sino que prosperará en aquello para lo que la envié.

“Ahora es el momento adecuado, ahora es el día de la salvación.” Sólo lo que es hecho ahora es lo que cuenta, incluso aunque sus efectos puedan no ser visibles hasta mañana. No lo proclamamos en voz alta, sino por un esfuerzo interno de intensa atención. Escuchar atentamente, como si oyeras, es crear. Los acontecimientos y relaciones de la vida son tu Palabra hecha visible. La mayoría de nosotros robamos a los demás su voluntad y su capacidad de ser amables y generosos por nuestras actitudes fijas hacia ellos. Nuestras actitudes se despliegan dentro de nosotros en forma de conversaciones mentales. El hablar interno desde premisas de deseo cumplido es el modo de crear conscientemente las circunstancias.

Nuestras conversaciones internas son constantemente plasmadas a nuestro alrededor en acontecimientos. Por lo tanto, lo que deseamos ver y oír fuera, debemos verlo y oírlo dentro, pues el mundo entero manifestado va a mostrarnos qué uso hemos hecho de la Palabra. Si practicas este arte del hablar interno controlado, tú también conocerás qué emoción es ser capaz de decir: “Y ahora os lo he contado antes de que pase, para que cuando llegue a pasar podáis creer.” Serás capaz de utilizar conscientemente tu imaginación para transformar y canalizar las inmensas energías creativas de tu habla interna desde el nivel mental emocional al nivel físico. Y yo no sé qué límites, si hay alguno, hay para tal proceso.

¿Cuál es tu fin? ¿Tu hablar interno concuerda con él? Debe concordar, como sabes, si quieres realizar tu fin. Pues como el profeta preguntó: “¿Pueden dos caminar juntos excepto que estén de acuerdo?” Y por supuesto la respuesta es: “No, no pueden.” Los dos que deben estar de acuerdo son tu conversación interna y el estado deseado. Esto es, lo que tú deseas ver y oír fuera, debes verlo y oírlo dentro. Cada etapa del progreso del hombre está hecha por el ejercicio consciente de su imaginación haciendo concordar su habla interna con su deseo cumplido. Cuando controlamos nuestro hablar interno, haciéndolo concordar con nuestros deseos cumplidos, podemos dejar de lado todos los demás procesos. Entonces simplemente actuamos con una clara imaginación e intención: imaginamos el deseo cumplido y mantenemos conversaciones desde esa premisa. El habla interna correcta es el habla que sería la tuya si se realizara tu ideal. En otras palabras, es el habla del deseo cumplido.

Ahora comprenderás cuán sabios eran los antiguos cuando nos decían en la Hermética: “Hay dos regalos que Dios ha otorgado sólo al hombre y a ninguna otra criatura mortal. Esos dos regalos son la Mente y el Habla, y el regalo de la Mente y el Habla es equivalente al de la inmortalidad. Si un hombre utiliza esos dos regalos correctamente, él no se diferenciará en nada de los inmortales, y cuando él abandone su cuerpo, la Mente y el Habla serán sus guías, y por ellas será llevado a la legión de los dioses y las almas que han alcanzado la santidad.”

Con el regalo de la Mente y el Habla creas las condiciones y las circunstancias de la vida. “En el comienzo era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.” La Palabra, dijo Hermes, es el Hijo, y la Mente es el Padre de la Palabra. No están separadas una de la otra, pues la vida es la unión de Palabra y Mente. Tú y tu hablar interno o Palabra son uno. Si tu mente es una con tus conversaciones internas, entonces ser transformado en la mente es ser transformado en la conversación. Fue un vislumbre de la visión más profunda lo que enseñó Pablo al escribir: “Aparta la conversación anterior, el Hombre Antiguo, que es corrupto, y sé renovado en el espíritu de tu mente. Adopta al Hombre Nuevo.” “Adoptar al Hombre Nuevo” y “ser renovado en el espíritu de tu mente”, es cambiar tu conversación interna, pues habla y mente son uno; un cambio de habla es un cambio de mente.

El profeta Samuel dijo: “El Señor me habló, y su Palabra estaba en mi lengua.” Si la Palabra del Señor estaba en la lengua del profeta, entonces la boca del Señor que pronunció la Palabra debe ser la mente del profeta, pues las conversaciones internas se originan en la mente y producen pequeños movimientos de habla en la lengua. El profeta nos está diciendo que la boca de Dios es la mente del hombre; que nuestras conversaciones internas son la Palabra de Dios creando vida sobre nosotros como nosotros la creamos dentro de nosotros mismos.

En la Biblia se te dice que la Palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que puedas hacerlo. “Ve, yo he puesto ante ti en este día vida y bien, muerte y mal, bendiciones y maldiciones. Elige la vida.” Las condiciones y circunstancias de la vida no son creadas por algún poder externo a tí mismo; son las condiciones que resultan del ejercicio de tu libertad de elección; tu libertad para elegir las ideas a las cuales tú responderás.

Ahora es el momento adecuado. Este es el día de la salvación. Todo lo que sea de buena relación, piensa en eso. Pues tu futuro será formado por la Palabra de Dios que es tu hablar interno presente. Tú creas tu futuro por tus conversaciones internas. Los mundos fueron formados por la Palabra de Dios, esto es, tu hablar interno.

¿Ves ahí los campos? El sésamo fue sésamo, el maíz fue maíz.
El silencio y la oscuridad sabían. Así es la suerte de un hombre nacido.

(La Luz de Asia)

Pues los finales corresponden a los orígenes. Si quieres cosechar éxito, debes plantar éxito. La idea en tu mente, que inicia que todo el proceso marche, es la idea que tú aceptas como verdad. Este es un punto importante a captar, pues la verdad depende de la intensidad de la imaginación, no de los “hechos”. Cuando la muchacha imaginaba que su jefe era injusto, su comportamiento confirmaba su imaginación. Cuando ella cambió su asunción de él, su comportamiento reflejó el cambio, puesto que una asunción, aunque sea falsa, si se persiste en ella se solidificará en hecho.

La mente siempre se comporta de acuerdo con la asunción con la que se inicia. Por lo tanto, para experimentar éxito, debemos asumir que somos exitosos. Debemos vivir completamente en el nivel de la imaginación misma, y esto se debe emprender consciente y deliberadamente. No importa si en el momento presente los hechos externos niegan la verdad de tu asunción; si tú persistes en tu asunción, se convertirá en un hecho. Las señales siguen, no preceden.

Asumir un nuevo concepto de tí mismo es hasta ese punto cambiar tu hablar interno o la Palabra de Dios y es, por lo tanto, adoptar el Nuevo Hombre. Nuestro hablar interno, aunque no sea escuchado por los demás, es más productivo de condiciones futuras que todas las promesas y amenazas audibles de los hombres. Tu ideal está esperando a ser encarnado, pero a menos que tú mismo le ofrezcas parentesco humano es incapaz de nacimiento. Tú debes definir la persona que deseas ser y luego asumir la sensación de tu deseo cumplido, con la fe de que esa asunción encontrará expresión a través de ti.

La verdadera prueba de la religión está en su utilidad, pero los hombres han hecho de ella una cosa a defender. Estas palabras están dichas para ti: “Bendita es la que creyó, pues habrá un cumplimiento de las cosas que le fueron dichas desde el Señor.” Compruébalo. Inténtalo. Concíbete como el que tú quieres ser y permanece fiel a esa concepción, pues la vida aquí es sólo un campo de entrenamiento para la fabricación de imágenes. Inténtalo y mira si la vida no se forma sobre el modelo de tu imaginación.

Todo en el mundo testimonia el uso o mal uso del hablar interno del hombre. El hablar interno negativo, particularmente el hablar malévolo y envidioso, es el caldo de cultivo de los futuros campos de batalla y prisiones del mundo. A través del hábito, el hombre ha desarrollado una afición secreta por esas conversaciones internas negativas. A través de ellas justifica el fracaso, critica a sus vecinos, se deleita en el malestar de los demás y en general vierte su veneno sobre todo. Tal mal uso de la Palabra perpetúa la violencia en el mundo.

La transformación de uno mismo requiere que meditemos sobre una frase dada, una frase que implique que nuestro ideal se ha realizado, y afirmarlo interiormente una y otra y otra vez hasta que estemos interiormente afectados por su implicación; hasta que estemos poseídos por ella. Aférrate a tus convicciones o “conversaciones” internas nobles. Nadie puede quitártelas sino tú mismo. Nadie puede impedirles que se conviertan en hechos objetivos. Todas las cosas son generadas a partir de tu imaginación por la Palabra de Dios, que es tu propia conversación interna. Y cada imaginación recoge sus propias Palabras que interiormente ha dicho.

El gran secreto del éxito es una conversación interna controlada desde las premisas del deseo cumplido. El único precio que pagas por el éxito es abandonar tu anterior conversación que pertenece al Hombre Antiguo, al hombre sin éxito. El tiempo está maduro para que muchos de nosotros nos encarguemos conscientemente de crear el cielo en la tierra. Usar nuestra imaginación consciente y voluntariamente, oír interiormente y decir sólo lo que esté en armonía con nuestro ideal, es traer activamente el cielo a la tierra. Cada vez que ejercemos nuestra imaginación amorosamente en nombre de otro, estamos literalmente haciendo de mediador de Dios para ese otro.

Usa siempre tu imaginación magistralmente, como un participante, no como un espectador. Al usar tu imaginación para transformar energía desde el nivel emocional mental al nivel físico, extiende tus sentidos – mira e imagina que estás viendo lo que tú quieres ver, que estás oyendo lo que tú quieres oír, y tocando lo que tú quieres tocar. Hazte intensamente consciente de hacer eso. Da a tu estado imaginario todos los matices y sensaciones de la realidad. Sigue haciéndolo hasta que despiertes dentro de ti el estado de ánimo del cumplimiento y la sensación de alivio.

Este es el uso voluntario activo de la imaginación, a diferencia de la aceptación involuntaria pasiva de las apariencias. Por este uso voluntario activo de la imaginación, el Segundo Hombre, el Señor del Cielo, es despertado en el hombre. Los hombres llaman imaginación a un juguete, la “facultad de soñar”. Pero realmente es la puerta misma de la realidad. La imaginación es el camino al estado deseado, es la verdad del estado deseado y la vida de ese estado deseado. Si te hubieras dado cuenta de esto totalmente, habrías sabido que lo que haces en tu imaginación es lo único importante.

Dentro del círculo de nuestra imaginación el drama entero de la vida está siendo representado una y otra vez. A través del uso audaz y activo de la imaginación podemos estirar nuestra mano y tocar a un amigo a diez mil millas de distancia, y llevar salud y riqueza a los resecos labios de su ser. Es el camino para todo en el mundo. ¿De qué otro modo podríamos funcionar más allá de las limitaciones carnales? Pero la imaginación demanda de nosotros una vivencia más completa de nuestros sueños en el presente.

A través de los portales del presente debe pasar la totalidad del tiempo. Imagina que otra parte es aquí, y que luego es ahora. Inténtalo y velo. Siempre puedes decir si has conseguido hacer del sueño futuro un hecho presente observando tu hablar interno. Si estás interiormente diciendo lo que audiblemente dirías si estuvieras físicamente presente y físicamente moviéndote por ahí en ese lugar, entonces lo has conseguido. Y puedes profetizar, desde esas conversaciones internas y desde los estados de ánimo que ellas despiertan dentro de ti, cuál será tu futuro. Pues sólo un poder hace a un profeta: la imaginación, la visión divina. Todo lo que encontramos es nuestra Palabra hecha visible. Y lo que ahora no comprendemos, está relacionado por afinidad con las fuerzas no reconocidas de nuestras propias conversaciones internas y los estados de ánimo que ellas despiertan dentro de nosotros.

Si no nos gusta lo que nos está sucediendo, es una señal segura de que necesitamos un cambio de dieta mental. Pues el hombre, se nos ha dicho, no sólo vive de pan, sino de cada Palabra que procede de la boca de Dios. Y habiendo descubierto que la boca de Dios es la mente del hombre, una mente que vive de las Palabras o hablar interno, deberíamos alimentar a nuestra mente sólo de nobles pensamientos amorosos. Pues con las Palabras o hablar interno construimos nuestro mundo.

Deja que la mano señorial del amor aumente tu hambre y tu sed hacia todo lo que es noble y de buena relación, y que tu mente pase hambre antes de levantar tu mano hacia una copa que el amor no llenó o una taza que el amor no bendijo. Que no puedas nunca tener que decir otra vez: “¿Qué he dicho? ¿Qué he hecho?, Oh todopoderosa Palabra humana?”



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es MENTAL DIETS (Neville Goddard – 1955)




sábado, 3 de noviembre de 2012

CÓMO USAR TU IMAGINACIÓN (Neville - 1955)

Neville Goddard (1955)


CÓMO USAR TU IMAGINACIÓN



El propósito de esta grabación es mostrarte cómo usar tu imaginación para lograr cada uno de tus deseos. La mayoría de las personas están totalmente inconscientes del poder creativo de la imaginación e invariablemente se inclinan ante los dictados de los “hechos” y aceptan la vida sobre la base del mundo exterior. Pero cuando tú descubres este poder creativo dentro de ti mismo, audazmente afirmarás la supremacía de la imaginación y pondrás todas las cosas en sujeción a ella. Cuando una persona habla de Dios-en-el-hombre, es totalmente inconsciente de que este poder llamado Dios-en-el hombre es la imaginación del hombre. ESTE es el poder creativo en el hombre. No hay nada bajo el cielo que no sea tan plástico como la arcilla del alfarero para el toque del espíritu formativo de la imaginación.

Una vez un hombre me dijo: “Sabes, Neville, me encanta oírte hablar sobre la imaginación, pero como yo lo hago, invariablemente toco el sillón con mis dedos y empujo mis pies en la alfombra sólo para mantener mi sentido de la realidad y la profundidad de las cosas.” Bueno, indudablemente él está aún tocando el sillón con sus dedos y empujando sus pies en la alfombra. Bien, déjenme contarles de otra persona que no tocó con sus dedos y no empujó ese pie suyo sobre la plataforma del tranvía. Es la historia de una chica joven que acababa de cumplir los diecisiete. Era víspera de Navidad, y ella tenía el corazón triste, pues ese año había perdido a su padre en un accidente, y regresaba a lo que parecía ser una casa vacía. No estaba preparada para hacer nada, así que se consiguió un trabajo de camarera. Esa noche era bastante tarde, víspera de Navidad, estaba lloviendo, el coche estaba lleno de chicos y chicas riendo regresando a casa por sus vacaciones de Navidad, y ella no pudo contener las lágrimas. Afortunadamente para ella, como dije, estaba lloviendo, de modo que levantó su cara a los cielos para mezclar sus lágrimas con la lluvia. Y entonces, agarrada a la barandilla del tranvía, esto es lo que ella dijo: “Esto no es lluvia, ¿por qué?, esto es rocío del océano; y no es la sal de las lágrimas lo que saboreo, pues es la sal del mar en el viento; y esto no es San Diego, es un barco, y estoy entrando en la bahía de Samoa.” Y ahí ella sintió la realidad de todo lo que había imaginado. Entonces llegó el final del viaje y todos salieron.

Diez días después esta chica recibió una carta de una firma de Chicago diciendo que su tía, varios años antes cuando navegó hacia Europa, les depositó tres mil dólares con instrucciones de que si ella no volvía a América, este dinero le debía ser pagado a su sobrina. Ellos acababan de recibir información de la muerte de la tía y estaban ahora actuando según sus instrucciones. Un mes después esta chica zarpó para Samoa. Cuando entraba en la bahía era tarde esa noche y había sal del mar en el viento. No estaba lloviendo, pero había rocío en el aire. Y sintió realmente lo que había sentido un mes antes, sólo que esta vez ella había realizado su objetivo.

Ahora, toda esta grabación es técnica. Yo quiero mostrarte hoy cómo poner tu maravillosa imaginación justo en la sensación de tu deseo cumplido y dejarla que permanezca ahí y caer dormido en ese estado. Y yo te prometo, por mi propia experiencia, que realizarás el estado en el que duermes – si pudieras efectivamente sentirte justo en la situación de tu deseo cumplido y continuar en ella hasta que te quedes dormido. Cuando te sientas justo en ella, permanece ahí hasta que le des todos los matices de la realidad, hasta que le des toda la vivacidad sensorial de la realidad. Mientras lo haces, en ese estado, tranquilamente quédate dormido. Y de un modo que nunca sabrás – tú nunca podrías concebir conscientemente los medios que se emplearían – te encontrarás moviéndote a través de una serie de acontecimientos que te llevan hacia la realización objetiva de este estado.

Ahora, he aquí una técnica práctica: Lo primero que haces; debes saber exactamente qué quieres en este mundo. Cuando sepas exactamente qué quieres, haz una representación tan parecida a la vida como sea posible de lo que tú verías, y de lo que tocarías, y de lo que harías si estuvieras físicamente presente y físicamente moviéndote en tal estado. Por ejemplo, supón que yo quisiera una casa, pero no tuviera dinero – pero aún así yo sé lo que quiero. Yo, sin tomar nada en consideración, haría una representación tan parecida a la vida de la casa que me gustaría, con todas las cosas en ella que yo querría. Y entonces, esta noche, cuando me fuera a la cama, lo haría en un estado, un estado somnoliento adormecido, el estado que bordea el sueño. Imaginaría que efectivamente estoy en tal casa; que si saliera de la cama pisaría el suelo de esa casa; si saliera de esta habitación, entraría en la habitación adyacente a mi habitación imaginada en esa casa. Y mientras estoy tocando el mobiliario y sintiendo que es sólidamente real, y mientras estoy pasando de una habitación a la otra en mi casa imaginaria, entraría en un profundo sueño en ese estado. Y yo sé que de un modo que conscientemente no podría concebir, realizaría mi casa. Lo he visto funcionar una y otra vez.

Si yo quisiera promoción en mi negocio me preguntaría a mí mismo: “¿Qué responsabilidades adicionales serían las mías si se me dieran esta gran promoción? ¿Qué haría? ¿Qué diría? ¿Qué vería? ¿Cómo actuaría? Y entonces, en mi imaginación comenzaría a ver y a tocar y a hacer y a actuar como yo exteriormente vería y tocaría y actuaría si yo estuviera en esa posición.

Si yo ahora deseara el compañero de mi vida, si ahora fuera en busca de alguna maravillosa chica o algún maravilloso hombre, ¿qué me encontraría yo haciendo realmente que implicara que he alcanzado mi estado? Por ejemplo, supón ahora que yo fuera una señora, una cosa que seguro que haría es que llevaría un anillo de boda. Tomaría mis manos imaginarias y sentiría el anillo que imaginaría que está ahí. Y seguiría sintiéndolo y sintiéndolo hasta que me pareciera que es sólidamente real. Le daría toda la vivacidad sensorial que soy capaz de dar a algo. Y mientras estoy sintiendo mi anillo imaginario – que implica que estoy casada – me dormiría. Esta historia se nos cuenta en El Cantar de los Cantares, o El Cantar de Salomón. Se dice: “De noche en mi cama le vi a quien mi alma amaba. Le encontré a quien mi alma amaba, y no le dejaría ir hasta que le hubiera traído a casa de mi madre, justo a la alcoba de ella que me concibió.” Si yo tomara este bello poema y lo pusiera en español moderno, en lenguaje práctico, sería esto: “Mientras estoy sentado en mi silla yo me sentiría justo en la situación de mi deseo cumplido, y habiéndome sentido en ese estado, no lo dejaría ir. Conservaría ese estado de ánimo vivo, y en ese estado de ánimo me dormiría.” Eso es llevarlo “justo a la alcoba de mi madre, a la alcoba de ella que me concibió.”

Como sabéis, la gente está totalmente inconsciente de este fantástico poder de la imaginación, pero cuando el hombre comienza a descubrir este poder dentro de él, nunca desempeña el papel que anteriormente desempeñaba. No vuelve atrás y se convierte en un mero reflector de la vida; de ahí en adelante él es el afectador de la vida. El secreto de ello es centrar tu imaginación en la sensación del deseo cumplido y permanecer ahí. Pues en nuestra capacidad de vivir EN la sensación del deseo cumplido reside nuestra capacidad para vivir la vida más abundante. La mayoría de nosotros tenemos miedo de imaginarnos a nosotros mismos como individuos importantes y nobles, seguros de nuestra contribución al mundo sólo porque, en el mismo momento en que empezamos nuestra asunción, la razón y nuestros sentidos niegan la verdad de nuestra asunción. Parecemos estar en las garras de una urgencia inconsciente que nos hace aferrarnos desesperadamente al mundo de las cosas familiares y resistir todas esas amenazas de desprendernos de nuestros familiares y aparentemente seguros amarres.

Bueno, yo apelo a que lo intentes. Si lo intentas, descubrirás esta gran sabiduría de los antiguos. Pues ellos nos la contaron en su propia maravillosa y extraña forma simbólica. Pero desgraciadamente tú y yo malinterpretamos sus relatos y los tomamos por la historia, cuando ellos lo intentaron como enseñanza para simplemente conseguir cada objetivo nuestro. Como ves, la imaginación nos pone interiormente en contacto con el mundo de los estados. Estos estados existen, están presentes ahora, pero son meras posibilidades mientras pensemos EN ellos. Pero se convierten en todopoderosamente reales cuando pensamos DESDE ellos y moramos EN ellos.

Sabes, hay una amplia diferencia entre pensar EN lo que tú quieres en este mundo y pensar DESDE lo que tú quieres. Déjame que te cuente cuando por primera vez oí hablar de este extraño y maravilloso poder de la imaginación. Fue en 1933 en Nueva York. Un viejo amigo mío me lo enseñó. Fue al decimocuarto de Juan y leyó esto: “En la casa de mi Padre hay muchas mansiones. Si no fuera así, te lo habría dicho. Voy a preparar un lugar para tí, y si voy y preparo un lugar para tí, yo vendré de nuevo y te recibiré en mí mismo, para que ahí donde yo estoy tú puedas estar también.” Me explicó que este personaje central de los Evangelios era la imaginación humana; esa “mansión” no era un lugar en alguna casa celestial, sino simplemente mi deseo. Si yo hiciera una viva representación del estado deseado y luego entrara en ese estado y permaneciera en ese estado, lo realizaría.

En ese momento yo quería hacer un viaje a la isla de Barbados, en las Indias Occidentales, pero no tenía dinero. Él me explicó que si yo esa noche, mientras dormía en Nueva York, asumía que estaba durmiendo en la casa de mi padre terrenal en Barbados y cayera en un profundo sueño en ese estado, yo realizaría mi viaje. Bueno, yo le tomé la palabra y lo intenté. Durante un mes, noche tras noche mientras me quedaba dormido yo asumía que estaba durmiendo en casa de mi padre en Barbados. Al final del mes llegó una invitación de mi familia invitándome a pasar el invierno en Barbados. Yo zarpé para Barbados a principios de Diciembre de ese año.

Desde entonces supe que había encontrado a este salvador en mí mismo. El viejo me dijo que nunca fallaría. Incluso después de que ocurrió, yo difícilmente podía creer que no habría ocurrido de todos modos. Así de extraño es todo esto. Reflexionándolo, sucede tan naturalmente que empiezas a sentir o a decirte a ti mismo: “Bueno, podría haber sucedido de todos modos”, y rápidamente te recuperas de esta maravillosa experiencia tuya.

Nunca me falló si yo le daba al estado de ánimo, al estado de ánimo imaginado, vivacidad sensorial. Podría contarte innumerables historias de casos para mostrarte cómo funciona, pero en esencia es simple: Tú simplemente sabes lo que quieres. Cuando sabes lo que quieres, estás pensando en ello. Eso no es suficiente. Debes ahora empezar a pensar DESDE ello. Bueno, ¿cómo puedo pensar desde ello? Yo estoy aquí sentado, y deseo estar en otra parte. ¿Cómo puedo yo, mientras estoy sentado aquí físicamente, ponerme con la imaginación en un punto del espacio apartado de esta habitación y hacer que eso sea real para mí? Bastante fácilmente. Mi imaginación me pone en contacto interiormente con ese estado. Imagino que estoy efectivamente donde deseo estar. ¿Cómo puedo decir que estoy ahí? Hay un modo de demostrar que estoy ahí; pues lo que una persona ve cuando describe su mundo es, cuando lo describe, relativo a ella misma. Así, lo que el mundo parece depende enteramente de dónde yo estoy cuando hago mi observación. Así, si como yo describo mi mundo está relacionado con ese punto en el espacio que me imagino que estoy ocupando, entonces debo estar ahí. Yo no estoy ahí físicamente, no, pero ESTOY ahí en mi imaginación, ¡y mi imaginación es mi yo real! Y donde voy en mi imaginación y lo hago real, ahí iré en la carne también. Cuando en ese estado caigo dormido, está hecho. Nunca lo he visto fallar. De modo que esta es la sencilla técnica de cómo usar tu imaginación para realizar cada uno de tus objetivos.

He aquí un ejercicio muy sano y productivo para la imaginación, algo que deberías hacer diariamente: Revive diariamente el día como tú deseas haberlo vivido, revisando las escenas para hacerlas conformes a tus ideales. Por ejemplo, supón que el correo de hoy trajo noticias decepcionantes. Revisa la carta. Reescríbela mentalmente y hazla conforme a las noticias que tú deseas que hubieras recibido. O, supón que no recibiste la carta que deseas que hubieras recibido. Escribe la carta tú mismo e imagina que recibiste tal carta.

Déjame contarte una historia que tuvo lugar en Nueva York no hace mucho tiempo. Sentada en mi audiencia estaba esta señora que me había oído numerosas veces, y yo estaba contando la historia de la revisión – que el hombre, no conociendo el poder de la imaginación, se va a dormir al final de su día, cansado y agotado, aceptando como definitivos todos los acontecimientos del día. Y yo estaba intentando mostrar que el hombre debería, en ese momento antes de dormirse, reescribir el día entero y hacerlo conforme al día que deseaba haber experimentado. He aquí el modo en que una señora utilizó sabiamente esta ley de la revisión: Parece que hacía dos años ella fue echada de casa de su nuera. Durante dos años no hubo correspondencia. Había enviado a su nieto al menos dos docenas de regalos en ese intervalo, pero ninguno fue nunca reconocido. Habiendo oído la historia de la revisión, esto fue lo que hizo: Cuando se retiró por la noche, mentalmente construyó dos cartas, una imaginó que venía de su nieto, y la otra de su nuera. En esas cartas ellos expresaban un profundo afecto por ella y se preguntaban por qué no había llamado para verlos.

Hizo esto durante siete noches consecutivas, sosteniendo en su mano imaginaria la carta que ella imaginaba que había recibido y leyendo esas cartas una y otra vez hasta que se despertaba dentro de ella la satisfacción de haberlo oído. Entonces se dormía. Al octavo día recibió una carta de su nuera. Dentro había dos cartas, una de su nieto y otra de la nuera. Prácticamente reproducían las cartas imaginarias que esta abuela se había escrito a ella misma ocho días antes.

Este arte de la revisión puede ser utilizado en cualquier apartado de tu vida. Toma el tema de la salud. Supón que estuvieras enfermo. Trae ante tu ojo mental la imagen de un amigo. Pon en esa cara una expresión que implique que él o ella ve en tí lo que tú quieres que todo el mundo vea. Simplemente imagina que él te está diciendo que nunca te ha visto con mejor aspecto, y tú respondes: “Nunca me he sentido mejor.” Supón que te heriste en el pie. Entonces haz esto: Construye mentalmente un drama que implique que estás andando – que estás haciendo todo lo que harías si el pie estuviera normal, y hazlo una y otra y otra vez hasta que tome los matices de la realidad. Siempre que haces en tu imaginación lo que te gustaría hacer en el mundo externo, eso HARÁS en el mundo externo.

El único requisito es despertar tu atención de un modo y con tal intensidad que te vuelvas completamente absorto en la acción revisada. Experimentarás una expansión y refinamiento de los sentidos con este ejercicio imaginativo y, finalmente, lograrás la visión en el mundo interior. La vida abundante que se nos prometió es nuestra para disfrutarla ahora, pero hasta que tengamos el sentimiento del creador como nuestra imaginación no podemos experimentarla. La imaginación persistente, centrada en la sensación del deseo cumplido, es el secreto de todas las operaciones exitosas. Sólo este es el medio de cumplir la intención.

Cada etapa de progreso del hombre está hecha por el ejercicio voluntario consciente de la imaginación. Entonces comprenderás por qué todos los poetas han resaltado la importancia de la imaginación vívida controlada. Escucha esto del gran William Blake:

En tu propio seno llevas tu cielo y tierra,
Y todo lo que contemplas, aunque parece fuera,
Está dentro, en tu imaginación,
De la cual este mundo de mortandad no es sino una sombra.

Inténtalo, y tú también comprobarás que tu imaginación es el creador.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es
HOW TO USE YOUR IMAGINATION (Neville Goddard – 1955)